[R-P] LES RECOMIEDO ESTE TEXTO

Marzha Navarro ollanes en pla.net.py
Sab Nov 20 09:35:20 MST 2004



                       Carta abierta al presidente de los Estados
                       Unidos o en su defecto a Jane Fonda, a
                       propósito de la no guerra contra Yugoslavia
                       (Monólogo radiofónico) Manuel Vázquez Montalbán.



                    (Suena el himno América, América y en superposición
aparece la voz del
                    orador. Queda como música de fondo muy suave todas
las variantes de
                    la música épica norteamericana, desde las baladas
del Far West hasta la
                    banda sonora de El Álamo, la película interpretada
por John Wayne. El
                    cambio de efecto sonoro ya irá marcado en las
acotaciones)

                    Sr. Presidente. Cuando se asume la ética y la
estética de la
                    democracia, el Estado, es decir, el Gran Inquisidor,
tiene que ser
                    avalado democráticamente. En la aldea global, El
Gran Inquisidor
                    garantiza el orden nacional, meteorológico, global,
europeo, social,
                    interpersonal, sexual, gastronómico, siempre desde
el consenso, por
                    mínimo que sea y en su defecto, con la ayuda de los
cascos azules,
                    siempre y cuando demuestren su eficacia y cuando no
la demuestran,
                    hay que recurrir a la OTAN. Todo procedimiento es
bueno para la
                    imposición del referente privilegiado y de un orden
que usted nos vende
                    como el indispensable para nuestra supervivencia y
necesidades.

                    El instrumento fundamental para la imposición
consensuada del Gran
                    Inquisidor lo aporta El Gran Hermano diseñado por
Orwell, y perdone
                    señor presidente, que recurra a imaginarios
literarios sabiendo que a Vd.
                    sólo le interesa el footing y ese insoportable baile
llamado Macarena.

                    (Se interrumpe el discurso para que suene un
fragmento de Macarena)

                    Por si Vd. no lo sabe, el Gran Hermano es el poder
comunicacional que a
                    través de la disuasión está en condiciones de
imponer consenso
                    impidiendo que haya mensajes alternativos, con la
salvedad de este
                    programa que transmitimos, sabedores de que de un
momento a otro
                    podemos ser bombardeados por la OTAN. Hoy todo
mensaje alternativo
                    parece desestabilizador, culpable, grosero,
instalados todos en el
                    totalitarismo del mercado donde los más variados
estuches están
                    ocupados por el mismo contenido. Abramos el que
abramos siempre
                    aparece un comunicador de la CNN o su clónico,
producidos  por la
                    ingeniería genética de lo políticamente correcto. La
CNN representa el
                    espíritu y la intención histórica del Gran Hermano
que Orwell imaginó en
                    condiciones antidemocráticas, pero plenamente
desarrollado en la
                    dictadura democrática que Vd. dirige como El Gran
Inquisidor del Imperio
                    del Bien, la CNN a la derecha del trono, con su
información
                    pasteurizada, decorada del mundo potemkiniano, esa
fachado global de
                    Gran Hotel de cinco estrellas que esconde a los
nuevos condenados de
                    la Tierra, para tranquilidad del cliente de ese
hotel, El Gran Consumidor.

                    Yo acuso a la CNN de ser el verificador de la verdad
única de El Gran
                    Inquisidor. Le acuso de ser el Gran Hermano que iba
a venir del Este
                    pero que ha llegado del Oeste al servicio del
referente de un improbable
                    sujeto histórico de cambio global: El Gran
Consumidor, el tercer miembro
                    de la Santa Trinidad, posiblemente el Espíritu Santo
de todos los
                    Grandes Almacenes de este mundo. La CNN se vale de
un código
                    lingüístico de Hotel de cinco estrellas, sin
cafeína, sin alcohol, sin
                    fumadores, con preservativos hasta en las lenguas,
con un sistema de
                    señales único, informe sobre una catástrofe masiva o
sobre la pérdida
                    de peso de una princesa sueca, siempre, siempre un
aerobic
                    informativo, se bombardee Bagdad, se bombardee
Belgrado, Pristina, se
                    vuelvan locas las vacas cuerdas o se mueran los
ecologistas de razón
                    de estado, contando con la complicidad del receptor
cómplice, El Gran
                    Consumidor.  Yo acuso al Gran Inquisidor, al Gran
Hermano de ser uno y
                    trino, el sujeto histórico de la parálisis, de la
insoportable levedad del
                    ser y del saber de este final de milenio.  He aquí
una Santísima Trinidad
                    que ha dejado a la Historia sin culpables y sin
esperanzas laicas.  Les
                    acuso de haber detenido la realidad en un presente
determinista, de
                    haber borrado las causas históricas que explicaban
la desigualdad y la
                    injusticia negativamente para quien las causa, de
convertir Vida e
                    Historia en una fotografía fija, muerte plana para
el perdedor nacido en
                    Somalia y para el ganador nacido en Wall Street,
perdedor y ganador
                    para toda la eternidad en la foto fija de la
Historia.  Yo acuso a la CNN
                    de trasmitir la consciencia que legitima el desorden
establecido y las
                    relaciones de dependencia.  Yo les acuso de
convertir la supuesta
                    opulencia comunicacional en miseria comunicacional
complementaria de
                    los teléfonos de bolsillo tan indispensables para
ejecutivos de
                    multinacional fabricante de minas individuales.  Yo
acuso a la CNN de
                    fomentar día a día la desidentificación de inmensos,
mayoritarios
                    sectores de la población, incapacitados para
adquirir consciencia de
                    quiénes somos y qué necesitamos y no pasar por esta
vida y por esta
                    Historia como el tedioso subproducto de una
descaminada evolución de
                    las especies.

                    En cualquier caso, señor presidente, me acojo al
placebo del
                    pensamiento único y no quiero redactar un J´accuse
políticamente
                    incorrecto. Por lo tanto, aprovecho la ocasión para
desearles a Vd, a
                    Hillary y a la niña unas felices fiestas de Navidad
y un próspero Año
                    Nuevo.

                    (Música navideña, la más convencional que se
encuentre)

                    Creo haber demostrado, señor presidente, mi querido
emperador, mi
                    ánimo dialogante, en nada coincidente con las viejas
ideologías
                    antiimperialistas, ya que a lo sumo me reconozco
como un moralista y
                    un esteta de la democracia. Mientras Uds. estaban
desarrollando su
                    guerra humanitaria en Yugoslavia, yo viajaba por
países donde la
                    información sobre problemas internacionales no forma
parte de sus
                    muchas preocupaciones, se notaba a través de la CNN
que los
                    norteamericanos le tomaban el gusto a la guerra
contra Serbia, su
                    guerra, porque apenas si dejan protagonismo para los
supuestos aliados
                    europeos. Al mismo Solana, que cobraba su sueldo
como supuesto
                    secretario general de la OTAN, sólo lo mostraban
como recepcionista,
                    cuando saludaba a la ministro de Asuntos Exteriores
de Estados Unidos,
                    por ejemplo, y le pedía que lo inscribiera en su
carnet de baile.  Creo
                    que a Solana se le castigaba bailando con esa señora
por haberse
                    escondido detrás del argumento de que la OTAN no
había declarado la
                    guerra a Yugoslavia, es decir que se había declarado
una no-guerra, lo
                    que no dejaba de ser una no-verdad.  Curioso
contraste el del retrato
                    de la situación entre las televisiones nacionales
de cada país europeo y
                    la CNN, porque mientras las emisoras de las
provincias del imperio se
                    esforzaban en resaltar el protagonismo de sus
líderes regionales (Blair,
                    Aznar, D´Alema, Jospin etc.) la CNN no deja espacio
casi ni para
                    Schröeder, a pesar de su plan de paz.  La guerra de
Yugoslavia ha sido
                    la guerra de Estados Unidos, una chuchería
estratégica que les permite
                    ensayar bombardeos ultramodernos casi sin coste de
vidas humanas
                    propias, perfectamente calculadas las víctimas del
territorio
                    bombardeado, sean serbios, montenegrinos o albano
kosovares.  Es de
                    suponer que, como ocurre en todas las guerras y más
en las guerras
                    inteligentes, el mando aliado calculó las pérdidas
humanas, en este caso
                    las pérdidas humanas de los otros, porque se partía
del principio de que
                    no las hubiera de los nuestros.

                    Esta guerra se hubiera acabado el día en que
aparecieran en la pantalla
                    cadáveres aliados y en las argumentaciones
televisadas de los líderes
                    europeos subyace el argumento subconscientemente
exculpatorio de
                    que Europa en su conjunto mata menos que Estados
Unidos y el Reino
                    Unido.

                    (Audición de un fragmento de canción de Elton
dedicada a Lady Di,
                    princesa de Inglaterra)

                    En los artículos de Solana que se reproducían en la
prensa mundial
                    dentro de la campaña de autojustificación del
secretario de la OTAN, se
                    afirmaba su orgullo por contribuir a la formación de
la nueva Europa y su
                    rechazo a aceptar que la OTAN estaba en guerra.
Parece como si un
                    desvencijado, patético Solana, sin duda afectado por
su imposible
                    papel, fuera víctima del síndrome del doble lenguaje
y errara por ahí
                    sorprendiéndose: ¿Guerra? Nosotros no le hemos
declarado la guerra a
                    nadie.

                    Él es posible que no.  Lo que ya está fuera de
estimación sensata es
                    que esta guerra obedeciera a la voluntad de salvar a
los albano
                    kosovares de la limpieza étnica.

                    Sobre el genocidio de esta población, los
historiadores del futuro
                    escribirán que lo empezó Milosevic pero que los de
la OTAN hicieron lo
                    imposible para llevarlo a sus peores consecuencias.
Y es que Solana no
                    ha conseguido hacer de la OTAN la UNICEF, sin duda
el propósito que
                    llevó a secretario que no-jefe de los guardias de la
globalización,
                    después de haber escrito un opúsculo titulado 50
razones para no
                    entrar en la OTAN. En el portada del The Economist
se reproducía la
                    imagen de un albano kosovar preguntándose a quién ha
de temer más,
                    si a Serbia o a la OTAN.

                    Fue Solana quien ante uno de los enésimos bombardeos
de Irak,
                    justificó que la OTAN podía permitirse pasar por
encima del mandato del
                    Consejo de Seguridad y es que la OTAN juega el papel
de policía malo
                    de la globalización y la ONU el de policía bueno, la
CNN el de la cadena
                    imperial que fija el canon de la globalización
deseable.

                    (Reproducción de la banda sonora de un programa de
aerobic
                    televisado)

                    Vuelvo a insistir Sr. presidente en la impregnación
global de la filosofía
                    del mundo de la CNN, ejemplificada en la posibilidad
de que cualquier
                    suceso histórico, por dramático que sea, pudiera ser
retransmitido por
                    Jane Fonda como si estuviera propiciando una sesión
de aerobic.
                    Cuando la CNN informa sobre cualquier guerra
norteamericana el
                    periodista debería aparecer en maillot y maquillado,
casi tan grácil como
                    Jane, en el supuesto de que a Jane le aburra
retransmitir guerras.

                    En la no-guerra de Yugoslavia, la CNN nos dio una
lección de economía
                    comunicacional, porque dedicó el segmento inferior
de la pantalla a los
                    resultados de las ligas deportivas del mundo entero,
incluidas las
                    inglesas de cricket.  Mientras en la parte superior
aparecía un durísimo
                    bombardeo a cargo de un misil no tan inteligente
como los otros, en la
                    inferior se informaba sobre el Arsenal-Manchester
United.

                    Por si faltara algo, una ilustre personalidad de
guerras pasadas, casi
                    todas sucias y perdidas, menos la del Chile de
Pinochet, la Argentina de
                    Videla y el Uruguay de Bordaberry, Kissinger publicó
un artículo en el
                    que va más allá que Solana y propone aniquilar a
Serbia, aunque nada
                    dice sobre la necesidad de convertirla en un pueblo
de pastores, putas
                    y camareros.

                    Podemos llegar a la sospecha de que la OTAN no sólo
ultima la limpieza
                    étnica de albano kosovares, sino que cada vez le
encuentra más gusto
                    a la limpieza étnica de serbios.  Los que no podemos
permitirnos la
                    limpieza étnica de los responsables de la OTAN hemos
de quedar a la
                    espera de lo que pase, tomando partido ante la
zanahoria Milosevic.
                    Nos la comíamos o no nos la comíamos. Nos ponían a
Milosevic, nuevo
                    Fu Manchú, nuevo Dr. No, nuevo peligro amarillo,
como el causante
                    psicópata del conflicto, como si este conflicto
terminara el día en que
                    Milosevic desaparezca, como si no fuera una hidra
siniestra, a la que la
                    aventurera acción de la OTAN le ha añadido más
patas.

                    Seguía afanosamente la CNN para enterarme del
pensamiento del
                    imperio e incluso advertía en tan pasteurizada y
decantada cadena una
                    cierta perplejidad sobre el final de esta historia.

                    ¿Y si se constipaba algún soldado norteamericano?

                    ¿Y si moría a manos serbias o a causa de su propia
torpeza?

                    Muchos serbios han muerto, los albanos son un pueblo
de hormigas
                    pisoteadas e instrumentalizadas, pero, los Estados
Unidos tenían a tres,
                    tres, insisto, soldados retenidos por los serbios,
finalmente liberados
                    para que Serbia no fuera arrasada por haber dañado a
uno, aunque sólo
                    fuera a uno de sus bombardeadores.  Pase o no por
encima del cadáver
                    de Milosevic, el nuevo orden internacional empieza
bien.

                    Va a tener en el bajo vientre de Europa dos tumores
en plena
                    metástasis: la constitución de un enclave islámico y
la memoria herida
                    de los esclavos del  norte y del sur.  Cautivo y
desarmado el ejército
                    rojo y sus compañeros de viaje con la  caída del
muro de Berlín, los
                    asesinos de todos los Kennedy proclamaron en
japonés: la Historia ha
                    terminado. Insensatos. Ahora constamos como eslavos,
islámicos,
                    bereberes, esmoyedos, celtíberos, europeos,
seguidores del Ajax o del
                    Inter de Milán, todos en el campo de concentración
global, vigilados
                    desde las garitas por la OTAN y la CNN.
Reproduciendo la dialéctica de
                    la cultura policial, la OTAN se ha autoatribuido el
papel de policía malo
                    del imperio, la ONU el de policía bueno que previene
al interrogado sobre
                    la conveniencia de que sea comprensivo, porque si no
vendrá el otro
                    con sus dedos gordezuelos llenos de misiles
inteligentes.  La CNN es el
                    instrumento mediático para globalizar los códigos
del poder imperial, en
                    una adaptación postmoderna de la constatación
renacentista de que
                    siempre fue la lengua compañera del imperio y hoy
día el imperio sería
                    imposible sin una herramienta de representación del
canon globalizador.

                    (grabación de una manifestación risueña de Clinton,
a ser posible de
                    aquel estallido de risa que tuvo durante la
audiencia a un jefe de estado
                    extranjero)

                    No pasa día sin que Uds., los Clinton, saquen
partido a su guerra
                    balkánica. Hillary inició su carrera política
besando a niños albano
                    kosovares y preguntando sagazmente a los repatriados
qué opinión
                    tenían de Jane Fonda, mientras Ud. añadía dólares
para que la OTAN
                    actuara, los mismos dólares que regatea a la ONU, y
es que el imperio
                    tiene su policía preferido.  Cueste la violencia que
cueste, pero que esa
                    violencia se cobre las vidas de los ciudadanos
periféricos.  La ONU, las
                    ONG y la Cruz Roja actuando como Verónicas, no vaya
a haber un
                    empacho de sangrante Ecce Homo en la pantalla
global.

                    (risas grabadas a la manera de las telecomedias)

                    Sr. presidente. La ofensiva cultural de la derecha
durante estos últimos
                    veinte años se ha basado en extirparnos aquella
parte del cerebro que
                    buscaba en el pasado a los culpables de la Historia,
como causas de los
                    efectos malignos comprobados. En una Historia sin
culpables es difícil
                    indagar responsabilidades inmediatas a lo que ha
pasado en Kósovo, y lo
                    fácil es recurrir al enemigo prefijado, el
expansionismo serbio. Lo difícil
                    es saber quién metió en la cabeza de los albaneses
de Kósovo que había
                    llegado el momento de armarla para salir en los
noticiarios de la CNN y
                    para que el Secretario de la OTAN, Javier Solana,
comunicara que se
                    estaba estudiando la posibilidad de estudiar la
posibilidad de la
                    posibilidad de la posibilidad de una intervención de
la NATO  en  Kósovo
                    para impedir otra limpieza étnica.  Todo el mundo
sabe que a Ud. le
                    interesaba intervenir en Kósovo para aumentar su
popularidad debilitada
                    por sus contactos ovales con la becaria Levinsky y
para probar la
                    efectividad de una guerra a distancia sin bajas en
las propias filas.
                    Mientras tanto se ha creado un mercado de armas en
la zona y los
                    señores de la guerra han ejercido a sus anchas ante
la pasividad
                    previsible de Europa, América, África, Asia y
Oceanía, realidades
                    continentales no superadas por más superestructuras
supranacionales
                    que les echen. Los teóricos de las guerras civiles
postmodernas en el
                    marco de la aldea global ya anunciaron que
conflictos de este tipo serán
                    frecuentes en las próximas décadas porque tienen un
origen artesanal y
                    un mal intervenir ya que es poco el beneficio que
van a obtener las
                    potencias en disposición de hacerlo o esas
superestructuras formales
                    llamadas UE, ONU o NATO.  Sólo en el caso de que los
Estados Unidos
                    vayan a sacar algún provecho con la intervención,
cualquier conflicto
                    tendrá un final previsible dos, tres años después de
haber estallado y de
                    haber rendido pingües beneficios en los mercados
negros de carne
                    humana y armas.

                    Insisto en que no he querido redactar un j´accuse
políticamente
                    incorrecto, por lo que aprovecho esta misiva para
desearles a Ud. a
                    Hillary y a la niña, que ya está hecha una mujercita
y pronto tendrá
                    novio, unas felices fiestas y próspero año nuevo y
le ruego que no nos
                    bombardee inteligentemente. Preferimos los
bombardeos tontos.

                    (Sobre la música navideña a lo Navidades Blancas o
Jingle bells va
                    imponiéndose el ruido de la aviación que se acerca y
finalmente el
                    impacto de los misiles).








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