[R-P] Errata: Ambientalismo y nacionalismo oligárquico

Familia Escobar Pesano escobar45 en infovia.com.ar
Mar Oct 5 04:07:24 MDT 2004


[En la versión anterior del comentario al artículo de La Nación,  se me
escaparon varios errores de tipeo y quedaron incompletas algunas frases.
Vale esta]

Así como en otros tiempos el nacionalismo oligárquico se apropió de las
banderas de la defensa de la soberanía en los terrenos político, económico y
cultural para mantener sus privilegios de clase,  hoy la historia se repite
en el campo ambiental. En el artículo (adjunto al pie) aparecido en La
Nación el Sr. Eduardo Leguizamón, presidente de  Quebrachito S.A. , empresa
que entre otras actividades, es comercializadora de
granos e importadora de fertilizantes y agroquímicos, denuncia al
ambientalismo como una nueva cara del colonialismo. Si bien esto en algunos
casos es cierto, tal como se ha denunciado reiteradas veces en RP, debemos
distinguir al igual que en el campo del pesamiento de izquierda, un
ambientalismo "cipayo" y uno nacional. Es cierto que el primero es el
predominante en el momento actual debido en parte a al gran influencia
mediática que tienen los grupos de los paises imperialistas como Greenpeace
pero poco a poco se van conformando propuestas que van visualizando el
ambiente como un componente del patrimonio de los argentinos que debemos
defender. También hay un falencia en desarrollar una visión ambiental desde
el campo nacional y popular. En este aspecto es interesante señalar la
experiencia de Esquel en que de planteos exclusivamente ambientales del tipo
"defendamos la intangibilidad del paisaje patagónico" se pasó a la denuncia
del saqueo de los recursos mineros que promueve la legislación que nos dejó
el menemismo. El 80 % de los esquelenses que votaron contra la Meridian Gold
tal vez no comparte una misma visión sobre el tema de la relación mineria y
ambiente pero lo que unificó al conjunto fue la oposición a la descarada
pretensión de llevarse miles de dolares en oro y dejarnos solo una pila de
escombros y algunos sueldos por diez años.
Por el contrario el Sr. Leguizamón pretende ocultar bajo la bandera de la
lucha anticolonialista el saqueo oligárquico e imperialista sobre los
recursos naturales de los argentinos como ya lo hiciera La Forestal décadas
atrás. Como bien lo describe Spilimbergo en su trabajo sobre la guerra de la
Secesión Norteamericana el parasitismo esclavista tenía una necesidad
insaciable de tierras debido a la baja productividad de sus sistema de uso
de la tierra. De la misma forma la actitud rentística y parasitaria de la
oligarquía que solo va detrás del negocio más rentable con mínimo riesgo
empresario y bajísima necesidad de manejo directo de la producción necesita
acaparar tierras en forma incontrolada. Debido a ello niega toda
racionalidad a cualquier intervención social en la planificación del uso de
la tierra o de un ordenamiento territorial en función de los intereses
nacionales y populares. Al igual que sus antecesores de la Liga Patriótica
que perseguián a los "subersivos sociales" que cuestionaban su derecho
divino a disponer de las vidas de los trabajadores, el Sr. Leguizamón
termina pidiendo la persecución penal de todos aquellos que cuestionen el
derecho de la oligarquía a disponer de la recursos naturales de la Nación
para aumentar sus patrimonios particulares.

Juan María Escobar
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Ambientalismo, la nueva cara del colonialismo
¿Está bien desmontar el bosque nativo para hacer agricultura?
 Por Eduardo Leguizamón, productor y presidente de Quebrachito SA.

   Durante la vigencia del colonialismo europeo hasta el siglo XIX se
desarrolló una ideología que presuponía dos universos distintos: uno para el
mundo desarrollado y otro para el mundo subdesarrollado. Aunque la cultura
occidental está basada en los principios de las revoluciones francesa y
norteamericana, cada tanto afloran manifestaciones colonialistas que
coexisten con la cultura europea donde todavía subsisten instituciones
jerárquicas injustas como la monarquía. Esta ideología cruel ha aflorado
recientemente bajo la forma del ambientalismo y se ha ensañado en particular
con Brasil y la Argentina. No es un hecho casual que el campeón de esta
ideología sea Carlos de Inglaterra.

   El monte nativo y la pobreza: estos montes existían en Europa y cubrían g
ran parte de su territorio, fueron sistemáticamente reemplazados por
cultivos agronómicos que finalizaron en la revolución verde, lo que hizo
posible la autosuficiencia alimentaria de Europa al punto que hoy logró ser
exportadora de cereales. Pero lo más importante es que transformó a seres
indigentes en seres dignos. Hoy el monte nativo en Inglaterra ocupa el uno
por ciento de su territorio. Por el contrario, en la Argentina el monte
nativo ocupa más de 30 millones de hectáreas. El avance de la frontera
agrícola permitirá duplicar el área sembrable en el país. En las provincias
del Norte, el avance agrícola permitió transformar montes nativos que
abrigaban pobreza, promiscuidad y miseria en cultivos de soja y maíz que no
sólo están modificando la estructura social del norte, sino que también
impactan sobre todas las industrias proveedoras de maquinarias e insumos
agrícolas radicadas en los conurbanos de las grandes ciudades. El monte
nativo no es algo romántico: por el contrario, es algo siniestro. En el
habitan seres humanos que están más cerca de la escala animal que de la
humana. No sólo no acceden a la más elemental dieta alimentaria sino que en
muchos casos el analfabetismo es tal que se expresan con dificultad. La
promiscuidad y las atrocidades morales llevan a casos horrorosos de
consanguinidad: éste es el cuadro real del monte nativo. Las comunidades
indígenas también se debaten en la misma miseria. El desmonte y la
implantación de los cultivos agrícolas con tecnología son los que permiten
transformar a estos seres que llevan vidas miserables en trabajadores
agrícolas calificados, integrados al resto de la sociedad argentina. Se
necesita mucha crueldad para querer que no se modifique esta situación.

   Hoy más que nunca existe tecnología disponible: la siembra directa, los
maíces y la soja RR para transformar estos montes que albergan sólo miseria,
en una agricultura sustentable y generadora de empleo. La latitud del norte
argentino permite el doble cultivo que bajo el sistema de siembra directa
mantiene el tamiz vegetal a lo largo del tiempo. Quienes hablan de
desertificación ignoran que a ella conduce el deterioro natural del monte
nativo. El desmonte y la agricultura sustentable conducen exactamente a lo
contrario. Esto lo demuestra día tras día el avance de la frontera agrícola.
Y además estos cultivos captan más carbono de la atmósfera que un monte
nativo.

   Si bien el avance de la frontera agrícola será a través de cultivos
agronómicos, en aquellas zonas que carezcan de dicha aptitud los montes
nativos deberían ser reemplazadas por forestaciones industriales. Europa que
acabó con sus montes nativos al igual que Estados Unidos, hoy son los
principales productores y exportadores forestales del mundo.

   Las producciones de estos países son todos monocultivos forestales; han
acabado con la biodiversidad porque ésta es incompatible con el desarrollo
económico. Pero los ambientalistas las proponen para los países pobres para
que continúen siendo pobres. Si los ambientalistas europeos quisieran
restablecer la biodiversidad tienen la posibilidad de restablecerla en
Europa. Por otra parte, para mantener la biodiversidad se requieren
superficies minúsculas, que laboratorios y criaderos de semillas en la
actualidad mantienen como fuentes genéticas.

   La subversión de los valores morales: el ambientalista europeo prioriza
la subsistencia de un reptil o de un animal salvaje frente a la de un ser
humano sobre todo si este ser humano habita un país subdesarrollado y es de
color. Para nosotros todos lo animales salvajes y todos, los reptiles del
mundo no valen lo que vale un solo ser humano. Hay una relación directa
entre la desaparición de estos animales y el desarrollo de la vida en
condiciones dignas. La perversión moral es de tal magnitud que recientemente
la televisión británica mostraba cómo en un país africano un veterinario
británico le aplicaba una inyección somnífera a un tigre recientemente
atrapado que había atacado a un chico nativo con el objeto de liberarlo en
un lugar alejado de la población. Esta magnífica obra de los ambientalistas
iba a permitir que el tigre tardara algo más en destrozar a otro niño.

   La carrera delictiva: las organizaciones ambientalistas europeas tienen
un verdadero prontuario de hechos delictivos que conforman una conducta
tipificada en el Código Penal argentino. Sistemáticamente han irrumpido y
destruido cultivos agronómicos transgénicos, han saqueado laboratorios, han
interrumpido el tráfico en rutas, han saqueado supermercados y destruido
alimentos. Han impedido por la fuerza la construcción de un gasoducto
indispensable para hogares y fábricas. Recientemente en una acción dirigida
contra la Argentina interrumpieron la descarga de un barco de soja argentina
en un puerto español. Por ello, es obligación de la Procuración General de
la Nación, de los fiscales de Estado, del gobierno nacional y gobiernos
provinciales conducirlos a la justicia, procesarlos y encarcelarlos.






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