[R-P] Rosario: El discurso completo de Cristina Fernández

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Jue Ago 25 20:27:21 MDT 2005


Gentileza de Sergio "Toto"  Monserrat

Rosario - 24/08/2005 >CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER 
LANZAMIENTO DEL FRENTE PARA LA VICTORIA ARGENTINA 
 
 
 
Quiero contarles Santafesinos y Argentinos, hoy autoconvocados aquí, 
que ayer sentí, como nunca, el orgullo de ser ciudadana Argentina. En 
el día de ayer, en Pilar, provincia de Buenos Aires, asistimos a un 
encuentro, hombres y mujeres convocados por un Premio Nobel de 
Economía, Joseph Stiglitz, por quien es también secretario adjunto de 
Naciones Unidas, José Ocampo, por otros distinguidos economistas de 
actuación internacional. Pude escuchar allí de boca de Stiglitz, 
Premio Nobel de Economía, ex Vicepresidente del Banco Mundial, 
plantearnos a nosotros, a los Argentinos, como un nuevo modelo 
alternativo a seguir, a convocarlo al Presidente, a los Argentinos, a 
liderar el cambio en América latina de las políticas que solo 
trajeron hambre, dolor y sufrimiento a los pueblos de Latinoamérica. 
Y debo decirle, señor Presidente, que no solamente sentí orgullo como 
ciudadana Argentina, también sentí mucho orgullo como su compañera de 
toda la vida.

 Cuando Stiglitz, parado allí, decía estas cosas de nosotros los 
Argentinos y de su labor como Presidente de los Argentinos, me acordé 
de una tarde de abril, allá en La Plata, año 1976, en la casa de mi 
madre, en la misma casa que todavía vive, a usted le faltaban dos o 
tres materias para recibirse de abogado y yo me quería ir de La Plata 
porque, además de humedad era muy difícil sobrevivir en aquellos 
tiempos. Y me acuerdo como si fuera hoy, usted también tal vez se 
acuerda, y cuando yo le reclamaba enojada: "vayámonos, porque acá no 
se puede más". Usted me dijo: "yo me tengo que ir, pero con el título 
de abogado, tengo que rendir las materias que me faltan". Enojada le 
repliqué, me acuerdo como si fuera hoy: "¿para qué querés el título, 
para meterlo en el cajón?". Y me dijiste... Y usted me dijo señor 
Presidente, perdone, perdone la confianzame dijo: "porque tengo que 
juntar plata para ser abogado y para ser Gobernador de la provincia y 
para eso tengo que tener el título". Usted soñaba y yo me enoje mucho 
con usted ese día, parecía un delirante, en abril del 76, cuando todo 
se suprimía, hasta el derecho a la vida, usted soñaba con ser 
Gobernador de su provincia.

 Debo reconocer que cuando se pone algo en la cabeza lo logra, no 
solamente logró el título, sino, además, que fue Gobernador de la 
provincia y estoy segura que también, pero no se debe haber animado a 
contármelo, quería ser Presidente. Pero de lo que estoy segura que 
nunca imaginó es que usted iba a ser tomado como un modelo 
alternativo a esas políticas de angustia, hambre y dolor. No porque 
le faltara coraje, no porque le faltara vocación y voluntad, sino 
porque le sobra humildad para imaginar el futuro. Pero aquí está, 
Presidente de los Argentinos, pero algo más importante - Presidentes 
hubo muchos - usted es un punto de inflexión en la historia de los 
argentinos. No somos protagonistas, no, ni usted ni yo ni nadie, 
somos apenasinstrumentos que toma la historia para hacer cumplir su 
designio y voluntad. Tal vez el mérito sea hacernos cargo de esa 
historia, de esa voluntad y de ese destino común de los argentinos. 
Por eso digo que es un punto de inflexión; hay un antes y un después 
de ese 25 de mayo de 2003.

 Hasta ese 25 de mayo de 2003 los Argentinos que tenían trabajo 
estaban pensando en el miedo de perderlo. Hoy, a dos años y un poco 
más de su gestión, estamos viendo cómo hacemos para bajar aún más la 
desocupación: de aquel 20,5 por ciento a este 11 por ciento, de 
junio.

Hemos firmado más de 400 convenios colectivos de trabajo a la suba, 
pero lo que es más importante hemos roto el mito que nos había 
instalado el "Consenso de Washington", con la ayuda de algunos 
compatriotas, si es que así se les puede llamar. Nos habían 
convencido de que para tener más trabajo era necesario precarizar el 
trabajo, y era necesario bajar los salarios. Hemos comprobado, con 
este modelo, que con mejores salarios y trabajos menos precarios, 
porque tenemos casi un 10 por ciento menos de trabajo en negro se 
sigue creciendo a un ritmo que nadie creía que se podía crecer. Es 
más importante romper esa cultura que nos había hecho creer, que para 
hacer un país como la gente, teníamos que explotar a la gente.

 También hay un antes y un después en las empresas, en la producción. 
No solamente hemos vuelto a colocar el trabajo como el gran 
articulador social, hemos colocado a la empresa y a la producción 
como el centro. Antes las noticias en los diarios eran cuántas 
empresas quebraban, cuál era la próxima que cerraba. Hoy estamos 
viendo cómo podemos hacer para que inviertan más porque muchas están 
produciendo casi con toda su capacidad instalada. Hace unos días 
leía, que una fábrica muy conocida de Córdoba, que fabrica 
lavarropas, de 400 trabajadores que tenía hace poco más de un año, 
hoy está en más de mil trabajadores produciendo a pleno. Hoy pude 
leer, en uno de los diarios más importantes de la República Argentina 
que una de las empresas productoras más importantes de la Argentina 
consigue financiamiento internacional a tasas internacionales.

 Hemos reinsertado, nuevamente, a la empresa, a nuestros productores 
como eslabón indispensable en el crecimiento de un país.

Trabajo y producción en las empresas reindustrializando el país y el 
campo.

¿Qué le voy a contar a los santafesinos del campo, que no haya 
contado recién Agustín (Rossi)? ¿Qué les puedo decir? Hemos crecido, 
desde el 93 a la fecha, de 38 millones de toneladas a 84, batiendo 
récord históricos de producción, 116 por ciento de aumento; 
producción que se extiende a la metalmecánica, de los mil tractores, 
vendidos allá por el 2002, 2003, hoy estamos en 6.200 tractores en lo 
que va del año 2004 y lo que va de este año, 620 por ciento. Trabajo 
de argentinos para los argentinos, producido por argentinos. Esto es 
la Argentina. Hay también un antes y un después de la deuda; hay un 
antes en donde no sabíamos cómo salíamos del default. Es más, escuché 
algunas teorías peregrinas de cambiar territorio por deuda.

Hasta de esas cosas se llegó a hablar en la República Argentina, 
cambiar territorio por deuda.

 Hoy usted puso un punto de inflexión porque la deuda soberana se 
renegoció en las mejores condiciones que se conozcan en toda la 
historia del mundo. No lo digo yo, lo dice el mundo, lo dicen los 
economistas. Y usted ha conseguido, no para usted, sino para ustedes, 
para cada uno de los Argentinos 67 mil millones de dólares menos que 
van a pesar sobre sus espaldas.

 También un antes y un después en el manejo de los recursos públicos, 
antes fue la historia del endeudamiento, del déficit crónico, que les 
echaban la culpa a las provincias, aquí están los todos los 
gobernadores que se deben acordar, querían colgarnos a las provincias 
el San Benito del déficit de cuenta corriente. Aquí estamos, con una 
recaudación nunca vista, que sirve de apoyatura a un plan de 
infraestructura productor de trabajo nuca visto en la República 
Argentina, porque para nosotros la obra pública, caminos, escuelas, 
rutas, viviendas, no son gastos, son inversiones. Queremos volver a 
esa Argentina donde alguna vez un Presidente les dijo a todos los 
argentinos "de la casa al trabajo y del trabajo a la casa", ¿saben 
por qué? Porque todos tenían trabajo y casa, señor Presidente. Hay un 
antes y un después, un antes también en la educación, donde solamente 
se buscaba contener a los chicos en el colegio. Hoy su gobierno, 
Presidente, va a presentar un proyecto de financiamiento educativo 
donde vamos a llegar a financiar la educación con 6 puntos del 
Producto Bruto Interno.

 Trabajo, producción, desendeudamiento, educación, y también el 
orgullo de decir que estamos en el récord de baja de la mortalidad 
infantil, con la tasa más baja de toda la historia.

 Claro que falta, claro que falta mucho, como recién decía Agustín 
(Rossi), pero Argentinos, hace 30 años que veníamos para atrás.

Desde aquel 24 de marzo de 1976 nunca dejamos de retroceder, 
económica y socialmente, mal negociando y mal representando nuestros 
intereses. Hemos hecho en estos dos años muchas cosas, y faltan 
muchas más por hacer. Por eso estamos aquí, porque queremos venir a 
poner la voluntad y la vocación para hacerlas.

 Hay un antes y un después, señor Presidente, pero no solamente para 
estas cosas, hay también un antes y un después en la forma de hacer 
política, en la forma de conectarse y acercarse de las dirigencias 
políticas a la sociedad, a la gente, a los ciudadanos. Antes, fue la 
política de los pactos dirigenciales, de las viejas dirigencias. 
Cuando hablo de viejas, señor Presidente, Argentinos, no hablo de una 
cuestión cronológica, soy la que con veinte años, y miles de 
argentinos también, trajimos a Perón, a los 78 años, para cambiar la 
historia de los Argentinos. Es un problema de ideas, no cronológico, 
es un problema de cabeza. Una ve que a algunos no se les cae una sola 
idea de la cabeza; otros las tienen pero no las pueden contar, porque 
si las cuentan todos nos daríamos cuenta de que no son los de qué nos 
van a representar a los argentinos cuando tengan que ejercer sus 
cargos.

 Y en ese antes y después, en el que yo le hablaba de pactos, los 
hubo para todos los gustos, aunque los protagonistas sean casi 
siempre los mismos. Pactos de perpetuación en el sillón de Rivadavia, 
no para seguir haciendo cosas, sino para seguir con el latrocinio; 
pactos de impunidad para esconder debajo de la alfombra la tragedia 
de los Argentinos durante la dictadura; pactos de impunidad para 
conservar una justicia que acatara y aceptara cualquier cosa, y no 
una justicia independiente, como se precia en cualquier país decente.

 También me han contado aquí, en esta maravillosa ciudad de la 
Bandera, que parece ser que también hay pactos de oposición, donde 
dos partidos se juntan con el compromiso de oponerse a las políticas 
nacionales en el Congreso. Debo confesarle señor Presidente que me 
dolió en el alma enterarme de eso, porque a este Rosario de la 
Bandera, a este Rosario que está en su corazón y en el mío, cuando 
usted decidió inversiones multimillonarias, no pensó que la 
gobernaban hombres de otro partido, pensó que había Argentinos, 
Santafesinos, Rosarinos, y honró el cargo de Presidente, que no debe 
fijarse en el color de los partidos ni en el de las pertenencias para 
hacer inversiones, porque las inversiones no son para los dirigentes, 
son para la sociedad. Pero no importa, yo sé que aunque a usted no lo 
apoyen en el Congreso, les pondrá la otra mejilla y va a seguir 
apostando a Rosario, porque quiere a esta ciudad, porque la siente en 
el alma como la sentimos todos, es parte de nuestra historia, la 
Rosario de Manuel Belgrano, uno de los grandes de la Patria.

 Quiero hablar de algún otro pacto, que tal vez mas oculto, pero no 
por ello menos presenciable, el pacto de desestabilización, que 
consiste básicamente, poco tiempo antes de las elecciones en crear 
ciertos climas de violencia, reaparición de viejos protagonistas, que 
según me he enterado por alguien, hasta eran invitados a Olivos en 
otras épocas. Menos mal que usted no trajo nunca personajes de esa 
categoría, no por lo menos mientras esté yo en Olivos, señor 
Presidente.

 Quiero hablar de estas cosas, porque llama la atención, a mí como 
Argentina, como militante política. Hasta hace muy poco tiempo y 
todavía, increíbles muestras de violencia en su provincia, Santa 
Cruz, como nunca se habían visto, tomas de plantas, bombas molotov. 
Nunca en el interiorprofundo del país hemos conocido estas cosas. Sin 
embargo dicen que las brujas no existen, señor Presidente, pero que 
las hay, las hay, le puedo asegurar que las hay.

 Cuesta entender, ante tantas realidades, ante tantas cosas, que se 
siga negando lo que es evidente, porque en definitiva lo que les 
preocupa es ese antes y este hoy, donde hay un nuevo pacto: el que 
usted firmó con el Pueblo el 25 de mayo del 2003, ese pacto que honró 
en las negociaciones de la deuda externa, ese pacto que honró en las 
negociaciones con las privatizadas, por primera vez con control 
parlamentario en toda la historia; ese pacto que honra todos los días 
cuando afirma que no va a dejar sus convicciones en la puerta de la 
Casa de Gobierno. Este pacto con el Pueblo es lo que le molesta a la 
vieja dirigencia, este punto de inflexión es lo que está cambiando a 
la Argentina, es esta vocación de convocar a todos y cada uno de los 
Argentinos, independientemente de cómo piense o sienta. Con la 
convicción de que cambiar la Patria, articular una Nación, no es 
tarea de un solo hombre, ni de un solo partido ni de no sólo sector, 
sino de todo el Pueblo Argentino.

 Finalmente quiero pedirle una licencia a usted y a todos los hombres 
y mujeres que están aquí de otras provincias. Yo quiero terminar 
hablando de la Provincia que nos vio nacer, crecer, estudiar, en la 
que usted me conoció, en esa Provincia de Buenos Aires que algunos 
creen que es propiedad privada, pero que de una buena vez por todas 
vamos a demostrarles al resto de los Argentinos que es de los 
Bonaerenses, de los que como yo hemos nacido allí, de nosotros, de 
los miles de Argentinos de otras provincias hermanas, que corridos 
por las miserias de sus lugares, por la falta de trabajo, se fueron 
allí, al Conurbano o al interior de la Provincia; también a hermanos 
de países limítrofes corridos por la miserias de sus pueblos. De 
ellos, nada más que de ellos va a ser Buenos Aires. Ahí vamos a estar 
los que como yo, abrazamos desde muy jóvenes el ideario Peronista, 
pero también de los que siguen creyendo en Além y en Yrigoyen, los 
que creen en Justo y los que sin creer en ninguno de ellos creen que 
la Argentina merece ser defendida.

 La Provincia de Buenos Aires va a volver a ser punta de lanza en los 
procesos de cambio, siempre lo fue, históricamente, desde la 
Argentina de la anarquía, cuando fue reunificada, hasta esa del 45 
que fundaron los obreros que salían de las entrañas de Berisso, 
Ensenada, Avellaneda, para rescatar a un Coronel del Pueblo, hacerlo 
General de la Nación y Presidente de los Argentinos, a esa Provincia 
de Buenos Aires es a la que quiero representar, punta de lanza en el 
proceso de cambio, punta de lanza de la Nación , y volver a ser con 
el resto de las hermanas provincias Argentinas, una gloriosa Nación 
que merece ser vivida.

 Esto es lo que les venimos a proponer a los Argentinos, sin rencores 
pero con firmeza, convicciones y memoria, porque hacemos de la 
memoria nuestra bandera y nuestro instrumento, para no volvernos a 
equivocar nunca más.

 Quiero agradecerles a todos los que hoy se acercaron aquí, a 
compartir este espacio, la construcción de este Frente Nacional para 
la Victoria Argentina. Me dicen que estoy en campaña, hace 30 años 
que estoy en campaña por un país diferente, hace 30 años que sueño 
con la construcción de un gran Frente Nacional, en el cual nosotros, 
los Peronistas, seamos una parte muy importante, pero también 
tengamos la capacidad de convencer y seducir a los que no piensan 
como nosotros. Esa es la forma de hacer política, usted lo ha hecho, 
ha cambiado el escenario, porque usted sabe que hacer política no es 
hacer declaraciones altisonantes y salir en radio y televisión, hacer 
política es esto: construir un nuevo escenario, un nuevo país, a eso 
los convocamos a todos.

 Muchas gracias Santafecinos, muchas gracias Argentinos, fuerza, 
coraje y convicción, porque la Patria se lo merece, muchos Argentinos 
han dado su vida por un país mejor, honremos la memoria, no solamente 
de los desaparecidos en la última dictadura militar, honremos la 
memoria de San Martín, de Belgrano, de Mariano Moreno, de todos los 
Héroes que eran hombres y mujeres como nosotros, con convicciones, 
con coraje y fuerza, para torcer un destino, lo vamos a torcer, vamos 
a volver a ser un gran país, como ya lo estamos siendo. Gracias de 
corazón.


Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar

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"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".
Aparicio Saravia
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