[R-P] LA NUEVA LOCURA DE BUSH
Prensa Schiavoni
prensaschiavoni en arnet.com.ar
Jue Feb 24 15:00:47 MST 2005
En el diario "La voz de Galicia", y bajo el título "¿Matar a Chávez?" se
publica hoy este informado artículo de Ignacio Ramonet.
Lo comparto.
¡Saludos! MINGO
Roger Noriega, subsecretario de Estado norteamericano para América Latina,
declaró el pasado 13 de febrero, en el canal CNN en español, que «es causa
de preocupación de nuestros socios en las Américas y también para la gente
venezolana» la adquisición por el Gobierno del presidente de Venezuela Hugo
Chávez, de un lote de 100.000 fusiles de asalto AK-47 y de 40 helicópteros a
Rusia. Añadió que «el rearme de Venezuela es muy preocupante». Ya en enero,
la nueva secretaria de Estado, Condoleezza Rice, había acusado a Hugo Chávez
de ejercer «una influencia desestabilizadora en Latinoamérica». Y el propio
presidente Bush, en diciembre del 2004, insistió en que esas compras de
armas «deberían ser un motivo de preocupación para los venezolanos».
Venezuela, uno de los principales abastecedores de hidrocarburos de Estados
Unidos, ha desmentido que se encuentre en una carrera armamentística y ha
recordado que Washington se niega a venderle los repuestos para sus cazas de
combate F-16, por lo que Caracas está pensando en comprar aviones Mig a
Rusia y Toucan a Brasil.
Pero esta nueva ofensiva verbal confirma la voluntad estadounidense de
hostigar al presidente Chávez. Su clara victoria electoral en el referéndum
revocatorio del 15 de agosto de 2004 ha demostrado que cuenta con el apoyo
mayoritario de los ciudadanos. Cosa que se volvió a demostrar en los
comicios regionales de octubre pasado. Ninguna maniobra sucia -ni siquiera
la tentativa de golpe de Estado de abril del 2002 apoyada por Washington- ha
conseguido frenar el proyecto de transformación social, en un marco de
democracia y libertad, que está impulsando Hugo Chávez. Y su éxito personal
en el Foro social de Porto Alegre, donde más de quince mil jóvenes
entusiastas aclamaron su discurso, lo ha convertido en la figura de pro de
toda la izquierda latinoamericana.
Razón más que suficiente para que los halcones de Washington acentúen sus
presiones contra él. Aún no han colocado a Venezuela entre «los seis
bastiones de la tiranía mundial», pero se percibe que ya encabeza la lista
de espera. Y aunque todavía no se atreven a usar contra Caracas el ahora
habitual argumento de poseer «armas de destrucción masiva», ya vemos cómo
están tratando de convertir, mediante una ofensiva de propaganda mediática,
un lote de armas ligeras en «un peligro para la seguridad del hemisferio¿».
Hay que temer que la próxima etapa sea el crimen de Estado, el asesinato de
Hugo Chávez. El vicepresidente venezolano José Vicente Rangel ha exhibido
fotografías que demuestran la existencia en Homestead, Florida, de un campo
de entrenamiento de paramilitares destinados a hacer incursiones en
Venezuela y que actúan sin problemas con las autoridades estadounidenses.
Algunos de estos terroristas ya están obrando en territorio venezolano.
Prueba de ello, el 2 de mayo del año pasado, fue detenido en los alrededores
de Caracas un grupo de 91 paramilitares colombianos, ligados a la CIA, cuyo
objetivo principal era matar a Chávez. El jefe del grupo, José Ernesto Ayala
Amado, comandante Lucas, admitió, según su propia confesión, que su misión
consistía en «cortar la cabeza de Chávez».
En las filas de la oposición se estimula esta vía del magnicidio. El 25 de
julio del 2004, en pleno debate sobre el referéndum revocatorio, el
ex-presidente Carlos Andrés Pérez, en una entrevista publicada en El
Nacional , diario de Caracas, no dudó en confesar: «Estoy trabajando para
sacar a Chávez (del poder). La violencia nos permitirá sacarlo. Chávez debe
morir como un perro».
Otro opositor, Orlando Urdaneta, el 25 de octubre del 2004, en el canal 22
de Miami, dió orden, en directo, a los suyos, de pasar a la acción: «La
única salida para Venezuela es que hay que eliminar a Chávez: una persona
con un fusil y mira telescópica, y ya está».
El reciente asesinato del fiscal Danilo Anderson deja claro que no se trata
de palabrería. Y que halcones de la talla de George W. Bush, Condoleezza
Rice o Roger Noriega retomen ahora, a su vez, las amenazas, es signo
innegable de que el proyecto de matar a Chávez está en marcha. Es tiempo de
denunciarlo para disuadirlos de llevarlo a cabo. Si no, por las venas
abiertas de América Latina volverán de nuevo a correr ríos de sangre.
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