[R-P] Cien años de enemistad entre Bolivia y Chile
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Mie Oct 27 06:23:12 MDT 2004
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Latinoamérica
¿Tratado de Paz y Amistad?
Cien años de enemistad entre Bolivia y Chile
Hernán Uribe
Alai-amlatina
Un presidente chileno ofreció a Bolivia entregarle Tacna y Arica pero
luego se impuso la fuerza de las armas.
El 28 de septiembre pasado cuando fue destituido el cónsul de Chile en La Paz porque dijo que Bolivia podría recuperar el mar perdido.
Faltaban sólo 22 días para que se cumpliera el centenario del tratado
que legalizó la segregación de la provincia de Antofagasta conquistada por el ejército chileno en la denominada Guerra del Pacífico que estalló en 1879 y finalizó en 1883.
La destitución de Emilio Ruiz-Tagle, diplomático profesional con rango
de embajador, fue quizás la última medida adoptada por la canciller
Soledad Alvear que al día siguiente y por otras causas, abandonó el
cargo a petición del presidente Ricardo Lagos, quien obviamente es el
autor intelectual de lo obrado.
Los dichos de Ruiz-Tagle al semanario boliviano "La Epoca" provocaron
en Chile un alud de protestas y una alharaca en la prensa y círculos
políticos conscientes de la fecha, es decir, las vísperas del Tratado
de Paz y Amistad Chileno-Boliviano, firmado el 20 de octubre en 1904 y
acerca del cual comenzó a reclamar Bolivia tan sólo unas semanas
después de que sus plenipotenciarios lo suscribieran.
El desprevenido cónsul tuvo, además, la ingenuidad de sostener que los
tratados no son realmente intangibles pues todo se puede modificar si
hay aprobación previa, pero esa cuerda afirmación se oponía por
completo a la tesis oficial de Santiago que ha venido subrayando, casi
con majadería, que los convenios de esa naturaleza no son
modificables, son intangibles según el término favorito empleado.
La postura chilena, peligrosa para sus autores por su debilidad, cae
de lleno en el área del sofisma, primero porque se estrella con la
realidad históricamente comprobada de modificaciones o nulidades con
acuerdos de las partes; en segundo plano -y de igual importancia- en
atención que no se discute lo tangible o su contrario, sino el
indesmentible hecho de que Bolivia perdió territorio y mar en una
guerra en la que fue el agredido.
Lo que Bolivia ha planteado es un nuevo acuerdo con base en los
cambios que transcurrido un siglo han experimentado las relaciones
internacionales, como asimismo los lazos con naciones vecinas, y por
cierto, en consideraciones éticas ya que fue un tratado impuesto al
vencido. Por sí o por no, Chile debería responder a eso tan concreto y
dejar de mano el sofístico recurso de lo intangible.
¿Que ocurrirá ahora cuando Bolivia ha dicho con claridad que Chile no
ha cumplido el tratado de marras al privatizar el puerto de Arica
utilizado por La Paz en el intercambio internacional de mercancías? El
convenio de 1904 obliga a la "República de Chile" a otorgar
facilidades a la "República de Bolivia" y , naturalmente no contempla
para nada a una empresa particular que de inmediato ha subido las
tarifas en un 250 por ciento.
El 80% de las exportaciones y el 61% de las importaciones bolivianas
transitan por Arica, en tanto que el 60% del comercio exterior se
realiza en ese, el primer puerto geográfico chileno en el norte, a
2000 kilómetros de la capital. Con sobrada razón, pues, La Paz ha
anticipado que para zanjar el asunto recurrirá a la Organización de
Estados Americanos, OEA (si es que encuentra un secretario general
incorrupto, agreguemos), a la Organización Mundial del Comercio (OMC)
y , eventualmente, a la Corte Internacional de Justicia.
100 años de enemistad
Aunque un explicable encono y una persistencia boliviana enfilada a
recuperar un puerto marítimo han caracterizado el transcurso de ese
siglo, ha habido también en ese lapso intentos favorables a una
solución y ésta ha sido- y es - respaldada por importantes sectores
del pueblo chileno.
El tratado de la discordia -nombre más merecido- no hizo otra cosa que
reiterar el traspaso a Chile de Antofagasta que ya se había
establecido en el Pacto de Tregua suscrito entre ambas naciones en
1884, un año después de terminada la guerra. Mas, fue un parto difícil
y en él Chile utilizó de inicio la táctica de ofrecer a Bolivia una
solución y luego, al fracasar ese método, la amenaza de la fuerza
armada.
Según historiadores chilenos, particularmente Francisco A. Encina
surgió la idea de entregar a Bolivia- y así se le hizo saber a sus
gobernantes- las provincias de Tacna y de Arica, territorios peruanos
ocupados por el ejército chileno durante la guerra y que colindaban
con Bolivia. Con referencia explícita al presidente chileno Domingo
Santa María que gobernó desde 1881 hasta 1886, Encina apunta: "El
pensamiento de Santa María era también (subrayado nuestro) ceder Tacna
y Arica a Bolivia, en cambio de compensaciones, si las provincias
quedaban en poder de Chile" (1)
Santa María, que no era proclive a las dádivas, propició el
entendimiento con Bolivia por poderosas razones geopolíticas: al
interponer Tacna y Arica, el límite septentrional de Chile sería
Bolivia y no Perú. Desde luego que en La Paz había partidarios de esa
solución y en especial –opina Encina- el entonces Vicepresidente,
Mariano Baptista (después presidente en 1892-96).
Sin embargo, aquella posibilidad fracasó porque en el tratado chileno
peruano posguerra se estatuyó que la suerte de aquellas zonas
fronterizas con Chile serán objeto de un referéndum dentro de diez
años. Santiago, por ende, no podía disponer de algo que legalmente no
estaba aún en su poder. (El plebiscito nunca se efectuó y en 1929, por
otro tratado, el problema se arregló salomónicamente: Perú conservó
Tacna y Arica pasó a Chile).Al inicio de las negociaciones pro tregua
con Bolivia, intervino descaradamente un enviado de Washington,
Charles Adams, quien "representó a la cancillería boliviana que el
arreglo pactado con Chile contrariaba los propósitos del gobierno de
Estados Unidos" (2). En los hechos, en esos días Washington "protegía"
a Perú donde tenía intereses económicos.
Frustrada aquella gestión, Chile optó por la fuerza y amenazó con
invadir el Altiplano. Sostiene Encina: "La guerra efectiva entre Chile
y Bolivia pareció inminente(...) Lynch (jefe militar en la ocupación
de Perú) podía abrir en el acto hostilidades con 15.000 hombres".
Agrega que Bolivia cedió y sus representantes firmaron el documento de
1884 redactado personalmente por Santa María. El tratado de 1904
reitera para Bolivia la perdida de Antofagasta, mar incluido, y en un
plano genérico es otro ejemplo del legendario ¡vae victis!.
Luis Galdames, otro historiador chileno expresa que el movimiento
reivindicativo por el mar, se manifestó con fuerza en 1919 y que se
comenzó a exigir a Chile la construcción de un puerto en el Pacífico
para Bolivia y luego una salida al mar por territorio soberano, puntos
que fueron planteados ante la recién creada Liga de las Naciones (3).
Se enfatiza que la historia no se repite, pero podríamos asegurar que
en veces si los episodios se parecen muchísimo.
* Hernán Uribe es periodista chileno.
Notas:
(1) Encina, Francisco Antonio Historia de Chile, Santiago,
Ercilla,1984
(2) Encina, obra citada
(3) Galdames, Luis Estudio de la Historia de Chile, 1925
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
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"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de
Buenos Aires, 1822
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