[R-P] Sobre la España imperialista
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Jue Oct 14 08:47:33 MDT 2004
Importantes apreciaciones en tan pocas líneas, las de Julio.
En efecto, este desfile conjunto de la División Azul y de los
combatientes republicanos pone una lápida a la revolución popular y
campesina de la década del 30. La plena integración de España a
Europa Occidental, que la ha beneficiado en múltiples sentidos, logró
el aparente milagro de cerrar las heridas dejando la podredumbre
adentro, sin que por ello se presenten síntomas de gravedad.
España ha cortado sus amarras con América Latina, salvo para
desangrarnos como nunca antes lo había hecho (ni siquiera durante la
Colonia)... No era tan difícil percibirlo en la inanidad deforme del
ICI instalado -no por casualidad- en los 90.
Quiero decir, y volviendo a lo que pasó en España: la transformación
no fue más que la redistribución inteligente de (a) los réditos del
"turismo" [no deja de ser curioso que el chupacirios Franco haya
tenido la visión de transformar a su país en el lupanar barato del
verano europeo] y (b) los réditos del saqueo latinoamericano [el
argentino en primer lugar]. De ese modo, España pudo seguir siendo
la misma y otra.
En rigor de verdad, España se integró plenamente al imperialismo
europeo occidental, pero no "se transformó" en un país imperialista.
Para ello debería, por ejemplo, estar en condiciones de sostener su
industria de armamentos propia, disponer de grandes empresas privadas
al estilo de Saab, General Motors o Nokia (por no dar sino tres
ejemplos), tener voz y voto respetables en los asuntos financieros
europeos, etc.
Se salvó del destino de Hungría o Polonia porque ingresó a la CE
_para asfixiar un alza de masas de consecuencias delicadas al momento
mismo de la muerte de Franco_ y no _para consagrar la instalación de
un capitalismo semicolonial a partir de una derrota histórica del
bloque no-capitalista_. Sigue siendo el mismo "rabo de Europa por
desollar".
El camino ya lo había preparado el régimen franquista muchos años
atrás. Las condiciones naturales atrajeron, en principio, millones
de nórdicos de clase media ahitos de cerveza, luteranismo y sombras
(buscaban coñac, jolgorio y luz); luego sumaron algunos millones de
euros desde el saqueo de Europa Oriental (el espectáculo de los ex-
burócratas con sus manos pesadas de anillos de oro gastando a mano
suelta y depositando en bancos coquetos de la Costa del Sol y la
Costa Brava tampoco debe ser olvidado), y la riqueza (¿inagotable?)
del nuevo Eldorado sudamericano. Pese a todo esto, sin embargo, no
reforzó una burguesía dispuesta a tallar de igual a igual en el
mercado mundial.
España no termina de soldar las rajaduras de los Austria, y -
incrustada más que integrada en el mundo moderno- sigue siendo
trampolín hacia Europa de riquezas que terminan controladas por
otros; suele olvidarse que en la década del 30 la burguesía española
ya cumplía este papel (dos ejemplos porteños al canto: la eléctrica
CHADE y la de subterráneos CHADOPYF, engarzadas sin fisuras en el
sistema británico al que le prestaban el nombre de "Hispano").
Por más que les pese a los españoles, Europa, la Europa imperialista
de veras, se mantiene impertérrita más allá de los Pirineos, que
adustos siguen ordenando "Hasta aquí". La riqueza que fluye a sus
arcas rebota, como lo hacía en el siglo XVII, y sigue camino hacia
Londres, París, New York, etc. A cambio, ha logrado migajas bastante
suculentas y un retorno (léase en el sentido que se quiera) por la
vía del turismo.
Si algo implica el desfile conjunto es la victoria de los godos.
¿Qué nos queda a los latinoamericanos, entonces? Simplemente,
alzarnos contra esta España goda, repudiarla por enterradora de su
mejor pasado, por todo aquello que la hace despreciable: por goda y
no por España. No escupamos sobre la tumba de Franco, Julio, porque
estaríamos escupiendo sobre España toda.
Esta España es el sueño del franquismo, despojado de la resaca
antisocialista y anticomunista del 36. Y, curiosamente, se trata de
algo que también se procesó en 1975. Año fatal, si alguna vez lo
hubo.
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
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"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de
Buenos Aires, 1822
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