[R-P] Reportaje a Ana Lorenzo, gentileza de fogones de la Patria

INFOR-MET rmermet en yahoo.com.ar
Mar Feb 15 11:53:36 MST 2005


Muchos fogoneros pensamos que la cuestión educativa en
la Argentina merece un profundo debate. En este
sentido creemos que compartir con ustedes un reportaje
realizado a la compañera Ana Lorenzo -publicado en la
Revista de noviembre de 2004 del Movimiento Patriótico
20 de Diciembre- puede servir como disparador para
pensar y discutir propuestas que abonen a la
construcción de un proyecto colectivo de educación
nacional.


"HAY QUE VOLVER A RECREAR ESA VIEJA CONCEPCIÓN DE UNA
EDUCACIÓN NACIONAL, POPULAR Y DEMOCRÁTICA"

Con una larga historia en la investigación y la
producción en el área, la compañera expone la
necesidad de avanzar en un proyecto que replantee la
educación argentina y destierre la nueva colonización
pedagógica neoliberal.

MP20: ¿Cómo caracterizaría el sistema educativo
argentino actual?

Ana Lorenzo: Si quisiéramos tratar de definir en una
forma muy simple cómo está el sistema educativo hoy en
día en la Argentina, creo que podríamos afirmar que es
la consecuencia de dos procesos sincrónicos, altamente
coherentes entre sí, y no casuales, sino implementados
con una voluntad política. Por un lado, la agudización
de la crisis social y la marginación hasta límites
inconcebibles para cualquier argentino medio, que
produce que los chicos y jóvenes que están en nuestras
escuelas tengan un nivel de deterioro tanto desde el
punto de vista de nutrición como de su capacidad de
acceso al pensamiento crítico, realmente de una
gravedad inusitada. Y el segundo fenómeno es que,
vinculado con este proceso político-económico-social
que originó esta exclusión, se produjo desde la época
del menemismo la aplicación de la autodenominada
"Transformación Educativa", por aplicación de la Ley
Federal de Educación (LFE) y la Ley de Educación
Superior (LES). Ambos procesos originaron lo que es
hoy el sistema educativo en la Argentina.
Lo que está demostrando esto es que desapareció el
sistema como tal, hoy la posibilidad de acceso al
pensamiento y a la apropiación de conocimientos tiene
más que ver con el origen social de los chicos que con
intervenciones pedagógicas que pueda tener la escuela.
Esta sería la primera característica: no hay un
sistema.

MP20: ¿Cómo se plasmó en el sistema educativo el
modelo neoliberal?

AL: Hubo una política educativa que era justamente la
variante pedagógico-política del modelo neoliberal.
Por primera vez en 4 décadas estábamos en presencia de
una política educativa, que tenía ideas muy fuertes,
altamente coherentes con el sistema social-económico
impuesto. Una política que empezó por imponer un
lenguaje que todavía hoy sigue circulando en el campo
académico, cursos de perfeccionamiento docente y
medios de comunicación social porque el
neoliberalismo, en el campo económico, político y
social, tuvo muy claro que había que hacer una prédica
social con los medios y que logró todos sus objetivos.
Alguien decía que el gran triunfo del neoliberalismo
era que lo que son axiomas ideológicos para el
neoliberalismo, se habían transformado en el sentido
común de la gente. Y esto mismo se está tratando de
hacer desde el campo político educativo. Hay una serie
de palabras que inundan el lenguaje pedagógico: oferta
educativa, demanda educativa, gestión de la educación,
monitoreo, usuario, competitividad, estandarización de
conocimiento, evaluación externa. La Ley Federal
define a la educación como un bien o como un servicio,
y se sabe que un bien o un servicio son susceptibles
de ser comprados en el mercado.
Una idea muy peligrosa es la que pregona el Banco
Mundial donde el Estado tiene que ocuparse de la
educación de los pobres, y por lo tanto, ya empieza a
aparecer que educación pública es casi sinónimo de
educación para los pobres. El Banco Mundial dice que
esto es así porque de los "un poco menos pobres" puede
ocuparse el mercado. "Hay que ocuparse de los pobres",
dice el Banco Mundial, no por supuesto para acabar con
la pobreza, sino para evitar la conflictividad social.
Con que coman alcanza, y a veces ni eso, porque si
aprenden un poco, quizás aprendan como transformar la
realidad, y esto puede ser bastante peligroso para el
BID.

MP20: ¿Cuáles son los desafíos para construir un nuevo
modelo educativo popular?

AL: Yo creo que hay que volver a recrear esa vieja
concepción de una educación nacional, popular y
democrática. 
Por una educación Nacional entendemos cinco cosas.
Primero, que sea la expresión político educativa de un
Proyecto Nacional, que recupere el rol del Estado.
Segundo, que transmita cómo consolidar formas de
conciencia nacional y latinoamericana. Tercero, la
recreación de una cultura nacional - latinoamericana.
Cuarto, la necesaria elaboración de una pedagogía
nacional; y por último, recuperar la unidad nacional
en lo educativo, que hoy está totalmente desterrada.
¿Qué quiere decir hoy una educación popular? En
principio, la existencia de escuelas estatales,
públicas y gratuitas de todos los niveles y
modalidades, desde los 45 días de edad hasta toda la
vida. Hoy es necesario entrar y salir del sistema
educativo todas las veces que sea necesario. Una
segunda acepción de educación popular es la existencia
de una escuela universal y común, es decir para todos,
sin discriminaciones ni diferencias que contribuya a
sintetizar las diferencias pero que evite que esas
diferencias se conviertan en desigualdades.
¿Qué querría decir hoy una educación democrática? En
primer lugar, una escuela que logre que todos los
sectores sociales ingresen, permanezcan y egresen del
sistema educativo. La segunda acepción significa que
esa permanencia dentro de la escuela significa una
efectiva apropiación de conocimientos y procedimientos
para que la escuela vuelva a ser un ámbito de
aprendizaje y no un ámbito de contención social. 
¿Cómo se hace todo esto? Yo creo que este gobierno,
que ha mostrado excelente voluntad y vocación de
quiebre de la herencia recibida en muchos aspectos,
por ejemplo en derechos humanos, en política
internacional, mejoría institucional con el recambio
de la Corte, lamentablemente -y lo digo con dolor- no
muestra la misma voluntad política en materia de
educación. Más aún, no sólo mantiene las dos leyes de
base que dieron origen a todo este descalabro de
nuestro sistema educativo, sino que se plantea
continuar con ellas explícitamente, y no revisar la
herencia recibida. Y esto me parece un error garrafal.
A mí me parece que hay que modificar cuestiones
básicas desde el punto de vista político educativo. En
primer lugar desterrar las lógicas neoliberales
bancomundialistas, empezando por el lenguaje.
Recuperar la noción del estado docente, y en esto
conviene ver el proyecto de ley de educación que es
está discutiendo en Venezuela, que habla del nuevo
estado docente, y esta concepción es muy importante
porque retoma la cuestión de la educación como derecho
social, y no simplemente el derecho individual de
enseñar y aprender. 
Además, tener en cuenta que en este momento de la
historia del mundo, la educación además de un derecho
social es un recurso estratégico y además una
necesidad colectiva imperiosa. Esto hay que
recuperarlo desde el discurso, lo cual no es una cosa
menor.
La segunda cuestión que me parece imprescindible es
que hay que animarse a desmontar los avances del
neoliberalismo y sobre todo recuperar las
instituciones educativas. Hay que recuperar la
especificidad de la escuela primaria y la secundaria. 
Por supuesto para hacer todo esto hay que derogar la
LFE y la LES.
Me parece que se está perdiendo una gran oportunidad
histórica. Creo que este año y medio de gestión de
gobierno Kirchner podía haber sido el año de un
momento fundacional en la historia de la educación
argentina. ¿Por qué? Porque el consenso de repudio
hacia la herencia recibida es total. Por supuesto,
consenso a nivel de las escuelas, de los docentes, de
los directivos, y de los cooperadores; no a nivel del
campo académico y de las fundaciones que fueron las
que gestaron el corpus ideológico de la reforma y que
siguen siendo hoy los más consultados por los medios
de comunicación en cuanto a lo que hay que hacer con
educación. Los mismos que hicieron la reforma son los
que están en los ministerios provinciales y nacionales
de educación.

MP20: ¿Cuál le parece que es el problema más urgente
del sistema educativo?

AL: Para mí el problema más urgente sigue siendo la
reconstrucción de las instituciones que fueron las más
agredidas por el cambio de estructura. Sin reconstruir
una buena escuela primaria y una buena escuela
secundaria, sin volver a concebir instituciones que
puedan volver contener a los chicos en el sentido no
simplemente de contención afectiva y social, sino de
su tarea específica, no hay manera de avanzar en
mejoría de educación. El segundo problema más grave es
el tema del salario docente y las condiciones de
trabajo, y el tercer problema es la formación docente.
Lo que hay que hacer es recuperar el trabajo docente,
en el sentido de recuperarlo como trabajador
intelectual, no sólo modificando su situación
salarial, sino que también es imprescindible que el
docente vuelva a tener posibilidades de ser un docente
comprometido con la discusión ideológica y política,
comprometido con la actualización de su disciplina.

MP20: Para finalizar, ¿Qué entiende hoy por autonomía
universitaria y cómo habría que avanzar en ese
sentido?

AL: La universidad necesita la autonomía como garantía
de libre circulación y discusión científica de todas
las líneas de conocimiento académico. Y por lo tanto
debe tener autonomía de los gobiernos, para que no
influyan en cuestiones político-partidarias en su
seno, aunque no del Estado, porque tiene que estar al
servicio de las grandes estrategias de crecimiento del
Estado. 
La universidad y sus claustros tienen que ser
autónomos de los partidos políticos, pero no de la
Política, ni de un Proyecto nacional, porque sino
estaría aislada.
Tiene que ser autónoma de las empresas, de cualquier
empresa, pero no de las necesidades de producir
mejores bienes y servicios. Esto quiere decir, que no
puede recibir dinero de las empresas, porque si recibe
plata de las empresas va a tener que hacer lo que las
empresas quieran, y no lo que el país necesita. 
Por lo tanto, tiene que ser autónoma del mercado, que
tiene siempre necesidades coyunturales. No puede la
universidad responder a lo que necesita hoy el
mercado. Pero no debe ser autónoma -en el sentido que
no debe estar aislada- de las necesidades de
crecimiento del país, de las necesidades de desarrollo
de la Argentina.
Por supuesto también tiene que tener autonomía de las
fundaciones, de las ONG, que algunas serán muy
prestigiosas, pero no siempre coinciden con lo que
debe ser el interés de la universidad que es el
interés del país y del Pueblo.
Creo que hay que plantear estas cosas para que la
universidad decida qué significa mantener la autonomía
y que eso no represente estar aislado de las
necesidades concretas del Pueblo y de un proyecto de
crecimiento nacional.





	

	
		
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