[R-P] Skulls and Bones
Jorge E. Catena
jecatena en sursur.com
Dom Oct 31 16:26:02 MST 2004
Skull and Bones, la sociedad secreta a la que pertenecen los dos
candidatos
Los dos aspirantes a la presidencia de Estados Unidos estudiaron en
Yale. Ambos, además, comparten otro aspecto de sus vidas que quieren
ocultar: son miembros de la sociedad secreta Skull and Bones. A ella
también adscriben dueños de medios, agentes secretos, diplomáticos y
jueces, la crema y nata del poder.
Marc Homedes La Nación (Chile)
“Por orden de nuestra orden, os nombro caballero de Eulogia”. El hombre
disfrazado de Don Quijote golpeó con fuerza el hombro izquierdo
deliniciado con la espada ceremonial, finalizando un rito que cambiaría
para siempre la vida de aquel chico, aunque él quizás ni lo sospechaba.
Corría más o menos el año 1967 y aquel joven con cara de no
tenerdemasiado claro su futuro había hecho lo que su padre y su abuelo
también hicieron en su juventud: entrar a la misteriosa secta Skull and
Bones (calavera y huesos), la sociedad secreta que reina en la
Universidad de Yale, y que muy a menudo gobierna también el mundo. Aquel
joven era George W. Bush, Presidente de los Estados Unidos además de
orgulloso “bonesman”, como los miembros de este elitista grupo se llaman
a sí mismos.
Casi nadie sospechaba meses atrás que en las elecciones presidenciales
del próximo dos de noviembre el candidato demócrata fuera John F. Kerry.
Todo el mundo apostaba por Howard Dean como el hombre que intentaría
batir a Bush y devolver la Casa Blanca al partido del burro. Lo que sí
nadie sospechaba es que la lucha por el gobierno más poderoso del mundo
se libraría entre dos viejos conocidos “bonesmen”.
Y es que tanto George W. Bush, de la promoción de Yale de 1968, y John
Kerry, de la promoción de 1966, pertenecen a la secta, concretamente
conel rango de “Patriarcas”, que es el que corresponde de por vida a
losmiembros tras su graduación. La pertenencia de Bush a este clan ha
sido escondida por sus correligionarios, pero una investigación
periodística destapó los secretos de esta secta, lo que no ha gustado
mucho a la administración. La periodista del New Yorker, Alexandra
Robbins, publicó en septiembre de 2003 el libro “Secretos de la tumba”,
donde develó los misterios de esta secta fundada en 1832 a imagen y
semejanza de las sociedades secretas universitarias que proliferaban por
aquella época en Alemania. Pero no son los extraños rituales de la secta
lo que sorprende, sino sus miembros. Solo la elite de la elite forma
parte de esta hermandad, cuyo fin, según comenta Robbins a LND, es
“situar a los bonesman en posiciones de prestigio y poder”. Según la
periodista, desde el primer empleo que consiguió George W. Bush tras
dejar la universidad hasta que llegó a la presidencia, pasando por la
dirección del club de béisbol de los Texas Rangers, la secta ha estado
presente para ayudarle y servirse de él.
Para empezar, se ha rodeado de prominentes “patriarcas”: el
subsecretariode Estado John Bolton, el actual “virrey” en Irak Paul
Bremer, el ex director de la CIA James Woolsey -ferviente
neoconservador-, o el secretario de la comisión del mercado de valores
Bill Donaldson, son “bonesmen”. Para Robbins, esto indica que el
Presidente no hace otra cosa que seguir la agenda que Skull and Bones
marca a sus miembros, esto es, ayudarse para conseguir el poder y
mantenerse en él. En la historia ha habido otros “bonesman” en puestos
de privilegio. El mismo padre de George W. fue bonesman, igual que el
vigesimoséptimo presidente, William Howard Taft.
También en los medios de comunicación han destacado: Henry Luce,
fundador del imperio Time, fue miembro de la secta. Según Robbins,
incluso ha habido prominentes “bonesmen” en los servicios secretos, la
diplomacia, el Tribunal Supremo y otras instancias de poder.
Secreto sexual
Algunos dirán que es pura coincidencia y que de todas las hermandades de
las universidades mas prestigiosas salen futuros grandes personajes
públicos, pero en el caso de Skull and Bones, la estadística juega en
contra de esta aseveración. Cada año solamente 15 personas se incorporan
a la secta siguiendo el ritual descrito al principio de esta crónica, lo
que sitúa la cifra actual de miembros vivos en poco más de 800.
Por eso llama la atención que en noviembre, dos miembros de tan selecta
y opaca institución se disputen la presidencia. Robbins comenta a LND
que “no es bueno para la democracia que el Presidente tenga vínculos con
un grupo oscurantista”. Y señala: “No creo que sea una coincidencia que
la administración mas secretista desde la de Nixon esté bajo el mando de
un miembro de la sociedad oculta mas infame del mundo”. Cuando en los
debates televisivos estén frente a frente, Bush y Kerry probablemente
pensarán para sus adentros que fácilmente podrían hundir la carrera del
otro contando sus pecadillos de juventud. Pero no lo harán. El secreto
es la base de Skull and Bones y la forma de garantizar la lealtad entre
sus miembros.
Para asegurarse el pacto de silencio, al iniciarse la vida sectaria, los
nuevos miembros deben recostarse desnudos dentro de un sarcófago y
contar toda su vida sexual a sus compañeros que escuchan atentamente
sentados alrededor del ataúd. Estos actos, según cuenta Robbins en su
libro, suelen durar de una a tres horas, suficiente para recordar y
contar hasta el menor detalle de su vida de la cintura para abajo.
También es común que combatan desnudos en interminables sesiones de
lucha libre. Los juramentos se realizan sobre cráneos humanos
especialmente venerados por los jefes de la secta, que animan a sus
miembros a robar otras calaveras dignas de ser guardadas en “la tumba”,
como es conocido el sótano ultrasecreto que sirve de sede a Skull and
Bones. La obsesión por la hermandad y su influencia en la vida diaria de
los miembros llega al punto que muchos utilizan el numero mágico de la
secta, el 322, como código para sus tarjetas de crédito o como pin de
sus celulares. Es el caso de John Kerry, según su ex cuñado David
Thorne, otro bonesmen. El numero 322 no es otro que el año en que según
los miembros de la secta la diosa Eulogia ascendió al cielo, del que no
volvió hasta 1832, fecha de constitución de la secta.
Según cuenta la leyenda universitaria recogida por Robbins en el libro,
fue el abuelo del actual Presidente de los Estados Unidos, Prescott
Bush, quien robó el cráneo del jefe indio Jerónimo sobre el que hicieron
promesas de silencio decenas de “bonesmen”. Entre las “reliquias”
robadas también estarían las calaveras de Pancho Villa y del octavo
Presidente de Estados Unidos, Martín van Buren.
Estos actos ayudan a mantener un vínculo de fidelidad que muchos
comparana los de la Mafia. Ron Rosenbaum, editorialista del “New York
Observer” y ex alumno de Yale obsesionado con la secta -admite que es
porque nunca le llamaron para formar parte de la secta-, considera que
“Skull and Bones ha sido mas exitosa que la Mafia en el sentido que los
capos de las cinco familias están cumpliendo cien años de cárcel,
mientras que los líderes de las familias de Skull and Bones están
cumpliendo ya 48 años en la Casa Blanca”. Solo una cosa está segura de
cara a los próximos comicios. Skull and Bones tiene asegurados otros
cuatro años en el centro del poder mundial.
Dr. Jorge E. Catena
jecatena en sursur.com
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