[R-P] Otro importante reportaje a Gargano, futuro canciller oriental:

INFOR-MET rmermet en yahoo.com.ar
Mar Feb 8 09:36:24 MST 2005


Interesante su reivindicación del historiador Vivian
Trias, y su visión sobre la integración regional.
Nada que ver con el Batllismo, por cierto.

Rolando

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Entrevista a Reinaldo Gargano, futuro Ministro de
Relaciones Exteriores 


Ignacio Cirio y Eduardo Camín


Fue uno de los últimos integrantes del gabinete en ser
oficializado. Sin embargo, el conductor del Partido
Socialista y reelecto senador Reinaldo Gargano,
acariciaba la posibilidad de poder llevar a la
práctica lo que reclamó a los anteriores gobiernos
desde el Parlamento y en la oposición, desde hacía
varios años. Tiene sobre sus hombros la
responsabilidad de reencauzar el derrotero del país en
el plano internacional, luego de una administración
que hizo gala de una política exterior con la vista
puesta en Washington, y también a sus gratas órdenes.
Actor principal en el Parlamento Latinoamericano, con
estrechos lazos con la Internacional Socialista, hacia
la cual orientó a su partido, previsoramente, pocos
años atrás, Gargano aspira a que luego del lustro en
que ocupará la Cancillerí ;a se puedan distinguir
nítidamente tres o cuatro pasos en el camino de la
integración latinoamericana, y cree que ninguna
inversión es excesiva si de lo que se trata es de
sentar las bases infraestructurales para romper con el
esquema de balcanización heredado de la era colonial.
Gargano vuelve a Artigas como clave de la comprensión
geopolítica del país, destaca la necesidad de que un
gobierno progresista logre un papel pedagógico en la
sociedad, divulgando los cambios históricos procesados
en las últimas décadas. 

¿Cuáles son, a su juicio, las ¿principales fallas de
la administración saliente en materia de política
exterior? 

Lo errático, que quiere decir lo cambiante y la
ruptura con el pasado inmediato. Desde la salida de la
dictadura lo que se trató de estructurar con Enrique
Iglesias fue una política de consensos generales, no
de consensos puntuales, paso a paso y demás, sino un
esquema general donde el país volviera a ser un país
respetado (y) tuviera relaciones con todos los países
del mundo. Fue en ese período en el que se
restablecieron las relaciones con China; yo tuve algo
que ver, participé en la gestión de ir hasta China
Popular para buscar un acercamiento, junto con otros
legisladores blancos, colorados y frenteamplistas. 

Construimos un esquema en el cual, luego en los 90,
votamos el Tratado de Asunción -luego de una intensa
polémica dentro del Frente Amplio- con la concepción
de que el proceso de integración latinoamericana tenía
que darse por encima de los gobiernos de coyuntura que
estaban en el poder, en el entendido de que iban a
cambiar necesariamente. Creíamos en el cambio, y que
podía servir darle un impulso decisivo a ese proceso
lo más rápidamente posible, y que comenzar por el
MERCOSUR era una buena línea, para extenderlo luego a
toda América del Sur y América Latina si era posible.
De ahí que nosotros tomáramos la iniciativa de
integrarnos al Parlamento Latinoamericano (Parlatino)
inmediatamente después de la salida de la dictadura, y
yo participé de inmediato en el trabajo intenso dentro
del Parlatino. Fui el que puso en marcha la comisión
de Ganadería Agricultura y Pesca, que me parecía que
era lo que a nosotros nos importaba más desde el punto
de vista de los intereses del país. (Esa comisión) no
existía, nunca se había reunido; me nombraron
Presidente, comenzó a reunirse y se transformó en la
comisión que, el año pasado, trabajó más que todas en
el Parlatino, es decir, se reunió más veces, produjo
más y tuvo la mayor cantidad de asistentes. Y cada vez
va más gente porque los temas de la alimentación y de
la producción agrícola y ganadera son fundamentales en
Latinoamérica. 

¿Pero por qué el calificativo de errático? 

Lo errático es que, salimos de la dictadura,
restablecimos relaciones con Cuba y después todo lo
que se hizo desde aquí fue -en lo que hace al
relacionamiento con Cuba- una política donde el
protagonista principal de la política exterior del
país iba a las conferencias internacionales y buscaba
la intervención confrontativa con Cuba. A Cuba hay que
ayudarla, todos sabemos el sistema que tiene, todos
hemos dicho que no queremos un trasplante del sistema
aquel acá, que el Uruguay es otra cosa, que aquello
responde a una realidad que tiene cincuenta años y que
hay que dejar que los cubanos lo resuelvan. En todo
caso ayudarlos a encontrar el camino para que ellos lo
resuelvan, romper el aislamiento que tienen. Y aquí se
ha hecho todo lo contrario. 

La región tampoco parece haber sido prioridad para el
gobierno saliente. De hecho Uruguay ni siquiera
aparece comprometido en la Comunidad Sudamericana de
Naciones, rubricada en Perú a comienzos de diciembre.
En América buscamos la unidad de los sudamericanos
para conformar la Comunidad Sudamericana de Naciones.
Es un trabajo que lleva quince años!, no es que se
esté haciendo ahora, que esto haya salido de la nada;
los parlamentarios hemos hablado con los
parlamentarios brasileños, con los argentinos, con los
venezolanos, con los de Chile, con los de Perú, desde
hace quince años de este tema de ”cómo encontrar el
camino”. 

¿Por qué cristaliza ahora? 

Cristaliza porque hay una línea, fíjese usted, una
especie de arco que arranca en el Caribe, pasa por
Brasil, Argentina, Uruguay, Chile, de gobiernos que
tienen un signo progresista en su conformación, en su
propuesta. Aunque después esa propuesta sea matizada
por la realidad de cada país. Pero hay una misma
concepción en que primero hay que unificar económica,
política y socialmente a Sudamérica y luego negociar
con los grandes espacios económicos que hay en el
mundo buscando de esta manera pesar en forma mucho más
importante de lo que se hace ahora. En cambio, el
gobierno saliente ha tratado de ver solamente la
relación bilateral con los Estados Unidos, que hoy es
beneficiosa, coyunturalmente. Exclusivamente. Incluso
no poniendo mucho el acento con la Unión Europea (UE),
sino dejando que las cosas marchen y caminen a la
buena de Dios. 

En síntesis, ¿cuáles son los objetivos que usted se
plantea una vez designado Ministro de Relaciones
Exteriores? 

Mi objetivo es poder decir al final del tiempo que yo
estuve en la cartera en que se dieron cuatro pasos
decisivos, de los que no hay marcha atrás en el
proceso de integración latinoamericana. Eso es la
clave. La crisis que viven Argentina, Brasil, Uruguay
y también Chile -tiene un 35% de la población viviendo
bajo los niveles de pobreza, pese a los esfuerzos que
ha hecho el gobierno de la Alianza Democrática, ese
esfuerzo se ha visto limitado por la herencia enorme
que dejó el pasado pinochetista, así como Lula tiene
que pelear con la herencia infernal que dejaron los
gobiernos de Fernando Henrique Cardoso o lo que está
haciendo Kirchner con la realidad que quedó del
menemismo y de De la Rúa esas crisis no se superan
sólo con la recuperación que se está produciendo casi
en forma espontánea, debido a que se tocó fondo y no
hay plata para importar. Entonces se sustituyen las
importaciones por lo poco que se puede producir acá,
que es lo que está ocurriendo en la Argentina. Eso
puede mitigar en algo la desocupación, incrementar un
poco el ingreso, pero estos países necesitan un
desarrollo económico sostenido. No solo hay que ir al
“hambre cero” y dar un plato de comida a mediodía y
otro a la noche, sino que el desarrollo sostenido
significa hacer ganar calidad de vida, producir
electrodomésticos, automotores, tecnología de punta,
bienes de capital, infraestructura sudamericana que
atraviese del Pacífico al Atántico, del Caribe a
Tierra del Fuego, todo el continente. Creo que hay que
empezar por ahí. Hay que poner los tres mil millones
de dólares que nos robaron los Peirano en eso. Y si
sale diez mil millones es baratísimo, al Indo de los
beneficios que supone la integraci&oacu! te;n. 

Para que tengan una idea clara de lo que pienso: creo
que vivimos una coyuntura histórica excepcional, por
la cantidad de gobiernos progresistas, en un
continente excepcional, es el continente más rico del
planeta; lo tiene todo, absolutamente todo: petróleo,
gas, ganadería, pesca, minerales, alimentos. Yo he
calificado de “infamia” que en un continente con esta
riqueza, de los 400 millones de habitantes tengamos
200 millones viviendo en la pobreza. Es un agravio a
la dignidad de la gente, pero también al razonamiento
y al sentido común de los políticos, que corno decía
José Pedro Cardozo, es “el menos común de los
sentidos”. 

En ese proceso de profundizar las relaciones con la
región, sin embargo, ocurre que los otros bloques
económicos como la Unión Europea, Estados Unidos y su
área de influencia y en cierta medida Japón,
participan con una única voz en las instancias
internacionales. ¿Se caminará en ese sentido también
dentro de lo que es la Comunidad Sudamericana de
Naciones? 

En el documento de Cuzco ya se sienta la tesis de que
se buscará tener una sola opinión en el plano político
internacional. Esto quiere decir no solo negociar en
común los tratados de libre comercio con Europa, o con
el NAFTA o con el sudeste asiático: con Japón, China o
la India; sino también como bloque opinar cómo debe
ser el derecho internacional, cómo debe reformarse
Naciones Unidas, qué hay que hacer para impedir que se
materialicen las políticas unilaterales en el mundo y
hacer primar el derecho internacional para concertar
una nueva realidad jurídica internacional. Un país de
tres millones de habitantes no puede resolver esto,
tiene que resolverlo en el marco del área geográfica a
la que pertenece. Y de la concepción que los países de
esa región tengan. 

¿Qué tan lejana o cercana ve al ALCA, habida cuenta
que en los días previos a la reunión de Cuzco algunos
voceros importantes de Estados Unidos lanzaron una
advertencia en ese sentido, ratificando que su
prioridad sigue pasando por la construcción del ALCA? 

De verdad que no conozco la advertencia de Estados
Unidos, pero me parece que los países sudamericanos
tenemos la suficiente dignidad como para guiarnos por
nuestros propios intereses y hablar de igual a igual,
aunque ellos tengan una potencia militar muy grande y
todo lo demás. Nosotros somos 400 millones de
habitantes, ellos son 300, nosotros somos americanos
del sur y ellos del norte y han pasado muchas cosas a
través de los últimos años de historia. Pero yo voy a
recordar dos cosas: cuando el 31 de octubre, en esta
casa (el ex hotel Presidente) celebramos el triunfo
del Frente Amplio, yo venía caminando hacia acá, la
gente nos abrazaba y, sobre todo la gente joven,
decía: “se nos dio, se nos dio”. Después de escuchar
constantemente eso, yo decía que acá no se dio nada,
esto lo construimos durante cuarenta años y
materializó porque teníamos razón en la crítica al
modelo neoconservador y en cómo Negar. Finalmente
logramos el respaldo mayoritario de la gente, de
manera que lo construimos, no “se nos dio”. Y la
política exterior de !a integración -es la segunda
cosa que quiero decir- no es sólo realizar en términos
poéticos la frase de Simón Bolívar de que “la patria
es América”, o la concepción racional de José Artigas
que decía: “América es mi sistema”, o la práctica
austera de San Martín, que después de liberar al
continente fue a morir prácticamente en el un exilio,
cuando vio la fragmentación de los países que había
tratado de unir con su lucha. Artigas y Bolívar
dijeron lo que dijeron porque tenían necesidades de
unirse para expulsar al colonialismo español. Es
decir, no era una frase retórica para ponerla en los
monumentos, era una necesidad, y aquí es una necesidad
imperiosa, del momento y de la coyuntura histórica que
estamos viviendo: unir a América del Sur y si es
posible toda América latina, en un bloque económico,
social y político que lo lleve a pesar como debe en el
marco internacional y a resolver los problemas que
tiene su gente. Perón decía hace muchos años que “el
siglo XXI nos va a encontrar unidos o sometidos”.
Tenía razón. Históricamente era un buen estratega. En
otros no y repetía cuestiones que pertenecían a
otros... 

¿Por qué cree que a pesar de ello y hasta el presente,
prevalece la división entre países del sub continente?


En relación a Latinoamérica, especialmente en el Sur,
la fragmentación obedeció a los intereses del imperio
de turno, que era Inglaterra y también a los intereses
del imperio emergente que eran los Estados Unidos.
Aquí la gente no sabe que cuando comenzó la
insurrección anticolonial el gobierno de Estados
Unidos decretó un embargo de armas hacia los
insurrectos, es decir que estaban defendiendo que se
mantuviera las cosas como estaban, a pesar de su
propia experiencia independentista. Mucha de la
responsabilidad central no la tuvieron tanto los de
afuera sino los de adentro. Las oligarquías que, a
pesar de la revolución independentista, a los pocos
años ya estaban de nuevo con el poder en las manos. 

Recuerdo haberle escuchado a Eugenio Petit Muñoz, en
la Facultad de Humanidades, decir una cosa formidable
a propósito de la personalidad de Artigas, que
estudiamos muy a fondo los que vivimos el período
preuniversitario en el 50, cuando el centenario de su
muerte; sabíamos más de Artigas de lo que estaba
pasando en el momento y bien que estuvo, porque hubo
cosas que quedaron muy ligadas a nosotros. Petit Muñoz
decía que la reivindicación de Artigas, comenzó cuando
el último título de propiedad entregado por los
capitanes de Artigas a los indios, gauchos y mejores
americanos, como parte del Reglamento Provisorio de
Tierras de 1815 quedó anulado. Entonces sí hubo un
esfuerzo en el cual participaron algunas personas con
mucha decisión, combatiendo muy duro
periodísticamente. Hubo un períod o que va desde 1880
hasta el 1900 donde la polémica fue muy dura y donde
Artigas seguía siendo un elemento cuestionado y
postergado. 

Fue necesario Vivían Trías para recuperar la figura de
Artigas “desde la izquierda”. 

Trías hizo un gran esfuerzo por meterlo, pero hubo
mucha otra gente que trabajó en el plano de la
investigación histórica. Petit Muñoz uno de ellos,
pero sus alumnos también lo hicieron. Y puedo decir
que hay un libro de Lucía Sala. Después de Artigas,
que es imprescindible ser leído para entender lo que
ha pasado en este país. Una de las cosas que hay que
hacer es que la gente conozca a fondo la historia real
del país e incluso lo que pasó en los últimos 30 o 40
años. Yo soy de la generación del 50 y he visto
construir las historias según lo que le conviene a
cada uno. Y eso no es historia, es un relato novelado
de lo que uno ha hecho y en general se trata mejor a
uno de lo que trata a los demás. 

Nosotros nacimos como la provincia oriental de las
Provincias Unidas del Río de la Plata. Cuando en 1825
cruzaron el río Uruguay aquellos “treinta y tres” -que
nunca se va a saber si fueron 37,45 o 28, y si la
mitad eran negros y la otra mitad blancos, porque
ahora parece que eran blancos pero en realidad la
mayoría eran indios, y zambos- Su proclama decía
“argentinos-orientales”, no “orientales la patria o la
tumba”. Después se formó eso. Eso fue un
enfrentamiento favorecido por la oligarquía argentina
que facilitó el ingreso de las tropas portuguesas a la
Banda Oriental donde dominaba Artigas, que era su
principal adversario. Luego hubo una Provincia
Cisplatina dominada por Portugal y luego por el
Imperio Brasileño hasta 1825, y después hubo una
guerra en que los argentinos nos ayudaron a liberarnos
de los brasileños, l os argentinos pelearon para
darnos la posibilidad de ser un país independiente.
Pero la paz la articula sobre todo la intervención
inglesa a través de Lord Ponsomby, quien actuó como
mediador para terminar con el conflicto y la agilidad
que demostró en llevar adelante la política de
expansión que propiciaba el gobierno inglés a través
de Canning, procurando la libertad de los ríos
interiores (a la Cuenca del Plata) y eso se iba a
lograr en la medida en que existiera un estado que se
ubicara como cuña entre las dos grandes potencias que
había en aquel entonces que eran Argentina y Brasil,
sirviendo de elemento estabilizador. Lo hablaba con el
embajador inglés el otro día: muchas de las cosas que
nosotros tenemos, desde el ferrocarril a la raza
hereford, el ganado ovino y los tejidos, lo hemos
heredado de los ingleses. Porque nos vendían una caja
de herramientas, nos instal! aban los transportes... 

Nosotros, el Frente Amplio, tenemos un programa con
cinco ejes y Trías siempre decía que el país estaba
organizado por los ingleses de la siguiente manera
(muestra su mano izquierda, con los dedos extendidos y
en alto para ejemplificar rutas confluyentes en
Montevideo): vías desde Artigas a Montevideo, desde
Rivera a Montevideo, etc. Cinco caminos, todos ellos
terminando en Montevideo, en el puerto. Lo mismo
pasaba en Irak -estuve allí hace 35 años-, había una
sola línea férrea, desde los yacimientos petrolíferos
hasta el puerto. Donde iba el oleoducto, iba la línea
férrea, después no había nada más. Era como si nos
hubieran puesto una bombilla para succionarnos la
sangre y terminar con todo. Bueno, el futuro de
América pasa por la realización en un plazo no muy
extenso -yo desear ía que durante la administración
del nuevo gobierno se hiciera lo fundamental- de las
infraestructuras necesarias para la unidad. Es decir,
esos ejes transversales que acorten las distancias
entre nuestros pueblos. Parece insólito que no
tengamos una red ferroviaria o carretera que nos
comunique directamente el Pacífico con el Atlántico,
que no aprovechemos los ríos. La coyuntura es
propicia, está dada y será sólo nuestra incapacidad la
que la hará fracasar, o nuestra incompetencia. 

La anunciada decisión de retomar de inmediato las
relaciones con Cuba, ¿podría traer represalias para el
país, aunque no sean declaradas? 

No creo que traiga represalias, es una decisión
proclamada en la campaña electoral que se va a
decretar el primer día de asunción de este gobierno.
Eso lo ha anunciado el Dr. Vázquez, junto a otras
medidas que se están estudiando y se van a anunciar
dentro de poquito. 

¿Se piensa en algún tipo de depuración de cuadros
diplomáticos que hayan permanecido desde la dictadura?


Nosotros no vamos a entrar allí, como en ningún otro
lugar del gobierno, como un elefante en un bazar. Ya
sabemos muchas cosas, porque hemos estado veinte años
en el Parlamento, sabemos qué cosas están pendientes,
qué cosas no se han resuelto, las vamos a resolver
haciendo justicia y punto. La gente que hizo mal las
cosas va a tener que responder por lo que hizo mal y
vamos a premiar a quienes hicieron las cosas bien.
Reestructura va a haber en el Ministerio de Relaciones
Exteriores. Seguramente va a haber nombramientos en
las nuevas estructuras que se monten y habrá alguna
gente que tendrá que responder, porque sumarios hay.



	

	
		
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