[R-P] China hacia la conquista de suramerica
Casimiro J Lazor
clazor en velocom.com.ar
Dom Nov 21 19:41:30 MST 2004
El presidente chino, Hu Jintao, fue la estrella de la cumbre de los 21 miembros
del Foro Económico de Asia-Pacífico, celebrado en Santiago de Chile. Hu, que
llegó a la capital chilena después de haber estado 48 horas en Buenos Aires y
cinco días en Brasil, repartió entre ambas visitas promesas de inversión por
valor de 100.000 millones de dólares para toda la región (30.000 millones sólo
para los tres países visitados) y dejó una estela de acuerdos comerciales sin
precedentes. El Grupo de los 20 es el claro ejemplo de un conjunto de países
encabezado por Brasil, China, India y Suráfrica que busca tener peso en la
escena internacional.
21/11/2004:
China podrá tener un acceso mayor al mercado de EE UU a través de Iberoamérica
El presidente chino, Hu Jintao, fue la estrella de la cumbre de los 21 miembros
del Foro Económico de Asia-Pacífico, celebrado en Santiago de Chile. Hu, que
llegó a la capital chilena después de haber estado 48 horas en Buenos Aires y
cinco días en Brasil, repartió entre ambas visitas promesas de inversión por
valor de 100.000 millones de dólares para toda la región (30.000 millones sólo
para los tres países visitados) y dejó una estela de acuerdos comerciales sin
precedentes. El Grupo de los 20 es el claro ejemplo de un conjunto de países
encabezado por Brasil, China, India y Suráfrica que busca tener peso en la
escena internacional.
En Santiago se habla sobre las repercusiones que tendrá esta gran ofensiva
política y comercial de China en Iberoamérica y del acuerdo de libre comercio
que el Gobierno del presidente chileno, Ricardo Lagos, y su homólogo chino han
empezado a negociar. Si logran cerrarlo en 2005, se convertiría en el primer
pacto de este tipo que China firma desde su ingreso en la Organización Mundial
de Comercio (OMC), es decir, al sistema del comercio internacional, hace apenas
tres años y 15 de negociaciones.
Chile es un miembro muy activo de la APEC en términos comerciales. Ya tiene
acuerdos de libre comercio con la UE y EE UU y ahora apunta al sureste asiático.
De momento, Brasil, Argentina y Chile le han dado a China el status de economía
de mercado, lo que facilita enormemente el comercio entre los países. El fuerte
crecimiento económico es lo que ha impulsado a China a dar este paso en
Iberoamérica. Lo que el gigante asiático busca son materias primas. "China ha
ido a América Latina a asegurar su suministro energético y a ganar
reconocimiento internacional", explica Yuen Pau Woo, vicepresidente de la
Fundación para Asia Pacífico de Canadá.
China invertirá 6.358 millones de euros en Brasil y ha firmado cartas de
intenciones en Argentina para analizar proyectos por 15.161 millones
Otros 2.692 millones irán a los sectores de minería y siderurgia. La Compañía
Vale do Rio Doce (CVRD) construirá con el mayor fabricante chino de acero,
Baosteel, y dos de las productoras más grandes de carbón del Dragón Rojo,
Yankuang y Yongcheng, una planta en el norte de Brasil. CVRD emprenderá otra
iniciativa en esa región: una refinería de alúmina en sociedad con la china
Chalco. Existen otros planes de inversión menos abultados en madera,
electrodomésticos y soja, un sector que ofrece tierras más baratas e impuestos
más bajos que en Argentina.
La petrolera china Sinopec resultó elegida por el Gobierno de Luiz Inácio Lula
da Silva para la construcción de un gasoducto que una el sur y el norte de
Brasil. Hu y Lula firmaron convenios de cooperación en el área aeroespacial
(lanzarán un satélite binacional en 2006). El régimen de Pekín ha aceptado la
eliminación de barreras sanitarias para la importación por 615 millones anuales
de etanol, carnes vacunas, porcinas y avícolas, además de autorizar a los
turistas de su país venir a Brasil.
A cambio, Lula le concedió a Hu lo que tanto busca por estas latitudes: que se
le reconozca a su país el estatus de economía de mercado. La decisión ha
generado fuertes quejas de la patronal industrial brasileña, que teme una
invasión de productos asiáticos, sobre todo, de textiles, calzados y juguetes.
China necesita que cada uno de los miembros de la Organización Mundial de
Comercio (OMC) le reconozca aquella categoría para que se restrinjan las
numerosas barreras antidumping que se le aplican a sus exportaciones en todo el
mundo.
Las ventas brasileñas al gigante asiático subieron el año pasado un 79,9%, hasta
los 3.486 millones de euros, en su mayoría soja y mineral de hierro. Las
importaciones se elevaron a 1.650 millones, lo que arroja un elevado superávit
comercial para un Brasil que lo necesita para cumplir con los pagos de su deuda
externa. Lo mismo le sucede a Argentina.
La inversión china en Brasil había alcanzado el año pasado apenas 11,9 millones
de euros. En los registros poco rigurosos del régimen de Pekín, se acumulan
inversiones chinas por 92 millones entre 1979 y 2002 en el gigante suramericano,
que le sitúa en el puesto 12 al nivel mundial y en el tercero en Latinoamérica,
detrás de Perú y México.
En Argentina, las inversiones chinas son todavía menores. Se han orientado a la
pesca, el ensamblaje de televisores y equipos de audio, pequeñas fábricas
textiles y supermercados. Antes de la visita de Hu, la estatal china Zhisi
anunciaba la inversión de 15 millones de euros para construir una fábrica
tabacalera en el noroeste de Argentina y la minera Ling Cheng ganaba la subasta
para reactivar el único yacimiento de mineral de hierro de este país, en la
Patagonia.
El Gobierno de Kirchner ha firmado cartas de intenciones con empresas chinas
para analizar proyectos de inversión en sociedad con el Estado. China Beiya
Escom (sociedad de la que participa el banco portugués Espirito Santo), China
Unicom y Hong Kong New World Group analizarán la inversión de 546 millones de
euros en el desarrollo de las telecomunicaciones y las tecnologías por satélite
y de la información. China Beiya Escom y China Railway 20th Bureau Group
estudiarán iniciativas en ferrocarriles por 6.153 millones. Unos 4.615 millones
estarán en juego si se concreta el acuerdo para construir viviendas populares e
infraestructura con New World Property Development y China Constructions. La
petrolera Sonangol estudiará con la nueva empresa estatal Energía Argentina, SA
(Enarsa), la exploración de áreas marítimas y la recuperación secundaria de
pozos maduros, lo que demandaría 3.846 millones.
Menos trabas
Argentina le reconoció el estatus de economía de mercado a China a cambio de que
este país se abstuviera de reclamar contra las medidas antidumping que protejan
a ciertas industrias consideradas sensibles por el Gobierno de Kirchner. También
aquí Hu permitió el turismo chino y ha eliminado trabas sanitarias para
importaciones por valor de 153 millones de euros anuales de carnes bovinas,
avícolas, peras y manzanas.
La exportación argentina a China subió el año pasado un 143,4%, hasta los 2.045
millones de euros, tres cuartas partes provenientes de la venta de soja y sus
derivados (harinas y aceites). Las importaciones, sobre todo ordenadores y
productos electrónicos, supusieron 346 millones, la mitad que la media de 1995 a
2001, el año anterior a la devaluación del peso.
Con la visita de Hu a Santiago, Chile inició formalmente las negociaciones de un
tratado de libre comercio con China. Al Gobierno de Ricardo Lagos le interesa
firmarlo el año próximo: sabe de la competencia que supondrá la entrada en
vigencia de la zona de libre intercambio entre el Dragón Rojo y nueve vecinos
asiáticos.
Chile ha reconocido el estatus de economía de mercado a China, que en 2003 no
invirtió en este país suramericano, pero le compró un 58,5% más que en 2002,
hasta llegar a los 1.493 millones de euros, en especial cobre. Las mineras
estatales Codelco, de Chile, y Minmetals, de China, han sellado un convenio para
que la primera abastezca a la segunda con envíos de cobre por valor de 1.538
millones de euros a largo plazo.
En Brasil, China busca soja y acero. Las exportaciones brasileñas hacia el
mercado chino han aumentado a un ritmo del 60% anual desde 2000, y de entre
todos los productos, el acero se lleva la palma: las ventas subieron un 500% el
año pasado. De Argentina, Pekín quiere aceite de soja y todo tipo de alubias,
aunque la carne, la lana, el hierro y el acero también están entre los
preferidos. La venta de productos argentinos a China también se ha disparado
últimamente. Sólo en 2003 creció un 112%. Lo que le interesa a China de Chile es
bastante obvio, el país suramericano es el principal productor de cobre del
mundo. Hu culminará su gira en Cuba, que vende tabaco, equipos médicos, vacunas
y mariscos a China.
Al gigante asiático de 1.300 millones de habitantes le interesa esta región rica
en las materias primas que necesita para sostener su elevado crecimiento, basado
en la producción y exportación de productos con alto valor añadido. Ya no se
conforma con importarlas, sino que pretende invertir para quedarse con su
propiedad y así reducir costes. La demanda china de bienes primarios ha elevado
sus cotizaciones a marcas históricas, en beneficio de los términos del
intercambio de Latinoamérica. China busca aquí petróleo, gas, carbón, acero,
cemento, caucho, cobre, hierro, aluminio, platino, níquel, soja y otros
alimentos, según el presidente de la Cámara de Exportadores de la República
Argentina, Enrique Mantilla.
Está claro que China asusta porque posee esa potente combinación entre lo mejor
del mundo rico (alta tecnología de producción) y lo que más aprecian las
empresas de los países menos desarrollados (mano de obra barata). Así es difícil
competir y nadie lo sabe mejor que México, otro miembro de la APEC activo, que
tiene acuerdos de libre comercio con más de 40 países, pero no con China. El
gigante asiático es una gran amenaza cuando se compite con éste por un mercado,
y el estadounidense refleja mejor que ningún otro la batalla entre chinos y
mexicanos.
Los sectores del calzado, textil y juguetes sufrirán el impacto de las
importaciones chinas. También se hablaba mucho en Santiago del potencial
turístico de China para los países suramericanos y de que, además de contar con
las inversiones empresariales, Pekín puede llegar a ser un acreedor financiero
de la región si utiliza parte de las enormes reservas que tiene para, por
ejemplo, comprar bonos de deuda pública de los países iberoamericanos. Esto sin
contar las inversiones en infraestructuras (en las que el país asiático es muy
activo), como los acuerdos que ya ha firmado China para la construcción de un
gasoducto en Brasil y otro entre Colombia y Venezuela
China es la economía que más crece en el mundo (9% anual de media) y de la que
se espera que sea la segunda del mundo para 2013, detrás de Estados Unidos y por
delante de India. China es un mercado de 1.300 millones de habitantes, la mitad
de todos los que viven en países de la APEC (que además de EE UU incluye a
Rusia, Japón, Singapur, Australia), una organización que supone el 57% del
producto interior bruto mundial y la mitad del comercio internacional.
"Estoy seguro de que en Pekín se piensa que si el proyecto sobre el Acuerdo de
Libre Comercio de las Américas (ALCA), a largo plazo, se materializa, China
podrá tener un acceso mucho mayor al mercado estadounidense a través de los
países latinoamericanos, algo que nunca hubiese soñado conseguir. EE UU y Canadá
están muy preocupados por este giro de la política exterior china hacia el patio
trasero de ambos. Yo no creo que China, de momento, tenga la intención de
convertirse en el gran inversor global que fue Japón décadas atrás, pero sí hará
fuertes inversiones en la zona", concluye Woo, el experto canadiense. Algunos
miembros de la delegación estadounidense se negaban ayer, con cierto
nerviosismo, a hacer comentarios. EE UU, tal vez muy distraído con la guerra de
Irak, no se ha percatado hasta esta gira de Hu Jintao de que China parece
decidida a la conquista de El Dorado.
La gran inversión que se realiza en China está tirando a su vez de la economía
mundial. El gigante asiático compra ya el 40% del cemento mundial, el 25% del
aluminio y entre el 20 y el 50% de otras materias primas vinculadas a su
desarrollo industrial.
El desarrollo industrial chino y los bajos costes de su mano de obra (en una gra
n medida esclavizada y sin disfrutar de los derechos humanos y laborales
básicos) le está permitiendo también incrementar masivamente sus registros
comerciales con el exterior. Las exportaciones crecieron el 35% en 2003 y las
importaciones crecieron más del 42% en los primeros meses de 2004.
La espectacular evolución de la economía china en los últimos años le ha
permitido crecer vertiginosamente pero, al mismo tiempo, la ha situado en el
centro de la tormenta que se está gestando en la economía mundial.
Solidaridad.net
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