[R-P] La Amercia Latina de dos velocidades (Gomez Barata)
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Dom Nov 21 16:55:24 MST 2004
Surgen las opciones políticas que ubican a los países
en uno u otro destacamento
LA AMÉRICA LATINA DE DOS VELOCIDADES
ALTERCOM
JORGE GÓMEZ BARATA*
La recién celebrada reunión del Grupo de Río, los
alineamientos con vista a la XIV Cumbre
Iberoamericana, la VI Conferencia de Ministros de
Defensa de las Américas, la constitución el próximo 9
de diciembre de la Unión Sudamericana, la próxima cita
del Mercosur y de la Comunidad Andina, revelan que la
región más desigual del planeta marcha, por lo menos a
dos velocidades.
La Habana (Cuba) - 21 de noviembre de 2004
A un ritmo, que aunque parejo, no excluye ni oculta
diferencias de enfoques y prioridades, marchan tres
grandes países sudamericanos: Brasil, Argentina y
Venezuela, a los que ahora se suma Uruguay y se
aproximan Paraguay, Bolivia y, a su manera Chile. Con
la excepción de Bolivia, se trata de liderazgos
emergidos de auténticos procesos electorales, en
algunos casos, varias veces legitimado por consultas
certificadas como limpias y transparentes.
Cada uno con su peculiar estilo, los lideres de esos
procesos: Lula, Chávez, Kirchner, Frutos, Tabaré, Mesa
y Ricardo Lagos, son ponentes de enfoques que asumen
la política como acción social y que sin preconceptos
doctrinarios ni protagonismos desabordados, construyen
un consenso desplazado a la izquierda.
Se trata de un destacamento avanzado en el que, cosa
rara, la retórica y la demagogia no son lo
característico y en el que ninguno de sus integrantes
intenta homogenizar al resto, ni ejercer un liderazgo
más allá de sus fronteras.
Aunque las posiciones varían en cuanto a profundidad y
radicalismo, prevalece la moderación que, hasta donde
es posible, obvia la confrontación, toma distancia de
la hegemonía norteamericana, dialoga sin complejos con
los organismos económicos internacionales: OMC, FMI y
BM, asume con altura el rol de interlocutor válido de
la Unión Europea y sobre la base de identificar
conveniencias mutuas, se entiende con las dinámicas
economías asiáticas, especialmente con China.
Alejada del pelotón que marca el paso, entre otras
cosas por el enfoque definidamente conservador y
pronorteamericano de su gobierno y por la envergadura
de sus problemas internos: guerra civil, presencia
militar estadounidense, beligerancia de los
paramilitares, narcotráfico, terrorismo, lavado de
dinero, falsificación, secuestros y extradición entre
otros, marcha Colombia, seguida por Perú, donde la
esperanza puesta en Toledo, el primer cholo en llegar
a la presidencia, ha terminado en una colosal
frustración.
A considerable distancia de tirios y troyanos, como en
un limbo, anonadado ante la pequeñez de los fines de
su diplomacia, anda México, del que siempre se esperan
desempeños mayores, pero que todavía no se recupera
del desastre que para su política exterior han
significado el amateurismo de Castañeda y el
provincianismo de Fox.
Con algunos matices que no dan para mucho, la
ejecutoria política promedio en Centroamérica paga la
factura de su indefensión económica con el
sometimiento político a los Estados Unidos.
Virtualmente ningún gobierno, a los que ahora se suma
la otrora casta y modosa Costa Rica, se salva del
flagelo de la corrupción, sorprendente para los ticos
pero endémica y familiar para todos los demás.
En Nicaragua los sandinistas, una vez acusados de
repartirse el erario en una piñata, y que ante sus
sucesores parecen impolutas vestales, acaban de
obtener un impresionante éxito electoral que los
coloca en ruta a la presidencia. Se trata de una
reacción del pueblo ante el desborde indecente de
Alemán y Bolaños que, en un país martirizado por una
terrible guerra sucia, empobrecido y enlutado, han
llevado la corrupción a su más abyecta expresión.
En Panamá, la ex presidenta Moscoso se despidió
ofendiendo al país y retando al mundo con el increíble
indulto a un grupo de los peores terroristas del
continente, confesos de actos criminales en varios
países, incluso en Estados Unidos y en la propia
Panamá, ha querido emular a Imelda Marcos dejando el
rastro contable de millonarias facturas por trajes de
noche, joyas, perfumes y bacanales de todo tipo.
La realidad latinoamericana es la misma para todos, lo
diferente es el modo de enfrentarla y de ahí surgen
las opciones políticas que ubican a los países en uno
u otro destacamento.
Los países que marcan el ritmo tratan de aplicar la
máxima que preside el sentido común: primero lo
primero y han comenzado por la lucha contra la pobreza
y el hambre, por la educación y la salud, cometidos en
el que los presidentes Chávez y Lula tienen ya
resultados que mostrar y los que suman un sostenido
empeño por la justicia y la equidad, contra la
exclusión y por la protección de los recursos
naturales del patrimonio común, entre ellos, la
Amazona, por la aplicación de políticas energéticas
comunes y solidarias que abarcan incluso a los
pequeños estados del Caribe y a la empobrecida
Centroamérica.
Adicionalmente. esos procesos ofrecen un claro ejemplo
de una alternativa viable y eficaz de gobernabilidad.
Los países de más dinámico enfoque y donde se aplican
políticas más audaces, son también los más
participativos, en ellos es mayor el consenso social,
funcionan establemente las instituciones, incluyendo
la oposición política, hay orden y la corrupción no
campea por sus reales.
Aunque ha sido preciso asumir los costos que ello
conlleva para la estabilidad, varios países han
ofrecido magníficos ejemplos de la intransigencia de
la sociedad, al provocar la revocación del mandato de
varios presidentes, como ha ocurrido en Ecuador y
Bolivia. Los corruptos, los que faltan a sus promesas
y traicionan la confianza, están advertidos. La
impunidad ha terminado. Los pueblos están alertas.
A partir del 22 de noviembre, precedido por Rumsfeld y
por el Jefe del Comando Sur, que no promueven sino que
imponen la agenda de seguridad de los Estados Unidos,
convirtiendo a los ejércitos latinoamericanos en
destacamentos de policía militar, Bush desembarca en
Chile para intervenir en la Cumbre de los países APEC
(Foro económico Asia-Pacífico), donde reitera su
simplista y maniquea visión del mundo y su exigencia
de que todo se subordine a los intereses de seguridad
de los Estados Unidos y luego viaja a Colombia para
fiscalizar el modo en que, con las armas y el dinero
que su administración suministra, se ejecutan el Plan
Colombia y Plan Patriota.
Algo diferente ha ocurrido. Por primera vez, no sólo
no es Estados Unidos quien impone la agenda
latinoamericana, sino que tiene que apresurarse para
sumarse a sucesos que no dicta ni puede detener.
El pelotón avanzado se les ha ido de las manos, tal
vez para siempre.
Altercom
Jorge Gómez Barata
Profesor universitario, investigador y periodista
cubano, autor de numerosos estudios sobre EEUU.
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