[R-P] (Imperdible) El mejor informe sobre el Etnocacerismo realizado hasta hoy

INFOR-MET rmermet en yahoo.com.ar
Mie Feb 23 12:11:01 MST 2005


Leanló, y después me desmienten si no lo es.

Impresionante trabajo recopilado por redvoltaire.

Este Serrano Torres, realmente va a las raíces, y las
expone con una claridad contundente.

Se sorprenderan de saber que el padre militó en el PC
junto con Bejar enfrentando al dictador Odría, luego
en la guerrilla de Luis De la Puente Uceda, con quien
rompen cuando se aislan y chocan con el ejército.

Sepan de su admiración por el mariscal Santa Cruz, y
por Velazco Alvarado -curiosamente mucho menos
difundido que su admiración por Cáceres- de su
prestigio entre el ejército. Sus vinculaciones con los
circulos bolivarianos. Y mucho más.

Un trabajo para dezasnarnos de tanto análisis bobo que
no pasan de subrayar el carácter "nazi" o "racista"
del movimiento.

Rolando Mermet


Rolando
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¿Militares nacionalistas solución al desconteto
social?

Los hermanos Humala y el «etnocacerismo» en el Perú 

JORGE SERRANO TORRES 

En un contexto de acentuada inestabilidad y
desprestigio de la clase política, junto a una
persistente convulsión social en el Perú, aparece el
movimiento «etnocacerista» con un radical discurso
antisistema y ultranacionalista, cuyo desenlace fue
una cruenta rebelión armada que puso en jaque a la
administración Toledo en enero del 2005. Tomemos
conocimiento de la verdadera naturaleza de esta
controversial agrupación liderada por la familia
Humala Tasso y sus implicancias político-electorales
en el corto plazo.

Lima (Perú)
21 de febrero de 2005

El 29 de octubre del año 2000, en Locumba-Tacna, cerca
de la frontera con Chile, el comandante en actividad
del ejército peruano en el Arma de Artillería, Ollanta
(«el guerrero que desde su atalaya lo ve todo», en
aymara) Moisés Humala Tasso, jefe del Grupo de
Artillería Antiaérea Nº 501, se subleva junto a su
hermano, mayor de Infantería en retiro, Antauro
(«estrella cobriza», en quechua) Igor Humala Tasso, y
con unos 70 soldados ocupan una propiedad de la minera
Southern Perú Copper Corporation, para luego recorrer
los andes del Sur peruano durante unas cuatro semanas.

Sostenían que la ilegitimidad de Alberto Fujimori en
la presidencia de la República (actualmente fugado en
Japón) y comandancia de las fuerzas armadas, era la
causa del trastorno político y social del país;
denunciando a la vez, un fraudulento proceso electoral
mediante el cual, desde el 28 de julio del 2000,
Fujimori usurparía el poder, junto a jefes militares
corruptos.

Los Humala ofrecieron deponer las armas cuando
comprobaran que se había legitimado la cadena de mando
y hubiera un presidente verdaderamente elegido por el
pueblo; promesa que en efecto cumplieron de manera
incruenta, al asumir como jefe de Estado transitorio,
Valentín Paniagua, quien fue ungido por el Congreso
tras el desplome del régimen de Fujimori. Paniagua
procedió a amnistiarlos con una ley, el 22 de
diciembre del 2000.

Sospechosa coincidencia

Develando los claro-oscuros que se aprecian en la
historia de los Humala, destaca una circunstancia: el
día en que se sublevaron -domingo 29 de octubre del
2000- es la misma fecha y casi la misma hora (una de
la mañana), en la que fugó del Perú el ex asesor
presidencial Montesinos (rumbo a Venezuela aunque en
esa época era un misterio su pararero) por el Yatch
Club de La Punta-Callao, a bordo del velero Karisma;
«coincidencia» que según algunos, habría coadyuvado
-como parte de un operativo de distracción
planificado- a que la salida del ex asesor pasara
inadvertida, toda vez que la atención del país estaría
centrada a unos 1,300 kilómetros de Lima, en la sureña
Locumba.

Perfil biográfico de los Humala

Para comprender las motivaciones e intenciones del
movimiento «etnocacerista» de los Humala, es útil
introducirse en la trayectoria personal de su líder,
Ollanta Humala y sus orígenes familiares. Nacido el 27
de junio de 1963 en Lima, Ollanta es el tercero de
siete hermanos: Ulises, el mayor, nació en 1958;
luego, Ollanta, Antauro, Pachacútec, Katia, Cusi
Coyllur e Imasúmac.

Se crió bajo la tutela de un padre -Isaac Humala- con
una fuerte personalidad, que profesa el culto a sus
ancestros de la cultura Wari -el imperio preincaico
más poderoso-, y a uno de los más importantes héroes
de la guerra entre Perú y Chile a fines del siglo XIX:
el Mariscal Andrés Avelino Cáceres, quien encabezó una
resistencia guerrillera contra el ocupante chileno y
luego fue un cuestionado jefe de Estado. En esa época
la burguesía peruana ya había pactado una rendición
con el enemigo e incluso una colaboración con el
ocupante.

Ollanta se graduó en 1984 en la promoción «Centenario
de la epopeya del Morro de Arica», de la Escuela
Militar de Chorrillos y siempre mostró apego a las
normas y principios, tanto como inclinación hacia lo
intelectual, sin descuidar su preparación física y
castrense. En 1988 ya había fundado con otros
oficiales -entre los que se encontraba su hermano
Antauro- un grupo clandestino asumido como una logia,
autodenominado «Militares etno-caceristas» (Mec), en
memoria del Mariscal Cáceres.

El general del ejército en retiro Ludwig Essenwanger
(ex jefe del «Servicio de inteligencia nacional» entre
1981 y 1982), y una de las personas más influyentes
entre los Humala Tasso, explica que el Mec «se inspira
en las performances del Mariscal aymara Santa Cruz,
del ayacuchano Mariscal Cáceres, así como en el
nacionalismo castrense desplegado por el ejército
peruano durante el gobierno [izquierdista] del general
Juan Velasco Alvarado» (1968-1975).

El Mec habría desarrollado grupos de estudio de la
realidad peruana, historia militar, geopolítica,
indigenismo, y una doctrina de seguridad nacional que
vincule a la población con el ejército, para luchar
contra Sendero Luminoso. A propósito, si bien Antauro
fue invitado a pasar al retiro (y no cesado por medida
disciplinaria) en enero de 1998, fuentes castrenses
afirman que el motivo verdadero fue su comportamiento
«indisciplinado y excéntrico», pero sobre todo, por
liderar el Mec, calificado en 1990 por el comandante
general del ejército Jorge Zegarra, como «grupo
clandestino dedicado a realizar un análisis crítico
negativo y cuestionante del ejército, empleando
metodología marxista».

Entre tanto, Ollanta no corrió igual suerte, a pesar
de que los servicios secretos militares también
conocían de su participación en el Mec. El archivo
profesional de Ollanta destaca más bien la actuación
que tuvo en 1992 contra los terroristas de Sendero
Luminoso, en la zona de Tingo María-Huánuco; junto a
su presencia en el conflicto fronterizo entre Perú y
Ecuador en 1995, al mando de un contingente militar en
la dura batalla por la zona de Tiwinza.

Ollanta, siendo oficial artillero, se preparó en la
Escuela de Comandos, Escuela de Paracaidismo, Escuela
de Artillería y Escuela Superior de Guerra. Si bien su
permanencia en el ejército, genera suspicacias en
algunos círculos, lo cierto es que hasta el momento no
se ha comprobado que haya tenido nexos con la cúpula
militar vinculada al ex asesor Montesinos.

Volviendo al caso de Antauro Humala, pese a que no
existe ningún proceso judicial contra él sobre este
asunto, sus críticos denuncian que sería responsable
de haber perpetrado violaciones de los derechos
humanos entre 1986 y 1987; cuando, como subteniente
del ejército y con el apelativo de «Corpus Christi»,
trabajó en el Batallón Militar 314 en
Acobamba-Provincia Dos de Mayo (Huánuco), en el curso
de operaciones antisubversivas.

Una vez fuera del ejército, trabajó como «oficial
mayor» del Instituto Sanmartiniano del Perú y luego
incursionó en la pesca de tiburón, hasta que sufrió un
naufragio cuando faenaba en el barco «Río Nepeña» en
aguas del Norte peruano. Retorna a la acción como
segundo al mando en el levantamiento que lideró su
hermano Ollanta en octubre del 2000; posteriormente,
Antauro acaudilló la lista parlamentaria del ahora
gobiernista «Frente independiente moralizador», por el
departamento de Moquegua en las elecciones del 2001.
Donde no alcanzó una curul, pese a haber conseguido
6,194 votos.

Pero sobre el comandante Ollanta Humala, hay otros
hechos para tomar en cuenta: antes de ser enviado a
Francia -durante el gobierno de Toledo-, realizó
estudios de Ciencias Políticas en la Facultad de
Ciencias Sociales de la Universidad Católica de Lima
(luego ha estudiado Derecho Internacional en la
Universidad La Sorbona de París), donde ex compañeros
de clases lo describen como caballeroso, aplicado y
observador.


Incluso Ollanta Humala es felicitado en diciembre del
2002, por su trabajo en la elaboración de la Ley de
Movilización, durante su estadía en la «Secretaría de
defensa nacional» de la «Presidencia del consejo de
ministros». Viaja a París el 1 de enero del 2003 y
estando allí, en agosto, se niega a dar examen de
ascenso, añadiendo así, otra fricción con el comando
del ejército. No obstante, el ministerio de Defensa
ratificó su permanencia en Francia a principios del
2004 y luego lo nombraría «adjunto a la agregaduría
militar del Perú» en Seúl, Corea del Sur, cargo que no
existía y que fue creado expresamente para él.

En diciembre del 2004, Ollanta fue pasado al retiro
«por causal de renovación», en una de las primeras
disposiciones del nuevo comandante general del
ejército, Luis Muñoz Díaz, quien asumió su cargo
anticipadamente, después que el anterior jefe del
ejército, José Graham Ayllón, renunciara denunciando
que el presidente Toledo había infringido la
Constitución y los reglamentos militares, al manipular
el proceso de ascensos en el ejército y en la fuerza
aérea.

Antes de ser separado de la institución, Ollanta
difundió una carta descalificando al general Muñoz
para comandar el ejército, por haber ascendido
supuestamente en forma fraudulenta a general, luego de
reunirse con el ex asesor Montesinos el 7 de diciembre
de 1998 (según un vídeo en poder de la justicia). A
los pocos días, se produjo la asonada de su hermano
Antauro exigiendo la renuncia del presidente Toledo.

¿Por qué mantuvieron a Ollanta en actividad?

Es posible inferir que la designación de Ollanta
Humala en el cargo de «adjunto» a las agregadurías
militares del Perú en Francia y Corea, es producto de
una decisión gubernamental exclusivamente política,
tendiente a alejar una potencial fuente de conflicto
adicional en el ámbito interno, dado el radical
activismo antigobiernista desplegado por el
«etnocacerismo» liderado en el Perú por el otro
Humala, Antauro.

Este proceder es típico de una administración como la
de Toledo: desprestigiada por las incesantes denuncias
de corrupción en su contra, sin liderazgo ni apoyo
popular, y que ha convertido al sistema de
inteligencia nacional, en una «zona de desastres»;
incapaz de entrever que con esa posición oficial
ambigua ante los Humala, se hacía trizas el principio
de autoridad y la disciplina en las instituciones
castrenses, sentando un precedente que tendría
repercusiones funestas para el propio gobierno
toledista.

La familia Humala en la política

Los Humala provienen del Distrito de Oyolo en la
Provincia Paucar de Sarasara en Ayacucho, donde se
recuerda a Genaro Humala Narrea -abuelo de Isaac
Humala- como un próspero vecino que llegó a donar un
ruedo de Toros al pueblo. Actualmente, Cusi Coyllur
(«estrellita alegre», en quechua) Humala, apoya en
Lima al movimiento «etnocacerista» y otras hermanas:
Imasúmac («la más hermosa», en quechua) y Katia, se
casaron con ciudadanos belgas, y desde Francia,
Bélgica o Lima, laboran como eficaces activistas del
«Movimiento nacionalista peruano» (Mnp) impulsado por
su padre.

El propio padre de los Humala -Isaac Humala Núñez- en
su juventud (1953-1954) integró como dirigente, la
«Célula Cahuide», manejada por el Partido Comunista
del Perú desde la clandestinidad, a través de
estudiantes y profesores de la Universidad Nacional de
San Marcos, que se oponían al autoritario gobierno de
derecha del general Manuel A. Odría y a su temible
ministro de Gobierno, Alejandro Esparza Zañartu.

A este grupo rebelde pertenecieron el escritor Mario
Vargas Llosa y Héctor Béjar (después ex jefe
guerrillero), entre otros. Premonitoriamente, por
aquellos tiempos Isaac Humala, era ferviente admirador
de la rebelión de Espartaco y estudioso de los ilotas
de Grecia.

Pasado un tiempo, militó en el guerrillero «Movimiento
de izquierda revolucionaria» de Luis de la Puente
Uceda y Guillermo Lobatón, con quienes rompió, por que
éstos se enfrentaron a un ejército peruano, que Isaac
Humala considera necesario para concretar importantes
cambios estructurales en el Perú. Del mismo modo,
encabezó el grupo contestatario marxista, denominado
«Comité reestructurador del partido comunista
peruano», que se proponía desplazar al líder histórico
Jorge Del Prado.

Isaac Humala es un abogado muy regionalista,
quechuhablante, defensor de los valores andinos
tradicionales. Se ha especializado en materia laboral,
casi siempre como asesor jurídico de empresas
constructoras y en el «Convenio Hipólito Unanue».
Ahora es presidente-fundador del «Instituto de
estudios etnogeopolíticos» (Iee), que dirige junto a
su esposa, la pedagoga y abogada Elena Tasso de
Humala, además de sus hijos: el economista Ulises, la
jurista Imasúmac; la bióloga Katia Humala de Combelles
y su esposo el naturalista belga, Pierre Oliviere
Combelles.

La madre de los Humala, Elena Tasso, es descendiente
de Termilio Tasso, un italiano que llegó al Perú en el
siglo XIX, junto con su compatriota, el destacado
científico naturalista y social, Antonio Raymondi
(cuyos estudios son comparados con los de Charles
Darwin, en Brasil, Chile y Ecuador).

El simbolismo de las fechas

Confirmando la importancia que los Humala otorgan al
simbolismo de las fechas (muy empleado en las
operaciones sicológicas militares), el Iee fue
inscrito legalmente para desarrollar actividades «sin
fines de lucro», un 24 de junio de 1997 («Día del
campesino» y aniversario de la muerte del Inca
Atahualpa en 1533).

No es casual entonces, que la cruenta rebelión armada
(murieron cuatro policías y dos «etnocaceristas»), de
Antauro Humala y ciento cincuenta de sus adeptos en un
local policial de la andina Andahuaylas, a 440
kilómetros al Sudeste de Lima; fuera llevada a cabo en
la misma región donde hace 25 años inició su accionar
terrorista Sendero Luminoso, y el primer día de enero
del 2005, es decir, al cumplirse 11 años del
levantamiento zapatista en Chiapas- México.

Antecedentes éstos, que pasaron por alto los
debilitados servicios secretos peruanos, a pesar de la
pública orientación ideológica del grupo liderado por
Antauro y sus reiterados llamados a «derrocar por las
armas» al régimen de Toledo, difundidos en su
periódico «Ollanta», precedidos por el reconocimiento
en el libro de Antauro Humala («Ejército peruano:
milenarismo, nacionalismo y etnocacerismo»), en el
sentido de que Apurímac -donde se ubica Andahuaylas-,
era una zona propicia para «irradiar el
etnocacerismo», como cuna de la gesta guerrillera de
uno de sus referentes máximos: Andrés Avelino Cáceres,
y por la extendida pobreza que sufre ese Departamento.

De otro lado, evidenciando un sesgo racista, en el
«Acta de fundación» del Iee, se sostiene que la
presente situación de sub-desarrollo del Perú, se debe
a que «su abrumadora mayoría nacional cobriza: indios,
cholos y zambos», sufre discriminación, incultura y
pobreza. Enfatizando que se estaría renegando de la
propia «cultura incásica y hasta del tronco biológico
cobrizo» de los peruanos.

Simultáneamente, Isaac Humala es presidente e ideólogo
del Mnp -y por lo tanto, del «etnocacerismo»-, según
acuerdo tomado en el Alto de la Alianza-Tacna, el 29
de octubre del 2003 (tercer aniversario de la
sublevación de sus hijos), fijándose como objetivo
maximalista, acceder al poder electoralmente en los
comicios generales del 2006 (aunque no se ha inscrito
oficialmente como partido), pero sin descartar la
posibilidad de asumir la vía armada. Su símbolo es «El
sembrador» del pintor indigenista José Sabogal.

Funcionamiento y organización

El Mnp es financiado con los recursos de la familia
Humala Tasso, se ha calculado que en total suman 20
los colaboradores, entre los padres, primos, hermanos
y parientes lejanos. Según los estatutos del Mnp, cada
militante fija el importe de su cuota mensual por
períodos semestrales.

En este sector de familiares se encontraría el
comandante Ollanta Humala, quien antes de ser pasado
al retiro, se desempeñó como agregado del ejército
durante dos años, en Francia y luego en Corea del Sur,
percibiendo unos 8.200 dólares mensuales. A esto hay
que agregarle otros beneficios como el pago de 26.000
dólares por cambio de colocación y mudanza, hecho que
Ollanta ha realizado en dos oportunidades.

La policía especula que algunos oficiales del ejército
en actividad y en retiro, entregarían cada cierto
tiempo, dinero al Mnp; lo real, es que la venta de
publicaciones de tipo nacionalista y radical es otra
modalidad que tiene el movimiento para recaudar
dinero. El periódico «Ollanta» sale cada mes, cuesta
un nuevo sol y quienes lo venden se quedan con 50
centavos. Se estima un tiraje de 70.000 ejemplares, lo
que dejaría una ganancia neta de casi 5.800 dólares,
para el llamado «Fondo etnocacerista».

Claramente, esta cifra resulta insuficiente para
solventar un movimiento capaz de organizar charlas en
numerosas partes del Perú y trasladar a sus
reservistas a fin de que participen en diversas
marchas de protesta en provincias, con alimentación y
propinas incluidas.

Empero, las fuerzas del orden carecen de pruebas
concretas de que los «etnocaceristas», financien sus
actividades con dinero del narcotráfico y la
protección a contrabandistas de madera, como denunció
el presidente Toledo. Más bien investigan otra fuente:
los «Círculos bolivarianos», organizaciones creadas
por el presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Inclusive
Antauro habría visitado territorio venezolano en el
2004, y afirma que el régimen de Chávez, al igual que
el «etnocacerismo» en el Perú, representan una «nueva
y vigorosa corriente del nacionalismo patriota de
izquierda en la milicia sudamericana».

Organos de dirección

Los órganos de dirección del Mnp son: presidencia,
congreso nacional y comités regionales,
departamentales, provinciales, distritales, el
«Núcleo» y el «Batallón». El «Batallón», es la unidad
de reservistas de las fuerzas armadas, partícipes o
discípulos fieles de la rebelión militar del año 2000,
liderada por Ollanta y Antauro Humala. Tienen la
misión de difundir la doctrina del «etnocacerismo»;
son el núcleo duro del movimiento y fervientes
seguidores de los Humala. Por las actividades que han
efectuado en los últimos meses, se calcula que los
activistas «etnocaceristas» serían unos 3,500 a nivel
nacional.

Pese a que los sondeos realizados en el Callao y Lima
-tras la rebelión de Antauro Humala en enero del 2005-
por prestigiosas entidades como Apoyo S.A. y la
Universidad de Lima, arrojaron que un 30% de la
población simpatizaba con dicha acción; para otros
sectores, los «etnocaceristas», que venden el
periódico «Ollanta», se asemejan -por su indumentaria,
símbolos, xenofobia y actitudes antisemitas o
racistas-, a los camisas pardas de Hitler ofreciendo
el «Volkischer Beobachter», en la década del 30.

Plan de gobierno del Mnp

El Mnp propugna el restablecimiento de la Constitución
de 1979 y los preceptos del imperio incaico: «no ser
ocioso, no ser ladrón y no ser mentiroso»; a la vez,
pretenden reponer el decreto dictatorial de 1824,
expedido por Simón Bolívar, que castigaba con la pena
de muerte el robo de bienes públicos; una autarquía
económica buscando la «autosuficiencia alimenticia e
industrial»; la exportación minera en forma excluyente
por parte del Estado y la «cuadruplicación de la
población peruana hasta llegar a los 108 millones de
habitantes» donde, «desde el tercer hijo, serán hijos
de la Patria».

En otro plano, el Mnp rechaza la política
antinarcóticos estadounidense y la del gobierno
peruano en general, mientras fomenta una ley que
declare «libre el cultivo, comercialización, consumo y
transporte de la hoja de coca», aunada a la promoción
estatal de la industrialización de dicha planta, y al
retiro de todas las organizaciones no gubernamentales
de las cuencas cocaleras del Perú, así como el
«inmediato y definitivo» cese de la erradicación de la
hoja de coca.

Tratados limítrofes con Chile y Ecuador

Los Humala, tienen la certeza que el tratado de
límites entre Perú y Chile es inejecutable y por ello
debe ser impugnado, al tiempo que se repotencia a las
fuerzas armadas para hacer frente a una posible guerra
con Chile. De igual forma, declaran que el Perú ha
sufrido por acción de Chile, «la amputación de 37 mil
kilómetros cuadrados de su mar territorial sureño, a
la altura de Ilo, Marcona y Tacna».

En cuanto al Tratado de Itamaratí, que establece la
paz y los límites con el Ecuador, expresan que fue
firmado por el presidente Fujimori, «de nacionalidad
japonesa», y el canciller Fernando De Trazegnies, «de
nacionalidad belga». Entonces, deducen que dos
extranjeros habrían decidido por 25 millones de
peruanos. Paralelamente, rechazan la entrega a
Ecuador, de un kilómetro cuadrado del territorio
peruano denominado Tiwinza.

En consecuencia, un hipotético gobierno del Mnp además
desconocería el tratado de límites con el Ecuador.
Pero los Humala hacen una salvedad: si al mismo tiempo
hubiera en Quito, un gobierno de la «Confederación
nacional indígena del Ecuador», en Bolivia uno de Evo
Morales y en Perú uno del Mnp; no se produciría ningún
problema limítrofe entre dichos países.

Sinuoso derrotero político

En resumen, el accionar político de los Humala y los
«etnocaceristas», se inicia en el 2002 con la
conferencia «Identidad cultural y conflicto religioso»
y el seminario «Imperialismo y liberación nacional»,
hasta el mes de marzo en que pasarían a la acción: en
una marcha de protesta contra la visita de George W.
Bush varios reservistas fueron intervenidos; a la par,
intensificaban el reclutamiento de licenciados de las
fuerzas armadas y simpatizantes de los Humala, en
zonas marginales de las ciudades del país.

En el 2003, prepararon más de 20 conferencias con
títulos como «La crisis del generalato peruano» o
«Perspectivas de una nueva república», donde el
principal expositor era siempre Antauro Humala; es así
como el 27 de marzo se reúnen con reservistas
bolivianos para «luchar juntos contra el dominio del
imperialismo americano».

El 2004 los «etnocaceristas» se plegaron a las
movilizaciones de protesta de los gremios cocaleros en
Lima y provincias selváticas; entonces la revelación
de que Antauro Humala tenía una amante rubia con la
que iba a restaurantes de lujo, y el pedido del
procurador del ministerio del Interior para que se le
procese a él y a sus militantes por tenencia ilegal de
armas; indujeron a Antauro Humala hacia un mayor
radicalismo (si cabía), antigobiernista y antisistema.

Esta actitud desembocó en la rebelión armada y cruenta
de Año Nuevo del 2005, en Andahuaylas, después que el
comando del ejército pasara al retiro a su hermano
Ollanta Humala, mientras era «agregado militar» del
Perú en Corea del Sur. Actualmente, el Cuadragésimo
Juzgado Penal de Lima, inició proceso contra Antauro
Humala y 89 de sus «etnocaceristas» (todos presos),
por los delitos de rebelión, secuestro, arrebato de
armas de fuego y homicidio calificado.

Hasta esta fase, un núcleo de generales nacionalistas
de la época del velasquismo, respaldaron el proyecto
«etnocacerista». Los más conocidos son Ludwig
Essenwanger, Armando Chávez Valenzuela y Eleazar
Gutarra. Generales más jóvenes de la misma orientación
izquierdista han expresado su apoyo; entre estos
últimos, destaca Gustavo Bobbio Rosas, de la promoción
1972 y en servicio activo hasta el 2002.

Igualmente, hay grupos políticos de izquierda
(«Movimiento nueva izquierda», «Unión por el Perú»,
«Partido comunista peruano», «Comité Malpica»,
«Organización nacionalista Panaca», entre otros),
aspirantes a participar en las elecciones generales
del 2006 en una alianza, con el impulso del empresario
y ex parlamentario Ricardo Letts, que simpatizan con
el movimiento «etnocacerista» y por lo tanto, podrían
incluir en sus listas presidenciales o parlamentarias
al comandante Ollanta Humala y algunos de sus
partidarios; en conclusión, la candidatura
presidencial o congresal de Ollanta en el futuro
proceso electoral, es una alternativa que no puede
desecharse.

Mientras tanto, de regreso a Lima como oficial
retirado, en febrero del 2005, Ollanta no rechazó su
probable actuación en política, pero sí ha respaldado
una insurgencia popular para destituir al presidente
Toledo, aduciendo que carece de legitimidad debido al
mayoritario rechazo de la población, incapacidad para
gobernar y abundantes denuncias de corrupción en su
contra.

El Mnp y movimientos políticos foráneos

Con proyección política internacional, durante febrero
del 2003 en Puno, el Mnp organizó el «I encuentro
interregional por la libertad e identidad de la
cultura andino-amazónica», en sociedad con la «Unión
latinoamericana por la democracia participativa»,
creada en mayo del 2003 en el Ecuador e integrada por
movimientos de Argentina, Brasil, Colombia, Cuba,
Ecuador, El Salvador, México, Venezuela, España,
Italia, Escocia y Alemania, con los siguientes
postulados: reivindicación indígena, protección de la
ecología, antiglobalización, rechazo al capitalismo y
a las asimetrías del comercio mundial, así como una
posición muy crítica frente al gobierno de EE.UU.

El Mnp se inspira además en intelectuales como el
mexicano-alemán Heinz Dieterich Steffan (quien
participó en el foro organizado en Puno), que difunde
el «Nuevo proyecto histórico, el socialismo del siglo
XXI», y en activistas políticos e intelectuales
estadounidenses de izquierda, como James Petras y Noam
Chomsky.

Bajo ese enfoque, el Mnp de los Humala considera que
tiene la misión de neutralizar una supuesta «ofensiva
ideológica foránea», que aprovechando el desprestigio
de las fuerzas armadas peruanas por los casos de
corrupción, buscaría reducirlas a su mínima expresión
o eliminarlas. En esa lógica, convalida el
razonamiento del controversial estadounidense Lyndon
La Rouche y su esposa Helga Zepp (Instituto Schiller),
sobre un hipotético complot internacional liderado por
EE.UU. e Inglaterra, para suprimir a las fuerzas
armadas de la naciones subdesarrolladas, siguiendo un
modelo similar al de Panamá, Puerto Rico, Costa Rica y
Haití.

Comentario global

En medio de un agudo desprestigio del sistema político
e instituciones democráticas y permanente convulsión
social en el Perú, el movimiento «etnocacerista»
desestabilizó gravemente al frágil gobierno de Toledo,
mediante una cruenta pero focalizada rebelión armada
que habría pretendido relanzar políticamente a los
líderes «etnocaceristas», Antauro y Ollanta Humala
(teniendo como objetivo maximalista, la caída de la
administración Toledo), con la finalidad de alcanzar
el poder en un mediano plazo, siguiendo el modelo de
Chávez en Venezuela y Gutiérrez en Ecuador.

Entre tanto, los Humala propugnan un discurso
ultranacionalista, socialista y dogmático con
expresiones racistas, orientado a erigirse como
portavoces de grupos étnicos y clases marginadas, con
la participación de un ala de las fuerzas armadas;
finalmente, dado que Antauro Humala se encuentra en
prisión, no se descarta que su hermano el comandante
Ollanta, retome el liderazgo del movimiento a fin de
postular en las elecciones generales del 2006.

Acogido y apoyado por partidos de izquierda afines,
asumiendo un perfil más político que militar aunque
siempre bajo la plantilla antisistema y de
reivindicación étnico-social; sin que desaparezca la
posibilidad de una nueva asonada, mientras se
encuentren movilizados los «etnocaceristas» y prosiga
la acelerada descomposición del régimen de Toledo.


 Jorge Serrano Torres
redvoltaire
 
 



	

	
		
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