[R-P] EE.UU: EL SEXO ES MALO, TORTURAR ES MUCHO MEJOR

Boletín Bambú bambuprensa en yahoo.com.mx
Mie Ago 31 00:45:46 MDT 2005


Una disculpa por la irrupción. En el diario me
pidieron un artículo sobre un jefe militar
norteamericano que destituyeron hace unos días. Como
hago casi siempre, después también voy a enviarlo a
publicaciones digitales. Mientras tanto, lo mando a la
lista -antes que al diario- como un «recreo» a tanta
polémica y fuego cruzado. ¡Salud y revolución social!

EE.UU: EL SEXO ES MALO, LA GUERRA ES BUENA Y TORTURAR
ES MUCHO MEJOR

¿Conocen esa canción infantil que dice: «Érase una vez
/ Una bruja buena / A la que maltrataba / Una princesa
mala. / Y había también / Un conejo feroz / Un ogro
bueno Y un pirata hermoso. / Todas esas cosas / Había
una vez / Cuando yo soñaba / Un mundo al revés»? 

¿Y recuerdan al movimiento hippie de los años 60, con
el Flower Power, el ácido lisérgico y las canciones de
Joan Báez? ¿Y de los pacifistas que, en plena guerra
de Vietnam, recomendaban «haga el amor y no la
guerra»? 

Bueno, en el mundo al revés la ecuación se ha
invertido, y con agravantes. Para los jefes supremos
del ejército de Estados Unidos tener sexo es malo,
hacer la guerra es bueno y torturar es mucho mejor.

El general de cuatro estrellas Kevin Byrnes, jefe del
Comando Entrenamiento y Doctrina del Ejército, con
sede en Fort Monroe (Virginia), fue relevado de su
cargo el 9 de agosto por «conducta personal
inapropiada». No se trata de un episodio de acoso
sexual a personal femenino. El militar tampoco
toqueteaba a fornidos reclutas, ni era pedófilo.
Byrnes fue acusado de tener una relación extraconyugal
con una señorita civil. 

En realidad, el comandante estaba separado de su
esposa desde mayo de 2004 y, por esas paradojas de la
vida, el día que lo destituyeron le llegó la
confirmación judicial de su divorcio.

De 55 años y originario de Nueva York, Byrnes era el
responsable del reclutamiento y entrenamiento de los
futuros soldados, además de formar líderes. De él
también dependían las 33 escuelas militares de Estados
Unidos. Ocupaba el puesto desde noviembre de 2002 y su
hoja de servicios se consideraba impecable. 

Byrnes pertenecía al arma de artillería, tenía 36 años
de servicio y era el tercer general más antiguo de los
once con cuatro estrellas, el más alto rango en las
fuerzas armadas estadounidenses. Veterano de Vietnam,
dirigió en 1988 todos los vehículos blindados de las
fuerzas multinacionales en Bosnia y después fue
subjefe Adjunto del Estado Mayor de Ejército, con sede
en Washington. 

En septiembre de 2002, el comandante estuvo de gira
oficial en Argentina, donde visitó el Colegio Militar
de la Nación y el Instituto de Enseñanza Superior del
Ejército (IESE).

El adulterio está prohibido por la ley militar, pero
en este caso no fue comprobado. Además, no hay
antecedentes en la historia reciente de que un general
de cuatro estrellas fuera relevado de su cargo. El
abogado de Byrnes, teniente coronel Dave Robertson,
declaró que una pena más adecuada hubiera sido un
retiro anticipado o una carta de reprimenda. Sobre
todo porque su defendido se iba a jubilar en
noviembre, es decir que sólo le faltaban tres meses
para irse a su casa y dedicarse a cortar el césped.

La dureza de la sanción contrasta con la tolerancia
hacia los jefes responsables de torturas en las
cárceles de Abu Ghraib y Guantánamo. A pesar de las
pruebas, fotos y testimonios, el Pentágono se ha
negado a sancionar a los oficiales acusados. Peor aún:
el teniente general Ricardo Sánchez, la más autoridad
militar en Irak durante el escándalo de abusos contra
prisioneros, está siendo considerado para ser
ascendido... a general de cuatro estrellas. 

Sánchez fue designado comandante supremo en Irak en
junio de 2003, dos meses después de la caída de
Bagdad. Según The Washington Post y la Cruz Roja
Internacional, tuvo conocimiento de los métodos
inhumanos de interrogatorio contra prisioneros árabes.
En una entrevista con la BBC, la general de brigada
Janis Karpinski, ex responsable de las unidades de
policía militar Estados Unidos en las cárceles
iraquíes, sugirió que Sánchez estaba perfectamente
informado sobre los abusos. Un oficial mencionado en
el artículo del Washington Post afirmó que el teniente
general estuvo presente en Abu Ghraib y observó los
maltratos. 

Byrnes, desde luego, no era un apóstol de la paz. Su
trabajo consistía en formar soldados dispuestos a
derrotar por cualquier medio al enemigo. La columnista
independiente Arianna Huffington escribió con ironía:
«Hay algo que no cuadra. ¿Eliminaría el ejército de
sus filas a un general de cuatro estrellas con 36 años
de servicio, a tres meses de su retiro, porque tiene
una relación amorosa con alguien que no es su esposa…
en plena guerra? Digo, estamos en guerra, ¿no?». El
título de su artículo fue «La tortura es buena, el
sexo es malo».

La periodista, que hasta hace nueve años pertenecía al
Partido Republicano y ahora se describe como una
«demócrata progresista», se pregunta si le habrán
enseñado al secretario de Defensa, Donald Rumsfeld,
fotos de Byrnes en «flagrante delito». El jefe del
Pentágono declaró en el Congreso que le llevó meses
conocer de los informes de abuso en Abu Ghraib porque,
aunque le habían alertado que soldados norteamericanos
estaban humillando y torturando a prisioneros
iraquíes, «son las fotografías lo que le dan a uno la
vívida comprensión de lo que sucedió en realidad, las
palabras no lo hacen».

En fin, aquí va el epílogo para el general de cuatro
estrellas Kevin Byrnes: «Érase una vez / Un lobito
bueno / Al que maltrataban / Todos los corderos. / Y
había también / Un príncipe malo / Una bruja hermosa
/Un pirata honrado. / Todas esas cosas / Había una vez
/ Cuando yo soñaba / Un mundo al revés». 


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