[R-P] Perón en Puerta de Hierro(Revista Primera Plana 1972)

Dr. Rodolfo E. Parbst drparbst en ciudad.com.ar
Mar Nov 30 13:47:54 MST 2004


Hoy les envio un reportaje al General Perón, efectuado por la Revista
Primera Plana, poco tiempo antes del retorno.
Rodolfo Parbst


Reportaje a Perón en Puerta de Hierro
(Revista Primera Plana 1972)

Desde Madrid, el enviado especial de Primera Plana, Pedro Olgo Ochoa,
despachó este reportaje exclusivo a Juan Domingo Perón, realizado en Puerta
de Hierro el 25 de mayo pasado. En una hora y media de conversación, el
conductor justicialista abordó temas de candente interés nacional: Frente
Cívico de Liberación Nacional, elecciones, torturas, reforma constitucional,
su candidatura a la Presidencia de la Nación. Del "tete a tete" se
desprenden las claves para interpretar la conducta del Jefe del Movimiento
Peronista en la actual encrucijada política argentina.
- ¿Cuáles son los alcances que tiene el Frente Cívico de Liberación Nacional
y los resultados que de él se esperan?
- Los resultados que se intentan obtener con el Frente Cívico de Liberación
están en su propio nombre: LA LIBERACION DEL PAIS. Es decir la normalización
institucional a través de elecciones libres y puras, si las hay, o por otros
medios, si estas elecciones no se realizan en la forma que han prometido las
Fuerzas Armadas. Obtenido este primer objetivo considero que, en vista de la
difícil situación que se le ha creado al país, normalizada la situación
institucional, quedará por realizar la reconstrucción del mismo, que al
finalizar la gestión de los gobiernos que empezaron en 1955 quedara en la
más difícil situación en todos los aspectos. Para encarar esa reconstrucción
será preciso que todos los argentinos, sin distinción de banderías ni
partidos, se pongan a la tarea de realizarla. En tan aciaga situación no nos
podremos dar el lujo de hacer política, ni practicar oposiciones políticas
inoperantes. El Frente Cívico de Liberación no tiene finalidad electoral
alguna, en el sentido que comúnmente se le da a este vocablo. A nosotros,
los justicialistas, electoralmente nos alcanza suficientemente con el
Justicialismo. En lo que se refiere a la acción revolucionaria, todo depende
de la acepción que también se le da a este término. Muchos confunden
revolución con golpe de Estado. La revolución se hace desde el poder y es
indudable que los fines de la acción popular están dirigidos a esa
revolución, que, impuesta por la evolución actual del mundo, es ya
insoslayable para todos los pueblos. Tampoco nosotros podemos escapar a
ello.
- Hay quienes afirman que todavía no se ven los resultados de las mesas de
trabajo del FCLN. ¿Qué dice usted a ese juicio pesimista?
- Es natural que la experiencia de las mesas de trabajo no exista aún, desde
que recién se comienza con su actividad. Esperemos lo indispensable para
juzgarlas cuando empiecen a funcionar como está previsto.
- ¿Por qué enfatiza usted tanto sobre la necesidad del trasvasamiento
generacional a través de sus mensajes escritos o grabados? ¿Están incluidas
las jóvenes promociones de oficiales y jefes militares en ese
trasvasamiento?
- Es indudable que el mundo vive en estos tiempos un período de evolución
profunda y acelerada. Es la consecuencia que arroja la terminación de un
sistema y el nacimiento de otro. Muere el sistema demoliberal capitalista y
nacen sistemas de base social, que se consolidan ya en el mundo con los más
diversos nombres y características, obedientes a la condiciones intrínsecas
de los pueblos y adecuados al pensar y al sentir de las nuevas generaciones
que los impulsan. Una de las mayores fortunas del Pueblo Argentino, azotado
por la desgracia provocada por la reacción, la constituye nuestra juventud,
que en la lucha de todos los días está demostrando su madurez, capacidad y
decisión inquebrantable de imprimir al futuro el hálito vivificador de sus
ideales, esclarecidos por su pensamiento y ennoblecido por su sacrificio. Y
cuando una juventud reúne estas condiciones, la comunidad puede contar con
su concurso, se puede afirmar que tiene asegurado el futuro. Las viejas
generaciones nacidas y desarrolladas al influjo de un sistema permitido
tienen la obligación de dar paso a las nuevas que, representando al futuro,
serán las encargadas de asegurar el destino de nuestro Pueblo. Nadie tiene
más derecho que ellos que, en último análisis, serán los que han de gozar o
sufrir las consecuencias del quehacer actual. Ello es lo que obliga al
trasvasamiento generacional. Desde que los jefes y oficiales de las Fuerzas
Armadas son ciudadanos como los demás de la república, no escapan de manera
alguna a este fenómeno actual de trasvasamiento.
- ¿A qué obedece, según su opinión, la intención del gobierno de Lanusse de
reformar la Constitución Nacional? ¿Por qué el Peronismo no admite y se
proclama en contra de esa reforma?
- Sobre la reforma constitucional que se intenta por la actual dictadura
militar, ya se ha manifestado casi unánimemente la ciudadanía argentina y,
como no podía ser de otro modo, la repulsa es general, no sólo porque un
"gobierno" como el actual no está autorizado ni capacitado para realizarla,
sino porque también se evidencia claramente que ella obedece al intento de
hacer trampas en las elecciones prometidas. Nosotros los justicialistas no
reconocemos otra Constitución Nacional que la de 1949, que entonces juramos.
Su "supresión", realizada arbitrariamente por un acto nulo de toda nulidad,
por expresa disposición constitucional, fue hecha con bastardos fines -poder
entregar el petróleo a que se oponía su Artículo 40 y para poder atropellar
las organizaciones sindicales-; en consecuencia, desde entonces el país ha
vivido una etapa inconstitucional.
- ¿Es para usted loable que el gobierno justifique el retraso de las
elecciones hasta 1973 amparándose en problemas técnicos: la confección de
los padrones?
- Es natural que el inconveniente aducido por los agentes de la dictadura
militar se refieran a los padrones. Pero también es natural que se trata de
un pretexto creado, porque nadie puede imaginar que la confección de unos
padrones, máxime con los medios modernos, deban tardar más de un año. Estoy
persuadido que, si se hubiera realizado este trabajo en la forma debida, no
podrían haber tardado más de tres o cuatro meses. Es claro que, si se quiere
justificar lo injustificable, siempre hay recursos dialécticos que, aunque
distan mucho de la verdad, pueden servir para explicar situaciones como la
actual. Pienso que este asunto se retarda con fines poco claros.
- ¿Cuál es la razón fundamental por la cual el general Perón no ha llegado a
ningún acuerdo en los diálogos mantenidos con los enviados de Lanusse a
Puerta de Hierro?
- Yo no he llegado a ningún acuerdo con el Gobierno de las Fuerzas Armadas,
porque existiendo un FRENTE cívico .DE LIBERACIÓN NACIONAL y dentro de él
una HORA DEL PUEBLO y un ENA, como otras organizaciones sindicales y
económicas, no estoy autorizado moralmente para pasar sobre ellas en
acuerdos que, por otra parte, no creo que sean necesarios. Se ha dicho que
hay que buscar la forma en que las Fuerzas Armadas puedan regresar con
dignidad a sus cuarteles. Yo comparto esa idea, pero para que ello se
realice, todo es cuestión de las Fuerzas Armadas y no nuestra. En 1945, la
situación era absolutamente similar a la actual. El problema era que las
Fuerzas Armadas retornaran con honor y dignidad a su función específica.
Para ello, el Gobierno de entonces convocó a elecciones, que fueron
realizadas con pureza y limpieza. Así se normalizó la situación
institucional del país y las Fuerzas Armadas regresaron a sus cuarteles con
la satisfacción de un deber bien cumplido y el respeto y afecto de su propio
Pueblo, que lejos de hacerles cargo alguno las elogió, pudiendo desde
entonces estar firmemente unidas a ese Pueblo que las sustenta. ¿Por qué
entonces, con ese ejemplo, el actual gobierno militar no procede en la misma
forma, si realmente lo que le interesa es asegurar para el país una
democracia que todos los días invoca, pero no practica? De esto se infiere
que, si se procede bien, no hay necesidad de acuerdos a espaldas del Pueblo,
que es quien debe decidir. Se ha dispuesto la organización de las fuerzas
políticas. Espero que haya sido para que puedan dirimir supremacías de este
carácter en una justa electoral, en representación de los sectores en que se
fragmenta la comunidad argentina. ¿Cómo se podrían explicar entonces
acuerdos extranormales que hacen a la voluntad soberana del Pueblo sin su
intervención directa o indirecta? Entiendo, por otra parte, que el Gobierno
de las Fuerzas Armadas está en manos de la JUNTA DE COMANDANTES EN JEFE de
las mismas y, en consecuencia, un acuerdo de cualquier naturaleza con las
fuerzas políticas ha de realizarse en el más alto nivel y con carácter
público y no privado, ni menos secreto o confidencial. Si ello fuera
necesario, existen los organismos y sus representantes naturales a quienes
recurrir en. tal caso.
- Si pese a esos temores se arribase a elecciones limpias ¿volvería a ser
candidato a Presidente? No son pocos los que afirman que la mayoría de los
argentinos lo designarían como su candidato natural a la Presidencia de la
Nación...
- Si lo referente a candidatura debe decidirse con el mismo criterio
anterior, que creo es lógico y justo, esta decisión ha de ser también del
Pueblo Argentino, a través de sus organizaciones y representantes naturales.
Todo otro procedimiento será espurio desde el punto de vista de la
democracia que queremos practicar. En ese concepto, ni yo ni nadie puede
autoproclamarse ni autoproscribirse, antes que la decisión del Pueblo se
haya producido. Porque ¿de qué puede valer un acuerdo o una decisión que
tomemos nosotros si luego el Pueblo en ejercicio de su decisión soberana,
decide lo contrario? Para el caso de que, como dice usted la mayoría de los
argentinos me designaran como su "candidato natural a Presidente de la
Nación", habría llegado habría llegado recién el momento de considerar tan
espinoso asunto. Yo soy el Jefe de un Movimiento con el arraigo de un cuarto
de siglo de existencia y de lucha. Creo que en ese tiempo jamás he
defeccionado en la misión que me he impuesto. Me pesan ya los años, pero no
encuentro la forma de defraudar a los millones de compañeros que vienen
confiando en mí, que en último análisis soy el que los ha metido en esta
empresa nacional.
- Hay quienes atribuyen al Justicialismo la intención de querer liderar
paternalmente el proceso de liberación latinoamericano. ¿Qué puede decir al
respecto como Jefe del Movimiento?
- El Justicialismo es un sistema creado para la Argentina y para los
argentinos. Me consta que grandes sectores de la población de nuestros
hermanos continentales lo comparten, pero de allí a que sea el Justicialismo
una fórmula o esquema continental, media un abismo. Creo que cada uno de
nuestros países y de nuestros pueblos debe asimilar un sistema que congenie
con sus propias características y condiciones. Naturalmente, desde que todos
nuestros países aspiran igualmente a su liberación del neocolonialismo que
los está asfixiando.
Como el Movimiento Justicialista es por antonomasia de liberación, resulte
común en muchos aspectos de la situación imperante en todo el Continente
Latinoamericano. De allí que yo, como creador del sistema, sea conocido y
apreciado en muchos sectores de los países hermanos del mismo. El problema
de la integración continental, en auge en estos momentos en casi todos los
países latinoamericanos, ha sido también causa de mi acercamiento a esos
sectores. No hay que olvidar que ya en 1949, con el Tratado de
Complementación Económica firmado en Santiago de Chile, se echaron las bases
para la comunidad económica latinoamericana, que si no se ha realizado, no
por eso ha dejado de existir el empeño de llevarlo a cabo algún día. Como yo
he sido el "culpable" de todo eso, es natural que los latinoamericanos, que
piensen como yo que "el año 2000 nos encontrará unidos o dominados",
mantengan sus esperanzas vivas y puestas en alcanzar tan grande objetivo.
- ¿Cuál es el grado de compromiso que asume el Movimiento Peronista en las
luchas de liberación en que están empeñados todos los pueblos del Tercer
Mundo?
- Hace ya cerca de treinta años, yo lancé desde la Argentina la TERCERA
POSICIÓN, tan distante de uno como de otro de los imperialismos dominantes.
Esa idea cayó entonces aparentemente en el vacío. Pero han pasado los años
y, en la actualidad, más de las tres cuartas partes de la población del
mundo se agrupa en países que son colocados en ella, con el nombre de TERCER
MUNDO. Como el Justicialismo ha permanecido firmemente colocado en esa
posición, lo lógico es que esa importante parte del mundo moderno, que
integrándose continentalmente, constituye el TERCER MUNDO, sienta simpatía
por nuestro Movimiento, verdadero precursor de las ideas que se están
sustentando en sus propias áreas. Como esta posición internacional se
realiza claramente con designios de liberación, es natural que los
compromisos existen tácitamente entre todos los que comparten la posición.
De allí nuestras vinculaciones con los países y continentes del TERCER MUNDO
y los compromisos correspondientes y mutuos.
- ¿Qué opina de la ola de torturas y secuestros desatados en nuestro país?
- Es una cosa espantosa. Jamás hubiera creído que eso ocurriera en la
República Argentina. Si en un hombre común la delincuencia es mala, en el
funcionario policial es mas grave aún porque dispone de total impunidad. Y
en este caso el Poder es delincuente. Yo creo que ni en la Edad Media
existían casos como los que ocurren ahora en nuestra Patria. Fíjese el caso
de esta chica Norma Morello, que precisamente leí en PRIMERA PLANA, como
otros numerosos publicados por ustedes.
- ¿Cual es el estado anímico de un hombre que, como usted, conduce un
movimiento de masas viviendo fuera de su país, en el exilio obligatorio?
- Nunca ha sido confortable la suerte del proscripto. En mi caso ha sido
peor, no sólo por la larga separación y distancia, sino también porque he
debido contemplar impotente la triste suerte del Pueblo Argentino, azotado
por una desgracia preconcebidamente provocada por las fuerzas de la
reacción, que vengaron en él el odio de su impotencia. Cada carta que recibo
de mis compañeros —que son miles— es para mí un momento de dolor y de pena
ante los sufrimientos que están pasando. Sin embargo, como nunca he dejado
decaer mi actividad en su defensa, en cualesquiera sean los lugares en que
me he encontrado, ése ha sido un consuelo y una manera de sobrellevar la
tristeza del exilio.







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