[R-P] [Fondos de pensión] El inefable López Morfi
Víctor Morón
vicmoron en cantv.net
Sab Sep 25 18:50:11 MDT 2004
Buscando el link a la revista Ñ, para revisar la nota sobre Ramos que
recomienda Néstor, me encontré esta noticia de (pen)última hora. López Morfi
defiende el sistema de jubilación privado.
Como la mayoría de los que tratan el tema, el sargento López lo encara al
revés, para terminar diciendo que "que hay que hacer es bajar los impuestos
al empleo para que todo el mundo pueda estar en blanco" y que "...eso no se
arregla estatizando los fondos de pensión".
Primero, la acostumbrada cantinela neoliberal, llamar "impuestos al empleo"
al salario diferido. Cantinela interesada, claro: ¿qué cosa puede ser más
impopular que un impuesto al empleo?
Y después elude la verdadera discusión, escondiéndola detrás de lo
accesorio. Aquí no se trata de que los "fondos de pensión" sean públicos o
privados. Lo que fracasó (no sólo en la Argentina, sino en el mundo) es la
lógica de los Fondos de Pensión, o sea del ahorro individual para cubrir el
retiro.
Pongo un ejemplo: ¿alguien aseguraría su carro (auto, coche) en una empresa
que intentara venderle un "seguro de acumulación individual"? Imaginémoslo:
yo aporto todos los meses para ese peculiar seguro, y si me roban el carro o
lo hago puré en una autopista, la compañía me paga el total aportado hasta
ese momento más las fabulosas ganancias acumuladas (menos, y eso está en la
letra chiquita, los gastos de manejo de la inversión). O sea, si el
siniestro se produce dentro de veinte años, a lo mejor puedo reemplazar el
vehículo (¡por uno del mismo año que el destruido o robado!), pero si se
produce a los dos meses, fui. Lamento no poder hacerle la pregunta a López
Morfi, que seguro que no baja de un BMW o una 4x4 de alto precio, y jamás
compraría un seguro en esas condiciones.
El tema del retiro es bastante más serio. No se trata de asegurar un activo,
sino de cómo sobrevivir cuando una lógica económica implacable, que exige
retirar del mercado de trabajo a los mayores, para que puedan ingresar los
(algunos) jóvenes, lo alcanza a uno. Hay opciones crueles, como convertirlo
en una pastillita verde para alimentar a las nuevas generaciones (¿recuerdan
"Cuando el destino los alcance"?), pero son anticonstitucionales (por
ahora).
El problema, entonces, no es si fondos públicos (o administrados en forma
pública) o fondos privados (o administrados en forma privada). Si el
problema fuera ése, simplemente habría que medir los costos de una u otra
hipótesis, y listo. Y no me extrañaría que saliera ganando la opción de la
administración pública (estatal, digámoslo claro) de los fondos, habida
cuenta de que el sistema jubilatorio público (la Anses) cuesta, en la
Argentina, alrededor del 7% de los aportes, y el privado cuesta como 30%. O
sea que ya ahí López Morfi está hablando mierda (como dicen los compañeros
cubanos). La experiencia argentina puede ser tenida como una buena muestra,
porque hasta donde sé es la única en que los dos sistemas coexisten como
rivales y no como complementarios.
Pero la verdadera contradicción no está entre la administración pública o la
administración privada, sino entre acumulación o reparto, es decir, entre
individualismo o solidaridad (intergeneracional, en este caso). Y eso estaba
clarísimo en los documentos del Banco Mundial, que desgraciadamente no
conservo, de los primeros 90, que promovían el sistema de acumulación
hablando de "ahorro responsable para asegurar la vejez". O sea, nos vendían
el "paquete chileno" (el "toco mocho", en argentino) convenientemente
envaselinado. Y lo de paquete chileno viene bien al caso, porque los bancos
chilenos recorrieron toda América vendiendo el sistema y el software
asociado a él, porque fueron pioneros en América Latina. Fui testigo, porque
participé de un evento que organizaron en el Caracas Hilton en el 89 o 90, y
presencié el despliegue publicitario que hicieron.
En la sociedad tradicional el problema del retiro de los viejos era
sencillo. Cuando dejaban de ser hábiles para trabajar, los jóvenes de su
familia se encargaban de mantenerlos. Era, claro, la época de la familia
ampliada (tres generaciones compartiendo el mismo hogar).
En tiempos más modernos, donde la familia nuclear se impuso a la familia
ampliada, la cuestión se resolvió con el régimen de reparto, que no es un
invento subversivo, sino de Bismark. Los jóvenes (entendiendo por tales a
todos los que están en el mercado de trabajo, y trabajando) aportan una
parte de los ingresos para mantener a los viejos (entendiendo por tales a
los que estuvieron en el mercado de trabajo, y salieron de él por edad).
No voy a decir que el sistema no entró en crisis. Claro que entró, tanto
como entró la sociedad. Pero no se trata de un problema demográfico (difícil
de corregir con medidas de política), sino de un problema económico (fácil
de corregir, cambiando las políticas equivocadas). Es cierto que el progreso
de las ciencias de la salud alarga la vida de la gente, y que la
urbanización disminuye las tasas de natalidad, factores que se conjugan para
estrechar la base de la pirámide poblacional y agrandar su cúpula. Eso es
fácil de enfrentar: es cuestión, en todo caso, de replantear los regímenes,
alargando los plazos para acceder a la jubilación, lo que tiene lógica,
porque cuando se alarga la vida también se alarga la vida útil, y la
sobrevida después del retiro.
Pero si simultáneamente el crecimiento económico se imbrica con el
decrecimiento del empleo, para asegurar la máxima tasa de ganancia
corporativa, el modelo se hace insustentable, porque cada vez la proporción
de los que están en edad de trabajar y consiguen empleo es menor.
Agreguémosle a eso los "comunicadores sociales", convenientemente
remunerados, pegándole por mampuesto al sistema de reparto por lo de ser
estatal, no por ser de reparto, y a favor de los fondos de pensiones, por lo
de ser privados, no por lo de ser individuales. El cóctel está armado y
batido, y los resultados hoy están a la vista, pero pareciera que no a la de
los comunicadores sociales, que en esta oportunidad están distraídos.
Mientras tanto, los operadores del sistema financiero, como los López Morfy,
morfan de lo que nos engañan y nos venden el "sistema privado", privándonos
de la discusión principal.
Estamos frente a un problema sistémico. Una sociedad cuyo sistema económico
les niega el empleo a los jóvenes que tendrían que estar manteniendo a los
viejos que ya salieron del mercado de trabajo. Así tampoco hubiera
funcionado el sistema tradicional de la familia ampliada. Imaginen a los
viejos viviendo en su casa, y todos los jóvenes sin trabajo.
Aquí no tengo más que coincidir con nuestro moderador, que en esto es poco
moderado, y tiene razón. Hay que nacionalizar, y ya, pero además eliminar la
lógica perversa de la capitalización individual y volver al sistema de
reparto. Eso es terminar con un negocio para el sector financiero y
reestablecer la solidaridad entre generaciones, para proteger a nuestros
viejos. Y mi posición no es desinteresada: me falta poco para estar en esas
filas, y me gustaría que después de una vida de trabajo alguien me
financiara para escribir mis memorias.
Pero con nacionalizar el sistema jubilatorio no basta. ¿Qué ganaríamos con
eso si siguiéramos con la lógica del downsizing nacional? Hay que
nacionalizar todo (qué es "todo", lo dejo librado a la imaginación de cada
quien, y sujeto a la polémica). Y volver a crecer, lo que es poco posible en
los límites en que nos encerró la balcanización. O sea, que, sin querer
queriendo (como diría el Chavo del 8, personaje admirado por el maestro
Spili), volvemos a la discusión de ayer, sobre Latinoamérica, Sudamérica,
Mesoamérica o Macroamérica.
Bastante por hoy. Aquí va lo del sgt. López:
12:40 | EN DEFENSA DE LAS AFJP
López Murphy negó que el sistema de jubilación privado haya fracasado
El líder de Recrear, Ricardo López Murphy, rechazó hoy que el régimen
privado de jubilación haya fracasado, y remarcó que "dos de los fondos de
pensión más importantes de la Argentina son gobernador por instituciones
estatales", en alusión a las AFJP Orígenes, del Banco de la Provincia de
Buenos, y Nación, del Banco Nación.
De esa manera se refirió a una autocrítica realizada por el Banco Mundial,
en la cual el organismo reconoce el fracaso de los regímenes de
capitalización privada de jubilación.
En diálogo con radio Del Plata, López Murphy sostuvo que en la Argentina
"hay una peculiaridad que no hay en otros países: dos de los más grandes
fondos de pensión son gobernados por instituciones estatales".
Orígenes, la AFJP del Banco Provincia es la más grande del sistema, con
2.320.600 afiliados, en tanto que Nación, es la quinta del ranking, con
856.300 adherentes. Sumando la cantidad de afiliados de estas
administradoras, da como resultado que entre las dos juntan a un tercio de
los aportantes al régimen privado.
Por otra parte, López Murphy señaló que "acá hay dos tercios de las personas
en el sistema privado que están en negro, y en los nuevos empleos
prácticamente son tres cuartos".
En ese sentido, consideró que "lo que hay que hacer es bajar los impuestos
al empleo para que todo el mundo pueda estar en blanco". "Eso no se arregla
estatizando los fondos de pensión", aseguró el ex ministro de Economía.
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