[R-P] [Venezuela] Revolucion e Identidad

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Mie Oct 6 08:54:08 MDT 2004


[Cuán bien le vendría a los venezolanos conocer la obra de Hernández 
Arregui, Arturo Jauretche y la Izquierda Nacional argentina.  
Descubrirían allí que su proceso ya fue vivido en otra parte, y 
encontrarían en estos campos del Sur elementos importantes para 
orientarse en la nueva realidad que el chavismo, como el peronismo, 
crea en la conciencia nacional de un país que se hace dueño de sí 
mismo]

Gentileza de Espacio Autogestionario
Subject:        	Revolucion e Identidad, articulo publicado en la pagina Espacio Autogestionario

REVOLUCIÓN E IDENTIDAD

Omar Gómez

Caracas, 5 de octubre de 2004



Tal vez uno de los mayores logros de la Revolución en Venezuela es
haber comenzado a construir una auténtica identidad nacional. ¿Por
qué?

Antes de la Revolución, se decía que en el exterior los venezolanos
éramos conocidos por el petróleo y por las mujeres hermosas. También
se decía que, en tiempos de CAP, nos reconocían por expresiones como 
“tabarato, dame dos”. Es decir, no nos conocían por nuestra historia,
por nuestros valores, por nuestros héroes nacionales. Asimismo, los
venezolanos no nos autorreconocíamos como tales. Las aspiraciones de
los sectores de clase media y alta eran parecerse cada vez más a los
estadounidenses, copiando patrones de conducta foráneos y repitiendo
valores de consumo. Durante años se nos vendió un modelo según el 
cual éramos medidos y valorados por cuánto teníamos en dinero y por 
las mercancías que exhibíamos. Los símbolos de estatus estaban
perfectamente definidos en revistas importadas exclusivamente del
norte como Times o Newsweek. 

Con la Revolución, esto empezó a cambiar. Los venezolanos iniciamos 
el  rescate de nuestros héroes y de nuestra historia. Comenzamos a
reconocer en Bolívar y en el bolivarianismo un elemento alrededor del
cual podíamos identificarnos y diferenciarnos en el concierto de
naciones, a la vez que el mismo bolivarianismo nos permitía
integrarnos en nuestro entorno latinoamericano. Así mismo, los
venezolanos empezamos a pronunciar palabras que estaban proscritas.
Revolución, antiimperialismo y bolivarianismo fueron términos que
inundaron los discursos oficiales y las conversaciones en las calles.
Personajes silenciados por la Historia Oficial (la que escribieron 
los vencedores) empezaron a brillar. Los venezolanos escuchamos 
ahora,  con otro sentido, a Ezequiel Zamora, Simón Rodríguez, 
Cipriano Castro y el “mocho” Hernández, por citar algunos. Se 
reivindicaron figuras fuera de nuestras fronteras, tales como Fidel 
Castro, Augusto César Sandino, el Che Guevara, Mao Tse Tung y 
Farabundo Martí, entre otros. Incluso en el aspecto cultural, se 
comenzó a  escuchar, en las emisoras y televisoras del Estado la voz 
de Alí  Primera, no siendo así, por supuesto, en los medios privados.

No fue casual esa pérdida de identidad cultural de la IV República. 
Un modelo de dominación capitalista intentó convencernos de que la
globalización era conveniente para todos los pueblos. Nuestros acervo
y bienes culturales intentaron ser arrebatados, deformados y hasta
privatizados. El informe 2004 del PNUD, “La Libertad Cultural en el
Mundo Diverso de Hoy”, señala que los bienes culturales “transmiten
ideas, símbolos y modos de vida y son una parte intrínseca de la
identidad de la comunidad que los produce,” en tal sentido, dejar en
manos en manos de las fuerzas de mercado la producción cultural
reduciría drásticamente la diversidad cultural. Eso sucedió en
Venezuela, se intentó que nuestra producción cultural se manejara 
como una empresa que se regiría por las leyes del mercado y de la
competencia. Intentaron dominarnos deformando nuestra identidad
cultural “con modelos importados que no son la solución” (Plástico,
Rubén Blades).

La Revolución ha hecho énfasis en el factor cultural, no sólo creando
un Ministerio para la Cultura, sino sentando las bases de una
verdadera identidad que día a día se construye. Por eso citamos a
Daniel Mato, 1993. (Construcción de identidades pannacionales y
transnacionales en tiempos de globalización, Fondo Editorial 
Tropikos) quien señala que la identidad cultural implica una 
construcción y no un legado pasivamente heredado, es decir, hoy en 
día, esa construcción es una recuperación del daño que sufrimos en lo 
cultural como pueblo y un avance en el desarrollo de nuestra 
identidad. También señala el mismo autor que “históricamente, la 
identidad cultural ha jugado un papel fundamental en la movilización 
de grupos étnicos, sectores populares, estados nacionales, entre 
otros, asignando un sentido y una fortaleza a procesos de 
transformación social y política”. He allí la importancia de dotarnos 
de una identidad nacional y cultural que nos de la fuerza  para los 
procesos de transformación, para la formación de la Nación y para la 
Revolución. 

En esta nueva identidad no tienen sentido los valores del
individualismo y la competencia, tan ampliamente difundidos por los
medios de comunicación y piedras angulares del neoliberalismo. Estos
principios tropezaron con conceptos diferentes en la Revolución. Es
así como hoy se habla de la solidaridad y de la cooperación como 
ideas contrapuestas y enfrentadas a los valores del capitalismo 
exacerbado. Se enfrenta a un modelo de desarrollo importado del norte 
con un modelo de desarrollo endógeno, sustentable y autogestionario. 
El modelo de empresarios que se propone (los cooperativistas) tienen 
como fin el bien común y el desarrollo social, y no el 
enriquecimiento individual a costa del sufrimiento, la explotación  y 
la pobreza de otros.
 
Incluso, los valores de la belleza también empezaron a cambiar. Hoy
reconocemos la belleza en el rostro de los incluidos, en la alegría 
de quienes cuentan con programas como Barrio Adentro, en la esperanza 
de quienes sueñan progresar con la misión Vuelvan Caras y quienes ven 
a sus hijos con la educación garantizada. La belleza no está en el 
rostro anglosajón de los comerciales de TV, ni en los patrones que a
fuerza de cirugía construye Osmel Sousa,  ni en los implantes de las
damas de la “high”, ni mucho menos en las mercancías occidentales. La
belleza está en el entusiasmo del pueblo que empieza a sentir la
verdadera venezolanidad, que disfruta por primera vez de la Libertad, 
que asume y ejerce plenamente la libertad de expresión, y para quien
el recuerdo de la represión, las torturas y las muertes quedaron para
siempre en el pasado de la IV República. 

Somos, tal como reza nuestra constitución, una sociedad democrática,
participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural que intenta
construir un Estado verdaderamente libre y soberano, que reconozca a
esa inmensa mayoría que durante siglos estuvo viviendo la exclusión
social. En base a ese Estado en que nos constituimos a partir de 
1999, y consustanciados con los valores de esta nueva identidad es 
que nos dedicamos a la tarea de convertimos en Nación, entendida como 
el pueblo que adquiere voluntad política (Heller, H. (1.961). Teoría 
del Estado. México: Fondo de Cultura Económica). Somos ese pueblo que 
en base a una voluntad política clara, ha tomado conciencia de su 
papel en el mundo globalizado, neoliberal y unipolar, construyendo 
una Nación con identidad propia, enfrentado a ese mundo multiplicador 
de pobreza,  y armado principalmente de cooperación, solidaridad e
internacionalismo. Somos un pueblo con Revolución e Identidad. 



Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar

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"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de 
Buenos Aires, 1822
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