[R-P] Palotinos y la iglesia perseguida

Juan María Escobar escobar45 en infovia.com.ar
Vie Ago 12 19:00:03 MDT 2005


 CITANDO LA FUENTE,EL MATERIAL DE ESTA LISTA ES DE LIBRE REPRODUCCIÓN
>
> Escribió Rolando:
>
> "Lo que si me importó, es subrayar la existencia
> durante el proceso de " dos iglesias". Una
> comprometida con el pueblo,  y otra, con los
responsables de las matanzas, y que guardó un sonoro
silencio frente a los secuestros, desapariciones, de
miles de ciudadanos, incluso, en este resonante caso
de los Palotinos, en que afectaba a " tropa propia".

Ambas "iglesias" están fielmente reflejadas en el libro  Iglesia y
Dictadura. El papel de la iglesia a la luz de sus relaciones con el régimen
militar. de  Emilio Mignone.
Sobre la comprometida con el pueblo escribe lo siguiente :


La Iglesia perseguida

A partir de la década de 1970, las fuerzas armadas pusieron su mira en los
sectores progresistas de la Iglesia católica considerándolos subversivos. En
esa época, tienen lugar frecuentes conflictos particularmente con las
diócesis de Neuquén, La Rioja y Goya, cuyos obispos, Jaime de Nevares,
Enrique Angelelli y Alberto Devoto-, eran vistos con desconfianza.

He relatado en el capítulo primero el diferendo que se suscitó entre de
Nevares y el presidente de facto Lanusse con motivo de una huelga en el
Chocón. Al referirme a la trayectoria de monseñor Angelelli expondré una
situación similar.

Hay un alivio en 1973, pero al año siguiente comienza una sangrienta
persecución religiosa, como nunca habla conocido la Iglesia argentina. Hasta
el 24 de marzo de 1976 los crímenes cometidos aparecen signados por el
misterio y realizados por la triple A (Alianza Anticomunista Argentina),
cuya creación se atribuye a José López Rega.

Sin negar las actividades delictivas impulsadas por ese personaje, estoy
convencido que los ataques contra sacerdotes y otros miembros de la Iglesia
fueron concebidos y ejecutados por los servicios de inteligencia de las
fuerzas armadas, que comenzaron a actuar clandestinamente mucho antes del
golpe de estado militar. La llamada triple A no era más que la cobertura de
la represión ilegal desatada por los mandos castrenses, con la colaboración
de algunos civiles que integraban las bandas organizadas por éstos. Lo
prueba el hecho que el 24 de marzo de 1976 la triple A desapareció como por
arte de encantamiento. Los asesinatos se siguieron cometiendo, en su mayoría
como secuela de desapariciones, pero el disfraz ya no era necesario,

Por esa razón mi análisis abarcará el periodo 1974-1983. El saldo del
acosamiento es impresionante y constituye un capitulo dramático de la
historia de la Iglesia del cual no existe conciencia pública por el silencio
del episcopado, que no ha dado a conocer una reseña de lo ocurrido ni el
nombre de sus mártires.(8)

Para realizar el resumen que sigue he confrontado distintas investigaciones;
no siempre concordantes (9). Surge de las mismas que entre 1974 y 1983,
fueron asesinados o desaparecieron definitivamente 16 sacerdotes católicos.
Algunas de las fuentes consultadas incluyen además a José Colombo. Con éste
la cifra ascendería a 17. No los incluyo, sin embargo, porque carezco de
datos confirmatorios.

Son los siguientes:

-Carlos Francisco Mugica, asesinado en Buenos Aires el 11 de mayo de 1974.

-Carlos Dorniak, asesinado en Bahía Blanca el 21 de marzo de 1975.

-Nelio Rougier, detenido en Córdoba en 'setiembre de 1975. Desaparecido.

-Miguel Angel Urusa Nicolau, detenido en Rosario el 10 de enero de 1976.
Desaparecido.

-Francisco Soares, asesinado en Tigre al igual que un hermano inválido a su
cargo, el13 de febrero de 1976.

-Pedro Fourcade, detenido el 8 de marzo de 1976. Desaparecido.

-Pedro Duffau, asesinado en Buenos Aires el 4 de julio de 1976.

-Alfredo Kelly, asesinado en Buenos Aires el 4 de julio de 1976.

-Alfredo Leaden, asesinado en Buenos Aires, 4 de julio de 1976.

-Gabriel Longueville, asesinado en Chamical, La Rioja, el 18 de julio de
1976.

-Carlos de Dios Murias, asesinado en Chamical, La Rioja, el 18 de noviembre
de 1976.

-Héctor Federico Baccini, detenido en La Plata el 25 de noviembre de 1976.
Desaparecido.

-Pablo Gazzari, detenido en Buenos Aires el 8 de abril de 1977.
Desaparecido.

-Carlos Armando Bustos, detenido en Buenos Aires, el 8 de abril de 1977.
Desaparecido,

-Mauricio Silva lribarnegaray, detenido en Buenos Aires el 14 de junio de
1977. Desaparecido.

-Jorge Adur, detenido el 7 de enero de 1980. Desaparecido.


A esta lista habría que agregar la del sacerdote salesiano reducido al
estado laical, José Tedeschi, detenido el 2 de febrero de 1976 en una villa
de emergencia denominada Itatí, en la localidad de Bernal. Su cadáver
apareció unos días más tarde con señales de haber sido torturado. En cuanto
a Héctor Federico Baccini, que figura como profesor de música en la lista de
la A.P.D.H., tenía en trámite su reducción al estado laical.

Hay que sumar igualmente a la nómina los obispos Enrique Angel Angelelli, de
La Rioja y Carlos Ponce de León, de San Nicolás de los Arroyos. Ambos
fallecieron en sendos accidentes automovilísticos ocurridos,
respectivamente, el 4 de agosto de 1976 y el de julio de 1977.

Con respecto al primero el juez actuante en la causa -como se verá en las
páginas que siguen-, ha calificado el hecho de homicidio calificado. En
cuanto al segundo existen igualmente fuertes presunciones de que se trata de
un asesinato.

Tenemos en consecuencia un total de 19 ordenados, eliminados físicamente.

En ocasión del asesinato de monseñor Angelelli, ocurrido el 4 de agosto de
1976, el ministro del Interior Albano Harguindeguy informó que había 10
sacerdotes presos. Según los datos que he podido recoger serían los
siguientes: Francisco Gutiérrez, Hugo Mathot, Gianfranco Testa, Silvio
Liuzzi, Elias Musse, Raúl Troncoso, Francisco Javier Martín, René Nievas,
Joaquín Núñez y Omar Dinelli. Este último fue liberado el mismo año y se
exilió en Francia. Los restantes sufrieron largos años de prisión.

Fueron detenidos, torturados, liberados y expulsados del país -o prefirieron
exiliarse- los clérigos Néstor García, Patricio Rice, José Czerepack,
Orlando lorio, Santiago Renevot, Rafael lacuzzi, Julio Suan, Bernardo Canal
Feijóo, Luis López Molina, Jaime Weeks y Francisco Jálics, es decir un total
de 11. lacuzzi regresó al país pero ha debido salir nuevamente por un
proceso pendiente en la justicia federal de la capital federal. Rice es
secretario ejecutivo de la Federación de Familiares de Desaparecidos de
América Latina, FEDEFAM, con sede en Caracas, Venezuela; lorio está
incardinado en la diócesis de Quilmes y Jálics, de origen húngaro, ha
permanecido con la Compañía de Jesús en Alemania del Oeste. Weeks,
estadounidense, desarrolla su labor pastoral en la República Dominicana.

Entre los que sufrieron algún período de detención -generalmente con
tortura-, he recogido una lista de 22, a saber: Marciano Alba, Aníbal
Coerezza, Pace Dalteroch, Jorge Galli, Gervasio Mecca, Luis Quiroga, Angel
Zaragoza, Raúl Acosta, Roberto Croce, Juan Dieuzeide, Esteban Inestal, Diego
Orlandini, Eduardo Ruiz, Joaquín Muñoz, Juan Testa, Pablo Becker, Roberto
D'Amico, Juan Filipuzzi, Antonio Mateos, Agueda Pucheta, Víctor Pugnata y
Jorge Torres.

La nómina precedente involucra a 62 sacerdotes directamente afectados sin
incluir a aquellos que, por precaución, abandonaron el país definitivamente
o por un tiempo cambiaron de diócesis. Recuerdo entre estos últimos al
presbítero y sociólogo Duilio Biancucci, radicado en Alemania Occidental,
que fuera profesor de la Universidad Nacional de Luján. No seria exagerado
fijar el número total en un centenar.

Otro sector eclesial que sumó duros golpes fue el de los seminaristas. Entre
los asesinados y desaparecidos en forma definitiva cabe mencionar a Salvador
Barbeito y Emilio Barletti, de la comunidad palotina, muertos el 4 de julio
de 1976; Marcos Cirio, novicio de la Fraternidad del Evangelio, detenido y
desaparecido el 17 de noviembre de 1976; Carlos A. Di Pietro y Raúl E.
Rodríguez, asuncionistas, detenidos y desaparecidos el 4 de junio de 1976; y
Juan Ignacio Isla-Casares de la parroquia Nuestra Señora de la Unidad de
Olivos, provincia de Buenos Aires, detenido y desaparecido el 3 de junio de
1976. Con el P. Weeks, de la Comunidad de La Salette, fueron detenidos y
torturados en Córdoba, el 3 de agosto de 1976, los seminaristas Alejandro
Dauza, Alfredo Velarde, Daniel García, José Luis de Stéfano y Humberto
Pantoja. Permanecieron largo tiempo en prisión (11 en total).

Entre los religiosos, el caso más conocido es el de las hermanas francesas
de las Misiones Extranjeras, Alice Domon y Léonie Duquel, detenidas,
respectivamente, el 8 y 10 de diciembre de 1977, la primera en la iglesia de
Santa Cruz y la segunda en su domicilio. Nada se ha sabido oficialmente de
ambas, pero numerosos testimonios acreditan que permanecieron en la escuela
de mecánica de la Armada, donde fueron torturadas y posteriormente
asesinadas. Pueden agregarse los Hermanos Julio San Cristóbal, de la
congregación de las Escuelas Cristianas de La Salte, detenido y desaparecido
el 5 de febrero de 1976 y Henri del Solan Betumali, de la Fraternidad del
Evangelio, que estuvo preso desde 1976 a 1978 y fue luego deportado a
Francia, (4 en total).









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