[R-P] 13 de Diciembre... PARTE 3
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Lun Dic 12 12:13:30 MST 2005
El 13 de Diciembre, la Zoncera del Agua y la Soberanía Energética
PARTE III
Por Federico Bernal *
El federalismo hicrocarburífero menemista
Introducción
Si algo sospechoso léase nefasto tuvo la operación de federalizar o provincializar los recursos hidrocarburíferos en la década del 90, fue justamente haberse propiciado en tiempos de Carlos Menem e impulsado por él mismo en el marco de la destrucción del Estado nacional y la privatización de la principal empresa nacional, la petrolera YPF.
En el apartado anterior vimos que el programa de privatización y aniquilación del Estado como gestor, contralor y planificador de la energía nacional se inicia en 1989 con las Leyes de Reforma del Estado y de Emergencia Económica. A partir de entonces también se puso en marcha una batería de decretos de igual naturaleza, como por ejemplo los de conversión de YPF en sociedad anónima y el de fijación de un cronograma de privatizaciones para el sector. Pero el paquete privatista recién alcanzó su cenit con las leyes de Privatización de Gas del Estado y la de Privatización de YPF SE y Federalización de los yacimientos de hidrocarburos. Dos años más tarde, mediante la reforma a la Constitución Nacional, se sumó el artículo 124 que viene a sostener el aspecto federal del dominio jurídico hidrocarburífero.
Dicho programa privatizador menemista se basó en dos puntales estratégicos: la aniquilación del Estado (desestatización-desnacionalización) y la implementación de un federalismo como se verá más adelante a imagen y conveniencia del imperialismo. Ninguno de los dos puede funcionar aislado; la complementación es perfecta y su indisolubilidad parte del golpe más duro jamás recibido por el separatismo y el mitrismo porteños: la unificación nacional en 1880. Sin duda, sus paladines aprendieron la lección: por más demolición del aparato estatal no se puede diezmar al país sin disgregarlo. Del otro lado, quienes se nutren con el neoliberalismo también aprendieron del tropiezo: con la mal denominada federalización de los recursos aumentan exponencialmente las posibilidades de imponer acuerdos leoninos y alcanzar ingentes beneficios comerciales y jurídicos (la tan ansiada seguridad jurídica ). Contrariamente, con la combinación de una centralización jurídica de los recursos en manos del Estado (pero que federalice la riqueza), más el fortalecimiento de una sola empresa petrolera fiscal de acción nacional, aumentan las probabilidades de competencia por el mercado interno y disminuye (parcial o totalmente) la participación privada en la renta petrolera.
En efecto, ambas maniobras, la aniquilación del Estado sumada a un federalismo de operata, son partes constitutivas del eje neoliberal. Por ser la primera inobjetable desde donde se la analice, nos abocaremos a la última por ser la que más confusión genera, la que más adeptos presenta (inclusive en sectores del campo nacional) y que por supuesto incluye la aceptación de la mayoría de las autoridades y ciudadanos provinciales.
Al concluir la lectura, anhelamos que el lector coincida con la siguiente afirmación: avalar el aspecto provincializador del programa menemista es avalarlo en su conjunto. Implica, asimismo, darle un respiro, dejarlo en estado latente y echar las bases de futuras maquinaciones separatistas.[1] Esperamos que en igual sentido advierta las diferencias entre federalizar y provincializar los recursos, para preguntarse al igual que nosotros : ¿provincializar los recursos u optimizar el federalismo? ¿Implícitamente, acaso no está en juego la autoridad del gobierno federal para dirigir la política económica nacional? ¿No se está discutiendo si la Argentina debe o no sujetarse a la servidumbre económica merced de las imposiciones de las transnacionales, todas de acuerdo (como lo estuvieron históricamente) en provincializar los recursos hidrocarburíferos y frenar el desenvolvimiento de la flamante empresa energética nacional, ENARSA?[2] ¿A qué factores obedece la coincidencia política entre la Organización Federal de Estados Productores (que agrupa a las provincias productora) y las compañías petroleras?
Federalismo de masas vs. federalismo de operata
Examinemos ahora el significado histórico del federalismo. Frente al fracaso de las tendencias político-ideológicas de Mariano Moreno y Manuel Belgrano, el monopolio del Rey fue reemplazado por el monopolio de la oligarquía porteña. Así comenzó la escisión de Buenos Aires del resto de las provincias, escisión que, para subsistir y prosperar, requería enajenar la riqueza nacional a través del control de la aduana. El partido político de esa oligarquía estaba constituido por comerciantes e importadores (apoyados a su vez por los ganaderos) e interesada en el tráfico con Inglaterra y con el comercio exterior en general. Su más ilustre representante, Bernardino Rivadavia, fue el auténtico fundador del partido unitario y precursor del mitrismo. Será entonces en oposición a éste que emerge el verdadero federalismo, precisamente como la expresión y el accionar contrarios al despojo de la riqueza argentina por una sola provincia (la de Buenos Aires), proponiendo instaurar la distribución equitativa de la misma entre todas las provincias confederadas, esto es, entre las masas.
Si el federalismo de masas nació justamente como una respuesta defensiva al unitarismo, su nombre no puede invocarse para justificar la apropiación provincial del recurso (como el energético), pues es ante todo patrimonio federal. Es decir, de la misma manera que coincidimos en el rechazo de una Buenos Aires que detente o usufructúe con exclusividad las riquezas nacionales, análogamente rechazamos la propiedad provincial de los recursos ocultos bajo su suelo. Avalar esta última posición sería hacer unitarismo provincial en reemplazo del unitarismo porteño. Las riquezas provinciales pertenecen a la totalidad de los argentinos, y por tanto, corresponde al Estado nacional su administración y jurisdicción.
Ahora bien, a la hora de analizar federalismos , no podemos omitir la siguiente reflexión: creemos primordial no perder de vista la naturaleza del gobierno de turno a la hora de juzgar, sostener o rechazar determinadas cuestiones que agudicen las contradicciones entre provincias y el Estado nacional. Efectivamente, las primeras deberían rechazar un federalismo toda vez que venga enarbolado por un Rivadavia, Mitre o Menem, puesto que ellos sí significan retomar la línea unitaria. Inversamente, deberían abrazar un federalismo cuando éste viene representado por un gobierno popular. Al margen de haberse transferido a las provincias el dominio del recurso hidrocarburífero[3], si algo funesto tuvo la década del 90 (ídem para las presidencias de Rivadavia y Mitre) fue la completa pauperización del interior. En cambio, el federalismo de masas ostensible siempre que asume un gobierno nacional, democrático y antiimperialista fue y es el único viable con una Argentina socioeconómicamente equilibrada a escala nacional,
En efecto, si hablamos de federalizar los recursos en realidad estamos planteando la distribución nacional de los beneficios que de ellos se derivan, acción que hoy brilla por su ausencia. En cambio, lo que sí tenemos es la completa provincialización de los mismos, la reproducción del binomio Buenos Aires-Aduana, replicado por provincias productoras.
En definitiva, que los hidrocarburos provinciales queden en manos exclusivas de la provincia que los contiene, como lo hizo la Buenos Aires del siglo XIX con la aduana, es hacer federalismo de operata, es contribuir a una federalización imperialista y al equívoco de creer que federalismo consiste en el derecho de cualquier gobernador a contraer empréstitos extranjeros, enajenar el subsuelo o hacer de su gobernación un feudo inexpugnable.
A continuación, invitamos a repasar la experiencia histórica en esta temática, para luego analizar cuidadosamente la actualidad petrolera nacional y provincial a través del debate sobre la nueva Ley Nacional de Hidrocarburos y el Proyecto de Ley de Incentivo a la Exploración.
[1] Lo ocurrido en Bolivia durante los últimos meses es un claro ejemplo de ello.
[2] Se analizará más adelante en esta tercera parte.
[3] Aún se requiere que el Poder Legislativo apruebe el proyecto de ley (2004) por el cual se propone transferir los recursos al dominio provincial, tal cual lo prevé el -todavía nulo- artículo 1 de la Ley 24.145.
* Federico Bernal:
\" Bioquímico especializado en biotecnología y microbiología industrial por la Universidad de Buenos Aires (UBA).
\" Investigador en el Instituto Nacional de Alimentos (INAL) y en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), 2000-2002.
\" Investigador del Instituto Nacional de Medicamentos (INAME), 2002-2003.
\" Director de Planeamiento y Gestión de la Sociedad Iberoamericana de Información Científica (SIIC), desde 2004.
\" Investigador del Área de Recursos Energéticos y Planificación para el Desarrollo del Instituto de Investigación en Ciencias Sociales (IDICSO) de la Universidad del Salvador (USAL), desde 2005..
\" Autor del libro: \"Petróleo, Estado y Soberanía\", Editorial Biblos, Buenos Aires, 2005.
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