[R-P] Perfiles de grandes argentinos :RODOLFO PUIGGRÓS (1906-1980)

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Mie Feb 23 08:26:33 MST 2005


PERFILES DE GRANDES ARGENTINOS

RODOLFO PUIGGRÓS (1906-1980)

Por José Steinsleger

Formador de juventudes, didáctico y con una erudición
capaz de transmitir lo aprendido, el historiador
argentino Rodolfo Puiggrós fue un revolucionario que
escribía libros para renegar de las teorías prefijadas
del conocimiento y los cerraba para demostrar que las
teorías del conocimiento no sirven cuando se conjugan
en singular. 

En México le decían "maestro" y en Argentina
"profesor". Aquí entregó quince años de producción
fructífera. Allá medio siglo de tenaz compromiso
político. Y, por donde anduviese, quienes tuvieron la
suerte de oírlo pueden dar fe que la verdadera
maestría se prueba cuando los discípulos no se parecen
a su maestro ni tampoco entre sí.

Quedan sus libros, cerca de treinta textos, algunos de
los cuales fueron reeditados y se reeditan por sus
alcances universales: De la colonia a la revolución
(1940), Historia económica del Río de la Plata (1945),
La España que conquistó al nuevo mundo (1961), Las
izquierdas y el problema nacional (1966) y la polémica
que sostuvo con el sociólogo alemán André Gunder Frank
acerca de la realidad estructural de nuestros países,
apasionado y apasionante debate que empezó en las
páginas del diario El Día de México y cimbró el mundo
académico de las universidades latinoamericanas
(1965). 

El marxismo aplicado a la realidad nacional, la
historia de España, de la Iglesia católica y su
impacto en los movimientos emancipadores de América
hispana, los procesos revolucionarios y la lucha
anticolonial del tercer mundo fueron temas que
Puiggrós analizó desde posiciones críticas que le
llevaron a confrontarse con fuerzas poderosas: el
nacionalismo conservador, la intelectualidad
"conceptualizadora de conceptos", el colonialismo
ideológico de la izquierda estalinista y el
liberalismo light que festeja la democracia con
ciudadanos incapaces de defenderla. 

Políticamente, la trayectoria de Puiggrós fundió
militancia y pensamiento. Vinculado al Partido
Comunista argentino desde su fundación (1921), en el
que desempeñó varios cargos de dirección, los
comunistas (y en particular su secretario general, el
mítico Vittorio Codovila) nunca le perdonaron su
adhesión al peronismo en 1946. Pero cuando Puiggrós
daba a sus amigos los fundamentos de esta actitud,
afloraba con fuerza su ironía rioplatense: "Me fui del
partido porque si llovía en Moscú, Codovila abría el
paraguas y porque su proyecto era hacer la rivoluzione
nacionale en Argentina". 

Durante el tercer gobierno de Perón (1973-74),
Puiggrós fue designado 
interventor de la Universidad Nacional de Buenos
Aires. Al explicar por qué había designado decano de
la Facultad de Derecho a un abogado de 28 años,
respondió: "Es joven, en una facultad de viejos; es de
izquierda, en una facultad reaccionaria; es peronista,
en una facultad gorila y es judío en una facultad
fascista". 

En una línea que en México lo acercaba a un Rafael
Galván antes que a un Fidel Velázquez, a un Lázaro
Cárdenas antes que a un Miguel Alemán, Puiggrós fue un
estudioso del "nacionalismo revolucionario". Y como
tantos intelectuales y luchadores sociales de América
Latina, fue su pasión por México y su pueblo lo que le
llevó a permanecer en este país en dos ocasiones,
donde siguió luchando hasta el día en que murió, el 12
de noviembre de 1980. 

Durante el segundo exilio mexicano, a causa de las
amenazas de la llamada Alianza Anticomunista Argentina
(AAA), que lo acusaba de haber entregado las aulas "a
la subversión", Puiggrós fundó el Comité de
Solidaridad con el Pueblo Argentino y fue miembro del
Comité Latinoamericano de Solidaridad junto a Pablo
González Casanova, Pedro Vuskovic, Agustín Cueva,
Carlos Quijano, Jorge Turner, José Luis Balcárcel y
otras personalidades del continente. 

Aquí lo sorprendió la muerte de su hijo Sergio,
oficial montonero caído en combate en lucha desigual
con el Ejército (1976). Fue entonces cuando aquel
"viejo" que solía interrumpir sus reuniones políticas
para repartir caramelos a los niños como si fuese un
"Santa Claus socialista" (Turner), también podía
llorar desconsoladamente como un niño. 

En el Teatro Jiménez Rueda de esta ciudad, sus amigos
y compañeros le 
organizaron un homenaje. La ocasión pintaba de duelo.
Pero Puiggrós, como siempre, fue claro y sencillo:
"Nosotros no medimos nuestras horas porque estamos en
lucha, sino que medimos las horas de nuestros
enemigos, seguros como estamos del triunfo".


fuente:tomado de miransdo al sur, weblog de alvarado

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