[R-P] Si es medianoche en el siglo.... Por Enrique Lacolla

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Lun Nov 22 17:47:26 MST 2004


Si es medianoche en el siglo.... 
Por Enrique Lacolla |. 

A principios de 1940, el escritor Víctor Serge
publicaba en París una novela titulada “Si es
medianoche en el siglo...”. Serge, un militante
comunista de larga trayectoria, acababa de salir de
las prisiones de Stalin y meses más tarde debió huir
de la capital francesa ante la victoria alemana en el
frente del Oeste, que lo forzó a buscar refugio en
México. 

Tomada entre el totalitarismo estalinista y la
barbarie nazi, Europa se bamboleaba en el borde de un
abismo al que no tardaría en caer.

Nos preguntamos si ese título no conviene también al
presente. La elección que legitimó al presidente
George Bush, la espiral de violencia que ciñe a Medio
Oriente y la prosecución de la obscena guerra que los
norteamericanos llevan en Irak, más la sofocante
hipocresía que los grandes medios y buena parte de la
intelectualidad de Occidente despliegan al describir
la realidad, de alguna manera así lo indican.

Por estos días muere –en circunstancias poco claras–,
Yasser Arafat, líder de un pueblo oprobiosamente
privado de su nacionalidad y sujeto al desprecio y al
maltrato; los mandos estadounidenses desencadenan una
brutal ofensiva contra Faluja, cubriéndola con la
habitual cortina de humo de la desinformación, y Bush
reorganiza su gabinete de acuerdo con líneas que
apuntan a confirmar y profundizar la tesitura
militarista e intervencionista de Estados Unidos en el
mundo.

La muerte del principal referente del pueblo palestino
fue recibida con una apenas velada satisfacción de
parte de Bush y del premier británico Tony Blair. 

En cuanto a las figuras de proa del gabinete israelí,
huelgan los comentarios. Baste recordar que un año
atrás, el viceprimer ministro Ehud Olmert afirmó que
la eliminación de Arafat no era asunto de moral, sino
de saber si era práctica o no... Desde luego, Israel
niega con vehemencia un involucramiento en la muerte
de Arafat.

Más allá del carácter natural o inducido de la muerte
del líder palestino, está claro que tanto para la
derecha israelí como para Bush, la desaparición de
Arafat implica la remoción de un obstáculo.

¿Obstáculo para qué?, cabe preguntar. Pues, para
implementar el megaproyecto de modernización
neocolonial de Medio Oriente, al que Bush y los
halcones que lo rodean se han lanzado de manera
decidida y que requiere hacer tabla rasa con las
soluciones de compromiso. 

Carta blanca

Lo más duro de la ecuación actual, sin embargo, reside
en el refrendo que el pueblo norteamericano dio a su
actual presidente. No se trata de que su adversario
fuese mucho mejor que él, sino de que, con su voto,
los estadounidenses ratificaron en forma explícita que
quieren más intervención, más guerra fuera de sus
fronteras, más supresión de libertades civiles en su
propia casa; y demostraron que la infatuación y el
desdén hacia la realidad mundial siguen predominando
entre ellos. 

Esto plantea un grave caso de responsabilidad
colectiva. No es la primera vez ni será la última en
la historia que un gran pueblo elige mal a sus
representantes.

Pero, en el caso norteamericano, por la enorme
incidencia global de su país, el dato resulta ominoso.

Hoy, Bush ganó por derecho propio el sillón que ocupa.
Sus primeros movimientos inducen a creer que
profundizará el rumbo adoptado.

Se ha sacado de encima a una dudosa “paloma” al frente
del Departamento de Estado, el general Colin Powell, y
puso en su lugar a Condoleezza Rice, ex asesora en
asuntos de seguridad y casada con los criterios duros
de la política de Washington.

A Powell se lo definía como un hombre razonable, a
quien se otorgaba cierto crédito como contrapeso a los
ideólogos neoconservadores y belicistas al estilo de
Paul Wolfowitz o Donald Rumsfeld; aunque su despedida
congratulándose de haber servido, durante su gestión,
a “la liberación de los pueblos de Afganistán e Irak”,
dice mucho sobre los alcances de su moderación. 

Ahora se verá cómo Bush lidia con el paquete que se
obsequió a sí mismo en Medio Oriente. 

La destrucción del bastión rebelde de Faluja no impide
que las hostilidades se generalizasen en todo Irak,
mientras el body count del ejército norteamericano
intenta tapar, con cadáveres de imprecisa procedencia,
su fracaso en ordenar al país. 

¿Habrá envíos masivos de tropas a la región? Los
ayatolas iraníes, por si acaso, decidieron poner sus
barbas en remojo, suspendiendo su plan para el
enriquecimiento de uranio. 

Mientras tanto, Rusia anuncia una nueva generación de
misiles nucleares, en directo mensaje al gobierno
norteamericano. 

Es medianoche en el siglo.


Fuente: Diario La Voz del Interior- Cordoba
http://www.lavozdelinterior.net/2004/1121
 


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