[R-P] La segunda línea de defensa de los asesinos
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Lun Nov 15 04:05:12 MST 2004
[Hasta ahora, la defensa de los crímenes y el terrorismo de Estado de
la década del 70 se mantenía en un tono de abierta hidrofobia
sectaria.
Incapaces de demostrar la justicia de su causa, penetrados (aún
ellos) por la evidencia de que, en el mejor de los casos, sus
esfuerzos honestos solamente sirvieron para hundir a sus propios
países en la más cruel y criminal de las dependencias coloniales, los
defensores de la tortura y la desaparición de personas retroceden a
una segunda línea.
De lo que se trata es de proteger los logros principales, es decir el
control de la economía y la cultura de Latinoamérica. Y de explicar
que _ellos_ estaban del buen lado. Ahora, en lugar de atacar
directamente, optan por el rodeo "benevolente".
Tratan de demostrar que tenían todo el derecho a hacer lo que
hicieron, debido a que América Latina estaba sometida a una agresión
terrorista sin justificación alguna.
Los métodos del terrorismo individual fueron -en el mejor de los
casos- un error gigantesco y -en el peor- un ataque gorila contra
gobiernos populares que no podía sino despertar la máxima simpatía
del imperialismo. Pero aprovecharlos para justificar de alguna
manera la degradación política y moral de grandes capas de las
Fuerzas Armadas (y aún de otras instancias de la vida social, como
algunas dirigencias políticas y sindicales que pasaron a considerar
el crimen político como algo natural) es algo muy distinto.
De lo que se trata es de que aquellos directamente involucrados en
los delitos del pasado sigan convencidos de que lo actuado fue
correcto, o que al menos "no nos dejaban otra salida". Había otra
salida: ponerse al frente de una revolución de masas que acabara con
los gorilas y vendepatrias de todo pelaje, tanto de "izquierda" como
de "derecha".
Ésa es la conclusión, justamente, que cosas como la que sigue
intentan evitar. Se repiten argumentos usados en la década del 70
para convencer a militares remisos a transformarse en monstruos, pero
ahora para cubrir las espaldas propias frente a la revelación
ineluctable del crimen social y político cometido tres décadas
atrás.]
------- Forwarded message follows -------
Distribuido por nuestra_historia_70 en eListas.net
Date sent: Mon, 15 Nov 2004 06:59:35 -0300 (ART)
Subject: [nuestra_historia_70] Boletín Nro 003 del 15 nov de 2004
“NUESTRA HISTORIA-70” .- BOLETINES PARA COLECCIONAR.
Es una serie informativa sobre acontecimientos de nuestro pasado
reciente, destinado principalmente a quienes no los vivieron y para
los que los olvidaron. Su exposición no busca polemizar ni agraviar,
sino lograr la concordia a través de la verdad y la equidad en el
tratamiento de los dramáticos sucesos vividos en la década del 70 que
vienen siendo parcializados y distorsionados mediante una campaña de
mentiras y desinformación interesada.
BOLETIN Nro 003 del 15 de noviembre de 2004
“La Guerra Revolucionaria”. Marco regional.
Cuando hablamos de Guerra Revolucionaria en el marco del
subcontinente americano, es evidente que Cuba encarna el modelo
arquetípico. Nacida de una prolongada ‘guerra de guerrillas’ librada
en el medio rural y montañoso, la revolución castrista, ayudada por
otros factores políticos que le permitieron llegar al Poder ( Luego
se declararía comunista y dependiente de la URSS ), trató que ese
método revolucionario, se trasladara a la mayoría de los países
latinoamericanos, mediante su intervención. Precisamente en
Latinoamérica los grupos u organizaciones que asumieron la guerra de
guerrillas como modalidad para provocar una revolución que les
permitiera llegar al gobierno por medios no legales, tenían como
objetivo final imponer un estado comunista similar al cubano.
Cuba realizó repetidos intentos militares para exportar su
revolución a los países sudamericanos y caribeños y lo logró en un
solo caso: Nicaragua, en 1979. Sin embargo esos intentos provocaron
una enorme conmoción en los países atacados y un clima de
inseguridad y desconfianza que alteró sus ordenamientos sociales,
económicos y políticos.
Hoy resulta muy difícil entender cómo se justificaba la aparición de
focos guerrilleros que practicaban el terrorismo en países que
gozaban de un largo período de paz previo (en algunos casos desde el
siglo XIX) y cuyos territorios no estaban ocupados por tropas
extranjeras. Ese intento de desarrollar la Guerra Revolucionaria
trató de justificarse con una prédica sistemática y una campaña de
propaganda disociadora que apeló a conceptos vagos, pero de fuerte
efecto emocional: ‘neocolonialismo’, ‘violencia estructural’,
‘violencia de arriba’, ‘cambio de estructuras’, ‘fuerzas armadas de
ocupación’, ‘ejército pretoriano’, ‘aliados del imperialismo’, etc,
etc. Simultáneamente se explotaban o agudizaban todos los problemas
socio-económicos subyacentes de cada sociedad atacada.
Prácticamente la totalidad de los países de la región sufrió los
embates de la Guerra Revolucionaria exportada desde Cuba en 1959 y
potenciada nuevamente desde La Habana en 1967, con la realización de
la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS), que llamó a
los 27 países del área presentes en la cumbre subversiva, para que
constituyeran ‘Ejércitos de Liberación Nacional’ en apoyo y expansión
de la Revolución Cubana.
La Guerra Revolucionaria en Sudamérica tuvo un alto componente de
‘guerra de guerrillas’, a punto tal que se generalizó el término
‘guerrillero’ para señalar a todos aquellos que participaban en la
guerra subversiva-terrorista. ( 1 )
De acuerdo con las características geográficas, sociales y políticas
de cada país, la Guerra Revolucionaria se desarrolló en el ámbito
rural o el ámbito urbano. Venezuela, Perú, Bolivia y Colombia fueron
países donde prevaleció netamente la guerrilla rural, y es de
remarcar que en este último país todavía existe una fortísima
presencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)
creadas en 1964, hecho agravado en la actualidad por su vinculación
con el narcotráfico.
En cambio, la característica preponderante de la guerrilla en el
Brasil y el Cono Sur (Argentina, Chile y Uruguay) fue su carácter
predominantemente urbano –‘guerrilla urbana’- Esos combatientes,
surgidos generalmente de sectores medios universitarios, necesitaban
imperiosamente contar con el apoyo y colaboración de sectores de la
población para proveerse de relevos de personal y de medios
materiales. Sus acciones violentas contra la sociedad se
desarrollaron inicialmente en forma discriminada. Los integrantes de
esas organizaciones armadas clandestinas centraban sus ataques
básicamente sobre el personal policial y militar, agentes del Estado
y otros enemigos políticos claramente identificados (sindicalistas,
empresarios nacionales y extranjeros, diplomáticos); sin embargo, en
etapas posteriores, llegaron a emplear atentados terroristas
indiscriminados con el objeto de paralizar a la sociedad mediante el
terror.
Esa guerrilla que apoyaba a la subversión terrorista, es decir, a la
Guerra Revolucionaria, apareció en Argentina a fines de la década
del 50 , tuvo un incremento significativo hacia 1970 y alcanzó su
máxima expresión entre 1973 y 1977. Logró incorporar a sus filas una
cantidad importante de hombres y mujeres provenientes mayormente de
la clase media: de partidos políticos de izquierda, de sectores
extremistas de los partidos políticos tradicionales, del medio
universitario, de sectores intelectuales y artísticos, de sindicatos
marxistas, de grupos católicos radicalizados y de una minoría de
ingenuos captados por una propaganda tan hábil como permanente.
Sus acciones conmovieron profundamente a la sociedad argentina, ya
que secuestraron y asesinaron a figuras notorias del quehacer
político, sindical, empresarial, cultural, policial y militar. En
oportunidades llegaron a controlar el aparato del Estado, tanto en el
orden nacional como en varias provincias. Sus operativos llegaron a
límites nunca vistos antes: copamiento de unidades militares,
múltiples secuestros extorsivos, asaltos a comisarías y bancos,
toma de localidades, asesinatos y robos permanentes, intimidaciones y
amenazas incontables, incendios y destrozos espectaculares.
Para los subversivos terroristas todos estos hechos configuraban
‘operaciones militares’ realizadas en el contexto de la ‘Guerra
Revolucionaria’. Es decir que tenían clara conciencia que estaban
protagonizando una GUERRA, se habían preparado para
desarrollarla-tanto ideológica como militarmente- y habían adoptado
una estructura clandestina y celular para dificultar su
identificación. Siempre recalcaban ese ESTADO DE GUERRA en todos sus
comunicaciones , en particular en sus ‘partes’ y ‘comunicados’ de
operaciones y terminada la lucha armada por su derrota militar, sus
principales dirigentes también lo hicieron en libros o en entrevistas
con los medios de comunicación social. Sólo los abogados, las
organizaciones de derechos humanos( parcializadas y conducidas por la
izquierda) y los familiares, que lograron implementar un gran
negocio económico con las distintas indemnizaciones para su sector,
sostienen lo contrario por razones jurídicas y pecuniarias.
( 1 ) En realidad el término “guerrillero” es según los tratados
internacionales ( Leyes de Guerra) aquel que integra fuerzas
irregulares que normalmente usan uniformes, portan armas a la vista,
tienen un jefe responsable y no ocultan su situación de
combatientes. Tienen estado legal y al ser capturado merece el mismo
tratamiento que el prisionero de guerra.
Por lo contrario , si oculta sus armas, no usa uniformes y oculta su
condición de combatiente mimetizándose entre la población, es un
“partisano” el que al no respetar las Leyes de Guerra, no está
protegido por sus prescripciones y por lo tanto , no le corresponde
el status de prisionero de guerra.
FIN DEL BOLETIN Nro 003
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de
Buenos Aires, 1822
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular