[R-P] El PT se hace un harakiri político (El pais)
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Mie Feb 16 14:09:04 MST 2005
El PT se hace un harakiri político
Las disputas dentro del oficialista Partido de los
Trabajadores de Brasil otorgan la presidencia de
Diputados a la derecha.
Por Jorge Marirrodriga*
Desde San Pablo
En una especie de “harakiri” político, la izquierda
brasileña entregó ayer la presidencia del Parlamento
Federal a un candidato de la derecha, después de que
no se lograran superar las rivalidades internas en el
interior del Partido de los Trabajadores (PT), que
lidera el actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
El candidato de Lula, Luiz Eduardo Greenhalgh, quien
en un principio parecía que iba a ser elegido
presidente de la Cámara sin dificultades, se vio
superado en la segunda vuelta por Severino Cavalcanti,
del derechista Partido Progresista (PP). El principal
enemigo de Greenhalgh fue un compañero de partido,
Virgilio Guimaraes, quien se postuló al puesto y se
negó a retirar la candidatura. Se trata de la peor
derrota política sufrida por el PT y de la primera vez
en la historia reciente de la democracia brasileña en
que la presidencia de la Cámara –tercera autoridad más
importante de la República Federativa de Brasil– no es
ostentada por alguien perteneciente al principal
partido.
La importancia de la elección generó gran tensión en
los diputados, que prolongaron la sesión durante toda
la madrugada. Varios ministros federales del PT
discutían acaloradamente con sus compañeros de partido
el destino de su voto, mientras los pasillos del
edificio, construido por el arquitecto Oscar Niemeyer,
aparecían empapelados con los rostros de los
candidatos, como si se tratara de unas elecciones en
la calle. Tras una primera votación, Cavalcanti y
Greenhalgh pasaron a la segunda ronda. Las
negociaciones se multiplicaron y entre promesas
–Cavalcanti prometía aumentar los salarios de los
diputados– y amenazas, se llegó a la votación
definitiva y secreta, donde Cavalcanti obtuvo 300
votos contra 195 de Greenhalgh, quien abandonó la sala
sin hacer declaraciones. Algunos diputados de la
izquierda no podían evitar su decepción. “Es un hecho
inusitado. Es la primera mesa que preside el
Parlamento en el que se excluye al partido
mayoritario”, destacó el diputado del Partido
Socialista Brasileño (PSB) Beto Alburquerque. “Tiene
que haber un respeto mínimo a las reglas democráticas,
porque lo contrario es revanchista y sectario.” Para
Alburquerque, lo sucedido, más allá de una maniobra
parlamentaria, es un asunto muy grave y serio. “A
partir de ahora se abre una nueva era en la que vale
todo.”
En el Parlamento se desató la algarabía y al grito de
“¡Severino, Severino!”, Cavalcanti –quien en su vida
política ha militado en ocho partidos diferentes–
subió al estrado y apenas tardó un par de minutos en
anunciar que actuará contra los llamados decretos
provisionales, una suerte de decreto-ley con que la
administración de Lula ha adoptado numerosas medidas
para evitar que queden empantanadas en el Congreso.
Además Cavalcanti, de 74 años, puede influir en la
velocidad con la que se tramitan las leyes en la
Cámara baja. Pero lo más preocupante para Lula es que
el principal rival de su candidato ha sido un hombre
de su propio partido. Ratificando el refrán “tu peor
enemigo, tu hermano”, Virgilio Guimaraes,
perteneciente al ala izquierdista del PT, desde un
principio expresó su rechazo por el candidato
oficialista y anunció que se postulaba para “defender
los intereses de la sociedad y no los del partido”.
Guimaraes aguantó la presión y no quiso retirar su
candidatura a la primera vuelta, en la que resultó
derrotado por Greenhalg. Para la segunda vuelta, sus
seguidores votaron al candidato de la derecha.
La derrota del PT escenifica la teoría manejada desde
hace meses en medios de comunicación y círculos
políticos brasileños. Existen dos partidos diferentes
con las mismas siglas. Por un lado un PT pragmático
que se ha desplazado al centro político cuando le ha
llegado la responsabilidad de gobernar, y por otro un
PT fiel a los comienzos de lucha obrera, más
reivindicativo, que considera que las reformas
realizadas desde que se alcanzó el poder son
insuficientes. Y en medio Lula, que hace malabarismos
para mantener la paz entre sus filas.
Al presidente brasileño, de visita en varios países de
Latinoamérica, entre ellos Venezuela, tampoco le
llegaron buenas noticias desde el Senado, donde si
bien se impuso por mayoría aplastante Renan Calheiros,
del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB),
aliado del PT, Lula ha tenido que prometerles cargos y
ministerios a sus aliados para mantener la paz en la
Cámara alta.
* De El País de Madrid. Especial para Página/12.
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