[R-P] E.Oliva: Guatemala y la demencia
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Mar Jun 22 12:11:01 MDT 2004
GUATEMALA: A 50 AÑOS DEL GOLPE DE LA CIA
22/VI/04 Por Enrique Oliva
El pasado viernes 18 de este mes de junio del 2004, se
cumplieron 50 años de la dramática intervención de la CIA en
Guatemala por medio de un golpe militar organizado en
Honduras para derrocar al vecino presidente constitucional
Jacobo Arbenz. Todavía recordamos las fotos de este popular
político difundidas por agencias internacionales, mostrándolo
casi desnudo en el momento de ser expulsado de su país, días
después de ser capturado, para morir en 1971 exiliado en
Méjico.
Aquel golpe descarado y con el fin anunciado de impedir
un proceso revolucionario que venía realizando una justiciera
reforma agraria en Guatemala, donde el mayor terrateniente
era la multinacional United Fruit que dominaba el mercado
continental de frutos tropicales.
Tres meses antes se había realizado en Caracas la
Décima Conferencia de Cancilleres de la OEA. Ese ente
continental, creado en 1948 en Bogotá, coincidiendo
“casualmente” con los sangrientos disturbios provocados por
el asesinato del líder popular Jorge Eliécer Gaitán. La OEA
reemplazó a la Unión Internacional de Repúblicas Americanas,
nacida en 1890 durante la Primer Conferencia Internacional
Panamericana. Estos organismos se inventaron y fueron siempre
funcionales al Departamento de Estado, y sus intereses
políticos y económicos, sin el más mínimo provecho para los
pueblos no yanquis del continente.
Cuántos tuvimos el privilegio de integrar la delegación
argentina a aquella Conferencia de Caracas, nunca olvidaremos
como los venezolanos defendieron la verdad histórica, y en
vez de llamarla Décima exigieron y consiguieron, al menos
durante el desarrollo del evento que se la llamara Undécima.
¿Por qué? Porque no debía pasarse por alto que el primer
Congreso Anfictriónico de Repúblicas Suramericanas, donde no
se invitó a Estados Unidos, fue convocado por el Libertador
Simón Bolívar, iniciando sus sesiones el 22 de junio de 1826
en Panamá y sin la participación del Gran Hermano. Es decir,
se había efectivizado 64 años antes, cuando Panamá era parte
de la Gran Colombia y Colombia era suramericana.
Otra ironía. A raíz de la reunión de la OEA de 1954, se
inauguró el entonces principal hotel de Caracas, el llamado
Tamanaco, en honor al cacique que tanto luchó contra los
españoles por la independencia de su pueblo y su Río Orinoco.
En aquella oportunidad se nos mostró en el Lago Maracaibo,
un lastimoso grupo de casuchas lacustres ocupadas por
supuestos indígenas descendientes del valeroso Cacique. Ya no
tenían tierras pues sus viviendas estaban montadas sobre
pilones de madera en pleno centro petrolero multinacional del
Lago Maracaibo.
Pero volvamos a la Reunión de Cancilleres de la OEA de
1954. La delegación argentina fue encabezada por el
canciller del General Juan Perón, Jerónimo Remorino. Allí
viajamos, como todos, sabiendo que el objetivo marcado por
Estados Unidos era sacar una resolución de condena al
gobierno “comunista” guatemalteco de Jacobo Arbenz. Su delito
consistía en ser un patriota popular que tuvo la osadía de
formalizar la necesaria reforma agraria en su país. Eso iba
contra la “sagrada” propiedad privada.
La delegación yanqui estuvo dirigida por el
Secretario de Estado John Foster Dulles, quien era el
principal accionista y “ex” abogado de la todopoderosa United
Fruit. De esa empresa había sido presidente Allen Dulles,
quien abandonó ese cargo, pero no su condición de accionista,
en conducta similar a la de su hermano, para ocupar las
funciones de director de la CIA.
La conferencia duró más de lo previsto a causa de la
dura batalla de discursos con acusaciones de los
norteamericanos, desmentidas documentadamente, una por una,
por el joven y brillante canciller de Guatemala Guillermo
Toriello asesorado entre otros por un gran luchador contra el
imperio, amigo sincero de la Argentina que le dio refugio, un
indio maya, quien 13 años después mereciera el Premio Nobel
de Literatura de 1967, Miguel Angel Asturias. Contra la
seriedad de los argumentos que se le oponían, en dos
oportunidad John Foster Dulles se descontroló. Desahogó sus
nervios quebrando un lápiz que siempre tenía entre sus manos
y lo arrojaba fuera de su sitial, remplazándolo por otro. En
el momento de la votación, agitando su lápiz llamó a un
colaborador y le ordenó que corriera a despertar a un anciano
canciller de un país centroamericano, quien pronto se informó
que debía votar en contra de Guatemala.
Al fin, Dulles logró la resolución condenatoria de la
OEA con las solas abstenciones de México y Argentina. Y 3
meses después la fuerza mercenaria organizada y armada por su
hermano, caía destructora sobre la progresista Guatemala.
Aquel Secretario de Estado del entonces presidente
Eisenhower, fue un siniestro personaje demasiado influyente
en la política exterior norteamericana. Hombre de modales
groseros, impetuoso y poco culto, marcó su época con
numerosos errores diplomáticos cuyas consecuencias se sufren
hasta hoy. Otro halcón furioso, el Secretario de Defensa
Forrestal, contemporáneo de Dulles, fue también un loco de la
guerra; cuando le pidieron la renuncia se desestabilizó
debiendo ser internado en un hospital de la Marina, en
California, y a los pocos días salió semi desnudo de su
habitación, corrió por un pasillo gritando desaforado:
“¡Vienen los comunistas!...¡Vienen los chinos!” y se arrojó
al vacío desde un piso 16.
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
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"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de
Buenos Aires, 1822
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