[R-P] Respuesta de Gabriel F. a Juan S. sobre el debate caso Nudler

INFOR-MET rmermet en yahoo.com.ar
Vie Nov 12 07:43:43 MST 2004


(Introduccion para no argentinos)
Gabriel Fernandez (Periodista), responde a Juan
Salinas (periodista)y reflexiona sobre el caso del
periodista de Página 12 Nudler, quien denunció censura
de su medio (pagina 12), destando un debate en torno a
la "libertad de prensa", "de empresa", de conciencia,
etc.
Va respuesta.

Rolando
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A ver si nos entendemos, Juan.
Te cuento un caso simple, entre centenares. Hace 15
años, más o menos, yo hacía una columna política en
una tira de la mañana en Radio Splendid. 
Esos programas con mucha gente, variados ítems y un
conductor más o menos entretenido.
Un día llevé el tema Astiz, que estaba en el
candelero. Cuando presenté el asunto, el conductor
derivó hacia otra cuestión.
Al día siguiente, hizo lo propio, interrogándome sobre
la interna peronista.
Al tercer día --cabezón como soy-- volví con la
cuestión Astiz. Créase o no: ¡el tipo se puso a ladrar
al aire, acompañado por las risas de algún locutor de
turno, para que no se escuchara lo que yo decía!
Nada del otro mundo: el hombre era conservador, algo
temeroso, y estaba contratado por Splendid para llevar
adelante una mañana dinámica sin salirse del esquema.
Me tomé el buque. Y comprendí algo: para decir lo que
se te canta las pelotas tenés que elaborar tus propios
medios; cosa que hago insistentemente. Mis búsquedas
más recientes son La Señal en Internet, la Revista
Question Latinoamérica y La Señal en Radio Argentina. 
En 24 años de profesión trabajé en numerosos medios,
numerosísimos y de todo tipo. Comerciales y
militantes, por así decir. Y puedo asegurarte que en
todos hay censura, a diario, por un motivo muy
sencillo: quien pone la guita define la línea
editorial. 
El periodista escribe la nota; la primera corrección
importante la realiza el jefe de la sección --ahí
tenés una poda que va desde la extensión hasta lo
estilístico, sin olvidar el sentido político
editorial--, y de allí deriva hacia jefaturas o
prosecretarías, según la estructura de la redacción.
(Este ciclo lo conocés tan bien como yo). Bueno, en
cada uno de esos pasos hay censura.

Todos los que trabajamos en medios "ajenos" aceptamos
ese criterio, discutimos un poco con el responsable
inmediato y a la hora de salir, nos vamos a nuestras
casas. A veces con bronca, otras con resignación. Vos
y yo, por ejemplo, hemos sido censurados en casos tal
vez más (o por lo menos tan) graves como el de Julio
Nudler, pero no se nos ocurrió realizar una denuncia
impetuosa que nos colocara en el siempre cómodo y
heroico lugar de periodistas perseguidos.

Recordarás, por caso, mi situación como director del
diario de las Madres. 

Esta, creo, es una derivación de tu discusión con
Hernán López Echague en la charla que organizamos en
el Ateneo Cooke. 

En suma, Juan, creo que si uno es contratado por una
empresa periodística, se limita a ejercer el oficio
con la mayor dignidad posible, lo cual incluye no
escribir textos contrastantes con su conciencia, no
mentir ni participar de maniobras de prensa; pero
también incluye saber de antemano que la última
palabra sobre la publicación de un material proviene
de la dirección real del medio de comunicación.
Y también creo, Juan, que si uno considera que esta
situación no lo satisface profesional, política y
humanamente, debe tener el coraje necesario para
arriesgarse a construír sus propios medios y tratar de
ponerlos al servicio del pueblo al cual desea informar
y junto al cual intenta reflexionar. 

Esto que digo es muy duro, porque a simple vista puede
aparecer como una justificación del documento previo a
la disolución de Periodistas, es decir, un respaldo a
las empresas y una condena a Nudler. Y entre un
trabajador de prensa y una empresa, me quedo con el
primero, aunque se equivoque. Por eso pretendo, más
que cuestionar al compañero, efectuar una
consideración general que guarda relación con la labor
cotidiana de prensa.

Lo que es más: estimo que la política oficial hacia
los medios es incorrecta por demasiados motivos, entre
otros, porque sostiene a aquellos órganos de difusión
y a muchos periodistas que sólo aguardan el momento
adecuado para efectuar avanzadas antidemocráticas y
antipopulares como la absurda oleada sobre la
seguridad, acerca de la cual hablamos --en éstos
términos-- personalmente. También, porque aprieta
tanto a los "amigos" que carece de argumentos
inteligentes para fundamentar lo mejor de su política.

Pero: el que saca un medio, el que pone el capital, el
que posee la dirección real del mismo, es el que
define su rumbo editorial, es quien determina qué nota
sale y cuál no. Esto es así en Página, en Clarín, en
Red Eco Alternativa, en Argenpress y en la Agencia
Xinhua --ya que andamos con los chinos, recordémosla:
es gente muy amable, pero bastante vertical--. No hay
vueltas y eso lo aprendemos los periodistas a poco de
andar. 

Percibo que la actitud de Nudler puede encuadrarse
como una interesante movida de autopromoción que lo ha
llevado a ser eje de un debate en el seno del gremio.
Si la misma contribuye a aclarar al gran público que
la censura existe y que los medios no tienen
compromiso alguno con la verdad, bienvenida sea. Pero
que quede claro que decir "tal diario ejerce la
censura" es una verdad tan obvia y añeja como indicar
que el escritorio de madera sobre el cual apoyo mi
máquina se originó en un árbol. 

No debería haber profesionales de los medios
escandalizados o sorprendidos por eso.
El azoramiento queda para aquellos lectores que
siempre consideraron a Página una especie de púlpito
de la libertad informativa. Yo sé que vos, viejo
conocedor de las más variadas redacciones, no
pertenecés a esta última especie.

Te mando un abrazo.

Gabriel Fernández


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