[R-P] Esteco o la ciudad fantasma

José María Cavalleri ingcavalleri en hotmail.com
Jue Feb 10 06:11:20 MST 2005


Del periódico digital saltalibre.org

Esteco o la ciudad fantasma


La tierra ultrajada
  Por Jaro Godoy
Uno de los grandes misterios Salteños fue ayer desmantelado por los afilados 
dientes de dinosaurios mecánicos dirigidos por los inescrupulosos de turno, 
esta vez responden al nombre de Bocanera SA, las ruinas de la mítica ciudad 
de Talavera de Madrid o como se las conoce popularmente Las ruinas de 
Esteco, (fundada en 1566 por Diego de Heredia, Juan de Barzocana y Jerónimo 
de Olguín con el nombre de Cáceres, en un sitio próximo al paraje llamado 
actualmente El Vencido, cerca de Quebrachal.) de nada sirvió el papel que 
las declaraba "Patrimonio histórico y de interés provincial", mediante el 
decreto 1.542/98, a solicitud de la Cámara de Diputados, expresada en su 
declaración 3/98.

La arcana e incomprensible ciudad fue abandonada por sus habitantes una 
noche de un trece de septiembre de 1692 luego de un terremoto que dio como 
excusa a las más de trescientas leyendas que la rodean en nuestros días, fue 
también la que dio lugar al nacimiento de la celebración del culto del Señor 
y la Virgen del Milagro.
En tan solo diez días se borraron cuatrocientos años de misterio y la 
neblina que siempre envolvió a la fantasmal ciudad, a pesar de los tantos 
estudios y excavaciones que se le hicieron y que no arrojaron grandes datos 
de lo que paso aquella nefasta noche para sus habitantes.
La tierra ultrajada tiene una superficie de casi 50 hectáreas y esta 
enclavada en el municipio de Río Piedras a la altura del kilómetro 701 entre 
el río Juramento y la ruta nacional 16, el lugar, donde se hallan 
silenciados los despojos de la ciudadela, tres iglesias, viviendas, plaza, 
numerosos utensilios de cocina y labranza y hasta una fábrica de tejas y 
adobes, todo esto desapareció gracias al oportuno fuego que hizo desaparecer 
los restos de los restos de la milenaria cultura.
Ya se anuncio que el daño causado a la ciudad es irreparable, todo en nombre 
de una sociedad de agricultores que sembraran poroto negro, citrus, paltos y 
soja, vale destacar que la empresa (La compañía causante de este estrago se 
había comprometido a mantener intacto el sitio) en cuestión responsable del 
daño posee además de las 50 hectáreas declaradas "Patrimonio histórico y de 
interés provincial", 2000 hectáreas mas, solo se trata de otro caso mas de 
abuso y desconsideración o abiertamente de un caso de ignorancia que seguro 
ira a parar al cajón de “Casos Impunes P.P” (para siempre).

Un poco de historia

La arcana e incomprensible ciudad fue abandonada por sus habitantes una 
noche de un trece de septiembre de 1692 luego de un terremoto (Aunque las 
excavaciones realizadas en tiempos más recientes solo encontraron pedazos 
gastados por el tiempo de barro y piedra, algunas paredes y muchos 
fantasmas) que dio como excusa a las más de trescientas leyendas que la 
rodean en nuestros días, fue también la que dio lugar al nacimiento de la 
celebración del culto del Señor y la Virgen del Milagro. Esteco se 
constituyó en obligatorio paso del Camino Real por donde discurría el 
transporte de metales preciosos entre el Alto Perú y el Río de la Plata. su 
estratégica ubicación hacia de ella la ciudad clave para el tráfico de 
alimentos, ganado e indígenas encomendados que venía de Chile atravesando la 
cordillera de los Andes con destino a la región chaqueño-amazónica y 
viceversa.
A raíz de la creciente e importante papel que jugaba en el comercio durante 
la primera etapa de colonización, la ciudad se expandió con rapidez.
La ciudad de Esteco adquirió relevancia institucional y política, incluso 
religiosa, al punto de contar, entre los más ilustres predicadores 
católicos, nada menos que al cura Francisco Solano, quien fuera canonizado 
por la obra evangelizadora desplegada en la región.




Prima hermana de Sodoma y Gomorra

"No sigas ese camino,/ no seas orgulloso y terco,/ no te vayas a perder/ 
como la ciudad de Esteco". Al ritmo de esta copla que aquellos gitanos se 
encargaron de popularizar para instaurar el miedo y así sacarle mas plata a 
la gente que atenta a todo lo desconocido siempre compra por las dudas, 
aclarando siempre que ellos, los mensajeros de Dios, tenían entre sus artes 
mágicas en formas de piedra, maderas baratas, la protección para todos.
La imaginación puesta al servicio del miedo y de soluciones mágicas, es como 
se sabe uno de los negocios mas florecientes en todo momento de la historia, 
y las profecías desde Nostradamus hasta los videntes de hoy suman adeptos en 
todo el mundo, la ignorancia y la avidez de conocer el pasado y el futuro, 
suelen hacer aparecer profetas debajo de cada piedra, aunque como se sabe 
cualquiera puede profetizar el fin del mundo y el comienzo de uno mejor, 
total si no se cumple, ya habrá nuevas profecías para escapar del enredo.
Como toda gran ciudad en crecimiento no faltaron los detractores de la época 
que mencionaban a la ciudad como “habitación del demonio”, lugar predilecto 
para los burdeles de la época, el contrabando de mercaderías prohibidas 
siempre a espaldas de las reglas asfixiantes de España, transfigurándose en 
escenario de ostentación de riquezas por parte de “nuevos ricos” nada 
prudentes, de virulentos conflictos de poder entre jugadores políticos, 
escándalos de libertinaje y de fiestas desenfrenada y todo tipo de orgías 
que fueron comentario obligado de los pueblos vecinos, muy pronto paso de 
ser la capital del crecimiento para convertirse en la ciudad de la furia o 
de la lujuria.
Como paso obligado para acceder a las zonas donde se efectuaba la mayor 
actividad comercial de Sudamérica, en poco tiempo sus comerciantes, sus 
encomenderos, los funcionarios públicos y religiosos accedieron a un nivel 
de vida que contrastaba, de modo evidente, con las precarias condiciones de 
subsistencia que predominaban en derredor.
La ciudad con sus fastuosos edificios públicos, con iglesias impresionantes, 
con amplios teatros hasta se decía de que los mas brutos de la ciudad tenían 
cabalgaduras de estaban herradas con oro y plata, el derroche y la falta de 
impunidad frente al resto de sus vecinos que vivían consumidos en la más 
extrema pobreza.
Tampoco podemos descartar la lucha interna que se había manifestado por 
alcanzar el poder, ya sea de los poderes políticos y el clero católico, que 
ya había establecido sus reglas y había descubierto el poderío económico que 
imperaba en la ciudad.

Misterioso Final

Si bien la ciudad funcionaba como cárcel para indios rebeldes la idea de que 
fueron exterminados por los indios guaicurúes mocovíes que habían decidido 
atacar la ciudadela en un intento para salvar a sus compañeros presos, pero 
no concuerda esta hipótesis con la idea de los historiadores que hablan de 
una población estimada en 50.000 habitantes, además que si bien la ciudad 
fue atacada por un malón sucedió 20 años atrás de la desaparición física de 
la ciudad y solo dejo un saldo de menos de cuarenta muertos.
Otra de las hipótesis es culpar a la rebelión calchaquí que al mando del 
falso inca Pedro Bohorques ( andaluz ) destruyo varios poblados españoles y 
culmino en una colosal matanza de aborígenes y con la expulsión de los 
indios Quilmes a la ribera del río de la plata donde fueron muriendo de a 
poco y culmino con la extinción de esta etnia autóctona.
Una de las mas recordadas es la de los gitanos trashumantes que llegaron en 
agosto del año 1949 y profetizaron el descubrimiento de la perdida Esteco 
debía coincidir con el nacimiento del Anticristo y con el fin de la historia 
humana a pesar de que nunca se detuvieron siquiera a mirarlas solo se 
dedicaron a vender amuletos para el amor, a leer el futuro en las manos, 
piedras de mica para los enemigos y los hombre vendían autos por partes de 
dudosa procedencia. Otra de las leyendas predominantes habla de que sus 
pobladores asustados por un posible invasión y robo de sus propiedades 
decidieran destruir todo vestigio de su paso por aquellas tierras y huir con 
sus tesoros a los impenetrables cerros para empezar una nueva vida alejados 
de las amenazas y lejos de los depredadores. _ Los no creyentes del 
terremoto como causa natural de la desaparición de la ciudad optan por una 
desoladora epidemia que engullo a sus habitantes en cuestión de días, otros 
culparon a unos feroces tigres y moscas venenosas que exterminaron a la 
orgullosa ciudad haciéndola arrodillar ante sus pecados.

La ultima leyenda

Emparentada con la bíblica Sodoma y Gomorra, también con las versiones 
seudo-históricas sobre los últimos días de la fastuosa Pompeya romana, 
desaparecida la ciudad se atribuyo su desmoronamiento a lo pecaminoso de los 
actos que se practicaban en la ciudad de los infiernos, ya que diversos 
obispos y curas del lugar afirmaban bajo juramento divino que Esteco se 
encontraba en poder del mismo demonio debido a la proliferación de 
hechiceros y sus artes oscuras, y que estos habían pervertido a la gente y a 
sus dirigentes políticos para alejarlos de la senda el señor y llevarlos por 
el camino ancho del demonio, de ahí a llegar a la tan temida Inquisición 
solo había un paso muy pequeño, ya que los curas tenían altercados casi 
todos los días con gobernadores, virreyes y con la mismísima Corona 
española.
"En Esteco hay pactos con el demonio; se cometen frecuentes ofensas a Dios; 
se deshonran linajes y muchas atrocidades más; entre otras, el negar el 
viático (extremaunción) a los ajusticiados y en realizar adivinanzas non 
sanctas y actos de curanderismo".
Así fue como se expidió, en 1654, el obispo Maldonado en la indignada 
denuncia que realizó a la Audiencia de Charcas. Miles de personas que 
desaparecieron de la noche a la mañana como el roció, como una extraña 
estrella fugaz.
Nuestra Señora de Talavera de Esteco o de la Nueva Madrid, alguna vez 
existió muy cerca del final del siglo 17 y como vivió desapareció, dejando 
el espacio vacío para llenar la historia con leyendas, fantasías, y miles de 
palabras que se van perdiendo en el eco del tiempo que todo lo devora.
Hoy Nuestra Señora de Talavera de Esteco sigue perdida en la neblina oscura 
de la leyenda de nuestra colonial Salta y a pesar que de Esteco solo queda 
un pequeño recuerdo en las mentes de algunos memoriosos, ya no podrá ser 
visitada ni rememorar caminando por sus mágicas tierras tantas leyendas que 
la elevaron a nuestros días, a pocos kilómetros de la histórica Posta de 
Yatasto y de la sierra de la Lumbrera en el departamento de Metán, provincia 
de Salta, alejado del paraje que se llama actualmente Esteco, una estación 
del ramal ferroviario al Chaco, ubicada lejos del sitio verdadero, que se 
encuentra en las inmediaciones de un lugar situado a unos ocho kilómetros 
del pueblo de Río Piedras, una legua más allá de la pirámide que recuerda la 
batalla librada en los alrededores, acaba de desaparecer para siempre por la 
mano de un insípido empresario uno de los lugares mas legendarios de la 
provincia de Salta, como lo fue para los habitantes de esa tierra el 
terremoto que los expulso, como fue para Sodoma y Gomorra el castigo Divino, 
como lo es para el territorio Salteño, cada día mas castigado por la 
ignominia de nuestros gobernantes que nada hacen frente a los problemas 
multiplicados de sus habitantes.
El relato legendario recreado por Carrizo, en su Cancionero Popular de Salta 
(1933) enlaza los motivos del vaticinio con la tragedia histórica, 
concentrando, en una misma narración, varios motivos que se integran al 
cuerpo de leyendas sobre la ciudad de Esteco: "Es fama que un día llegó a 
Esteco un peregrino, que vino a llamar a las puertas de estos ricos 
orgullosos y en todas partes no recibía sino denuestos e insultos. Rezaba a 
gritos por las calles y decía profetizando: "¡Se pierde Esteco!, ¡Se pierde 
Esteco!, ¡Salta saltará, San Miguel florecerá y Esteco se hundirá!'. Pero 
era tomado por loco y apedreado.
Un día salió el peregrino de la casa de una mujercita pobre que lo 
hospedaba, a predicar la humildad, la caridad y la templanza, pero nadie lo 
escuchó tampoco y viendo que ni chicos ni grandes, ni mujeres ni ancianos 
veían el castigo de Dios que se aproximaba, regresó a la casa de la buena 
mujer y le dijo que tomara a su hijo de meses y saliera tras él, sin volver 
la cara al pueblo pervertido. Así hizo la estaqueña y cuando hubieron 
vadeado el río Pasaje, se sintió un sacudimiento de tierra y un estrépito, 
la mujer volvió la cabeza movida por la curiosidad y vio a Esteco envuelta 
en llamas y convertida en escombros. Era el día trece de septiembre de 1692, 
a la diez y media de la mañana. La mujer quedó hecha piedra y la ciudad 
pavesas, víctima de su orgullo y vanidad. Han pasado doscientos treinta y 
nueve años y pocos escombros quedan ya de lo que fue la ciudad. Cuesta 
trabajo, entre los montones de tierra, poder definir, esto fue templo, 
aquello cabildo, aquí estuvo un molino y allá un horno de fundición.
Árboles añosos han invadido el recinto de la ciudad maldita, la Sodoma 
americana está ahí cerca de la confluencia del río Las Piedras con el 
Pasaje, algunos han desenterrado objetos de plata, otros efigies de santos y 
los más ladrillos, tejas, clavos y cerraduras. Yo he visto piedras de 
molino, acequias borradas, y es creencia general que la estatua de piedra de 
la mujer con el niño en los brazos, se hace visible de tiempo en tiempo 
entre la hojarasca del monte, en la otra banda del río, al pie del cerro 
Lumbreras" (Carrizo, 1933: 32?33).

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