[R-P] Un artículo de Alberto Buela

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Lun Jun 21 21:12:09 MDT 2004


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From:           	Alberto Buela




Ni izquierda ni derecha: pensamiento popular

Alberto Buela (*)

El lúcido pensador italiano Marcello Veneziani comienza un bello 
artículo sobre el antiglobalismo con la siguiente observación: " Si 
te fijas en ellos, los anti-G8 son la izquierda en movimiento: 
anarquistas, marxistas, radicales, católicos rebeldes o progresistas, 
pacifistas, verdes, revolucionarios. Centros sociales, monos blancos, 
banderas rojas. Con el complemento iconográfico de Marcos y del Ché 
Guevara. Luego te das cuenta de que ninguno de ellos pone en 
discusión el Dogma Global, la interdependencia de los pueblos y de 
las culturas, el melting pot y la sociedad multirracial, el fin de 
las patrias. Son internacionalistas, humanitarios, ecumenistas, 
globalistas. Es más: cuanto más extremistas y violentos son, más 
internacionalistas y antitradicionales resultan".(1)

Se da cuenta que la oposición desde la izquierda a la globalización 
es sólo una postura que se agota en una manifestación. Seattle, 
Génova, Nueva York, Porto Alegre, pero no pasa nada, "el mundo sigue 
andando" como decía Discepolín. Es que la política del " progresismo" 
como ha observado agudamente el filósofo, también italiano Massimo 
Cacciari, ordena los problemas pero no los resuelve.(2) 

De esto mismo se percata el sociólogo marxista más significativo de 
Iberoamérica, Heinz Dieterich Steffan(3) quien en un reciente 
artículo señala: " Si la tarea actual de todo individuo 
anticapitalista es, por lo tanto, absolutamente clara: ¿Por qué "la 
izquierda" y sus intelectuales no la encaran? ¿Por qué repiten en 
foro tras foro la misma letanía sobre la maldad del neoliberalismo y 
se contentan con sus ritualizadas propuestas terapeúticas inspiradas 
en Keynes, Tobin y Stiglitz? ¿Por qué no convierten la realidad 
capitalista en objeto de transformación antisistémica, en lugar de 
mantenerla como muro de lamentaciones?"(2)

El fracaso rotundo de la izquierda, hoy rebautizada "progresismo", es 
que, además de no haber elaborado, deglutido sería el término exacto, 
la derrota del "socialismo real" con la implosión soviética y la 
caída del Muro, no reelaboro sus categorías de lectura, y se quedó 
anclado al mundo categorial de Marx, Engels, Lenín, Rosa Luxemburgo y 
eventualmente Trotsky, haciendo arqueología política.

Lo más significativo del siglo XX, la escuela neomarxista de 
Frankfurt, luego de los esfuerzos de Adorno, Apel, Cohen y Marcuse, 
termina con el publicitado Habermas y su teoría del consenso(sin 
percatarse que el consenso siempre ha sido de los poderosos entre sí) 
y sus discípulos aventajados James Bohman y Leo Avritzer con su 
teoría de la democracia deliberativa o "chamuyera", que como un nuevo 
nominalismo pretende arreglar las injusticias políticas, económicas y 
sociales con palabras. Conversando en una especie de asambleísmo 
permanente.

Si la izquierda está liquidada ¿qué queda de la derecha?. ¿se puede 
esperar algo de ella?.

De la derecha clásica, tanto del nacionalismo orgánico o integral al 
estilo de Charles Maurras, como del fascista de Mussolini o del 
católico de Oliveira Salazar no queda nada. Sólo trabajos de 
investigación históricos y pequeños grupos políticos sin peso en sus 
sociedades respectivas. 

Eso sí, queda como derecha el neo conservadorismo estadounidense y 
los gobiernos que le son afines. Y de esta derecha liberal, la única 
que existe con peso político, solo se puede esperar que las cosas 
empeoren para la salud y el bienestar de los pueblos.

Si esto es así, denunciamos una vez más de entre las cientos de veces 
que lo hemos intentado mostrar, que la dicotomía izquierda-derecha es 
estrecha, por no decir falsa, para encarar una lectura adecuada de la 
realidad.

Hoy situarse a la izquierda o a la derecha es no situarse, es 
colocarse en un no-lugar, sobre todo para el pensador(rechazo de 
plano el término intelectual) que pretende elaborar un pensamiento 
crítico. Y el único método que hoy puede crear pensamiento crítico es 
el disenso. Disenso no sólo con el pensamiento único y políticamente 
correcto sino también y sobre todo, con el orden constituido, con el 
statu quo vigente.

El disenso es estructuralmente una categoría del pensamiento popular, 
en tanto que el consenso, como vimos, es una apropiación de la 
izquierda progresista para lograr la democracia deliberarativa que 
tiene mucho de ilustrada, y también, aunque en otro sentido, 
propiedad del liberalismo como acuerdo de los que deciden, de los 
poderosos( G8, Davos, FMI, Comisión trilateral, Bildelbergers, etc.).

El disenso que se manifiesta como negación tiene distinto sentido en 
el pensamiento popular que en el culto. En este último, regido por la 
lógica de la afirmación, la negación niega la existencia de algo o 
alguien, en tanto que en el pensamiento popular lo que se niega no es 
la existencia de algo o alguien, sino su vigencia. La vigencia puede 
ser entendida como validez, como sentido.(5) El disenso niega el 
monopolio de la productividad de sentido a los grupos o lobys de 
poder, para reservarla al pueblo en su conjunto, más allá de la 
partidocracia política.

La alternativa hoy es situarse más allá de la izquierda y la derecha. 
Consiste en pensar a partir de un arraigo, de nuestro genius loci 
dijera Virgilio. Y no un arraigo cualquiera sino desde las 
identidades nacionales, que conforman las ecúmenes culturales o 
regiones que constituyen hoy el mundo. Con esto vamos más allá 
incluso de la idea de estado-nación, en vías de agotamiento, para 
sumergirnos en la idea política de gran espacio y cultural de 
ecúmene.

Desde estas grandes regiones es desde donde es lícito y eficaz 
plantearse el enfrentamiento a la globalización o americanización del 
mundo. Hacerlo como pretende el progresismo desde el humanismo 
internacional de los derechos humanos, o desde el ecumenismo 
religioso como ingenuamente pretenden algunos cristianos, es hacerlo 
desde un universalismo más. Con el agravante que su contenido 
encierra un aspecto de loable, pero vacuo, inverosímil y no eficaz a 
la hora del enfrentamiento político.

Pero este enfrentamiento se está dando igual, a pesar de la falencia 
de los pensadores en no poder elaborarlo aún, a través del 
surgimiento de los diferentes populismos, que más allá de los reparos 
que presentan a cualquier espíritu crítico, están cambiando, como 
observa Robert de Herte(4) las categorías de lectura. Así la 
oposición entre burgueses y proletarios de la izquierda clásica va 
siendo reemplazada por la de pueblo vs. oligarquías, sobre todo 
financieras y las de izquierda y derecha por la de justicia y 
seguridad. 

Así, mientras que desde la izquierda progresista la crítica a la 
globalización queda limitada a la no extensión de sus beneficios 
económicos a la humanidad sino sólo a unos pocos. Porque la 
izquierda, por su carácter internacionalista no puede denunciar el 
efecto de desarraigo sobre las culturas tradicionales y sobre las 
identidades de los pueblos. Su denuncia se transforma así, en un 
reclamo formal para que la globalización vaya unida a los derecho 
humanos. 

En cambio, es desde los movimientos populares que se realiza la 
oposición real a las oligarquías transnacionales. Es desde las 
tradiciones nacionales de los pueblos donde mejor se muestra la 
oposición a la sociedad global sin raíces, a ese imperialismo 
desterritorializado del que hablan Hardt y Negri . Es desde la 
actitud no conformista que se rechaza la imposición de un pensamiento 
único y de una sociedad uniforme, y se denuncia la globalización como 
un mal en sí mismo.

Es que el pensamiento popular, si es tal, piensa desde sus propias 
raíces, no tienen un saber libresco o ilustrado. Piensa desde una 
tradición que es la única forma de pensar genuinamente según Alasdair 
MacIntayre(6), dado que "una tradición viva es una discusión 
históricamente desarrollada y socialmente encarnada". Por lo que les 
resulta imposible a los pueblos y a los hombres que los encarnan 
situarse fuera de su tradición. Cuando lo hacen se desnaturalizan, 
dejan de ser lo que son. Son ya otra cosa. 









1.- El antiglobalismo de derecha. Marcello Veneziani (1955) 
periodista del Giornale y del Menssaggero y colaborador con la Rai, 
es autor de varios ensayos entre los que se destacan: La rivoluzione 
conservatrice in Italia(1994), Porcesso all´Occidente(1990) y 
L´Antinovecento(1996). Podemos inscribirlo dentro de la corriente de 
pensamiento no-conformista. 

2.- Massimo Cacciari(1944).Filósofo, diputado del PC y Alcalde de 
Venecia hasta 1993. Autor de varios ensayos: L´Angelo 
necesario(1986), Dell´Inicio(1990), Dran: Meridianos de la decisión 
en el pensamiento contemporáneo(¡992), Geo-filosofia 
dell´Europa(1995). Pensador disidente de la izquierda europea. 

3.-La bancarrota de la izquierda y sus intelectuales(3|1-3-04). Heinz 
Dieterich Steffan, es sociólogo y profesor en la UNAM de Méjico y 
columnista del diario El Universal. Predicador itinerante en todos 
los países de Nuestra América de un nuevo proyecto histórico del 
marxismo. Es autor de una treintena de libros entre los que se 
destacan: El fin del capitalismo global(1999) y La crisis de los 
intelectuales en América Latina(2003)

4.- Robert de Herte es el seudónimo de Alain de Benoist(1943). Editor 
de las revistas Eléments y Krisis y autor de innumerables trabajos 
entre los que cabe recordar Vu du droite(1977), Orientations pour des 
années décisives(1982), L´empire intérieur(1995), Au-dela des droits 
de l´homme(2004). Es el más significativo pensador de una corriente 
de pensamiento no conformista, alternativa y antiigualitarista en 
donde se destacan, entre otros, Guillaume Faye, Robert Steuckers, 
Julien Freund, Alessandro Campi, Claude Karnoouh, Tarmo Kunnas, 
Thomas Molnar, Domminique Venner, Pierre Vial, Javier Esparza, 
Giorgio Locchi, etc. 

5.- Sobre la relación entre pensamiento popular y negación puede 
consultarse con provecho el libro La negación en el pensamiento 
popular(1975) del filósofo argentino Rodolfo Kusch(1922-1979), así 
como nuestro trabajo: Papeles de un seminario sobre G.R.Kusch(2000). 

Entre los no pocos filósofos originales que ha dado la Argentina 
(Taborda, de Anquín, Guerrero, Cossio, Rougés) Gunther Rodolfo Kusch 
ocupa un destacado lugar. No sólo por la originalidad de sus 
planteamientos filosóficos sino además porque los mismos han generado 
toda una corriente de pensamiento a través de la denominada filosofía 
de la liberación en su rama popular. 



6.-Alasdaire MacIntyre(1929) es un filósofo escocés que vive y enseña 
en los Estados Unidos y que se destacó por su crítica a la situación 
moral, política y social creada por el neoliberalismo. Sus trabajos 
son el basamento de todo el pensamiento comunitarista norteamericano. 
Sus libros más destacados son: After Virtue(1981), Whose 
Justice?Which Rationality?(1988), Three rival versions of moral 
enquiry(1990). 

(*) filósofo

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Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar

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"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de 
Buenos Aires, 1822
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