[R-P] Sobre el 11 de abril en Caracas
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Lun Abr 11 08:20:48 MDT 2005
[Entre el 11 y el 13 de abril de 2002, casi no dormimos.
Estuvimos todo el tiempo recibiendo y redistribuyendo cuanta
información nos caía en las manos. Que a Chávez lo habían matado,
que el gobierno volvía a manos oligárquicas, que Chávez estaba
perdido, que Chávez no estaba perdido, que la gente se empezaba a
movilizar, que la ola incontenible del pueblo de Bolívar había salido
a las calles para decirle ¡Basta! a la contrarrevolución, que Chávez
aparecía en una base militar, que la guardia del Palacio de
Miraflores se sumaba a la revuelta popular, que el general Baduel se
alzaba en Valencia... éstas son algunas de las cosas que
transmitimos mientras la gran prensa callaba y mentía, hasta que
finalmente Chávez cerró el asunto con su discurso televisivo.
Cerramos todo el esfuerzo con una semblanza de Chávez y la situación
que no nos parece desacertada, a tres años de los hechos.
Ahora nos encontramos con este intercambio de tres correos entre el
compañero Martín Guédez y una bolivariana que reside en Londres, que -
por si hiciera falta- justifican tanta vigilia.
Transcribo los tres correos en el orden en que fueron emitidos a la
lista Simón Bolívar (¡cuándo no!), de donde los extraemos.
Al pie, mi comentario sobre ese Chávez que vi en la televisión tras
la derrota de los criminales proimperialistas de Carmona. A tres
años vista, la aparición y consolidación de las milicias indican que,
al menos en lo que hace a la necesidad de profundizar y consolidar la
base de apoyo como única garantía democrática, pensábamos bastante
parecido al mismísimo Chávez. No está mal, realmente. Y nos
alegramos de haber estado en lo cierto.]
Índice:
1.
(1) 12 de Abril de 2002, poema de Martín Guédez
(2) Comentario de Mercedes Gardner
(3) Respuesta de Martín Guédez
(4) Artículo sobre el retorno de Chávez al poder, por N. Gorojovsky.
From: (Redial) Red Simón Bolívar
Subject: [redial_s_bolivar] 12 de Abril de 2002
Compatriotas: Escrito cuando el zamuro calvo, enano y viejo nos
anunciaba el fin de nuestros sueños. Martín
12 DE ABRIL DE 2002,
Martín Guédez
Agujero negro, fucilazo de muerte que traspasa el tiempo,
tiros lúgubres comparecen del infierno,
bocanada viscosa corta en dos el iris
lazo primero del pueblo..,
Pasa de mí, Señor, este vaso de excremento,
Caifás omnipresente sonríe grosero,
el zamuro calvo corta las alas del zapatito nuevo
y rasga la nube del amor primero.
La trampa está montada,
el niño cae abrasado en fuego,,
altar de sangre se ha vuelto,
un territorio preñado de ilusiones.
La bala corta el suspiro y otra vez,
el alma del pueblo gime esperando consuelo
aplastado sin piedad
por espantajos groseros.
El cofre de luz deviene en sepulturero de sueños,
di ¿que hemos hecho Señor,
para merecer tanto resentimiento,
o ganarnos tal desprecio?
Mentiras sobre mentiras y con las mentiras duelo,
mentiras y más mentiras y sobre las mentiras hiel,
desde esta horrible ventana, veo el Gólgota de nuevo
y en él al crucificado, están matando a mi pueblo.
Rayo negro, negra la voz y negro el ceño.
El heraldo chueco lee el mandato,
la burla está consumada, asesinos coronados
están matando los sueños.
El zamuro, enano, calvo y viejo,
hace mohines sabedores,desde el arcano del tiempo,
ofreciendo presas vivas,
a las fauces sangradas de las hienas en su tiempo.
Cada criatura asesinada causa histeria
en la reunión de cuervos.
Uno a uno van pasando, urracas ensombreradas,
con trajes confeccionados en piel y sangre de pueblo.
¡El manantial de sangre
no deja de fluir muerte!.
Muerte de Dios, que muere
cuando se muere en el pueblo.
Consumatun est. Hace frio negro,
un silencio se ha posado
sobre el alma de mi pueblo,
en mi corazón solo llanto, dolores y cruel tormento.
Mañana será mañana y algún día será hoy,
mentiras sobre mentiras y sobre mentiras duelo,
pero algún día veremos
el renacer de este pueblo.
Martín Guedez
(2)
From: Mercedes Gardner
Sent: Monday, April 11, 2005 8:12 AM
Subject: Re: [redial_s_bolivar] 12 de Abril de 2002
Y renació, más temprano que tarde.....
Ese día el gris de Londres me pareció más feo que nunca, y más largo
que el propio solsticio de verano. Menos mal que el bravo pueblo no
tardó en mucho en recelar...¡gracias pueblo!
(3) Martín Guédez
Así es Mercedes, quizás hoy eche el cuento de como aquel silencio de
piedra se fue tornando susurro, runrun como de avispero, cuando
espontáneamente el pueblo comenzó a despertar la mañana del 13. Me
fui al barrio La Dolorita, no se si lo conoces, por la vía de
Mariches, y el pueblo estaba usando los postes de luz para
transmitirse un mensaje de tambores, como el que hacían los negros
cimarrones allá por Curiepe en tiempos de la colonia y de los ranchos
salían, caminaban, bajaban y tomaban -tomamos- camino a Fuerte Tiuna.
Glorioso Mercedes, algo que es muy difícil de entender aún hoy. Un
abrazo. Martín
(4) Mi nota del 13 de abril, publicada en Reconquista Popular:
Un sol sabroso hacía en Turiamo
por Néstor Gorojovsky
13 de abril, primeras horas de la madrugada
Superando un agotamiento insondable a fuerza de café fuerte y
voluntad de acero, estrechos como ranuras los ojos necesitados de un
sueño reparador, calma la expresión en su rostro de mestizo llanero,
Hugo Chávez, reinstalado en la Presidencia por la movilización masiva
de los venezolanos, se presenta ante las cámaras de televisión para
rendir homenaje a los héroes de una reconquista del poder que casi no
reconoce antecedentes.
Este movimiento, en efecto, es en primer lugar un 17 de octubre. ESe
sería el antecedente que más se le asemeja, incluso en los detalles:
la masa de la población se lanza a las calles para evitar una
conspiración militar contra el coronel cuyas medidas tanto la habían
favorecido, y lo restituyen a su sitio.
Pero es mucho más que eso, es un 17 de octubre de los nuevos tiempos,
un 17 de octubre que no sólo recupera al dirigente de masas, sino que
expulsa por la cloaca a los agentes directos e indirectos del
imperialismo.
El 10 de abril, Venezuela parecía condenada a un cruel desenlace de
la Revolución Bolivariana. Las maquinaciones de la CIA, de los
gusanos de Miami, de la burguesía proimperialista, de la gerencia
cómplice de PDVSA, de los alumnos ejemplares en la Escuela de las
Américas, de los Bush, los Cheney y toda la mafia petrolera habían
envenenado la atmósfera política. La cadena nacional de mentiras
conocida como "libertad de prensa" parecía reinar omnipotente. La
solidaridad internacional de las agencias noticiosas y de los
propietarios de medios de comunicación cerraba el aire a los
partidarios del gobierno. La suerte, a estar de los datos conocidos,
parecía echada.
Sin embargo, el 12 de abril, esgrimiendo como única arma su coraje,
la gente común de Venezuela arrinconó a todas esas fuerzas, y las
lanzó al albañal de la historia.
Así es que Chávez regresa a dirigir su país, tal y como lo desea la
inmensa mayoría del pueblo de Venezuela. Regresa el coronel del
pueblo por un acto de fuerza del propio pueblo, y por la reacción
flamígera de Fuerzas Armadas que, a diferencia de lo que tenemos en
tantos rincones de América Latina, están hoy consustanciadas con ese
pueblo.
Pero no nos engañemos, por más que -comprensiblemente y a la búsqueda
de aplacar los ánimos- Chávez haya explicado en su primer discurso
tras la reinstalación constitucional que si alguno de sus partidarios
estaba armado se desarmara porque se había demostrado que las armas
del pueblo eran las armas militares. Nos parece que una lectura más
serena y menos coyuntural permitirá observar esta declaración como
una necesidad de momento, pero no como una verdad apodíctica.
La chirinada de Fedecámaras y sus aliados, en realidad, demostró que
así como existían propietarios de medios de comunicación dispuestos a
servir a las cúpulas oligárquicas antes que a la verdad, _también_
existían militares capaces de poner esas armas en contra del pueblo,
y que ("no imaginé que volvería tan rápido", dijo) aún el mismo
Chávez imaginaba una perspectiva de dura lucha contra los facciosos
de la rosca petrolero-patronal.
Es indudable que una de las principales lecciones a extraer de estas
jornadas es que en América Latina no basta con las armas patriotas
para sostener un gobierno patriota. Es exactamente al revés: para que
ese gobierno pueda desarrollar su programa, la masa de la población
debe estar en condiciones de presionar a los hombres de armas,
recordándoles quién es el depositario de la legitimidad.
Esto refuerza a los leales, y atemoriza a los desleales. No se puede
suponer que la deslealtad venezolana de abril fue un fenómeno casual,
o que se la debe atribuir a un "exceso de sectarismo" del gobierno
chavista que habría llevado a algunos hombres de armas,
equivocadamente, a la idea de que era necesario remover a Chávez
para evitar un baño de sangre en Venezuela.
La cuestión es más compleja. En Venezuela, todavía, el enemigo de la
patria (digámoslo con sencillez: el imperialismo) controla una parte
sustancial de la estructura económica y, por lo tanto, tiene también
su propio partido (e incluso tiene varios partidos, desde los
conservadores de COPEI hasta los ultraizquierdistas de Bandera Roja).
En un país con esas características, la lealtad del manod militar no
está asegurada por sí misma. Se requiere un permanente estado de
movilización patriótica de las masas, que actúe esencialmente en los
momentos de crisis para asegurar la lealtad de los dubitativos.
Esto es lo que nos enseña Venezuela en Abril de 2002. Tanto la
bestialidad de los golpistas como la valentía del pueblo venezolano,
así como la gran habilidad política de los chavistas y del propio
Hugo Chávez, funcionaron como disuasivo para los que dudaban. Los
militares antinacionales quedaron aislados, y los militares patriotas
pudieron retomar el control de sus unidades con suma rapidez.
El despliegue contrarrevolucionario, se argumentará, hubiera
provocado menos efectos si hubiera sido menos grosero. Pero hasta
dónde era eso posible? El sistema maloliente de Punto Fijo había
quedado atrás con el Caracazo y su despiadada represión. Al fin de
cuentas, el gobierno Chávez también representaba, entre otras cosas,
la voluntad del conjunto del pueblo venezolano (chavistas y no
chavistas, e incluso parte de los antichavistas) de superar ese
período nefasto de su historia, tan nefasto como lo es el Pacto de
Olivos en la Argentina. Sobre ese período se había dictado
sentencia, dejándolo en la memoria del pueblo como la era durante la
cual la formalidad democrática venezolana solamente sirvió para
garantizar la continuidad de la dictadura económico-social del
Imperialismo Globalizador.
Así es que probablemente Carmona no hubiera podido actuar de un modo
demasiado distinto al que eligió. Es obvio que la intoxicación creada
por su propio sistema de medios obnubiló a los golpistas, y que
creyeron en sus propias mentiras al punto de perder noción de su
conveniencia política. Pero también es obvio que Hugo Chávez no les
había dejado demasiadas alternativas.
En efecto, la decisión de no renunciar a la Presidencia es un gesto
de inmensa valentía, inquebrantable confianza en la justicia de su
causa, enorme fe racional en el apoyo popular, y audaz prudencia en
los métodos. El discurso presidencial de Chávez es revelador de los
efectos que esa negativa a renunciar tuvo sobre las Fuerzas Armadas
de Venezuela: los mandos gorilas se veían obligarlos a trasladarlo de
un punto a otro, porque dondequiera lo depositaban, al enterarse de
que no había renunciado la guarnición se ponía a sus órdenes.
Sin embargo, tampoco debemos descartar los efectos que esa actitud
tuvo sobre el sistema mundial de los medios de prensa, efectos
francamente devastadores. Los medios, en realidad, se alborozaron con
la caída del "loco" del Caribe. Esto se reflejó en la total ausencia
de objetividad con que se transmitió la situación. A tal punto fue
así, que lo dieron por "renunciado" incluso antes de que hubiera
tenido tiempo material de estampar una firma. Y no estoy hablando de
ese muladar maloliente llamado "prensa argentina", sino de las
cadenas más "prestigiosas" del mundo mediático planetario. A toda esa
basura a sueldo de la camándula imperialista, Chávez, con sólo no
firmar, la desnudó públicamente. Allí andan, enrojecida la tez,
buscando alguna ropita con que cubrir sus desnudeces. Baste un
ejemplo:
Según se confirmó entre el 12 y el 13 de abril, la detención de
Chávez se produjo a las 4:30 de la mañana del 11, hora local de
Caracas. A las 8:31, hora de Londres, BBC Mundo difundía ya el texto
completo de la renuncia. Entre Londres y Caracas hay 4 horas de
diferencia, o sea que la BBC, como integrante de la conjura
internacional de la prensa, estaba difundiendo la noticia de la
renuncia _ya en el momento en que Chávez estaba viajando hacia el
cuartel donde, se supone, iba a renunciar_.
La dignidad de Chávez, así, desbarató en gran medida los planes del
imperialismo y sus títeres en todo el mundo. Un hombre solo, a veces,
puede milagros, si ese hombre se sabe representante de un pueblo
dispuesto a tener una vida digna e independiente. Negándose a
renunciar, al aclarar a sus captores que no se iba a dejar expulsar
de Venezuela sin ofrecer resistencia, los colocó ante la necesidad de
asesinarlo (arriesgando una guerra civil de resultado impredecible)
para seguir adelante con el golpe. De este modo, tanto por arriba
como por abajo el pueblo venezolano actuó coordinadamente, y de ese
modo logró en un día aquello que a los políticos argentinos del
montón les parece un imposible: infingir una derrota aplastante al
imperialismo y sus socios locales, sin por ello desatar una masacre.
Al mismo tiempo, Chávez forzó la mano de la escena internacional.
Ningún gobierno latinoamericano, ni siquiera los más genuflexos, se
atrevió a reconocer al nuevo régimen. Su ilegitimidad de origen lo
había transformado, por efecto de la digna actitud de Chávez, en un
aborto histórico. Hasta el gobierno argentino debió indicar, por boca
de Duhalde, que estábamos ante un "golpe de estado". Se repitió -
también en este plano- la situación que acompañó el ascenso de Perón
al poder. En ese momento, mientras que, presa de una hidrofobia no
muy distinta de la actual, el State Department clamaba por sancionar
a la Argentina, todos los gobiernos de América Latina, aún los más
reaccionarios, salieron a defendernos. "Si a la Argentina le pueden
aplicar sanciones, qué queda para nosotros" fue el simple
pensamiento inmediato que generó esa unanimidad. En abril de 2002
sucedió lo mismo.
Chávez, los militares patriotas y el pueblo de Venezuela acaban de
derrotar al imperialismo no sólo en su propio suelo. También lo han
derrotado en América Latina en su conjunto. Valga como símbolo final
de esto el hecho de que, mientras la gerencia gusana de PDVSA
aplaudía alborozada su propia decisión de "no enviar una gota más de
petróleo a Cuba", el último barco que -antes de la huelga petrolera-
abandonaba puerto venezolano cargado de petróleo se dirigía,
precisamente, a la Isla de Fidel.
-*-
Durante su discurso de "reasunción" de un mando al que jamás había
renunciado, Hugo Chávez relató algunos pequeños hechos ocurridos
durante su prisión en la guarnición militar de Turiamo. Entre ellos,
recordó risueño cuán difícil le resultaba seguir el ritmo de carrera
de los comandos que allí se entrenaban. Hacía mucho calor. Pero
Chávez lo describió con una divertida frasecita: "Un sol sabroso
hacía en Turiamo", dijo en su desacartonado discurso de pueblo
victorioso.
Sí, un sol sabroso hacía en Turiamo: el sol de América Latina que
vuelve a brillar, dándonos una lección a todos sobre el poder
incontenible de un pueblo cuando se hace dueño de sus propios
destinos y decide defender, a toda costa, aquello que tanto
sacrificio le ha costado construir.
Que ese sol sabroso ilumine y unifique a los latinoamericanos.
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
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"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de
Buenos Aires, 1822
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