[R-P] Combustibles, Soberanía, EE.UU y la solución brasileña

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Lun Abr 4 08:25:58 MDT 2005


Les envío este Art. Publicado hoy en la Voz del
Interior, donde escribe Oppenheimer, donde analiza la
política Energética Brasilera, creo que es un tema muy
importante los de los combustibles alternativos por
ello este envío.

Cordialmente

Carlos Pereyra Mele

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EE.UU y la solución brasileña

Por Andrés Oppenheimer l Periodista

 
He aquí lo que debería hacer el presidente George W.
Bush para hacer bajar los precios de la nafta,
solucionar la crisis del Medio Oriente y
despreocuparse de las diatribas diarias del presidente
venezolano Hugo Chávez contra el “imperialismo”
norteamericano: seguir el ejemplo de Brasil. No estoy
hablando de hacerse más amigo de dictadores de países
petroleros, ni de cerrar el país por una semana
completa para celebrar el carnaval (aunque esto último
no sería una mala idea). Me refiero al exitoso
programa de Brasil para reducir su dependencia de las
importaciones petroleras mediante el desarrollo de
combustibles alternativos.

 

Me llamó la atención este tema cuando el gobernador de
Sao Paulo, Geraldo Alckmin, un posible contendiente
para las elecciones presidenciales de 2006, me dijo en
una entrevista reciente que el 50 por ciento de los
autos nuevos vendidos en Brasil este año serán de
mix-fuel, o combustible mixto, que pueden usar
gasolina y etanol. “Ya es una realidad”, dijo Alckmin.
“Y en cuatro años, casi todos los automóviles nuevos
en el país serán de mix-fuel”.

 

La dependencia de Brasil de las importaciones de
petróleo se ha desplomado de un 85 por ciento de su
consumo de energía en 1978 al 10 por ciento en 2002,
según la Agencia Nacional de Petróleo de Brasil. Y
este año, será de casi cero, según el gobierno
brasileño.

 

En Estados Unidos, el etanol ya está siendo usado en
muchos estados del Medio Oeste, pero en pequeñas
cantidades, y como un aditivo a la gasolina. Brasil ha
hecho algo mucho más radical: logró que los
fabricantes de automóviles modifiquen sus motores para
que puedan funcionar con porcentajes mucho más altos
de etanol. El programa de Brasil comenzó a mediados de
la década de 1970, como un plan gubernamental para
mezclar gasolina con etanol. Hoy, casi el 20 por
ciento de los autos en Brasil funcionan sólo con
etanol, además del 50 por ciento de los coches nuevos
que usan etanol y gasolina en sus motores de
combustible mixto.

 

Al mismo tiempo, Brasil está empezando a usar
biodiesel –diesel hecho de aceites vegetales– para
camiones y ómnibus. La semana pasada, el presidente
Lula da Silva inauguró una planta de biodiesel en el
estado de Minas Gerais, que va a producir 12 millones
de litros del combustible al año.

 

“Estamos diciendo al mundo que es perfectamente
posible producir un combustible de una fuente
renovable”, dijo Lula en la ceremonia. La planta va a
producir combustible a partir de aceite vegetal de
girasol y nabo. Los campesinos que vendan estos
productos a las refinerías de diesel recibirán
deducciones fiscales de un 32 a un 100 por ciento.
Ahora, Brasil quiere venderle etanol a los Estados
Unidos, argumentando que su etanol a base de azúcar es
más barato que el etanol a base de maíz hecho en
Estados Unidos. “Estados Unidos tendría mucho que
ganar exportando su maíz a Asia para consumo humano o
animal, e importando nuestro etanol para combustible”,
me señaló el embajador de Brasil en Washington,
Roberto Abdenur. “Podríamos ser de gran ayuda para
reducir la dependencia de Estados Unidos del petróleo
extranjero”.

 

No será fácil: el gobierno de Estados Unidos subsidia
a sus productores de maíz, quienes pondrían el grito
en el cielo si Washington. Asimismo, el programa de
combustible alternativo favorito del gobierno de Bush
está basado en el hidrógeno, y no en el etanol. Sean
pacientes, dicen los funcionarios de Estados Unidos.
Si los precios del petróleo siguen subiendo, la venta
de autos híbridos –potenciados por electricidad y
petróleo– aumentará automáticamente, aseguran. Y Bush
le ha pedido al Congreso 360 millones de dólares para
2006 para su programa de investigación del auto
potenciado con hidrógeno, agregan.

 

Mi conclusión: no sé si los automóviles de Estados
Unidos deberían funcionar a base de etanol, hidrógeno,
electricidad o algún otro producto. Pero lo que me
parece clarísimo es que la actual política de Bush de
gastar 80 mil millones al año en Irak y apenas 360
millones en el desarrollo de un auto impulsado por
hidrógeno es absurda. ¿Por qué no imponer un impuesto
del 10 por ciento a la compra de camionetas deportivas
“traga gasolina”, y un 50 por ciento de impuesto a la
compra de Hummers? ¿Y por qué no castigar a los
fabricantes de automóviles de Detroit con multas si
producen carros ineficientes?

 

Si Bush hiciera eso, los precios del petróleo bajarían
y habría menos polución.


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