[R-P] Dos sobre trabajo infantil
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Mie Jun 16 08:45:28 MDT 2004
[Los únicos privilegiados]
BUENOS AIRES, 16(PSI).- ALERTARON A LOS GOBIERNOS
SOBRE LOS NIÑOS EN EL SERVICIO DOMÉSTICO.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) con motivo de la
conmemoración el pasado día 12 del tercer Día Mundial contra el
Trabajo Infantil formuló un llamado de alerta a los gobiernos del
mundo sobre los niños que trabajan en el servicio doméstico. En base
a datos de esa entidad, el representante de Unicef en Buenos Aires
señaló que hay "cerca de dos millones" de niños y niñas con sus
derechos vulnerados en labores domésticas desde lavaplatos a
actividades en las que se exponen a abusos sexuales. La OIT advirtió
que "muchos niños que trabajan en el servicio doméstico son víctimas
de explotación" y que "al limpiar, cocinar, cuidar a los hijos de su
empleador o realizar tareas pesadas en la casa, se les priva de
derechos que, como niños, les reconoce la legislación internacional".
Así, entre los principales derechos vulnerados la organización
enumeró el derecho a jugar; a visitar a su familia y sus amigos, el
derecho a un alojamiento decente y a la protección contra el acoso
sexual o los abusos físicos o psicológicos. "Los niños que trabajan
en domicilios privados carecen de la protección a la que tienen
derecho. A diferencia de otros trabajadores, viven en el interior de
las casas, donde nadie puede presenciar los malos tratos y la
opresión a que están sometidos", sostuvo la OIT. Al respecto, el
director ejecutivo de Unicef en Buenos Aires, Jorge Rivera Pizarro,
opinó que "hay mucho trabajo invisible que es lo que el informe de la
OIT este año a nivel de América latina destaca y que es éste como
trabajo oculto que se realiza con el trabajo infantil doméstico".
Según el dirigente, son "cerca de 2 millones de niños y niñas, según
las cifras que ha divulgado la OIT recientemente, quienes participan
en esta actividad donde son expuestos a diversos tipos de violación
de sus derechos: desde lavar los platos hasta actividad física que
obviamente es exposición al abuso sexual y otras formas de violentar
su integridad". "En este informe de lucha contra el trabajo infantil,
se llama muy fuertemente la atención de la sociedad sobre esos
trabajos invisibles, específicamente de lo que es el trabajo
doméstico", agregó Rivera Pizarro. De acuerdo con los datos
difundidos por la OIT, el trabajo infantil provoca 22 mil muertes al
año en todo el mundo y uno de cada seis niños está sometido a
trabajos nocivos para su salud mental, física y para su desarrollo
emotivo. Para la OIT, 246 millones de niños están obligados a
trabajar en todo el mundo, 73 millones tienen menos de diez años y
127 millones menos de 14 años, sobre todo en la región de Asia y
Pacífico. Además, en el caso particular del servicio doméstico, la
agencia de la ONU para el Trabajo estimó que "10 millones de niños"
trabajan en casas de familias mientras que 8,4 millones viven en
condiciones de esclavitud, víctimas de la trata de blancas, la
prostitución, de la pornografía y otras actividades ilícitas".- XXX
MENDOZA, 16(PSI).- HISTORIA DE NIÑOS QUE TRABAJAN.
(por Pablo Icardi del matutino Los Andes).
El hombre de gabán azul prende su pucho con elegancia y reflexiona:
"Cuánto puede costar hacer un encendedor de estos si te lo venden a
50 centavos. Estos chinos hacen cualquier cosa a dos mangos", dice el
cincuentón, bien arreglado, mientras le da una propina al mismo niño
que le vendió el comentado encendedor, y que pasó mucho más
desapercibido para él que los chinos que lo fabricaron. El pequeño
vendedor ambulante se llama Rodrigo, tiene 12 años y trabaja en la
calle desde los 6. Eso le dio al chico una astucia digna de asombro.
"Estoy ahorrando para poder vivir solo. Empecé a trabajar para ayudar
en mi casa. Después empecé a comprarme mis cosas y ya tengo algo.
Aquí hay que estar despierto para ganar plata", cuenta Rodrigo. Pero
en el apuro por ganar plata, le quedaron algunas cosas de niño
pendientes: dejó la escuela tres veces (aunque promete volver) y casi
no se pone pantalones cortos. Con casi la misma edad, pero en otro
lado de la Ciudad de Mendoza, Carolina vive algo similar. Aunque a
diferencia de Rodrigo, a ella se le nota más la ingenuidad de su edad
y trabaja en un ambiente aparentemente menos "hostil". "No me canso
mucho. La señora me trata bien y me ayudan a estudiar", cuenta la
adolescente de 14 años, mientras barre una pituca casa de la Sexta
Sección. Ella entró a trabajar en esa casa por recomendación de su
madre, que también se emplea en servicio doméstico en viviendas
vecinas. Carolina no dejó la escuela y, más aún, es una de las
mejores alumnas de su grado. Pero le queda poco tiempo para jugar. De
manera menos dramática que en países africanos, tal vez más
disimulados o, peor, con el acostumbramiento de los mendocinos como
cómplice, en la provincia hay chicos que se deben olvidar de su edad
para trabajar. Desde tareas sencillas como cuidar hermanos, hasta
trabajos más pesados como arar la tierra o cargar bultos, muchos de
los "oficios" realizados por los niños están socialmente aceptados a
pesar de lo perjudiciales que son. Ejemplos sobran: chicos que dejan
de jugar en el verano para ser cosechadores, malabaristas que se
paran en los semáforos ante la mirada de los conductores y empleados
en tareas domésticas. No hay cifras globales de la provincia, pero la
Comisión Provincial Para la Erradicación del Trabajo Infantil está
realizando un estudio a través del cual ya se determinó que en el
Gran Mendoza hay unos 22 mil niños que trabajan, según reveló Los
Andes en la edición del 23 de mayo último. Pero la encuesta sólo
incluye a chicos escolarizados, por lo cual muchos quedaron fuera.
"Este año hubo menos deserción. Los momentos críticos empiezan en
setiembre, con los calores. Ahí los chicos empiezan a tomarle gusto a
la calle y otros necesitan trabajar", cuenta una maestra de una
escuela de Capital.
Las manos pequeñas de Gabriel son una ventaja
para atar el mimbre y las artesanías de totora. Para su padre,
transmitirle el oficio es un orgullo. Esa transferencia se convierte
algunas veces en mano de obra para agilizar la producción. El niño
tiene algunos pequeños cortes, producto del trabajo. Contando los
nudos de totora que necesita para hacer algunas artesanías, Gabriel
aceleró su aprendizaje de los números. "Me gusta lo que hace mi
papá", dice tímidamente, mientras espera clientes bajo la lluvia en
una esquina. Muchos de los niños trabajadores empiezan heredando
oficios de sus casas, o para cubrir alguna falta. Otros empleos están
aggiornados a la crisis, como los niños que acompañan a sus padres
para buscar basura reciclable. Para otros la relación es más
traumática y esconden historias de abuso. Francisco comenzó a
trabajar vendiendo tortitas y empanadas en la Facultad de Ciencias
Políticas. Su simpatía fue siempre la mejor estrategia de marketing y
creció llevando plata a su casa. Lo que ningún cliente logró
descubrir en la Facultad es que que muchas veces la simpatía de
Francisco era forzada, porque en su casa lo obligaban a trabajar.
Cansado de que lo explotaran, quiso dejar y a cambio recibió una
golpiza. Tuvo que dejar la casa y ahora, con 14 años, trabaja en una
joyería. "Me da miedo que a mis hermanos les pase lo mismo", dice
preocupado.
Feliberto Aguilar tiene 9 años y trabaja en
un horno de Cerro Blanco, cerca de la ciudad boliviana de Cochabamba.
En el mundo hay 246 millones de niños que trabajan y 73 millones son
chicos menores de 10 años. Pero este drama no afecta sólo a los
países subdesarrollados, en especial de África. En las economías
desarrolladas, hay 2,5 millones de niños que trabajan. Cada año, 22
mil niños mueren como consecuencia de accidentes relacionados con el
trabajo.
Entre los empleos que deben realizar
algunos niños y adolescentes en Mendoza hay algunos que, por
tradición, están arraigados en la gente y aceptados. Es el caso de
los cosechadores y trabajadores rurales. Desde el sindicato de los
trabajadores agrícolas, están trabajando para derrumbar ese concepto
para crear conciencia en las familias. Otros niños directamente deben
hacer trabajos forzados. Los hornos de ladrillos son marcados por
muchos como uno de esos lugares. En Mendoza el trabajo infantil en
ese sector tomó auge en la época de la convertibilidad. Muchas
familias de países limítrofes, como Bolivia y Perú, llegaron para
buscar alguna posibilidad y la encontraron en ese rubro. Entre sus
costumbres está que toda la familia trabaje, por eso muchos se
instalaron en los hornos. Hoy la actividad no es rentable para los
extranjeros, y hay menos chicos trabajando en los hornos de El
Algarrobal. "Los chicos ayudan a llevar los ladrillos adentro del
horno y a apilarlos para que se sequen, pero hoy hay menos", cuenta
Hugo, mientras trabaja en uno de los hornos del distrito de Las
Heras.- XXX
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
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"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de
Buenos Aires, 1822
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