[R-P] Info 134 Uruguay Molinos de Viento

José María Cavalleri ingcavalleri en hotmail.com
Mie Dic 28 16:53:21 MST 2005


PETRÓLEO / INTERNACIONAL / URUGUAY
  Molinos de Viento
  Por Eleuterio Fernández Huidobro*
  Resumen: Uruguay, como la mayoría
de los países, se ha vuelto "petróleo-dependiente",
según afirma Fernández Huidobro, quien preconiza
aprender a usar racionalmente la energía y desarrollar
las fuentes de energía renovables.

"¿Cree que la gasolina es cara?". Espere y verá. Ya se había dicho antes, 
pero esta vez va en serio: nos encontramos ante el fin del petróleo barato" 
(Editorial de la Revista National Geographic del mes de junio de 2004).
Tengo a la vista un copioso informe basado en legislación internacional 
comparada: hace varios lustros que la Unión Europea y los más diversos 
países del planeta han promulgado leyes y firmado decretos por los que se 
subsidia de distintas maneras pero muy generosamente, todo emprendimiento 
destinado a producir energía sobre la base de fuentes renovables. En las 
"exposiciones de motivos" y en los "vistos" y "considerandos" se reitera en 
todos los idiomas lo mismo: la situación de alarma y de urgencia. Lo más 
curioso es que muchos de esos países tienen petróleo y gas.

Esa "forestación" nutrida de "molinos de viento" (generadores eólicos) que 
vemos -en fotografías- por campos y mares de varios lugares del planeta no 
ha surgido por generación espontánea ni sin decisivos apoyos estatales y 
municipales. Expresa parte de una muy pensada e inteligente "política 
energética" a mediano y largo plazo.

En Uruguay acabamos de derogar el subsidio a la forestación que permitió 
llenar con bosques unas seiscientas mil hectáreas en pocos años. Somos un 
país extraordinariamente "petróleo-dependiente". Lo hemos venido siendo cada 
vez más.

La adquisición posible en estos días de dos voraces centrales térmicas de 
ciclo abierto nos aumentan la dependencia petrolera y del gas (cuyos precios 
también irán en alza) por otros veinte años, y el a esta altura ya 
folclórico atraso en construir por lo menos una central térmica de ciclo 
combinado cuya licitación estaba (y está) pronta, y que habremos de 
construir sí o sí (pero lamentablemente cuando a lo mejor ya sea 
definitivamente muy tarde) parecen querer seguir indicando tozudamente el 
mismo camino: el de un callejón sin salida (salvo el abismo).
Un visitante desprevenido diría que Uruguay ha sido gobernado por algún 
Jeque petrolero. Que además logró destruir el ferrocarril y hasta la más 
remota idea no solo de navegación fluvial y de cabotaje sino la de construir 
canales...

Logró también importar autos a granel, auspiciarlos y mimarlos hasta 
transformarlos en la principal causa de muerte de los jóvenes uruguayos. Y 
otra vez: cuando en todo el planeta, incluso en las Casas Matrices de la 
industria automovilística, se desalienta su uso, se subsidia el uso de las 
bicicletas y el transporte colectivo en todas sus formas, en Uruguay, 
gastando fortunas, seguimos levantando a los autos formidables monumentos 
para su mejor y más cómodo desplazamiento.

En Uruguay parecería impensable prohibir el ingreso al centro de las 
ciudades en auto (o con menos de cuatro pasajeros). Porque según parece 
somos un país millonario y no estamos dispuestos a tomar esas medidas 
propias de países pobres y atrasados como Japón, Alemania, Estados Unidos... 
Si hoy consumimos doce millones de barriles al año más o menos y gastamos 
por lo tanto alrededor de ochocientos millones de dólares en eso, es fácil 
sacar la cuenta de cuánto vamos a gastar si el barril sigue subiendo. Las 
únicas quejas que se oyen, son nuestros gritos porque sube la nafta 
(queremos que el Jeque nos la mande gratis).

Nos negamos a subsidiar el ferrocarril, renegamos cuando se subsidia el 
boleto. A los taxímetros (como cinco mil en todo el país) los vemos parados 
en las esquinas formando largas colas ociosas pero el Estado (incluyendo las 
Intendencias) sigue (seguimos) usando autos oficiales a granel. Tampoco nos 
ayudamos y los ayudamos estableciendo zonas de circulación exclusiva para 
taxis y ómnibus en las ciudades. Porque en vez de seguir gastando en la 
infraestructura necesaria para la mayor comodidad de los autos particulares 
deberíamos gastar en grandes y cómodas playas de estacionamiento (que eso es 
lo que se necesita: estacionarlos) bien servidas por el transporte colectivo 
profesional de pasajeros en todas sus formas.

Todo esto suena muy antipático pero estoy absolutamente seguro de que si 
estas medidas y otras no se toman en el marco de un plan energético nacional 
de mediano y largo plazo, serán ya no tomadas sino propinadas por la cruda 
realidad inminente. Nos guste o no. Debemos pensar en el uso obligatorio de 
combustibles alternativos en diversa proporción y apoyar por todos los 
medios posibles su producción y las investigaciones necesarias para ello. 
Para Uruguay, y concretamente para un Uruguay Productivo, esa estrategia 
resulta ineludible. Es la estrategia.
La era de la austeridad energética (o sea de la austeridad sin más) llegó 
para no irse. Y llegó para todo el mundo: no podemos pretender seguir 
teniendo "coronita". Porque las fuentes sustentables de energía no podrán, 
por lo menos a mediano plazo, sustituir el cada vez más caro y escaso 
petróleo liviano y por lo tanto permitir que siga el extraordinario 
despilfarro en boga hasta hoy.

Por otra parte, tampoco la atmósfera lo seguiría soportando sin 
consecuencias catastróficas. Con ello se acabó la civilización de las 
grandes ciudades: ellas serán imposibles en el futuro. Inviables. 
Insostenibles por la energía, el agua y los alimentos que demandan sin 
producirlos.
La producción ahora ineludible de energía sobre la base de fuentes 
renovables contribuirá decisivamente a la cohesión e integración social 
distribuyendo tanto para la producción como para el consumo a las 
poblaciones del mundo en vastos espacios que se venían deshabitando. Los 
municipios del interior de todos los países están destinados a cumplir un 
rol preponderante en esta nueva "civilización" y deben comenzar ya a 
fomentar, mucho más de lo que hasta ahora se ha hecho, la instalación y el 
desarrollo de emprendimientos referidos a las fuentes renovables de energía.

El fantasma de la energía atómica sobrevuela este panorama porque ante él 
crece la opinión pública de que no hay otro remedio. Pero los especialistas 
sostienen que su combustible también es finito y será escaso. Las pujas que 
hoy presenciamos en torno a diversos planes de desarrollo nuclear con fines 
pacíficos o guerreros (Corea del Norte, Irán, Brasil) forman, a pesar a 
veces de lo que se diga como argumento, parte de la lucha mundial por 
apoderarse de los recursos escasos en esa materia.

Los principales países del mundo han lanzado un gigantesco proyecto conjunto 
(con sede principal en Francia y cuantiosas inversiones) para tratar de 
llegar cuanto antes a la tecnología que permita aplicar industrialmente la 
fusión nuclear (en lugar de la fisión) con fines energéticos. Pero en el 
mejor de los casos, si hay éxito, ese logro tardaría unos treinta años por 
lo menos. Sin embargo, han puesto manos, cerebros y colosales capitales a la 
obra.

Muchos Quijotes han predicado en vano todo esto en Uruguay desde hace 
muchísimos años y hasta estos días. No fueron oídos. Vaya nuestro homenaje, 
de todos modos, a ellos. Y en este "mes del Quijote de la Mancha" vaya 
también nuestro homenaje a Cervantes, a Don Alonso Quijano (el Bueno) y a 
Don Sancho Panza. Ojalá muy pronto Uruguay llene sus cerros y sus mares de 
Molinos de Viento. Y si no lo hace: seguiremos peleando pero esta vez no 
contra ellos, sino a favor de ellos.

*Político y senador uruguayo

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