[R-P] Locos de la Guerra: Clarines y traiciones
Juan María Escobar
escobar45 en infovia.com.ar
Lun Ago 1 17:30:15 MDT 2005
Adjunto las críticas publicadas por los diarios Clarín y La Nación. Ambas
coinciden en manifestar su preocupación por la "poca objetividad" del
documental. Para uno exalta un "nacionalismo integrista" que "sacralizó el
territorio" y para el otro propone " una defensa del hecho bélico" que es
"propicia para la confusión".
Coincido totalmente con la afirmación de Julio que "si faltaran razones, que
las sobran, está sería suficiente para hacer de esta película, nuestra
película".
Un abrazo
Juan María Escobar
Dolores de la posguerra
"Locos de la bandera", de Julio Cardoso, aporta testimonios sobre la guerra
de Malvinas.
Aníbal M. Vinelli. ESPECIAL PARA CLARIN
Hay mucho e inevitable sentimiento en las declaraciones de padres, madres,
hermanos y otros en torno a la trágica suerte de soldados, suboficiales y
oficiales caídos en acción. Locos de la bandera une varios eslabones hacia
el conocimiento mezclando los dichos familiares con otros elementos. Por
ejemplo el valor de la memoria conservada en fotografías, medallas y lugares
que son como pequeños grandes monumentos al ser querido que ya no está.
E inclusive va más allá con reconstrucciones del combate y sus preludios
empleando actores que interpretan diversas secuencias. A las que enriquece
con un hábil montaje que intercala tomas de noticieros de la época. Y con un
personaje, Juan, que oficia como narrador.
Técnicamente inobjetable, lo es también en la manera con que retrata el
dolor no cicatrizado de los parientes o la pasión con que se expresan los
veteranos que sobrevivieron.
Y aún consigue su espacio para valorar el esfuerzo y la noble terquedad con
que los familiares pugnaron una y otra vez para dejar sus ofrendas en
Malvinas haciendo del cementerio argentino en Darwin una marca de lo que
allí sucedió.
Quizás las objeciones deban provenir de dos hechos, empezando por el medio
elegido para su difusión: el trabajo merecería la mayor audiencia que podría
proporcionarle la televisión. En la que, seguramente, aparecerá tarde o
temprano.
Y el otro suceso es cómo se entiende y transmite la guerra en ciertas
opiniones: las Malvinas son argentinas y ésa es una pasión nacional e
indiscutible. Pero sobre la oportunidad de la guerra y cuánto nos costó, en
vidas humanas y retrocesos diplomáticos por causa de la miopía política
gobernante, cualquier defensa del hecho bélico es, sí, una causa perdida y
propicia para la confusión.
Calificación: regular
LA NACION:
Malvinas y sus dolorosas secuelas
"Locos de la bandera" aborda la nunca suficientemente debatida cuestión de
la guerra de Malvinas, pero no para revisar los errores de la conducción
política y militar del conflicto (y mucho menos para analizar con ojo
crítico su raíz y su razón de ser), sino apuntando sobre todo al drama
humano de quienes se vieron directa e irreparablemente damnificados por él.
Producida por la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas e Islas del
Atlántico Sur y por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, la
película se nutre de los testimonios de quienes padecieron la muerte de
seres queridos en las islas y de algunos de los sobrevivientes de aquella
contienda, para hacer hincapié, en especial, en el doloroso proceso de duelo
que ellos han vivido en estos largos veinte años en que tropezaron con el
silencio, la sordera y el desinterés de una sociedad que pareció, como lo ha
hecho frente a otros casos, ceñirse al chivo expiatorio y soslayar un debate
crítico y racional.
Entretejidas en un marco de ficción, se suceden declaraciones, anécdotas y
confesiones; se leen fragmentos de cartas, se revisan fotos, recuerdos,
reliquias, habitaciones conservadas como santuarios. Frente a una cámara que
visitó varias provincias en busca de este material, padres, viudas, hermanos
expresan sus sentimientos, evocan a las víctimas y rememoran la pesadumbre
de los días en que a la ausencia se sumaba la falta de información; muchos
hablan de la fe que los sostuvo en esos momentos de angustiosa incertidumbre
y, después, en el desconsuelo del luto. Y una buena porción del film se
consagra a reconstruir la empeñosa lucha contra el olvido que los familiares
emprendieron desde los orígenes de la comisión hasta lograr superar los
obstáculos diplomáticos y concretar viajes al cementerio de Darwin, donde
finalmente pudieron levantar un monumento en memoria de los caídos.
Todo este tramo de la película transmite una carga emotiva surgida -más que
de la buscada apelación a cierto patriotismo que supone (o más bien exige)
la unanimidad- de la sinceridad de las palabras de los familiares, de sus
rostros mismos, de las imágenes que conservan. En la primera
parte -probablemente la más lograda-, la guerra no se ve (apenas aparecen
sus vestigios en los terrenos donde se libró la acción), pero está presente.
Después, sobre todo hacia el final, aumentan los minutos de ficción que
reconstruyen episodios de la lucha, quizá destinados a ilustrar los
testimonios de ex combatientes sobre grandezas y miserias que se revelan en
el campo de batalla o simplemente a exaltar su heroísmo. Una elección que
poco beneficia al film, ya debilitado por su falta de mirada crítica.
Menos lo hace que esta visión del drama humano haya sido montada en una
estructura de ficción que, como los testimonios seleccionados, responde a
una interpretación única de la cuestión de Malvinas: la recuperación de un
territorio sin el cual la nación estaría incompleta y que por sí misma
abriría para el país una nueva etapa de plena realización de su
nacionalidad. Postura que parece no admitir discrepancias y que, como
escribió no hace mucho Luis Alberto Romero, es consecuencia "de más de un
siglo de educación en un nacionalismo integrista que sacralizó el
territorio", pero sin duda exige una revisión crítica y equilibrada.
Fernando López
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