[R-P] [Enrique Oliva] Piqueteros
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Lun Jun 28 10:26:05 MDT 2004
PIQUETEROS: ¿CONSENSUAR SOLUCIONES O REPRIMIR?
28/VI/04
Por Enrique Oliva
Los piqueteros son el tema cotidiano obligado de todos
los argentinos y, según La Nación, “Raúl Castells es la cara
más visible de la TV”. Este sistema criollo de protesta ha
popularizado el término en todo el mundo. Aquí se lo quiso
minimizar desde sus comienzos hasta hace muy poco,
asignándoles poca vida. Sin embargo día a día crece ese
movimiento social en número (en especial jóvenes)
sorprendiendo asimismo por su notable grado de organización y
la contundencia de sus discursos.
Los medios de difusión se ven obligados a hablar de
miles y miles, marchando disciplinadamente durante muchas
horas. Además, se publica exagerada y enfermizamente
demasiado sobre quejas de automovilistas por los cierres de
calles (pero ninguno ha chillado al pasar los peajes sin
demora y sin pagar), exigiéndose la vigencia de las leyes
sobre libertades, sin excluir la libertad de morirse de
hambre o de frío. La palabra orden se repite hasta el
hartazgo, pero sin usar el término represión, porque nadie
quiere pagar sus costos. No se piensa en las dimensiones del
caos, o sea el desborde incontrolable de las masas en un país
con más de la mitad de sus habitantes en la pobreza y una
buena parte de ellos en indigencia desesperante. Pero sin
nombrarla, se exige con eufemismos la represión. ¿Supondrá
alguien que en caso de caos no correrán riesgos serios
personas e instituciones? Seguramente que al día siguiente de
ese comienzo, no tendremos medios de difusión posibles de
ver, leer o escuchar.
Los métodos y demandas de los piqueteros también cambian.
Ya no cortan tantas rutas, pero sus numerosos militantes se
hacen notar como dueños y señores de las calles, sin
competencia en ese campo de ningún otro tipo de corporación.
Partidos políticos y sindicatos, sin poder de convocatoria,
parecen no existir.
Los pedidos de los piqueteros, en sus últimas
movilizaciones, han consistido en solicitar comida y libros
escolares. ¿Es imposible acceder a ello, como un paso hacia
soluciones más sólidas, aunque seguramente insistirán luego
con otras justas demandas? Lo importante es ganar tiempo
hasta llegar a mejores remedios sociales. Algunos grandes
supermercados han hecho acuerdos, fijándoles cuotas que no
significan desastres en sus economías, evitando así destrozos
y saqueos, pues el hambre no espera.
Cuando los piqueteros reaccionan contra la
multinacional inglesa Repsol-YPF (si, inglesa, no española)
están poniendo en evidencia la antipatía de todos los
argentinos por sus abusos y ganancias usurarias. Esa empresa
castiga con sus altos precios en especial a los más pobres,
a los consumidores de gas envasado, porque las distribuidoras
de ese combustible no han invertido en más redes
domiciliarias de poco rendimiento, pero gananciosas al fin.
Cuando los piqueteros toman estaciones de ferrocarriles
que no cumplen con los servicios y exigen más subvenciones,
están mostrando el sentir de millones de argentinos estafados
y con ello han influido en la anulación de concesiones. Si
escrachan a los ladrones bancos extranjeros están expresando
la bronca de los ahorristas estafados. Si dicen “no pagar la
deuda externa con el hambre de la gente” y amenazando con
reaccionar, están apoyando al gobierno a mejor negociar con
los usureros bonistas internacionales, cosa que no hace la
clase política argentina.
También los piqueteros escrachan a otros símbolos
detestables como el FMI al entrar ¡horror! al vestíbulo del
Sheraton.
Al manifestarse los piqueteros frente a la embajada
yanqui, en número de 10.000 (según La Nación), han puesto en
evidencia, como ocurre en todo el mundo, la repulsa por la
arbitraria ocupación de Iraq.
Los muchachos del grupo “Quebracho”, que los medios
daban por desaparecido, para protestar contra el “envío de
tropas a apoyar la última de las invasiones de Estados Unidos
a Haití”, provocaron audazmente una situación peligrosísima.
Pensamos que el estado no se ha ocupado lo suficiente para
explicar mejor el problema.
Los 7 disparos que asesinaron a Martín Cisneros,
activista seguidor de Luís D’Elía, generó la indignada
reacción de ocupar una comisaría de La Boca, a cuyos miembros
implican en el crimen. Para colmo, allí encontraron fotos,
entregadas a un juez, de policías en orgía con prostitutas.
En la televisión vimos el sepelio de Martín Cisneros,
que dio lugar a la solidaridad y condena de todos los grupos
piqueteros, antes enfrentados. Hoy este tema, que no incluye
aquí, desplazó a segundo término en los medios al importante
viaje presidencial a China.
El piqueterismo criollo ya tiene contactos con
similares de otros países del continente, en especial los
movimientos indigenistas (que en Bolivia lincharon a un
alcalde corrupto) y los activos “sin tierra” brasileños.
Mientras, aquí la “justicia” despoja inconstitucionalmente a
humildes poblaciones originarias, a favor de terratenientes
extranjeros.
“Los cambios se producen por medios violentos”, ha
afirmado Raúl Castells y debe tenerse en cuenta. No demoremos
el comenzar a dialogar, sin cerrar puertas a la esperanza de
soluciones. Es la tarea más apremiante del momento. Es muy
urgente y de todos, sin empujar a una represión que llevaría
a un caos sangriento de impredecibles consecuencias.
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
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"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de
Buenos Aires, 1822
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