[R-P] Galasso refuta con lucidez gorilismo de Andrés Rivera
INFOR-MET
rmermet en yahoo.com.ar
Mie Oct 13 20:09:29 MDT 2004
Buena respuesta de Galasso.
Lástima, no aclare que la ironía inicial con que
empieza la nota, es típica creación de Abelardo Ramos.
Ese olvidarse perpetúo de Ramos, me parece una
mezquindad, a esta altura, innecesaria. Vamos don
Norberto, que estamos para cosas mayores...
Demos los méritos a cada quien, que los errores se
marcan solos.
Rolando
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Centro Cultural "Enrique Santos Discépolo"
UNA RESPUESTA A ANDRÉS RIVERA
SE EQUIVOCA ANDRÉS RIVERA CUANDO DICE QUE “UN ESCRITOR
VERDADERO NO PUEDE SER PERONISTA”. LO QUE NO PUEDE ES
DESCONOCER LAS LUCHAS DE SU PUEBLO.
Del Partido Comunista de la vieja época alguien pudo
decir que lo más peligroso que tenía eran sus
colectas. Pero puede agregarse, además, que ha
resultado una enfermedad incurable para mucha gente
que parece haber congelado su pensamiento en las
enseñanzas de Vittorio Codovilla. Lo lamento
sinceramente, por ellos y por la Argentina, tan
necesitada de pensadores profundos, capaces de conocer
hondamente la realidad nacional y asimismo, de poder
señalar rumbos hacia nuestro progreso histórico. Pero
no ocurre así. Reiteran los viejos errores y además,
esos errores los conducen necesariamente a no confiar
en las posibilidades de su propio pueblo.
Estas reflexiones me las provoca el reportaje de la
revista “Veintitrés” a un autor exitoso: Andrés
Rivera, titulado con una frase que él emite en el
reportaje: “Un verdadero escritor no podría ser
peronista”.
El título me asombró y leí la nota con cuidado pues
podría ser que Rivera se refiriese al Partido
Justicialista actual, un mero aparato que se sostiene,
en gran medida, merced al cálido recuerdo del viejo
peronismo que subsiste en la memoria colectiva. Pero
no. Rivera se refiere al peronismo histórico, al de la
época de Perón, según se esfuerza por aclararlo con
otras reflexiones semejantes: “¿O qué relación hay
entre la revolución cubana y el justicialismo? La
revolución cubana expropió a los magnates
norteamericanos y cubanos. ¿a quién expropió de hecho
el peronismo?” -Asimismo, agrega: “Son dos mundos
irreconciliables: peronismo y revolución”.
En esa misma línea, argumenta que tratándose de
Rodolfo Walsh “en ese choque entre peronismo y
revolución” iba a triunfar el revolucionario, de donde
se deduce que se haría antiperonista, como Rivera.
También, en esa línea, sostiene que “Marechal fue, en
definitiva, un populista. Hoy sería un chavista. Su
manera de novelar y su adhesión a la Cuba de Fidel
estuvieron lejos de los postulados del peronismo”.
Esto último requiere un análisis: Marechal no habría
sido peronista, sino populista. Por tanto, hoy sería
chavista. Pero, “por su manera de novelar y por su
adhesión a Cuba revolucionaria”, estaría lejos “de los
postulados del peronismo”. Sin embargo, Rivera,
observe usted que también Fidel es chavista, por lo
cual también sería populista y además, que Fidel opina
muy bien de Perón y Chavez se ha declarado últimamente
“peronista” de donde... son todos populistas: Perón,
Marechal, Fidel y Chavez. Pobre América Latina, tan
mestiza y tan de segunda, que no tiene
revolucionarios, salvo que se suponga que lo fue
Codovilla. Pero lo que interesa recalcar, me parece,
es que todos estos “populistas” –una caracterización
que usan desdeñosamente ‘los revolucionarios con
cátedras’- todos ellos, resulta que son odiados por
las respectivas oligarquías cubana (desde Miami),
venezolana y argentina. Y casualmente también, los
odia la burguesía imperialista yanqui. Entonces, algún
mérito tendrán y además, los pueblos les han
dispensado todo su afecto. Por eso no los pueden echar
del escenario político, ni siquiera a Perón, a treinta
años de su muerte.
Rivera pregunta: ¿A quien expropió Perón? Y yo que no
soy peronista sino una modesta expresión de la
Izquierda Nacional le digo que a través del control y
la fijación de tipos de cambio, el gobierno de Perón
(no el de Menem, por supuesto) le quitó a la
oligarquía ganadera exportadora una buena parte de la
renta agraria diferencial que ella había dilapidado
durante décadas. Es decir, la expropió parcialmente y
con esa riqueza financió el desarrollo industrial y
una redistribución del ingreso en favor de los
trabajadores jamás lograda en nuestra historia. Hoy,
Trabajo tiene el 17% de participación en el Ingreso
Nacional, en 1950, pasaba largamente el 50%. No creo
que usted pueda suponer que los trabajadores siguen
siendo peronistas por la sonrisa carismática del
General o por los carteles de “Perón cumple”. También
podría recordarse que expropió a los Bemberg, a la
Cía. Primitiva de Gas, a los Pereyra Iraola y algunos
otros, entre los cuales estaba Federico Pinedo, que
perdió su finca de La Angostura y fue preso, igual que
Martínez de Hoz y Victoria Ocampo. Esto último merece
tenerse en cuenta para juzgar a un gobierno que no era
socialista pero realizó un proceso de Liberación
Nacional importante, con el pueblo como protagonista.
Pero, por otra parte, yo pregunto: ¿A quién expropió
Chavez? ¿A quien expropió Sandino? y sin embargo,
integran la lista de los grandes de América Latina.
Otra cuestión que me preocupa de ese reportaje es que
su incomprensión acerca de cómo se dio la lucha de
clases en la Argentina, lo lleva al escepticismo.
Usted se refiere a los “chicos”, a la juventud
argentina actual y vuelca su desconcierto y su
pesimismo de manera que juzgo muy nociva. No es cierto
que los chicos adolescentes de Córdoba “son fascistas
potenciales” porque “es más sencillo ser fascista que
inclinarse hacia el socialismo”. Tampoco es cierto que
esos “adolescentes no trabajan ni les interesa
hacerlo”. Puede haber alguno -y motivos les sobran
para soluciones nefastas y desesperadas- pero hay
muchos jóvenes que están buscando un verdadero camino
de liberación, para ellos, para el pueblo todo, para
usted y para mí también, que van a los cursos y
discuten, que van a las manifestaciones y protestan,
que estudian, que se replantean las cosas, que no se
conforman con catecismos revolucionarios como en otras
épocas. Y eso está despuntando. Me gustaría que lo
viera, así nos acompaña.
Finalmente, no puedo omitir decirle que no soy
populista, ni tampoco tan negado para la literatura
que no advierta sus méritos como escritor. Pero qué
pena me dio cuando un hermoso libro como “La
revolución es un sueño eterno”, concluye confundiendo
al revolucionario Juan José Castelli, con su hijo
ganadero, levantado contra Rosas sólo porque
estropeaba sus negocios al emperrarse en no claudicar
ante los franceses para que liberasen el bloqueo. Ese
levantamiento de los Libres del Sur se define sólo por
los apellidos que intervienen, hoy estaciones –es
decir, estancias- del camino Buenos Aires-Mar del
Plata: Crámer, Gándara, Castelli, con la colaboración
de un Ramos Mejía, de un Ezeiza, y de una Machado de
Deheza, “rica heredera de la zona de Chascomús” y con
tierras en Córdoba. Pedro Bonifacio Sabino Castelli
anduvo matando indios junto con Rauch, quien luego se
dedicó a despedazar gauchos federales junto con
Estomba que murió loco perseguido por los fantasmas de
sus víctimas. Bueno, este Pedro Castelli se hizo
después estanciero, primero en el partido de Gral
Madariaga y luego en el de Balcarce. Este Castelli no
figura como su dignísimo padre en el diccionario de la
revolución sino en el “Diccionario biográfico del
campo argentino”. Entre padre e hijo, nada que ver y
usted me los junta y me lo jode a ese hermoso Castelli
con el cual nos hizo sufrir en su marginamiento y su
enfermedad.
Qué lástima, Rivera, porque para ser “un verdadero
escritor” se puede ser peronista pero lo que no se
puede es desconocer la verdadera historia argentina,
pues hay que estar impregnado de las luchas sociales
de nuestro pueblo para poder recrear su pasado, tanto
como apoyar su presente y ayudar a ganar un futuro...
aunque estos trabajadores nuestros, tan golpeados y
tan expoliados últimamente, ...sean solo populistas y
todavía no lleguen a ser socialistas, o con sus
palabras, sean “clase en sí” y todavía no sean “clase
para sí”.
VALE: En “Veintitrés” usted no entiende. Pero, días
después, en “Sudestada” dice dos verdades: la primera,
que usted no es Marx; la segunda, que en Villa Lynch,
el 16 de julio de 1955 (debió decir de “junio”)
trabajaba en una fábrica “que era un emporio
industrial. Y había tres turnos todavía, de las 5 de
la mañana hasta la 1 de la tarde, de la 1 hasta las 9
de la noche y de las 9 hasta las 5 de la mañana”. ¿Y
qué fue de Villa Lynch? Ahí reside el misterio de
todo. Usted mismo lo dice. Profundícelo. Y no vuelva a
equivocarse, contando una historia de trabajadores que
se fugaron para no dar “la vida por Perón”. Acuérdese
de Héctor Pessano. ¿Lo recuerda?... Estaba en la calle
Paseo Colón, cerca de la CGT, enarbolando un palo
contra los aviones que ya huían a Montevideo y desde
uno de ellos, le llenaron el cuerpo de balas. Como a
tantos otros, héroes sin nombre, porque nuestro país,
Rivera –no “este país”, como usted dice- “nuestro
país” tiene en su historia muchos, pero muchos héroes
y por eso, aunque usted no lo crea, tenemos futuro.
Buenos Aires, octubre 12 de 2004
NORBERTO GALASSO
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