[R-P] DARDO CABO Y LA MUERTE DE RUCCI - Horacio Poggi
INFOR-MET
rmermet en yahoo.com.ar
Vie Sep 24 05:14:18 MDT 2004
DARDO CABO Y LA MUERTE DE RUCCI*
HORACIO POGGI
La NAC&POP* inauguró el 2004 acercándonos un artículo
en el que dos periodistas tresarroyenses recuerdan
aspectos biográficos de Dardo Cabo. Peronista
legendario, valiente, heroico. Inmortal descamisado.
Polémico, audaz, creativo. Periodista de trinchera, de
fierro en la cintura, de pecho descubierto.
Vino el uno de enero de 1941 y se fue un 5, 6 o 7
también de enero de 1977, cuando asesinar cobardemente
era una persistente voluntad del poder dictatorial.
Dardo tenía dos corazones: uno para escribir y otro
para llevar a la práctica la ortodoxia revolucionaria.
Corazón pensante. Corazón de fuego. Corazón de lucha.
Peleaba palabra por palabra. Basta con leer sus
editoriales en la revista El Descamisado.
Odiaba a los burócratas, los que ahora llamamos
“gordos” sindicales. Dirigentes gordos de obreros
flacos. No era un antigremialista. Por el contrario,
reivindicaba al sindicato, pero en manos de sus
legítimos dueños: los trabajadores. Era proclive a
recargar las tintas. La pasión sabe poco y nada de
equilibrios. Máxime en un contexto histórico de
profundas divisiones en el Movimiento Peronista.
Era tan peronista como José Ignacio Rucci. No se trata
de instalar una comparación de cambalache. Es una
descripción. Los que se quedaron en los 70 quizá
disientan, sea para hacer la apología del Petiso (“los
que tiran de la derecha”) o la del Flaco (“los que
tiran de la izquierda”). Mal que nos pese, los dos,
Dardo y José, forman parte de la historia del
Peronismo. Cada uno con sus identidades, con sus
aciertos y sus errores. Cuesta hacer la síntesis, es
más fácil polarizar. Pero la polarización sirve a la
división y ésta al enemigo oligárquico, siempre
agazapado, siempre medrando a costa de nuestras
desmesuras fratricidas.
El 2 de octubre de 1973 apareció el número 20 de El
Descamisado, que dirigía Dardo Cabo. Campo gráfico
amarillo. Tipografía de color negro. Volanta:
Encrucijada peronista. Título catástrofe: La muerte de
Rucci. La nota-reflexión firmada por Dardo arrancaba
con una pregunta que denota su preocupación militante:
“La cosa, ahora, es cómo parar la mano”. Y agregaba:
“Pero buscar las causas profundas de esta violencia es
la condición. Caminos falsos nos llevarán a soluciones
falsas. Alonso, Vandor, ahora Rucci. Coria condenado
junto con otra lista larga de sindicalistas y
políticos (...)”.
En ningún momento de su exposición -plagada de
reproches a la burocracia gremial- Dardo reivindica el
asesinato de Rucci. Algunos podrán colegir que es para
encubrir a sus autores, allegados a él. Sin embargo,
su propósito superior es auscultar en los orígenes de
la violencia que enlutaba a los peronistas. Trata de
parar la pelota. De ir a las causas y no quedarse en
los efectos perniciosos.
Dardo utiliza elogios para los sindicalistas
condenados y asesinados. Los considera protagonistas
de páginas gloriosas durante la Resistencia (“Vandor
bancó la mayoría de las células combativas”, “Coria
guardaba caños en Rawson 42”, “Rucci no era mal
tipo”). Y, por otro lado, esos mismos compañeros, son
repudiados por considerar que defeccionaron de la
causa peronista, que dejaron de ser dirigentes de
obreros para ser socios de las patronales.
A Rucci le recrimina haber promovido la candidatura a
gobernador de Manuel de Anchorena. Es una
recriminación hacia un hermano y no hacia un enemigo.
Le duele señalarle a un par de la Resistencia tamaña
intrepidez. Para Dardo apoyar a Anchorena era estar
con la oligarquía terrateniente de Buenos Aires, es
decir, pararse en la vereda de enfrente. (Perón en
lugar de Anchorena prefirió a Oscar Bidegain, pero la
UOM impulsó de vicegobernador a Victorio Calabró, que
terminó en el bando de los golpistas del 76. Mientras
que Bidegain fue destituido a instancias del mismo
Perón, luego del ataque guerrillero al Regimiento de
Azul en el verano del 74).
El problema de ese momento, que Dardo aborda, es la
muerte de compañeros de uno y otro sector, a las
puertas de la tercera presidencia de Perón. Cómo
superar el enfrentamiento, cómo abandonar esa locura
constituyen sus preocupaciones fundamentales.
Las críticas que le formulara a Rucci vivo, se
renuevan en Rucci muerto, pero no para regocijarse
ante la sangre derramada sino para sincerar el debate
y buscar las soluciones en el marco de una unidad
movimientista en serio. “Por eso –afirma Dardo- no hay
que disfrazar la realidad. El asunto está adentro del
movimiento. La unidad sí, pero con bases verdaderas,
no recurriendo al subterfugio de las purgas o a las
cruzadas contra los troskos. No hay forma de
infiltrarse en el movimiento. En el peronismo se vive
como peronista o se es rechazado (...)”.
Vivir como peronista para Dardo era no transar con los
explotadores. Era estar del lado del pueblo pobre, del
excluido, del desposeído. Y ser implacable con los
“peronistas” que terminan siendo más oligarcas que los
mismos oligarcas. En definitiva: los que en nombre del
pragmatismo entregan, no son transgresores, fueron,
serán y son traidores.
La pluma descamisada asegura que la Juventud
Peronista, la JTP y la JUP “lamentaron esta violencia
que terminó con la vida del secretario (general) de la
CGT”.
“Pero acá todos somos culpables –sentencia Dardo-, los
que estaban con Rucci y los que estábamos contra él;
no busquemos fantasmas al margen de quienes se
juntaron para tirar los tiros en la Avenida
Avellaneda, pero ojo, acá las causas son lo que
importa”. Y propone con grandeza: “Revisar qué provocó
esta violencia y qué es lo que hay que cambiar para
que se borre entre nosotros. Para que no se prometa la
muerte a los traidores y para que la impunidad no
apañe a los matones, ni el fraude infame erija
dirigentes sin base”.
El Compañero tenía en claro cuál era la táctica y cuál
la estrategia. Quería parar la mano entre los
peronistas. Detener la violencia. Terminar con tanta
muerte. Cultivar la esperanza de revolución en paz.
Lamentablemente, los acontecimientos posteriores
aceleraron las pugnas internas. La confusión
premeditada o no de los objetivos nacionales llevó a
la tragedia. A tres décadas de aquellos desencuentros,
seguir la línea reflexiva de Dardo Cabo puede
reconducirnos a saldar el pasado que nunca se repite,
pero que ayuda, que ilumina, que enorgullece. Eso que
llamamos memoria.
Tomado de http://www.peronismoweb.com.ar/
info en peronismoweb.com.ar
El Movimiento Bambú está contra lo «políticamente
correcto»,el «pensamiento único» y la «globalización»
impuesta desde arriba.
___________________________________________________________
100mb gratis, Antivirus y Antispam
Correo Yahoo!, el mejor correo web del mundo
http://correo.yahoo.com.ar
Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular