[R-P] Las 7 columnas del poder internacional de Hugo Chávez (III y última)

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Vie Feb 25 05:24:29 MST 2005


Las siete columnas del poder internacional de Hugo
Chávez (III y última) 

Heinz Dieterich

6. “Patria Grande o Muerte”, Irak y China

La sangría del imperialismo estadounidense en Irak y
la aparición de la nueva potencia mundial China en el
patio trasero de Washington han sido una bonanza
inesperada para los demiurgos de la integración
bolivariana; casi comparable en sus efectos para
América Latina, a la invasión napoleónica a España
(1808): les ha dado nada menos que la posibilidad de
iniciar la ofensiva estratégica contra la tiranía
imperial.

Con admirable rapidez, Hugo Chávez y Fidel Castro
entendieron lo decisivo de esta coyuntura y la están
aprovechando al máximo, dentro de las condiciones
objetivas en que se encuentra cada país. Cuba sigue
con su tradicional postura de defensa estratégica,
mientras Venezuela ha pasado a la ofensiva
estratégica. Fidel defiende una plaza estratégica,
defiende a Leningrado o Stalingrado. Chávez trata de
conquistar las plazas del enemigo en su retaguardia.
Dos mariscales de campo, una misma guerra.

Ambos frentes son de importancia trascendental, porque
una derrota en cualquiera de ellos tendría
consecuencias fatales para el otro. Sin embargo, en
términos militares, el papel ofensivo es más
arriesgado y, al mismo tiempo, es el decisivo. Por eso
la dramática formulación de Chávez: “Unión o Muerte”,
que podemos traducir hoy a: “Patria Grande o Muerte”. 

Bush quería ganar el petróleo de Irak y por eso
perdió, previsiblemente, a América Latina. Bajo el
“paraguas” de la derrota en Irak y la intervención del
dragón amarillo, la Patria Grande puede
independizarse, tal como lo lograron Nicaragua,
Angola, Mozambique y Guinea Bissao bajo el “paraguas”
del heroico triunfo de Vietnam sobre la agresión
militar gringa - el mal llamado “trauma de Vietnam”.

A diferencia de la situación latinoamericana durante
la invasión napoleónica a España, esta vez la Patria
Grande está preparada para enfrentar la coyuntura. De
tal manera que El Libertador seguramente se encuentra
ocupado en este momento en la redacción de una nueva
“Carta de Jamaica”, llena de optimismo y contento de
ver que se recupera la herencia de los próceres,
secuestrada durante dos siglos por oligarquías
antipatrias y plumíferos cortesanos.


7. La “transición de fase” de Hugo Chávez

La última columna de poder internacional de Hugo
Chávez es él mismo. Con él ha pasado lo que los
cristianos llaman “milagro”, que la filosofía política
del siglo XIX denominaba “salto cualitativo” y lo que
la física moderna define como “transición de fase”:
una serie de cambios microscopios en un sistema que en
determinadas circunstancias generan un cambio
macroscópico en su comportamiento. 

En 1999, escribí en mi primer libro sobre el proceso
bolivariano que: “Hugo Chávez razona de manera
secuenciada y didáctica… En este sentido, su forma de
pensar es semejante al del gran
revolucionario-intelectual Fidel Castro.” Ese
potencial diagnosticado en 1999 se ha convertido ya en
realidad: en una propiedad emergente que permite que
el Presidente se mueva con absoluta seguridad entre
cualquier audiencia en la cual participe.

Habiéndose convertido en un extraordinario comunicador
y brillante polemista no significa, sin embargo, que
esas cualidades se hayan logrado transferir al aparato
de información y propaganda del gobierno, tal como el
mismo Presidente reconoció en una crítica
extremadamente severa el 12 de noviembre, 2004 a las
“redes de comunicación y enlace” de la Presidencia,
situada en el Palacio de Miraflores.

De hecho, pese a importantes avances, el aparato
mediático gubernamental sigue mostrando considerables
debilidades estructurales, tal como se muestra
actualmente en la defensa mediática contra la agresión
de Bush-Rice. Entre esas deficiencias se encuentran
tres que son significativas.

1. Por la reacción mecánica a toda provocación
ideológica de Washington y sus lacayos, parece
evidente que no existe un plan maestro mediático
inteligente para neutralizar la ofensiva de guerra
psicológica de Washington.

2. La fragmentación de las respuestas a las
provocaciones indica que tampoco hay un equipo
orgánico o una clara delimitación de las funciones en
esta guerra mediática. Diferentes funcionarios
declaran ante CNN sobre la agresión de Washington y
sus planes de magnicidio, con discursos divergentes y
con diferente talento. Hay ministros que están a la
altura de la tarea y otros, muy jóvenes, que no dan la
talla para ese tipo de batallas. El resultado de esta
fragmentación es, que después de las declaraciones
habitualmente fuertes del Presidente, se proyecta ante
la opinión pública mundial la impresión de que hay
confusión y debilidad en el equipo gubernamental
cuando es encarado directamente por los medios
imperiales.

3. Una solución orgánica y sencilla a ese problema,
utilizada por todos los gobiernos modernos e
inclusive, el Vaticano, es la institución de un vocero
de la Presidencia que dependa directamente del
Presidente. Esa institución le daría al Presidente el
espacio necesario para reafirmar cotidianamente su
política; distanciarse, cuando sea necesario, de
determinadas declaraciones de funcionarios y liberarse
de la carga cotidiana de estar en comunicación con los
medios. 

En Venezuela hay un joven periodista que tiene el
perfil idóneo para esa tarea. Se llama Ernesto
Villegas. Valdría la pena crear la institución y darle
una oportunidad para demostrar que a Washington se le
puede derrotar aún en su propio campo. 

Podría fundarse, de esta manera, una octava columna
del poder internacional del Comandante Hugo Chávez.


Ver Primera parte
Ver Segunda parte








	

	
		
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