[R-P] En torno a Tucumán Arde (3 de 4)

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Jue Feb 24 06:58:28 MST 2005


ARTE Y CIENCIA Ó INDUSTRIA CULTURAL 
El debate que se espera

 "La fuerza moral está en la masa, la fuerza material en el 
movimiento de la masa" 
Simón Rodríguez

 Prólogo

Es imposible llegar a comprender la historia económica y diplomática
de las últimas décadas, si no se toma como base un análisis completo
de la naturaleza del imperialismo, tanto en su aspecto económico como
político. Es el problema más esencial en la esfera de la ciencia
económica que estudia el cambio de las formas del capitalismo en los
tiempos modernos. Es indispensable para quien se interese no sólo en
la economía sino por cualquier aspecto de la vida social
contemporánea. El hecho que mejor ilustra acerca de este problema es
el que se ha constituido como la cuestión Palestina. El genocidio de
ese pueblo es el parámetro para medir, hasta dónde llega la guerra
actual a las civilizaciones.

Si la evaluación histórica concreta de la guerra, implica una
selección casual de hechos tomados al azar, documentos diplomáticos,
acontecimientos políticos del día, etc. se sustituye el análisis de
las propiedades y tendencias fundamentales del imperialismo, como
sistema de relaciones económicas del capitalismo moderno altamente
desarrollado. Esto no es sorprendente en ésta época en
 que las palabras se olvidan, los principios se pierden, las
 concepciones se derrumban y las resoluciones y promesas solemnes se
 dejan a un lado.

"Los librecambistas son incapaces de comprender cómo puede
enriquecerse un país a costa de otro, ya que dentro de un país puede
una clase enriquecerse a expensas de otra" Sigue (...) "Pero no vayan
a creer que al criticar la libertad de comercio nos proponemos
defender el sistema proteccionista. El ser enemigo del régimen
constitucional no significa que se sea por ese sólo hecho, ami go del
absolutismo" (I)

Entrando en tema. En el artículo "El (nuevo) imperialismo
norteamericano" se toman como paradigmas las tesis de Lenin y de
Samuel P. Huntington "Frente al impasse en la Segunda Internacional
como consecuencia de profundas controversias sobre los impactos de 
los
cambios sistémicos en la estrategia de la revolución socialista la
tesis de Lenin fundamentan el programa político que orien ta la
victoria bolchevique en Rusia. Frente a la crisis del paradigma de la
Guerra Fría,las tesis de Huntington sobre el choque de civilizaciones
dislocan el eje del conflicto internacional de la economía y la
ideología para la cultura y proponen un nuevo enfoque de los 
intereses
nacionales estadounidenses cuyos desdoblamientos en la política
exterior del país se tornan objeto de cre ciente atención (...) En el
seno de la Segunda Internacional Socialista teóricos como Bernstein,
Rosa Luxemburgo, Kautsky y Lenin, entre los principales, comenzaron a
prestar atención al estudio de la nueva dinámica del capitalismo como
premisa necesaria para la formulación de estrategias políticas 
capaces
de dar respuesta a los desafíos del orden en formación (...) Para
Lenin, junto
 con la prosperidad de los países centrales y la "aristocracia
 obrera", el imperialismo genera una división internacional del
 trabajo por el reparto del mundo entre las grandes potencias
 capitalistas, trasladando los síntomas agudos de la gravedad de la
 crisis del centro hacia la periferia del sistema. Es aquí donde se
 localizan los eslabones más débiles de la cadena imperialista, ju
nto con las condiciones objetivas de la revolución (...) el
imperialismo representa la negación, vía expansión externa, de las
contradicciones internas del modo de producción capitalista en los
países centrales" Por otra parte, "en las controversias políticas e
ideológicas sobre la caracterización del orden mundial posterior a la
Guerra Fría ganan destaque análisis culturalistas, que
 comparan las trayectorias de suceso y fracaso de países, regiones y
 grupos étnicos en el largo y sinuoso camino rumbo a la
 universalización del modo de vida occidental. Desde ésta 
perspectiva,
 la evolución del desarrollo mundial en los dos últimos siglos está
 asociada a una disputa permanente entre el capitalismo liberal y
 diversas variantes de estatismo (fascismos, militarismo, pop
ulismos, comunismos). Esta disputa se define en la segunda mitad del
siglo XX a partir de la consolidación de dos tendencias: 1) Con la
derrota del nazi fascismo, la potencias capitalistas asumen la
democracia representativa como forma de gobierno; 2) con el fin de la
Guerra Fría, se cierra la etapa de conflictos sistémicos con los
Estados no capitalistas; 3) la globalización de la e conomía acentúa
la expansión del mercado en detrimento del Estado, incluso en los
países gobernados por partidos comunistas (...) Para Huntington, la
derrota de la Unión Soviética colocó a Occidente en una situación de
incuestionable supremacía global (...) considera que las principales
fuentes de conflicto en el orden en configuración no serán políticas,
ideológicas o económicas, si no que se originarán de las líneas que
separan las diversas culturas y civilizaciones: occidental,
confusionistas, japonesa, islámica, hindú, eslava ortodoxa,
latinoamericana y africana (...) el dilema principal es la 
continuidad
de los fundamentos culturales que colocaron a la civilización
occidental, en particular a los Estados Unidos, en el liderazgo del
mundo (...) el nuevo desaf ío es evitar el destino del Imperio
Romano".

Y para finalizar este tema. "Para el stablishment de la política
exterior norteamericana 'la revuelta' sería expresión del
resentimiento con la exclusión, a diferencia de la izquierda
comunista, que colocaba el acento de la crítica en la forma de
extracción y apropiación del excedente económico, cuestionando las
principales fuentes de reproducción del capitalismo" (II) Entrando en
el
 tema específico de la guerra cultural... "Las grandes épocas
 culturales de un pueblo coinciden con sus períodos de afinación
 política, económica, social (...) La supremacía de los Estados 
Unidos
 en las industrias culturales refleja su poderío estratégico. Un buen
 gusto es un mal gusto apoyado en un poder (...) No hay auge cultural
 sin aparato cultural. La deuda cultural con el cread
or latinoamericano incluye la devolución de las grandes redes de
comunicación de la región, hoy confiscadas en su mayoría por el gran
capital transnacional (...) Una clase dominante sin cultura destina
sus aparatos culturales a evitar que la de otros sectores sociales se
manifieste. A un poder político sin proyecto corresponde una cultura
sin proyección. La cancelación de la deuda cu ltural con respecto a
nuestros creadores comienza con asegurarles la disponibilidad 
efectiva
de los medios para la difusión (...) La primer guerra mundial se 
peleó
esencialmente en el espacio terrestre, la segunda se extendió al
espacio naval y aéreo, la tercera se decidió en el ámbito económico y
la cuarta se libra, además, en la dimensión cultural. La cultura es
cuestión estratégic a. Los estudios de los documentos de la CIA han
revelado que ésta sostuvo una Guerra Fría Cultural en el curso de la
cual compró y promovió artistas, publicaciones de instituciones y
promovió tendencias estéticas. Los documentos de Santa Fe anuncian el
desencadenamiento de una guerra cultural contra América Latina. Parte
de la deuda cultural hacia nuestras sociedades incluye la divul 
gación
del conocimiento sobre estas guerras, y el poner a su disposición
medios, redes e instrumentos para defenderse (en este caso CICSO se
encuentra eximido habida cuenta que en sus trabajos ha hecho conocer
la estrategia de la Trilateral, de la doctrina de los conflictos de
baja intensidad, la estrategia contrainsurgente de la CIA y junto con
Carlos Suárez, el documento Santa Fe d e los asesores del Pentágono,
en particular el Nro. IV)(...) Los países desarrollados son
gigantescas industrias culturales que producen creencias, ideologías,
mitos, sentido, desinformación, dominación. (...) La cultura
globalizada postula el mercado como única meta, único paradigma, 
única
medida, único credo, única cultura, único valor (...) La versión de
ella se propone: l) El mer cado como único asignador de bienes
culturales, los cuales estarían disponibles para aquellos capaces de
pagar la cotización.2) la ampliación del concepto de "ventajas
comparativas "según el cuál la producción cultural de los países 
menos
desarrollados debería concentrarse en unos pocos rubros rentables por
su especificidad o por la baratura de su mano de obra o derechos
autorales, e
 importar absolutamente todo lo demás.3) La satanización del pueblo
 como masa laboral "improductiva" o "rentista" a ser "modernizada"
 mediante rigurosa disciplina policíaca y "globalizada" aniquilando 
su
 identidad a través de la industria cultural. 4) Un gestor político
 que use la violencia pública a favor de los grandes intereses
 privados nacionales y foráneos.5) Una continuación re
stringida y selectiva de la política de paz intelectual mediante
dádivas a favor de creadores y artistas que con mayor fervor 
legitimen
dichos postulados u omitan toda critica a ellos.6) La asignación de
los grandes capitales de la decisión sobre el fenómeno cultural, 
tanto
por su financiamiento mercantil de las industrias culturales como por
la política de hacer que el conjunto de l a sociedad costee sus
mecenazgos a través de una política de desgravamenes fiscales (III) Y
bien. "No hay duda de que la tendencia del desarrollo es hacia un
único trust mundial que absorberá todas las empresas sin excepción y
todos los Estados. Pero, por otra parte, el desarrollo se opera en
tales circunstancias con tal ritmo, en medio de tales 
contradicciones,
conflictos y conmocio nes,- no sólo económicas, sino también
políticas, nacionales, etc.- que mucho antes de que se materialice un
único trust mundial, antes de la unión mundial "ultra imperialista" 
de
los capitales financieros nacionales, inevitablemente el imperialismo
estallará y el capitalismo se transformará en su contrario." (IV) Y
para finalizar. Esta investigación forma parte del Programa General 
de
Investigaciones de CICSO. Su criterio metodológico consiste en hacer
observable el proceso de génesis, desarrollo y realización, en el
tiempo, de tres fuerzas sociales en pugna. Método que ordena las
alianzas de clases que toman forma de fuerzas sociales y en donde una
es conservadora en lucha con dos fuerzas nuevas: la de la estrategia
revolucionaria del proletariado (Arte-Cienci a) y la del capital
financiero (Industria Cultural) A partir de 1980 se impone la del
capital financiero y hoy es hegemónica en Argentina, tanto a nivel 
del
Estado como del gobierno. Los intelectuales que a partir de 1975, se
pasaron del campo de la transformación social al campo del capital
financiero hoy se han convertido en intelectuales orgánicos a éste
régimen, obstaculizando la
 percepción del mundo real.

 Sabemos que de las luchas del campo popular y nacional brotan los
 nuevos intelectuales adscriptos a las masas en movimiento, 
expresando
 la historia y las aspiraciones de este pueblo. Existen. Aún no han
 constituido fuerza social pero se encuentran en ese proceso. Como
 vemos, las tendencias continúan y las banderas están en manos de
 nuevos cuadros. Para ello, valga la práctica políti
ca e intelectual del grupo que conforma Razón y Revolución y su
extensión "El Aromo", Mensuario Cultural Piquetero, quienes, al igual
que en 1968, retoman la táctica de lucha de Tucumán Arde
incorporándose al nuevo movimiento obrero, la Asamblea Nacional de
Trabajadores, en tanto intelectuales, articulando la relación Arte y
Ciencia.

En este sentido, retoman dicha tendencia y continúan la labor 
iniciada
por CICSO y Tucumán Arde, dentro de un proyecto estratégico de
Liberación Nacional y Social, en donde el sujeto es la relación
teórica Pueblo-Ciencia, y sus personificaciones sociales.



Beba C. Balvé Directora de CICSO *

LAS FUERZAS SOCIALES Y SUS TENDENCIAS

Hacia 1968 quedan esbozadas dos estrategias en el campo de la lucha
ideológica en Argentina, pero que recorren el mundo, bajo otras 
formas
y circunstancias. Estas brotan de la fuerza social que constituyó la
"revolución libertadora" -golpe de estado de 1955-, a partir de la
crisis ideológica de unos, en relación a la clase obrera y el pueblo
y, la otra, tratando de impulsar una nueva
 forma de establecer la lucha ideológica, bajo el patrón del
 desarrollismo y su modernidad. Las dos tienen puntos de contacto de
 origen, pero se establece una ruptura y luego van al enfrentamiento.
 La tercera fuerza es la que fue restaurada con el golpe de estado de
 1955 (cultura oficial), que retoma las formas culturales previas a
 1943, pero, ahora en crisis. Por tanto, ésta está a 
la defensiva y las otras dos, las fuerzas nuevas, a la ofensiva.

Toda fuerza nueva tiene como propósito romper relaciones sociales que
se constituyen en trabas a su desenvolvimiento y con ello, cambia la
posición y función, en este caso, de los intelectuales y artistas. 
Una
de estas fuerzas nuevas toma forma con Tucumán Arde por medio de la
ruptura de los artistas plásticos con el Instituto Di Tella-Artes
Visuales y el premio Braque, que entrega l a Embajada de Francia. En
Tucumán Arde se vinculan los artistas plásticos con investigadores en
Ciencias Sociales mediados por el Programa de la CGT (1) La otra
fuerza es el Di Tella mismo, con el desarrollismo, la modernidad, la
Alianza para el Progreso y la estética y cultura de New York, la
semiótica y el psicoanálisis.

La fuerza social que expresa Tucumán Arde hace crisis respecto al
antiperonismo y se vincula a la lucha de la clase obrera, a la
resistencia peronista y a la CGT de los Argentinos, cuyo programa
continúa la línea de los programas de lucha de La Falda y Huerta
Grande. Plantea los problemas de la liberación nacional y social y,
por estar con la clase obrera, única clase nacional, es co ngruente 
la
liberación nacional y social. Parte de la fusión Pueblo-Ciencia (2),
que tiene como sustento las aspiraciones del pueblo argentino y, para
el campo de las artes, Arte-Ciencia. Para esta fuerza cultura es
historia y por ello rescata de los programas de la CGT, todas las
expresiones culturales de nuestra nación contenidos en las diferentes
estructuras económico-sociales y s us categorías sociales.

La otra fuerza observa desde Buenos Aires, mirando a New York. Esta
fuerza social que implica una alianza de clases, estaba hegemonizada 
y
expresaba los intereses del gran capital industrial en condiciones
monopólicas argentino. Su vinculación y alianza con la clase obrera 
lo
colocó en funciones de gobierno en el período 1973-1976. Esto llevó a
que el Proceso de Reorganización Nacion al 1976-1983, hegemonizado 
por
el capital financiero, lo fuera desplazando de su articulación con el
capital bancario argentino, debilitando sus organizaciones
corporativas y finalmente fuera derrotado militarmente en la Guerra 
de
Malvinas.

En la década del '60 y comienzos del '70, ésta estrategia es 
dominante
pero, a partir de 1980 se inicia el dominio de lo que hoy se llama
Industria Cultural, en tanto idea dominante del régimen de la Moderna
Aristocracia Financiera, cuyo poder se asienta en dos mecanismos: la
disgregación, como separación de las partes del todo ( lo que hoy se
llama desarticulación) y la segregación que refiere al abandono, por
parte de los cuadros intelectuales, del proceso de transformación
social, y su pasaje al liberalismo. (3) En realidad es la realización
de la victoria del capital financiero, realización que pudo llevarse 
a
cabo por medio del aniquilamiento físico, moral e intelectual de los
mejores cuadros del campo popular y de la clase obrera.

La cuestión de las llamadas Industrias Culturales y su imposición 
como
idea dominante, se corresponde con la hegemonía del capital 
financiero
y el ejercicio de su dominio por medio de los nuevos cuadros
intelectuales orgánicos, siendo la argamasa ideológica el reformismo
en sus distintas modalidades: revisionismo, posibilismo, 
democratismo,
economismo, etc.

La lucha ideológica está en el ámbito de la lucha teórica de la lucha
de clases y sus opuestos son el reformismo y la revolución basados
estos en la lucha por la conducción de las masas. De allí que Arte y
Ciencia en contraposición a Industria Cultural se localiza en el 
campo
de la lucha ideológica, sólo que en ese campo ahora no hay lucha, 
sino
la imposición hegemónica por parte de una fuerza social bajo la
iniciativa y conducción del capital financiero, de la que forma parte
la pequeña burguesía acomodada. En esta alianza, pero en condiciones
de subordinados se encuentran los trabajadores asalariados y
productores vinculados a las "industrias sin chimenea que no ven
corresponderse sus condiciones laborales y el salario con las
ganancias obtenidas por el sector
 de las comunicaciones, en manos de las empresas monopólicas"(4).

Un tercer conjunto, por fuera de ésta alianza de clases, lo 
constituye
un embrionario frente social compuesto por artistas y el movimiento 
de
obreros desocupados y de fábricas recuperadas. La percepción que se
tiene es que el arte es un instrumento de la lucha obrera que a la 
vez
legitima al artista como sujeto productor de la cultura. Y aquí cabe
una reflexión. La objetivación del m omento de realización de una
fuerza social sólo se hace posible cuando se dirime un enfrentamiento
social. La fuerza Pueblo-Ciencia y su momento táctico Arte-Ciencia se
realiza en los combates sociales de 1969.Hoy podemos decir que se 
está
gestando una fuerza social de características similares a la de 1969,
pero, lo que no se sabe es si continúa la tendencia que dejó abierta
Tucumán
 Arde.

Si bien el tema Industria Cultural requiere de una investigación
específica, que no es el caso que nos ocupa, en principio la 
definimos
como un campo de fuerza, en el ámbito de la superestructura donde, en
términos ideológicos se expresan las distintas fracciones del capital
y sus cuadros orgánicos que participan del negocio de la cultura. En
el mismo intervienen: los grandes grupos económicos y sus lobbies, 
los
fondos de inversión, cartels de empresas del sector servicios
(telecomunicaciones, etc.), la mayoría extranjeros, el mercado
monetario por medio de los bonos, la deuda externa, la bolsa, los
empréstitos al Estado, el marketing y los servicios de inteligencia.

El capital financiero, a diferencia de otras formas de capital, no
requiere de su asiento en un territorio. Su propósito es el dominio 
de
la organización misma, que incluye la estructura económico-social, el
sistema institucional político y social, los partidos políticos y la
cultura. Las fuerzas sociales objetivas con sus : agentes de la
producción, ramas y subramas enteras, distrib ución de la población,
ocupación, etc., se ven alteradas como consecuencia del rediseño del
espacio geográfico, prerrequisito para el dominio de este capital
sobre el territorio de un Estado-Nación. (5) En este marco se
localizan las reflexiones y recomendaciones, por parte de los cuadros
intelectuales orgánicos del capital financiero, a los gobiernos y
funcionarios del área de cultu ra. (6) "… Los procesos de
regionalización jurídica, reforzados por los factores políticos y
culturales, pueden acompañarse de procesos de integración más
profundos, que den lugar a la construcción de nuevas identidades o, 
lo
que podría denominarse un nuevo nivel de integración supranacional 
(…)
En todas las reuniones de la Comisión Técnica (Mercosur) se discutió 
e
intentó definir qu é es lo que debía entenderse por Industrias
Culturales (…) nos habla de la dificultad de trabajar un concepto de
cultura patrimonialista, que prevalece en las dependencias estatales
de la cultura (…) No podemos trabajar con un concepto de cultura
romántico, como esencia, ni podemos tratar a los habitantes como 
entes
sociales autónomos, como si fuese algo aislado del Estado. Es un err
or oponer Estado a Nación como entidades autónomas del mismo modo que
es falso que exista una correspondencia, término a término (…) La
geografía del nuevo orden internacional proporciona un referente
eficaz para la legitimación de la construcción de nuevas geografías y
representaciones sobre el espacio y sobre la pertenencia a unidades
políticas, económicas que se proyectan sobre fo rmas territoriales 
(…)
Es la lógica económica la que en su momento propuso el modelo de
sustitución de importaciones, como modelo de desarrollo nacional y 
hoy
propone, como camino ésta reterritorialización como forma de 'ser y
estar en el mundo "(G. Álvarez). … "García Canclini acaba de señalar
la imperiosa necesidad de trasladar el foco de preocupación de las
políticas culturales de
 'abrir nuevos museos, bibliotecas y centros culturales' al conjunto
 de procesos comunicacionales y de intercambio cultural que ocurre
 entre las naciones (…) Cuando hablamos de industrias culturales, hoy
 en día, no hablamos de un epifenómeno, sino de la médula de la
 economía" (R. Roncagliolo).

"A fines del siglo XIX se podía pretender forjar una identidad
nacional a partir del arte o la nueva cultura, confinada en museos y
monumentos (…) sirvió para reforzar la división entre las élites, que
compartían los códigos de la alta cultura y el pueblo (…) la cultura
tenía el propósito de exaltar el ser nacional" (G. Canclini) Por
último, asumimos como propia la crítica de Claudio
 Katz respecto a la conceptualización "Sociedad de la Información".
 Desde nuestra perspectiva ésta sociedad no se corresponde con ningún
 concepto científico del desarrollo de la humanidad, según modos
 productivos que devienen en sociedades de carácter específico. La
 última fase sería de sociedad burguesa a sociedad capitalista.
 Finalmente se justifica la comunidad de negocios de las 
Industrias Culturales por el hecho-según ellos- de que se desprende
del sector terciario y el segmento que constituye a la "industria", 
se
desprende también de la estructura económica-social y sus agentes
económicos. Efectivamente coincidimos. Es una política impuesta por 
el
imperialismo para someter al Estado-Nación y a los pueblos y tiene su
centro en los Estados Unidos.

Tratemos de objetivar la ruptura de carácter epistemológica entre,
Pueblo-Ciencia y su momento táctico Arte-Ciencia, con la Industria
Cultural de la Sociedad de la Información. El eje pasa por la noción
de "hombre o esclavo". Ideólogos como Paul Wolfowitz, segundo de
Donald Rumsfeld, en el Pentágono, y teóricos como Robert Kagan
comulgan con una doctrina antiutópica que guarda relaci ón con el
credo del filósofo alemán Leo Strauss, nacido de padres judíos en
1899, en Kirchhain, Alemania, y muerto en 1973 en Annápolis, 
Maryland.
Desde 1938 vivió en los Estados Unidos, y fue objeto de culto 
mientras
dictaba clases en la Universidad de Chicago; creía que las verdades
esenciales de la sociedad y la historia debían quedar a resguardo de
una elite. Un círculo al cual n o podían acceder aquellos que no
tuvieran tino para asumir la verdad. La mayoría, digamos.

En la novela 'Ravelstein' el escritor Saul Bellow, recrea la vida de
su amigo Allan Bloom, erudito del griego, traductor de Platón y
Profesor de Chicago y símil de Strauss: "un grupo de estudiantes
domina la verdad y, cual mensaje, asume, entre otras cosas, que se
puede ser ateo y, al mismo tiempo, alentar el espíritu religioso del
pueblo (…) En el ideario de Strauss, sin embargo no hay Dios; el
hombre y la humanidad representan poco, o nada, y la historia humana
es insignificante. Una jerarquía gobernante, entonces, debe 
restringir
el acceso a la información, explotando la mediocridad y los vicios de
la gente con tal de preservar el orden social" (7) Volviendo. La
iniciativa y conducción de la lucha ideológica hoy se encuentra en
manos de los intelectuales del capital financiero. De donde,
integración, reterritorialización, etc. es la máscara ideológica que
encubre la lógica de construcción de un nuevo estado de poder entre
las clases sociales, siendo la pequeña burguesía acomodada la
beneficiaria de ésta política cultural.

En Arte -Ciencia, el sujeto social es la clase obrera porque es la
única clase nacional, de nación. Esta relación se corresponde con las
aspiraciones del pueblo.

Industria cultural, patrocinada por el imperialismo y personificada
por la Moderna Aristocracia Financiera, expresa el ser social
específico de esa alianza de clases, congruente con los fondos de
inversión y la renta financiera.

Hay un punto de contacto entre Arte y Ciencia con lo nacional, porque
está mediada por la clase obrera y su programa que hace a su historia
en el sí y para sí. Industria cultural también es congruente en el en
sí y para sí de la oligarquía financiera. De esto se desprende que 
hay
dos estrategias que se corresponden con las dos clases sociales
fundamentales, burguesía (hoy oligarquía financiera) y el
proletariado.

 ARTE Y CIENCIA

Por un momento retrocedamos a la historia. En la década del '60, la
lucha ideológica y política se encontraba determinada por la cuestión
del Estado, del poder, del peronismo y de la clase obrera.

En este clima y atmósfera se produce Tucumán Arde, donde lo singular
del hecho consiste en la construcción, como tendencia, de una 
política
de masas en donde confluyen, la disposición subjetiva del arte y de 
la
ciencia, en relación al propósito de la transformación social, todo
dentro de las condiciones objetivas de una situación revolucionaria.

"… El arte revolucionario nace de una toma de conciencia de la
realidad actual del artista como individuo dentro del contexto
político y social que lo abarca (…) El arte revolucionario es la
manifestación de aquellos contenidos políticos que luchan por 
destruir
los caducos esquemas culturales y estéticos de la sociedad burguesa,
integrándose con las fuerzas revolucionarias que combat en la forma 
de
la dependencia económica y la opresión clasista, es decir, un arte
social…" (8) La situación revolucionaria del período determina el
comportamiento alineamiento de capas y segmentos de burguesía y
pequeña burguesía que se separan de su propia clase y se enrolan en 
el
campo de la transformación social, comenzando a partir de allí a
plantearse las nuevas tareas dentro de
 una fuerza social en lucha en relación a las aspiraciones del
 conjunto del pueblo y de la nación.

Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar

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"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de 
Buenos Aires, 1822
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