La agresión ambiental como forma del imperialismo [era Re: [R-P] Fw: En respuesta a su nota.]
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Mar Ago 2 07:14:29 MDT 2005
Respuesta a:"[R-P] Fw: En respuesta a su nota."
Enviado por:Julio Fernández Baraibar
Con fecha:1 Aug 2005, a las 21:35
¡Sí, Julio, la de tu corresponsal gualeguaychense es una respuesta
verdaderamente estimulante!
Me parecieron interesantes tres aspectos en su nota, que merecen,
creo, especial atención. Dice:
(1)
> Uruguay es un pueblo de respeto profundamente y quiero. Sufro
> la situación actual profundamente, trabajo en turismo responsable y
> en proteccion de medio ambiente y culturas.
O sea que estamos ante una representante de la "industria del
turismo", en cuyo nombre se quiere impedir la instalación de las
papeleras. Esto demuestra que no se puede defender el atraso como si
se hablara en nombre de la actividad turística (al menos _toda_ la
actividad turística). Y nos lo dice, a inmediata continuación, la
corresponsal, quien si bien no se expide sobre el tema de la
instalación de las papeleras, tiene en claro la cuestión central que
motivó el envío disparador, la carta de Julio.
En torno a la agresión ambiental, escribe que:
(2)
> Hay aberraciones que se producen a diario y que todos desconocemos
> lamentablemete. Que atentan contra nuestro ambiente y nuestro
> pueblo.
> Lo que más quiero es ver a Uruguay y a toda latinomerica a crecer
> como región, con unidad de intereses y fuerzas; pero con un
> crecimiento DIGNO como nos merecemos todos y no a costa de la salud
> de nuestra gente y el daño de nuestro territorio. Es una
> "esclavitud moderna" .
O sea: la corresponsal de Julio opina -y yo al menos coincido con
ella- que se puede conjugar perfectamente la defensa del medio
ambiente con la lucha por la unidad en torno a un proyecto de
dignidad latinoamericana (que implica, aunque no se lo diga, una
*industrialización profunda* de América Latina y, por supuesto, de la
costa del río Uruguay).
Pero la muchacha va mucho más allá, y dice algo verdaderamente
sustancial: la agresión ambiental, afirma taxativamente, _es_ una
forma del imperialismo. En efecto, dice que
> Esto es parte de un imperialismo despiadado que sufrimos todos los
> países pobres y no lo podemos permitir. Por suerte hoy día estamos
> creciendo en una conciencia de cuidado del ambiente, porque cuando
> nos demos cuenta va a ser tarde.
Así es. La exportación de industrias contaminantes "es parte de un
imperialismo despiadado". Quizás, agrego yo, menos visible que otras,
pero no menos real.
Y no sólo lo es en un sentido estético ("arruinar" el paisaje), sino
en un sentido económico estricto, el sentido en que Lenin -y Cecil
Rhodes- definían al imperialismo: como la forma específica en que el
sistema mundial capitalista extrae riquezas del mundo colonial y
semicolonial para aceitar los engranajes de la maquinaria social en
las naciones de capitalismo saturado y maduro.
El imperialismo, en general, exporta las contradicciones del
capitalismo del centro (más que maduro, senil) extrayendo plusvalía
periférica. Los mecanismos son diversos. En particular, este
_imperialismo ambiental_ lo que hace es importar "renta ambiental"
desde la periferia hacia el centro.
Por ejemplo: la exportación de plantas industriales obsoletas y
contaminantes es la contrapartida de las propuestas de congelamiento
de vastas extensiones de tierra sudamericana como "pulmones
planetarios" (Amazonia). Si nos unimos _contra_ la segunda
alternativa, tenemos que unirnos también _contra_ la primera.
No sé si el concepto de "imperialismo ambiental" existe formalmente,
pero debería existir porque alude a lo siguiente:
Cuando la burguesía instala una planta (en este caso una papelera)
que contamina el ambiente, lo que hace es descargar sobre otros una
parte de sus costos de producción: la que en economía vulgar se
conoce como "las externalidades". Por ejemplo, la que corresponde al
tratamiento de los eventuales efectos negativos que tienen los
efluentes sobre la salud y la reproducción de la población afectada.
Para simplificar: en un modelo donde solamente hay burguesía y
trabajadores, lo que hace el burgués es pasarle la cuenta de su
reproducción _como clase_ al la clase trabajadora, que tiene un
recargo en _su_ propia cuenta de gastos de reproducción _como clase_.
Los gastos en salud, saneamiento, etc., quedan a cargo "del conjunto
de la comunidad", y no entran en el balance empresarial. Se los
"externaliza": los pagan los otros.
En parte, el movimiento ecologista en los países centrales apunta
contra este mecanismo de enriquecimiento de la clase dominante a
costa del empobrecimiento de la clase explotada. La solución que
encuentra la burguesía imperialista es trasladar instalaciones
contaminantes a países más "benevolentes" (con el apoyo de nuestros
cipayos: por ejemplo, el Menem uruguayo, el ex presidente Batlle).
La popularidad de esta solución en los países del Primer Mundo
expresa el pacto no explicitado entre la burguesía y los trabajadores
del mundo metropolitano: que esa cuenta la paguen otros.
En ese sentido, nuestra corresponsal de Gualeguaychú acaba de dar en
un clavo muy importante: el traslado de plantas industriales
contaminantes fuera del Primer Mundo es _en sí mismo_ una forma más
en que se expresa el imperialismo, que le permite a las burguesías
centrales seguir disfrutando de externalidades que en sus propios
países la lucha social ha tornado impracticables. Oponerse a este
mecanismo no es solamente una cuestión moral, estética o de mezquinos
intereses comerciales, sino una forma más de la lucha nacional y
antiimperialista.
Es por eso que, _si bien defiende una posición ecologista y pro-
turística_, esta mujer de Gualeguaychú puede al mismo tiempo plantear
que
(3)
> Coincido en lo mal que está procediendo nuestra cancillería y lo
> desprolijo de nuestros gobernantes. No podemos llegar a este grado
> de agresión entre paises hermanos.
En conclusión: la defensa del medio ambiente y la industrialización
autónoma no solo *no* deben considerarse antitéticas, sino que por el
contrario hay que fundirlas en un solo combate. Los nacionales no
debemos caer en la trampita perversa de quienes lo suelen hacer. Y
los hay "de derecha" (como el Gobernador Ibérico Saint Jean, del
Proceso, quien con argumentos ecologudos sustentó una ley de
"radicación industrial" que de hecho permitió la _erradicación_ de
las principales industrias del Gran Buenos Aires) tanto como "de
izquierda" (como las diversas variantes de arcadismo tolstoiano en
que han derivado muchos buenos compañeros de la clase media
nacionalizada en los setenta).
Existe una defensa _nacional_ del medio ambiente (representada por
esta magnífica carta de Gualeguaychú) y una defensa _antinacional_
del medio ambiente, como la que ejercen con entusiasmo digno de
mejores causas los muchachos y muchachas del Pis Verde y del Ejército
Alpargatista...
Grande, la corresponsal de Julio. Una golondrina no hace verano,
pero cuando empezás a verlas sabés que la primavera se acerca.
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
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"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".
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