[R-P] petrocolapso global
outabeiron
outabeiron en arnet.com.ar
Dom Ago 7 12:40:22 MDT 2005
Un interesante aporte, tomado de otra lista, del compañero Aguirre.
Sus comentario y algunas de sus afirmaciones que no comparto totalmente, dan
mucho para pensar y discutir.
Un abrazo
Outa
" ¿Está Argentina preparada para un "petrocolapso" global?"
Por Alfredo Armando Aguirre
A partir de 1973, cuando los países productores de petróleo nucleados en la
OPEP, liberaron el precio del barril de petróleo, que estaba artificialmente
congelado a dos dólares, desde fines de la Primera Guerra Mundial,
comenzaron a sentirse las voces de alerta acerca de la insustentabilidad de
una estructura industrial, que se habia erigido sobre esa cotización
artificial.
El blanco elegido por quienes advertían esa situación anómala era los
motores de combustión interna, que además de generar contaminación,
necesitan para hacer mas fluida y rentable su circulación, la existencia de
caminos pavimentados o asfaltados, los que asimismo eran considerados poco
amigables en términos ambientales. Al liberarse la cotización del barril de
petróleo, la misma llegó a trepar a los 34 dólares y luego se estabilizó
alrededor de los 20.
Ya con esos parámetros y con el supuesto de un agotamiento progresivo de las
reservas de hidrocarburos en el planeta, comenzaron a difundirse, las
tecnologías de sustitución de los combustibles fósiles, cuestionándose
asimismo como alternativas tanto las centrales atómicas como las grandes
centrales hidroeléctricas.
Sin embargo, el fenómeno de la llamada "motorización", habia implicado una
substitución deliberada, y en muchos casos traumática del ferrocarril y aun
de la navegación interior, por los automotores y en menor medida por el
avión, que habia logrado neutralizar a las potencialidades que desde su
origen se atribuyeron a los "más livianos que el aire" (dirigibles).
El paradigma de esta motorización fueron los Estados Unidos de Norteamérica.
En Europa (aun dividida por la "cortina de hierro") hubo una actitud mas
conservadora, habida cuenta que casi no contaban con yacimientos de
hidrocarburos y los del Mar del Norte además de costosos, han demostrado no
ser de grandes volúmenes. Por ello alli se perfeccionaron los ferrocarriles,
los tranvías y la navegación interior y se promovió la fabricación de
automotores de baja cilindrada.
En Latinoamérica y particularmente en la Argentina, la motorización fue
necesariamente traumática, pues a su advenimiento se habia desplegado una
estructura de circulación física montada sobre la combinación del
ferrocarril y la navegación interior, aunque debe reconocerse que los
ferrocarriles habían en su momento neutralizado a los canales artificiales
de navegación. El Plan Bidecenal de caminos(1934-1954), el Plan Larkin
(febrero de 1962), y las acciones motorizadas bajo diversas circunstancias
con el protagonismo del consultor Jorge Kogan; han sido los componentes
sucesivos de un esquema que redujo a su mínima expresión a la conjunción
ferrocarril - navegación de cabotaje, para favorecer el desarrollo del
complejo caminero - automotriz.
Todavía no se ha hecho una evaluación de esa traumática política pública de
sustitución, que ha dejado como reaseguro a millones de familias
dependientes del sistema de transporte automotor, lo que se va convirtiendo
en un potencial problema social de carácter supinamente grave, tan pronto se
desencadenase un "petrocolapso"", que ahora comienza a visualizarse con una
cotización del barril de petróleo que ha superado los sesenta dólares.
¿Y de donde viene esto del "petrocolapso?" Pues proviene de California.
En nuestra ya inveterada predica en favor de una matriz argentina de
transporte que pivotee sobre el tren(incluido el tranvía), la navegación de
cabotaje marítimo- fluvial y lacustre, incluida la navegación a vela, los
dirigibles, los hidroaviones y la tracción a sangre animal y/o humana, nos
habia sorprendido que ya en la década del 80, junto con la restauración del
ferrocarril, se proponía, la eliminación - sí - la eliminación de los
caminos pavimentados. Debemos comenzar que en ese entonces nos causó
bastante extrañeza esa posición. Ya se sostenía, como se lo sigue
sosteniendo por estos dias, que todo camino pavimentado es una "reserva
agrícola"
Confesamos nos causó hasta hilaridad la llegada de lo que luego
comprobaríamos seria la caricatura del "hippysmo" tal como llegara a las
costas de Río de la Plata allá por fines de los sesenta.
Cono el paso del tiempo hemos verificado que la sinergia generada entre los
tecnólogos del Silicon Valley y los cientistas sociales y médicos de Palo
Alto, era algo para tomar en serio.
De alli vienen originándose la mayoría los desarrollos de la computacion,
las neurociencias y las ciencias cognitivas. Hoy se intentan desplegar
nuevos "Silicon Valleys", en Banghalore, Barcelona y Campinhas. Y por eso
tomamos con mas seriedad las reflexiones, necesariamente cargadas de
ingredientes ideológicos que nos llegan desde California, advirtiéndonos del
inminente "petrocolapso". Con menor estridencia y pasados por el tamiz de
todo documento oficial generado por burocracias, hay advertencias no tan
veladas en el reciente Comunique de Geneagles, realizado por el Grupo de los
8.
Claro que en la Argentina de nuestros dias, con las minoritarias excepciones
habituales, "la corriente principal" de opinión celebra cuando se aumenta la
producción de automotores y siguen proponiendo y celebrando la
pavimentación de nuevas rutas, sin reparar el desastre ecológico que ha
causado en la ubérrima Pampa Húmeda, la pavimentación de caminos que operan
como verdaderas megarrepresas.
Ahondando en algo que insinuamos más arriba, en los cientos de pueblos donde
el ferrocarril dejó de pasar, y particularmente en las Pampas "Húmeda " y
"Gringa"; en cada pueblo la actividad que genera mano de obra son los
camiones de hacienda o de cereales, en torno a los cuales viven las familias
que han quedado en esos pueblos. Tambien han proliferado miles de mini,
pequeñas y medianas empresas de autotransporte de pasajeros, que debe
reconocerse cubren todos los servicios que otrora prestaba el ferrocarril. Y
la vida de muchos pueblos gira alrededor de los servicios de apoyo al
autotrasnporte. Eso lo percibe quien se tome el trabajo de recorrer la
Argentina Interior mas allá de las capitales de Provincias o algunas otras
ciudades importantes.
Esto nos hace ser cautos en cuanto a la capacidad de respuesta sistemática
de la Argentina ante un eventual "petrocolapso", aunque nos adelantamos a
consignar que hay quienes minimizan esa alternativa. Y se basan por ejemplo
en las recientes prospecciones de la British Petroleum que pronostica que
hay petróleo para los próximos cuarenta y dos años. (Hace pocos años atrás
se anunciaba que en Argentina había petróleo hasta el año 2007 y gas natural
para dos décadas más); así como las posibilidades que brindan el hidrógeno,
las energías solar, eólica, geotérmica, maremotriz, la biomasa, y en el
largo plazo el plasma caliente y la antimateria.
Pero interim ¿Qué?
No alcanza con las experiencias pilotos o con los proyectos que existen. El
tema es la opinión formada de la llamémosle "corriente principal", que no ha
tomado conciencia de por ejemplo las implicancias que tiene para la
Argentina haber ratificado las Convenciones sobre Cambio Climático,
Biodiversidad, Desertificación, Humedales y Derechos del Mar entro otras no
menos significativas, que han pasado a tener un status superior al de las
Leyes nacionales, atento lo dispuesto en la Convención Nacional
Constituyente de 1994.
Ha tenido escasa difusión la sanción en el año 2002 de la Ley de Política
Ambiental(25.675)
No es esta la primera comunicación que realizamos sobre el particular.
Mientras podamos, creemos que no será la ultima.
Tiene la misma el carácter de una "botella al mar", para que la recojan
quienes desde sus respectivos hábitats, puedan comenzar a meditar que les
sucedería si de repente no pueden cargar combustible para su automotor, para
su cosechadora o para el motor de su empresa. O no puedan usar la
parafernalia de electrodomésticos que nos rodean incluidas las computadoras.
Para que adviertan que muchas calamidades climáticas, como las inundaciones
de campos que tanto afectan a la Pampa Húmeda, no son una calamidad natural,
sino el resultado irresponsable que haber permitido la construcción de obras
que necesariamente afectarían a los ecosistemas.
La capacidad de respuestas de las ensimismadas burocracias públicas y aún
privadas, ante esta suerte de eventual "tsunami", me merece profundas
reservas
Por todo eso vengo leyendo con atención los contenidos que llegan vía
Internet, generados desde el Estado de California acerca del
"Petrocolapso". Estamos persuadidos que se acerca un tiempo nuevo para la
humanidad y desearíamos que las inexorables reestructuraciones de nuestros
estilos de vida cotidianos, tengan la menor cuota de traumaticidad. Seamos
en nuestros respectivos entornos protagonistas del cambio que deseamos ver
en el mundo. Con tecnologías apropiadas al capital humano calificado y a los
recursos disponibles, y sin seguir recetas homogéneas que no cuadran con la
multidimensional diversidad biológica y cultural argentina.
Mas vale prevenir que curar.
(Buenos Aires, 7 de Agosto de 2005)
Alfredo Armando Aguirre
choloar en arnet.com.ar
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