[R-P] Carta a Bonasso por Haiti del Comite Democ.Haitiano en la Argentina
INFOR-MET
rmermet en yahoo.com.ar
Lun Jun 28 13:44:03 MDT 2004
El Sr Henri Boiroslin, es realmente una persona muy
diplomática, educada y paciente....que quieren que les
diga....
Rolando
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Sr. Diputado Miguel Bonasso
S----------------------/---------------D
Me siento en el deber de responder al Sr. diputado
Miguel Bonasso, con motivo de su intervención en el
debate que ha sucistado la decisión del gobierno
argentino de enviar fuerzas militares a Haití, en el
marco de la larga crisis política, económica y social
que sufre mi país.
Sr. diputado Bonasso: me ha resultado muy interesante
la síntesis histórica desarrollada por Ud. en el
debate de Cámara sobre Haití, lo que demuestra su
interés por abordar con seriedad y profundidad un tema
tan doloroso y rico en complejidad, ya que el drama
haitiano viene gestándose - diría yo - desde antes aún
de que Haití existiera como país independiente; viene
gestándose desde aquellos lejanos tiempos en que unos
esclavos descendientes de africanos osaran plantearse
como único destino el de la lucha por la liberación, o
la muerte.
Es sin duda con tal interés que Ud. denuncia
acertadamente a los principales responsables de las
desdichas del pueblo de Haití, es decir, a EE.UU. de
Norteamérica y a Francia, al afirmar que "no cabe duda
de que la tragedia de Haití parece la condensación
extrema de lo que el colonialismo y el imperialismo le
han hecho a nuestros pueblos".
Es por ello que me resulta incomprensible la postura
asumida por Ud. en defensa del envío de tropas a
Haití, postura que se contradice ampliamente con la
claridad de lo expuesto en su cita anterior.
Vayamos por partes.
Si el gobierno argentino ha decidido - junto con otros
países de la región - enviar un fuerte contingente
militar, es fundamentalmente porque existió un pedido
formal del gobierno de Washington, luego disfrazado
mediante una disposición emanada de las Naciones
Unidas - la 1542 -, impulsada en el Consejo de
Seguridad por la delegación norteamericana.
Sabemos - como Ud. mismo lo admite al decir:
" comparto las críticas expuestas por algunos
diputados preopinantes en relación con la debilidad y
la docilidad de las Naciones Unidas" - que esta
disposición es el resultado de dicha debilidad y
docilidad de las Naciones Unidas frente a las
exigencias del imperialismo norteamericano.
EE.UU. quiere estar presente en Haití como lo estuvo
siempre, y la vía utilizada en esta ocasión es a
través de una intervención encubierta, ya que necesita
concentrar toda su fuerza en el frente iraquí.
Ud. mismo, Sr. diputado, detalla pormenorizadamente
toda la nefasta política de saqueos y atropellos que
desde hace años descarga el gobierno de Washington
sobre Haití.
Jamás envió recursos financieros para ayudar al pueblo
haitiano.
Siguiendo esta lógica, resulta inadmisible pretender
que la presencia de Argentina en Haití resultará de
algún peso a la hora de las definiciones, concediendo
que dicha presencia quiera obedecer a objetivos
superiores.
Con todo respeto, creo que si no desea Ud. ser
considerado cándido, debe haber un sinceramiento que
ponga al enemigo en el lugar que le corresponde y en
el que siempre estará, y no cambiarlo de posición
según convenga.
Me atrevo a más: sabido es que la dependencia impone a
nuestros pueblos una serie de ilegítimas obligaciones
a cumplir a favor de los interese mezquinos del
imperialismo, obligaciones a las que gobiernos como
los nuestros en América Latina son incapaces de
sustraerse (Ej.: pago de la deuda externa).
De allí que haya que preguntarse: si en el propio
suelo estamos condicionados.....¿ qué nos espera en
tierra ajena?.
Ud. Sr. Bonasso, alega que no es cipayo - de esto
estoy convencido, y es por dicha razón que me atrevo a
escribirle - y que el gobierno nacional tampoco lo es.
En una parte de su intervención, como por abonar esa
aseveración, expresa que "en caso de intento de golpe
de Estado en Venezuela o una agresión a Cuba, seríamos
los primeros en expresar nuestra condena de manera
activa".
Entiendo que ello implica sustentar un total respeto y
reconocimiento hacia esos gobiernos. Sin embargo, ¡ Oh
nueva contradicción!, en otro momento Ud. admite "que
con el caso de Cuba el gobierno se abstuvo".
Quisiera saber el por qué de tal abstención en Ginebra
sobre supuestas violaciones de DD.HH. en Cuba. ¿Por
qué el gobierno argentino no votó a favor de Cuba?.
Reconoce Ud. que el imperialismo es nefasto, EE.UU.
mantiene en su lucha contra el socialismo un bloqueo
feróz e injusto contra Cuba, y desde la diplomacia
argentina no emana un claro y contundente NO al
bloqueo. ¿Así va a actuar también en Haití?.
Ud., Sr. diputado Bonasso, - en el tema de Haití -
dice "que el problema aquí no es ideológico sino de
decisión política". Francamente, pienso que el
problema sí es también ideológico, base de
sustentación de la consiguiente decisión política:
enviar tropas armadas, en el marco del esquema tutelar
trazado por el imperialismo. No alimentos¡ ;no ropas¡
; no medicamentos¡ ; no médicos¡ ; no técnicos¡, etc.
Curiosamente, los únicos gobiernos del continente que
acudieron con ayuda humanitaria significativa y de
manera desinteresada - y no envían tropas - han sido
los de Cuba y Venezuela.
Curiosamente, también, Cuba y Venezuela son los dos
únicos gobiernos de América Latina que están dando al
mundo un ejemplo de dignidad, cada uno con sus
procesos particulares.
Desde otro ángulo, Ud. afirma que "es rigurosamente
cierto que el derrocado presidente Jean-Bertrand
Aristide fue secuestrado y enviado en un avión fuera
del territorio nacional" y que por lo tanto "el
gobierno provisorio es ilegítimo".
La coherencia impondría en consecuencia asumir otra
postura alejada de toda intención de enviar tropas, ya
que esta decisión avala al actual gobierno ilegítimo
dirigido por el primer ministro de facto Gérard
Latortue (un ex funcionario de larga data de las
Naciones Unidas y que vivía cómodamente en Boca Ratón
en Florida).
En este sentido, por ejemplo, Venezuela ha expresado
que el derrocado presidente Aristide es el presidente
legítimo y que debe retornar al poder.
No es mi intención, ni remotamente, hacer aquí una
defensa del ex presidente Aristide. Sin duda su
gobierno fue corrupto y se cometieron toda clase de
abusos. De allí que el pueblo reaccionara en las
calles exigiendo su renuncia. Aristide defraudó las
expectativas que el pueblo haitiano depositara en él.
Considero, Sr. Bonasso, que es el pueblo y sólo el
pueblo haitiano el que debe decidir quien ha de
gobernarlo o dejar de hacerlo; no los intereses del
imperialismo, ni los grupos económicos espúreos, ni
las clases dominates (enemigas siempre del pueblo), ni
los grupos armados por la CIA norteamericana que Ud.
denunció correctamente en su intervención.
Toda lucha por mejores condiciones de vida tiene sus
costos. Sé que quienes detentan las riquezas de
nuestros pueblos al precio del hambre y la miseria de
millones de seres humanos, no están dispuestos a
perder sus privilegios mansamente. Al respecto, le
digo que confío en mi pueblo para encontrar el camino
de la victoria.
Sr. diputado Bonasso: valoro desde ya su paciencia al
leer esta carta, que no busca ser más de condena que
de esclarecimiento.
No quisiera finalizar, sin reiterar un último deseo:
Que nuestros gobiernos de América Latina no se
conviertan en los ejecutores del trabajo sucio que el
imperialismo ordena realizar en países hermanos.
Muchas gracias.
Saludo a Ud. atte.
Henry Boisrolin
Coordinador del Comité Democrático Haitiano en
Argentina
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