[R-P] Logrando el Dedo Púrpura

Julio Fernández Baraibar juliofernandezbaraibar en alternativagratis.com.ar
Mar Feb 15 08:11:29 MST 2005


Un breve e interesante artículo de Naomí Klein. Con ironía y sentido del
humor. Y una abrumadora superioridad sobre la mediocridad de la prensa
americana.
Julio Fernández Baraibar
fernandezbaraibar en yahoo.com.ar

AlterNet
Febrero 11, 2005
Consiguiendo el Dedo Púrpura
Por Naomi Klein
The Nation
“El pueblo iraquí dio a América el más grande “gracias” y de la mejor manera
que hubiéramos esperado”. Leyendo este análisis de la elección de Betsy
Hart, una columnista del Scripps Howar News Service, me hallé a mí mismo
pensando sobre mi anciana abuela. Medio ciega y una verdadera amenaza sobre
las ruedas de su Chevrolet, adamantinamente se negaba a entregar las llaves
de su automóvil.  Estaba convencida que condujese adonde condujese
(atropellando las mascotas caseras de Filadelfia a lo largo del camino) la
gente la saludaba con la mano y le sonreía. “¡Son tan amigables!” Tuvimos
que darle las malas noticias. “No te saludan con toda la mano, Abu, sólo con
su dedo medio”.
Así ocurre con Betsy Hart y los otros observadores cortos de vista: piensan
que el pueblo iraquí finalmente ha enviado a América esas largamente
esperadas flores y caramelos, cuando los votantes sólo le han dado el dedo
(púrpura). (El dedo pintado con tinta roja era la prueba de que se había
votado. Nota del traductor)
Los resultados electorales son: los iraquíes votaron abrumadoramente
expulsar al gobierno instalado por los EE.UU. de Iyad Allawi, que se negó a
solicitar a los EE.UU. que se fueran. Una mayoría decisiva votó por la
Alianza Iraquí Unida; el segundo punto de la plataforma de la AIU llama a
“un cronograma para el retiro de las fuerzas multinacionales de Iraq”.  Hay
más mensajes de un solo dedo incrustados en la plataforma de la coalición
vencedora. Algunos remarcan: “Adoptar un sistema de seguridad social según
el cual el Estado garantiza un trabajo para cada iraquí sano… y ofrece
facilidades a los ciudadanos para construir su hogar”. La AIU también
promete “anular las deudas iraquíes, cancelar reparaciones y usar la riqueza
petrolera para proyectos de desarrollo económico”. Resumiendo, los iraquíes
votaron para repudiar las políticas de radical libre mercado impuestas por
el ex jefe enviado por los EE.UU., Paul Bremen y aseguradas por un reciente
acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.
¿Apoyará la gente que se amontonó mirando a los iraquíes acudir en masa a
las elecciones estas demandas democráticamente elegidas? “No fijen ningún
cronograma”, dijo George W. Bush cuatro días después que los iraquíes
hubieron votado exactamente eso. De la misma manera, el Premier británico
Tony Blair llamó a las elecciones “magníficas”, pero descartó el
establecimiento de un cronograma. Las promesas de la AIU de expandir el
sector público, conservar el petróleo y declarar la moratoria de la deuda
sufrirán seguramente un destino similar. Por lo menos si Adel Abd al-Mahdi
consigue su objetivo. El es el ministro de economía de Iraq y el hombre que
repentinamente está siendo anunciado como el jefe del próximo gobierno
iraquí.
Al-Mahdi es el caballo de Troya de la administración Bush en la AIU. (Uds.
No se habrán pensado que iban a poner todo el dinero en Allawi, ¿verdad?) En
octubre dijo ante un grupo de personas en el American Enterprise Institute
que planeaba “reestructurar y privatizar las empresas estatales (de Irak)” y
en diciembre hizo otro viaje a Washington para revelar planes sobre una
nueva ley petrolera “muy prometedora para los inversores americanos”. Fue el
propio al-Mahdi quien supervisó la firma de un torbellino de acuerdos con la
Shell, BP y ChevronTexaco durante las semanas previas a las elecciones y es
el quien negoció el reciente acuerdo de austeridad con el FMI. Sobre el
retiro de las tropas, al-Mahdi no suena como la plataforma de su partido y
en cambio aparece con Dick Cheney en la Fox News: “Cuándo se irán los
americanos depende de cuando nuestras propias fuerzas estén listas y cómo la
resistencia responda después de las elecciones”. Pero acerca de la Ley
Sharia, se nos ha dicho que está muy cercado a los clérigos.
Las elecciones de Irak fueron retrasadas una y otra vez, mientras la
ocupación y la resistencia crecían cada vez más mortalmente. Ahora parece
que dos años de derramamiento de sangre, de sobornos y pulseadas tras
bambalinas condujeron a esto: un acuerdo en el cual los ayatollahs obtienen
el control sobre la familia, la Texaco obtiene el petróleo y Washington
obtiene bases militares permanentes (llamen a esto el “programa mujeres por
petróleo”). Todos ganan menos los votantes, que arriesgaron sus vidas para
poner sus boletas para un muy diferente paquete político.
Pero esto no importa. El 30 de enero, se nos dijo, no fue importante por lo
que los iraquíes votasen. Lo fue sólo por el hecho de que votasen y, más
importante aún, por cómo su coraje hizo que los americanos sintiesen su
guerra. Aparentemente, el verdadero propósito de las elecciones era probar a
los americanos que, como George Bush lo dijo, “el pueblo iraquí valora su
propia libertad”. Sorprendentemente, esto llega como una noticia. El
columnista del Chicago Sun-Times, Mark Brown, dijo que el voto fue “la
primera señal clara de que la libertad realmente puede significar algo para
el pueblo iraquí”. En el Daily Show, el periodista de la CNN Anderson Cooper
lo describió como “la primera vez que tenemos algo así como un indicador de
tiempo sobre si ellos están dispuestos a dar un paso adelante y hacer cosas”
.
Es un público un poco pesado. El levantamiento shiíta contra Saddam en 1991
no fue suficientemente claro para convencerlos de que los iraquíes estaban
dispuestos a “hacer cosas” para ser libres. Tampoco lo fue la demostración
de 100.000 personas llevada a cabo hace un año demandando inmediatas
elecciones o las elecciones locales espontáneas organizadas por los iraquíes
en los primeros meses de la ocupación, ambas sumariamente aplastadas por
Bremen. Resulta ser que en la TV americana, la ocupación completa ha sido un
largo episodio de Factor Miedo, en el cual los iraquíes han superado
obstáculos cada vez más desafiantes para demostrar las profundidades de su
deseo de recuperar su propio país. Habiendo sido arrasadas sus ciudades,
siendo torturados en Abu Ghraib, siendo tiroteados en los retenes, habiendo
censurados a sus periodistas y cortados el agua y la electricidad, todo esto
era sólo el preludio de la última prueba de resistencia: bombas inteligentes
y balas para llegar al cuarto oscuro. Por fin, los americanos fueron
persuadidos de que los iraquíes realmente quieren ser libres.
Y ¿cuál es el premio? ¿Fin a la ocupación, como los votantes exigieron? No
sean tontos. El gobierno de los EE.UU. no se someterá a ninguna “cronograma
artificial”. ¿Trabajo para todos, como prometió la AIU? No se puede votar
por tonterías socialistas como esa. No,  ellos obtuvieron las lágrimas de
Geraldo Rivera (“Me siento revitalizado”), el maternal orgullo de Laura Bush
(“Fue tan conmovedor para el Presidente y para mí ver a la gente saliendo
con el dedo púrpura”) y la sincera disculpa de Betsy Hart de nunca dudar de
ellos (“Uau, ¿debo ser corregida?”).
Y esto debería ser suficiente. Porque si no fuera por la invasión, los
iraquíes nunca hubieran tenido la libertad de votar por su liberación y
luego lograr que su voto fuese completamente ignorado. Y este es el premio
verdadero: la libertad de ser ocupados. Uau, ¿debo ser corregida?




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