[R-P] Las empresas recuperadas en Rosario
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Mar Ago 30 06:57:00 MDT 2005
ROSARIO, 30(PSI).- LAS EMPRESAS RECUPERADAS GANAN CADA VEZ MÁS
ESPACIOS. (de Isolda Baraldi, y Diego Veiga, de la Redacción del
matutino La Capital).-
El puntapié inicial lo dio la carrocera DIC. La empresa recuperada,
que podría transformarse en la primera de la provincia en conseguir
la expropiación definitiva de sus instalaciones, anunció esta semana
que "en breve" podría lanzar su propia producción. Así, los
trabajadores nucleados en una cooperativa demostraron que podían
preservar sus fuentes de trabajo. Su experiencia no es solitaria. Al
menos otras siete firmas de Rosario están siendo reposicionadas por
sus empleados después de la quiebra y a algunos les va tan bien que
tomaron más personal, duplicaron su producción y tienen "claras
perspectivas" de exportar y llevar además sus productos al interior
del país. La clave: "No perder la dignidad y no bajar los brazos".
Por estos días, las fábricas de pastas Mil Hojas y Merlat vuelven a
tener presencia en el mercado, Herramientas Unión está "con mucho
trabajo" y ya tomó a estudiantes de oficios, el bar Nubacoop de la
Terminal de Omnibus duplicó el personal y trabaja casi las 24 horas;
y las metalúrgicas ex Fader y ex Cimetal (hoy Ruedas Rosario) acaban
de comprar maquinaria por 240 mil pesos y tienen la intención de
abastecer a distintas autopartistas del país. A ellos se suma el ex
supermercado Tigre, hoy Centro Cultural La Toma, que además de
emprendimiento económico se convirtió en un espacio político y
social. "En la provincia hay otras empresas productivas a las que les
está yendo muy bien. El próximo paso es trasladarnos al parque
industrial que está diseñado en la zona oeste (avenida Las Palmeras
al fondo)", afirmó José Abelli, dirigente del Movimiento Nacional de
Empresas Recuperadas (MNER).
En la fábrica Mil Hojas trabajan a full y hasta generaron trabajo
indirecto. "Tenemos un montón de proveedores que trabajan con nuestra
mercadería, que llega hasta el sur de Córdoba, algunas localidades de
Buenos Aires y por supuesto todo el Gran Rosario", indicó Omar
Cáceres desde la firma. La empresa llegó a tener 52 empleados y si
bien aún no alcanzaron esa cifra, a los 15 cooperativistas ya se
agregaron otros 10 contratados que tienen posibilidades de quedar
efectivos. Según comentó Cáceres, los salarios de los trabajadores
van de los 750 a los 850 pesos, lo que supera el convenio del gremio
del sector. "Ahora no tenemos problemas, nos va bien, nuestro
producto está en el mercado y tenemos posibilidades de expandirnos",
afirmó.
Un panorama similar se vive en la fábrica Herramientas Unión. Esta
metalúrgica, especializada en herramientas de corte y piezas
exclusivas por encargue, está "con mucho trabajo", precisó Omar
Pucciano.
La empresa tiene ocho socios y ahora, por medio de un convenio "todo
legal", han tomado a cinco estudiantes de una escuela técnica.
"Fabricamos cuchillas, fresas, brochas, machos, en fin, todo tipo de
herramientas, incluso las que nos hacen por encargo", explicó el
hombre. Con muchos años de oficio sobre las espaldas y la perspectiva
de comenzar a producir con los ex metalúrgicos de Cimetal y Fader,
Herramientas Unión alquiló un galpón contiguo al actual para seguir
creciendo. "Las perspectivas son importantes, estamos comprando
nuevas máquinas y vamos a seguir invirtiendo en esta rama, porque hay
autopartes interesadas en comprarnos la producción", agregó.
La historia de los ex empleados del bar de la Terminal de Omnibus,
que el 23 de octubre de 2001 cerró sus puertas, está signada por la
resistencia. Una historia que se repite en cada uno de los casos de
empresas recuperadas. Estuvieron 14 meses dentro del local librando
una batalla legal, conformaron una cooperativa y plantearon hacerse
cargo del bar. Una jueza les dio tres meses de prueba y les alcanzó
para demostrar que el negocio era redituable. "Con nuestro propio
dinero cambiamos pisos, techo, mobiliario y empezamos de nuevo",
recordó José Serrano, uno de los cinco ex empleados que conformaron
la cooperativa, al tiempo que sostiene que el bar es hoy "uno de los
más lindos de la Terminal". "Está andando muy bien, estamos
sorprendidos y la verdad es que ahora ganamos más plata que antes",
aseguró. Y las pruebas están a la vista: ya tomaron once empleados y
hasta se animan a pronosticar que "hay perspectivas de incorporar más
personal". Serrano admitió que en este proceso los favoreció la
"reactivación de la Terminal. En 2001 no viajaba nadie y las
plataformas estaban desiertas, hoy todo es distinto y por suerte ya
hay 16 familias que pueden seguir viviendo de este negocio", remarcó.
La cooperativa logró quedarse con la concesión del bar en la Terminal
hasta 2008 y esquivar el fantasma de la desocupación, que casi
termina con sus ilusiones cuatro años atrás.
Una historia similar vivieron los 15 empleados de Pastas Merlat. "En
diciembre de 2003 fuimos a trabajar y cuando terminamos, el patrón
nos dijo que no abriría más porque había quebrado", recordó Rubén
Lengruber, por esos días empleado de la firma y hoy tesorero de la
cooperativa "Resurgir", que logró darle continuidad a la empresa. Se
quedaron meses atrincherados en la fábrica hasta que pudieron
plantearle al síndico su idea de formar una cooperativa y seguir con
la producción.
El 1º de mayo de 2005, 11 de aquellos 15 empleados que tenía la
empresa comenzaron a trabajar como cooperativa. "Arrancamos con dos
bolsas de harina que pedimos prestadas y pusimos entre todos algunos
pesos", aseguró Lengruber. A ese empujón inicial se sumó un crédito
de 12 mil pesos que otorgó el Fondo de Emprendimientos Productivos de
la Municipalidad. Alquilaron un local en Moreno 77, donde venden su
producción, y a tres meses de autogerenciarse ya lograron cobrar
salarios más altos que los que percibían antes de la quiebra. "No
ganamos mucho, apenas 600 pesos por mes, pero ya es más de lo que
ganábamos antes", aseguró Lengruber, al tiempo que remarcó que formar
la cooperativa "era la única salida. Esto nos permitió seguir
teniendo dignidad". Claro que para competir en el mercado, lo ideal
sería poder cambiar las maquinarias. Es por eso que Lengruber apuesta
a que el gobierno les extienda un crédito que les permita actualizar
su equipamiento. "Nuestra producción es artesanal, y hoy para
competir necesitás máquinas más modernas. La única forma que tenemos
para obtenerlas es que el gobierno nos de un crédito blando",
remarcó.
Una historia que muestra las dos caras de la moneda.
A Víctor Aranda las vueltas de la vida le han hecho estar
literalmente en ambos lados del mostrador. Hasta abril de 1998 fue
gerente de Recursos Humanos de Fader, la metalúrgica que a fines de
los 70 exportaba motocompresores herméticos para refrigeración a
Brasil y diversas partes de Asia. Décadas más tarde, con la
convertibilidad y la libre apertura de mercados de por medio, entró
en desgracia. "El 3 de abril de 1998, el mismo día del cumpleaños de
mi hija, me avisaron que la firma había quebrado. Tuve que redactar
los telegramas de despido y, obviamente, también el mío", recordó.
Ese día se quedó sin trabajo con 43 años y empezó una debacle que
derivó hoy en el inminente remate de su casa. A pesar de todo, no
bajó los brazos. Junto a otros ex empleados de Fader conformó una
cooperativa y después de largas batallas judiciales están a punto de
comenzar a producir. Se unieron a la cooperativa Ruedas Rosario, que
formaron ex empleados de Cimetal y, junto a los de Herramientas
Unión, crearon el Centro Metalúrgico de Rosario. El lunes pasado, el
flamante centro recibió un crédito de 240 mil pesos con el que
comprarán maquinaria y "a fines de octubre" esperan estar produciendo
autopartes para diversas empresas del país. Aunque por ahora son sólo
diez personas, según los cálculos de Aranda, "si todo sale bien
dentro de un año deberían estar trabajando unos 100 operarios". Ahora
esperan ansiosos al miércoles próximo. Es que ese día el centro
metalúrgico recibirá el primer torno y dentro de un mes lograrán
tener el segundo. Después sólo habrá que poner manos a la obra y ver
si el esfuerzo de la gente se traduce en recuperación de fuentes de
trabajo. Sus colegas de DIC ya lo lograron y todo hace pensar que su
experiencia puede ser imitada.- XXX
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
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"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".
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