[R-P] Navidad, magia y liberación. Teología desde Fray Pedro y Evita.
Dr. Rodolfo E. Parbst
drparbst en ciudad.com.ar
Jue Dic 29 11:42:22 MST 2005
Otro interesante aporte desde la Iglesia.
Rodolfo Parbst
Navidad, magia y liberación. Teología desde Fray Pedro y Evita.
Leonardo Belderrain *
Adital - No siempre en nuestra historia nacional la magia estuvo en
oposición a la liberación. Actualmente aparecen dos formas de teología, a mi
modo de ver complementarias pero que se presentan contradictorias y
excluyentes.
La primera suele ser una teología de corte institucional común a las grandes
iglesias cristianas que insisten en la conversión del corazón, que en su
análisis de la realidad suelen enfatizar en que seamos bondadosos,
solidarios, participativos, y menos corruptos, así es probable que la
esperanza cristiana se adueñe de nuestros corazones y algún día vivamos
mejor.
La segunda teología tiene más que ver con una vertiente extra institucional
y post cristiana, con una matriz más new age; así la Navidad es mágica, hace
bien, exalta nuestra nos pone tiernos, cariñosos. La navidad tiene su
mantra, que más allá de los renos, los Ángeles, el pesebre, y aunque ya
nadie vaya a misa de gallo, hace bien compartir con los que suponemos
debieran estar próximos a nuestros afectos. Para estos sectores, en Navidad
renace nuestro Dios interior si estamos "distendidos, relajados y con buena
onda" con los que nos proponemos estar.
Lo que tienen en común ambas teologías es que no existe la lucha de clases,
es decir no aparece la dicotomía opresores-oprimidos. En la búsqueda de
calidez sin pasión por la justicia el pensamiento se intoxica y se vuelve
reaccionario y necrófilo.
Para estas dos teologías creo que sigue resultando estimulante por su
calidad el discurso que Evita pronunciara en la Navidad de 1951, que postula
un cambio de paradigma para las iglesias cristianas.
Trataré de dar elementos para creyentes y no creyentes que ayuden a ver cómo
esas imágenes arquetípicas resultan revolucionarias. Las nuevas teologías se
alejan al decir de Nietzsche de una filosofía de "camellos" que se atiborran
de deberes, de misericordia, de caridad en Navidad, sin advertir seriamente
cómo resarcirse afectivamente para tener "cara de resucitados" cuando
participamos de la patria de las "tres D": desencanto, desarraigo y
desamparo.
Se trata en la iniquidad de recuperar un relato de salvación alineado con
aquella historia de frailes y jesuitas que a lo largo de nuestra historia
nacional fueron construyendo nuestra teología de la liberación y no del
sometimiento. Me refiero a fray Justo Santa María de Oro, a fray Mamerto
Esquiú, o franciscanos como Francisco Solano, Luis Bolaños, a jesuitas tan
revolucionarios como Hernán Benítez a quien los historiadores ubican como el
mentor teológico de Evita.
Pero para otros quien fue realmente la musa inspiradora del sentir teológico
de Evita fue fray Pedro Errecart. Se acercó a Evita y a Perón (cuando éste
aún era ministro de bienestar social) para formularles un pedido social y
fue tan intensa la comunión que surgió entre ellos, que retroalimentaron
luego con la praxis social al servicio de los pobres. Creo que Fray Pedro
veía a Dios en los pobres, y se desvivió por ellos. Exhortó al general Perón
cuando éste no se presentó a su propia boda, influído por la presión que
ejercían sus colegas militares, quienes lo estimulaban a evitar un
casamiento con quien consideraban una actriz de segunda y de dudosa moral.
Lo convenció para que no temiera y asumiera el compromiso, puesto que así
sumaría libertad. Al cabo de tres días Perón se casó con Evita.
Con Eva recorrió la Europa hambreada de la posguerra de 1945, llevando trigo
y carne. Fray Pedro la acompañó a entrevistarse con el Generalísimo
Francisco Franco, y así consiguió la libertad para tres argentinos que
estaban encarcelados en carácter de presos políticos.
Volvemos a encontrar a Fray Pedro, a lo largo de nuestra historia nacional,
años más tarde acompañando espiritualmente a Carlos Menem, de quien se
separa cuando considera imprudente la reelección.
Este último para mi marca un hito por ser la musa inspiradora de quien
quizás fuera la mujer más emblemática de cultura Argentina.
Para algunos teólogos argentinos, el discurso de Eva Perón de la Navidad de
1951, es una forma muy clara de entender la teología de la liberación de
nuestros pueblos, pensándonos como periferia en relación a un centro. Y
constituye un eje paradigmático de un pensar teológico claramente imbricado
en la historia de nuestro pueblo.
Para el pensamiento nietzscheano, los verdaderos hombres fueron aquéllos que
manifestaron su voluntad de poder frente a los débiles espirituales.
Nietzsche sonó que se transformaba en niño y así se metía en el féretro de
su padre para morir con él. Algunos interpretaron que en aquél renacer se
justificaría la aparición de Hitler y de la bestia rubia. La teología
argentina piensa que en aquél renacer estaba más fácilmente Fray Pedro y Eva
Duarte derribando a poderosos de sus tronos, no siendo esclavos como
"camellos" de las leyes, desafiando como leones los poderes de este mundo y
fundamentalmente, como niños disfrutando aún en la agonía de la música que
para ellos fue la voz de su pueblo.
Así decía Eva Perón en aquél discurso paradigmático que fue el Mensaje en la
Navidad de 1951: ".... Esta noche hacemos una tregua de amor en el camino de
nuestras luchas y de nuestros afanes; y sólo pensamos en las cosas buenas y
bellas que nos ha regalado la vida en el año que se acaba hundiéndose ya
como un cometa en el horizonte de la eternidad, dejándonos una estela de
recuerdos en el alma. En todos lo hogares del mundo, hombres y mujeres,
ancianos y niños de todos los pueblos, en este mismo instante maravilloso
están rindiendo homenaje al amor y están encendiendo en sus corazones las
lámparas votivas de sus mejores recuerdos. ¿Por qué no hacer lo mismo
nosotros en este inmenso hogar que es nuestra tierra? ¿Acaso no somos una
gran familia nos une el vínculo de los mismos ideales y de los mismos
amores. Por eso; porque somos y porque nos sentimos una inmensa familia y
porque no podemos evadirnos del sortilegio maravilloso que en esta noche
embarga el corazón de todas las familias del mundo, nosotros nos reunimos
también en esta medianoche del amor y del recuerdo, para rendir precisamente
nuestro homenaje al amor y para dejarnos llevar por los recuerdos del año
que ya empieza a morir. Por eso estas palabras mías se atreven a romper el
bullicio o el silencio de la noche, se animan a llegar con su mensaje al
corazón de todos los hogares que quieren recibirlas con cariño y se derraman
así sobre las mesa invisible de la Patria Nueva, como un canto de amor y de
esperanza. Lo primero que se me ocurre es agradecer a Dios, porque en medio
de un mundo casi definitivamente olvidado del amor, nosotros creemos en su
poder y en su fecundidad, y nos permitimos anunciar la buena nueva de su
advenimiento por el camino del Justicialismo. Por eso nos regocijamos y nos
alegramos en la fiesta de esta noche. Hace diecinueve siglos y medio Dios
eligió a los humildes pastores de Belén para anunciar el advenimiento de la
paz a los hombres de buena voluntad. Sobre aquél mensaje, los hombres de
mala voluntad han acumulado diecinueve siglos y medio de guerras, de
crímenes, de explotación y de miseria, precisamente a costa del dolor y de
la sangre de los pueblos humildes de la tierra. Y cuando todo parecía
perdido, acaso definitivamente, nosotros, un pueblo humilde, a quien la
soberbia de los poderosos llamó "descamisado"; nosotros, un pueblo que
repite en su generosidad, en su sencillez, en su bondad, la figura de los
pastores evangélicos, hemos sido elegidos entre todos los pueblos y entre
todos los hombres, para recoger de las manos de Perón, bañado en el fuego de
su corazón e iluminado por sus ideales de visionario, el antiguo mensaje de
los ángeles. Salvando las distancias y remedando el cántico antiguo,
podríamos decir que Dios ha hecho grandes cosas entre nosotros, deshaciendo
la ambición del corazón de los soberbios, derribando de su trono a los
poderosos, ensalzando a los humildes y colmando de bienes a los pobres. Por
eso la Nochebuena nos embarga el corazón con la armonía de sus encantos
prodigiosos, porque la Nochebuena es nuestra, es la noche de la humildad, la
noche de la justicia. Y el Justicialismo que Perón nos ha enseñado y nos ha
regalado como una realidad maravillosa de sus manos, es precisamente eso,
algo así como el eco vibrante del anuncio que recibieron los pastores o como
el reflejo encendido de la estrella que señaló, en la noche de los hombres,
el divino amanecer de una redención extraordinaria. Nos sentimos felices
porque en el seno de la gran familia justicialista que formamos, todos somos
hijos iguales de la misma Patria, con los mismos derechos y los mismos
deberes. Nos mide a todos, con la misma medida, la vara de la misma
justicia. Nos ampara la bandera enhiesta de la dignidad y nos abraza la
generosidad paternal del mismo amor que brota del corazón inigualable de
Perón. Ahora sí podemos abrir nuestro corazón a la palabra ardiente del amor
y comprendemos el verdadero sentido de la fraternidad. No queremos
vanagloriarnos con orgullo de lo que somos ni de lo que tenemos, pero en
esta noche, propicia para los aspectos del corazón, sentimos la necesidad de
decirle a los hombres y mujeres del mundo el sencillo secreto de nuestra
felicidad, que consiste en poner la buena voluntad de todos para que reinen
la justicia y el amor. Primero la justicia, que es algo así como el pedestal
para el amor. No puede haber amor donde hay explotadores y explotados. No
puede haber amor donde hay oligarquías dominantes llenas de privilegios y
pueblos desposeídos y miserables. Porque nunca los explotadores pudieron ser
ni sentirse hermanos de sus explotados y ninguna oligarquía pudo darse con
ningún pueblo el abrazo sincero de la fraternidad. El día del amor y de la
paz llegará cuando la justicia barra de la faz de la tierra a la raza de los
explotadores y de los privilegiados, y se cumplan inexorablemente las
realidades del antiguo mensaje de Belén renovado en los ideales del
Justicialismo Peronista: Que haya una sola clase de hombres, los que
trabajan; Que sean todos para uno y uno para todos; Que no exista ningún
otro privilegio que el de los niños; Que nadie se sienta más de lo que es ni
menos de los que puede ser; Que los gobiernos de las naciones hagan lo que
los pueblos quieran; Que cada día los hombres sean menos pobres y Que todos
seamos artífices del destino común. Para que todo esto se consolide como una
realidad duradera entre nosotros, seguiremos luchando con Perón, al pie de
sus banderas victoriosas, hasta el último aliento que nos dé la vida. Yo
seguiré a su lado, brindándole también mi cariño, por todos los que lo
quieren y cuidando sus espaldas para salvarlo del odio de sus enemigos.
Seguiré a su lado como la simple y humilde mujer que renunció a todos los
honores, porque le gustaba más que su pueblo la llamase cariñosamente:
Evita. El primer deseo de mi brindis es para él: que sea siempre feliz, que
lo acompañe siempre el cariño de todos ustedes, por muchos años, hasta el
fin de sus años, porque se lo merece como premio de sus afanes y sus
sacrificios. El otro augurio de mi brindis es para mi pueblo, para todos
ustedes; y no puedo expresarlo de otra manera que deseándoles sencillamente
que sean muy felices, cada vez más felices. Y por fin, yo me permito reunir
simbólicamente la copa con que brinda cada uno de ustedes con mi propia
copa, que contiene la misma sidra humilde, con la misma sencillez de nuestro
corazón. Levanto al cielo con ella los deseos, los sueños y las esperanzas
de todos, para que en esta noche prodigiosa el amor infinito los toque con
la vara de sus milagros y los convierta en realidad." Eva Perón Mensaje de
Navidad 1951, leído por ella misma en su lecho de enferma comunicado por la
Cadena Nacional de Radiodifusión.
Me asombra la sintonía que tiene el discurso con una declaración de un grupo
de sacerdotes argentinos decían: "La verdadera historia no la "escriben los
que ganan", sino la que escribe Dios en la vida de los pobres, y que ni los
Herodes, ni las autoridades religiosas de Jerusalén pudieron entender.
Queremos mirar desde los signos que Dios da en el tiempo, y ponernos en
camino hacia el niño. Queremos mirar, en suma, desde "los crucificados de la
historia" que son hoy la estrella que nos conduce al pesebre. Sabemos que
cada niño que nace en nuestros pueblos de América Latina nace con una deuda
intolerable sobre sus espaldas que ni él ni sus padres contrajeron, que nace
bajo un imperio que se alimenta de sangre, de guerras y de miseria. Sabemos
que -como ayer- el nacimiento del niño no aparecería en la TV, los diarios o
las radios. Pero también sabemos que Dios quiere otra cosa, aunque haya
quienes "prefieren las tinieblas a la luz"; que aunque se "vistan de ángeles
de luz" son realmente incapaces de reconocer los signos que Dios da en los
pañales que cubren al niño. La Sagrada Familia de Nazaret no vivió ajena a
los problemas de su tiempo. Así -según nos cuenta el Evangelio- debió
padecer la persecución y el exilio. La muerte persigue al niño Jesús desde
su infancia, y los poderosos, aunque parezcan indiferentes, no toleran la
sencillez del pesebre. Como entonces, los migrantes, los exilados, los
menores perseguidos con la excusa de la seguridad y la realidad de la
pobreza, las niñas robadas para prostitución, los hogares condenados a
sobrevivir con planes de mendrugo, los ancianos ignorados por parecer
improductivos, los millones de ignorados por los planes y los gobiernos, los
pueblos enteros condenados por una deuda odiosa (*), e inmoral, encuentran
en el pesebre un reflejo de su propia historia, y el desafiante signo que
les indica que Dios quiere otra cosa, por la que vale la pena "gastar la
vida". - Miembros de la Iglesia jerárquica en nuestro país, en estos días,
predican que todos los argentinos somos responsables de nuestra situación,
que se vuelve indispensable una reconciliación que parece ignorar pecados y
pecadores, e incluso insistiendo en la necesidad de la solidaridad para
ayudar al sostenimiento de la Iglesia. Mientras la sociedad vive la más
escandalosa injusticia, y las víctimas quedan heridas al costado del camino,
la palabra "justicia" parece silenciada en los discursos oficiales. Mientras
la impunidad se pasea pornográficamente en los medios de comunicación, no se
escuchan voces que sinceren sus complicidades. Voces en las que empresarios,
funcionarios, miembros de la jerarquía eclesiástica, sindical o social
reconozcan al menos sus silencios cómplices en la implantación de un modelo
económico de escándalo, injusticia y muerte. Mal asesorados por dirigentes
de empresas auto-denominados cristianos, muchos obispos han callado sus
voces omitiendo denunciar una deuda inmoral y odiosa, contraída por
dictaduras de muerte y tiranía, sin siquiera hacerse eco de la voz del Santo
Padre; y no han sabido ser "voz de los que no tienen voz". Los palacios no
pueden entender el misterio de Belén... Esta Navidad queremos celebrarla en
torno al pesebre, en torno al Niño Dios y Hombre que asume nuestra humanidad
y nuestra realidad para liberarla desde adentro; que "se hace pobre para
enriquecernos con su pobreza", como no pueden entenderlo quienes se
enriquecen con la pobreza de sus hermanos. Esta Navidad queremos renovar el
compromiso, como cristianos, de unir nuestras voces y echar nuestra suerte
"con los pobres de la tierra", para que Jesús nos encuentre junto a sus
predilectos, y con ellos caminemos haciendo juntos una historia de vida, de
liberación y de esperanza."
Aparecen teologías desde 1951 que para pensar a Dios y tener mas paz, no
buscan fugarse del mundo ni creen que todo termina armonizándonos en una
clase de yoga. El modelo hegemónico pos moderno muy rapidamente quedo
agotado. Sumergirnos en las luchas y en las esperanzas de todos sigue siendo
un camino para que las reivindicaciones alcancen a todos. Partir de angustia
noogena de todos es el camino para suavizar el sufrimiento y compartiendo
los dones aumenta la alegría.
Desde Eva Duarte, magia y energía de fascinación no se oponen y se
complementan a lucha por la liberación.
Se trata que la Navidad a través de la praxis y la compañía que elijamos nos
concrete en la justicia y en la humildad. Si cada uno elige una compañía que
realmente lo hace mas justo y mas humilde y por ende mas feliz puede
evidenciar así que se quiere. Magia sin pasión por la justicia, resulta
alienante y toda teología que busque concretar la justicia por cualquier
ideología pero carezca de una propuesta humilde, terminará resintiendo y la
protesta sin propuesta con el tiempo solo habrá de provocar amargura y
frustración.
El mensaje auténtico de Navidad, la verdadera salvación y la paz la otorgan
junto al niño todos los hombres de buena voluntad. Ojalá que el Niño, en
Usted y en mí, nos ayuden para que creciendo encontremos caminos para que el
amor sea cada día más amable.
Para ayudarlos a reflexionar les propongo estas preguntas:
¿Qué nos trae el niño que nace de nuevo? ¿Con quién pasa Ud. la Navidad?
¿Por quién realmente Ud. se siente querido y cuidado a quién Ud. cuida y
protege? ¿Coinciden realmente sus sentimientos con sus compañeros de
celebración? ¿Qué deberían Uds. hacer para que su Navidad sea mas mágica y
fascinante? ¿Cómo cree que podría ser Ud. mas justo y mas humilde? Si para
estar unido a los hombres de buena voluntad hace falta tener buena voluntad
¿cómo hacer para que la suya sea indeclinable? ¿Cómo se puede sumar bondad,
cariño y alegría a nuestro escenario común para que cada día sea Navidad?
Nota aclaratoria:(*)
El derecho internacional llama "deuda odiosa" a aquella que es contraída por
una dictadura sin el consentimiento del pueblo. Es decir: no se debe pagar
una deuda contraída al margen de la ley y sin consentimiento del que se ve
obligado a pagarla, o sea el pueblo argentino. Existe actualmente un
Proyecto de Ley que impulsa la investigación sobre la legitimidad de la
deuda que la mayoría de los diputados se niega a tratar y que los sucesivos
presidentes han ignorado. Sólo la presión popular pacífica puede exigir su
tratamiento. Es de notar que cuando el General San Martín asumió el Gobierno
en el Perú afirmó que aquel país no iba a reconocer las deudas del gobierno
español que hubiesen sido contraídas para mantener la esclavitud en ese país
y hostilizar a los demás pueblos independientes de América.
* Convento San Francisco, Buenos Aires calle Defensa y Alsina
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