[R-P] Sobre Kloacas y Sirenas
edgar smith
condornacional en yahoo.com.ar
Mie Jun 16 06:05:04 MDT 2004
El Complejo de Ulises o el Síndrome de la perplejidad
M E N T I R A S Y M E D I O S
16 de junio de 2004
Racionalidad y medios masivos, los académicos y el
caso Chávez
El Complejo de Ulises o el Síndrome de la perplejidad
José Padrón G.
Rebelión
---------------------------------
Llegarás primero a las sirenas, que encantan a cuantos
hombres van a su encuentro.
Aquel que imprudentemente se acerca a ellas y oye su
voz, ya no vuelve a ver a su esposa ni a sus hijos
rodeándolo, llenos de júbilo, cuando torna a su hogar;
las sirenas lo hechizan con el sonoro canto, sentadas
en una pradera en el centro de un enorme montón de
huesos de hombres putrefactos cuya piel se va
consumiendo.
(Homero: Odisea, Canto XII).
En casi todas las mitologías existentes, las sirenas
son bellas y desinhibidas. El único defecto que tienen
es el de no poder hablar. Emiten sonidos que embriagan
a cualquier mortal o hablan en lenguas incomprensibles
que impiden la comunicación.
(Pedro Palau Pons: Sirenas, las Hadas del Océano).
---------------------------------
En su Odisea, Homero nos habla de unos guerreros
griegos al mando de Ulises que, de regreso a casa
luego de la guerra con Troya, entre los tantos
castigos de desorientación a que fueron sometidos por
la ira de los dioses troyanos, tuvieron que
enfrentarse a las Sirenas, unos seres extraños que
tenían la importante capacidad seductora para hacer
que sus víctimas perdieran su norte y olvidaran todo
aquello en lo que hasta entonces habían creído, al
punto de que ya no serían capaces ni siquiera de
reconocer a su propia familia, a su propia esposa e
hijos. Las Sirenas podían lograr que cualquier hombre
olvidara su propia memoria histórica y que perdiera el
mapa de su propia vida y de sus propios recuerdos y
objetivos personales. Esto no lo lograban con
razonamientos ni con argumentaciones, ya que no podían
hablar, sino con unos extraños sonidos embriagadores
cuyo poder radicaba, precisamente, en la eliminación
del lenguaje y de la racionalidad. Básicamente, las
Sirenas eran unos seres cuyo poder seductor radicaba
justamente en la irracionalidad, en el no- lenguaje,
en la no-palabra y en el no-pensamiento. De ese modo,
las víctimas de las Sirenas dejaban de ser ellos
mismos, perdían cualquier noción acerca de su
trayectoria de vida, perdían su identidad cognitiva y,
para decirlo en las mismas palabras de Homero, ya no
volvían "a ver a su esposa ni a sus hijos rodeándolo,
llenos de júbilo, cuando torna a su hogar". En efecto,
perderían sus más elementales nociones de 'hogar',
'esposa' e 'hijos', entendiendo por esto sus teorías
personales, sus creencias de vida y, en fin, todos sus
puntos de referencia y todas sus bases de estabilidad
mental.
Los Medios de Comunicación Masiva (MCM), en especial
aquellos cuyos dueños amasan su fortuna personal sobre
la base de desorientar y confundir mediante "sonidos
que embriagan a cualquier mortal", equivalen a las
Sirenas de Homero. Los académicos que sucumben ante
los Medios Masivos sacrificando sus propias creencias
y sus propias teorías equivalen a las víctimas de las
Sirenas. Se comportan como Ulises, quien, habiéndose
mandado a atar por haber sido advertido, una vez que
oyó el canto de las sirenas pedía que lo desataran y
que lo dejaran ir tras ellas, olvidando así todas las
referencias previas, incluyendo las advertencias de
Circe. Su estado mental con respecto a todas sus
nociones previas, en particular con respecto a las
advertencias que había recibido de Circe, puede
describirse como un estado de desconcierto, de
PERPLEJIDAD, por efecto del canto de las sirenas.
El complejo de Ulises podría describir el
comportamiento de aquellas personas que, a partir de
una determinada experiencia, comienzan a actuar,
hablar y pensar de modo inconsistente con lo que hasta
ese momento siempre habían declarado como su sistema
de creencias, normas y valores. Ante tal cambio, su
estado mental se traduce en confusión, desconcierto y
perplejidad. Los rasgos de ese estado cognitivo,
conforman todo un cuadro típico, el síndrome de la
Perplejidad(1). Ocurre que el modo en el cual
reaccionan frente a esa nueva experiencia que están
viviendo no logra ser coherente con su anterior
sistema de creencias, valores y normas, el que siempre
habían declarado, y entonces ya no saben cómo
responder al compromiso de coherencia al que todo
individuo está obligado: no saben si la falla está en
el mismo sistema que siempre habían declarado o si, en
cambio, por debajo de ese sistema declarado, en
realidad siempre funcionó otro sistema inconfesado (y,
tal vez, inconfesable) que sí es consistente con sus
nuevos comportamientos, pero que ellos nunca
reconocieron o no quisieron reconocer. Toda esta duda,
esta dificultad en armonizar sus propios compromisos
de coherencia, se expresa en un absoluto silencio ante
los argumentos, en una tendencia a las conductas
viscerales, en racionalizaciones constantes y en una
gran orfandad intelectual. Al hablar de conductas
'viscerales' o de 'visceralidad' me refiero a la
negación de la racionalidad, conformada por el doble
hecho siguiente: primero, la persona no logra
responder a ningún argumento o razonamiento que
impugne su conducta, actitud o modo de pensar y, sin
embargo, persevera en esa conducta o actitud, aun sin
argumentos que la justifiquen racionalmente; y, en
segundo lugar, la persona enfoca los hechos bajo el
filtro primario de alguna emoción o sentimiento frente
a esos hechos. Cuando ocurre este hecho doble, estamos
frente a la 'visceralidad'. Es probable, por ejemplo,
que muchos lectores, al recor rer estas líneas,
sientan un odio fuerte hacia el contenido expresado,
pero además, probablemente no tengan buenos
contra-argumentos. Serán entonces lectores viscerales.
De ese modo, los Perplejos o los Ulises son incapaces
de responder a muchos argumentos serios y se limitan
sólo a calificar: "el coño'e madre de Chávez", el
"mico- mandante", el "dictador asesino", etc.,
expresiones que revelan un fuerte odio, desligado de
cualquier razonamiento susceptible de crítica.
Aunque el Complejo de Ulises o el Síndrome de la
Perplejidad, parecen ser válidos para cualquier
persona, en el caso de los académicos es más
llamativo, por el hecho de que los académicos suelen
caracterizar su propio desempeño profesional
precisamente mediante la declaración casi permanente
de creencias, normas y valores. Están obligados a
escribir artículos, a dar clases, a emitir juicios en
reuniones y eventos, etc., con lo cual inexorablemente
expresan su apego a ciertas teorías, a ciertas
ideologías y a ciertas posturas filosóficas y éticas,
de modo que, mientras no se produzca ninguna
'situación- límite' (el tipo de situaciones críticas
que la sabiduría popular venezolana describe como "la
hora de las chiquiticas"), sus declaraciones
teórico-ético-normativas no se exponen a ninguna
confrontación con la realidad. En ese caso, en los
períodos sin crisis, los académicos pueden vivir
felices predicando tal o cual cosa, pontificando sobre
tal o cual problema, etc. Pero, una vez que surge
alguna de esas 'situaciones-límite' que ponga en
confrontación la realidad con sus propios sistemas de
creencias, valores y normas, entonces es cuando uno
puede evaluar qué tan consistentes son realmente los
académicos. Muchos de ellos salen fortalecidos ante
estas situaciones-límite y entonces uno los admira por
esa consistencia que pasa las pruebas de la
experiencia. Pero muchos otros se comportan como
Ulises y padecen del Síndrome de la Perplejidad. Con
esto quiero decir que, al referirme a los académicos
con el Complejo de Ulises, no me refiero a todos los
académicos anti-chavistas, ya que muchos de éstos,
desde bastante antes del caso Chávez, siempre
declararon sus ideales oligárquicos, neoliberalistas,
neocapitalistas e individualistas "meritocráticos",
por lo cual no podemos achacarles ningún tipo de
inconsistencias entre sus comportamientos políticos
actuales y sus anteriores declaraciones teóricas,
normativas y valorativas. Por tanto, ellos quedan excl
uidos de esta crítica. Y, en el otro lado, están
aquellos que desde siempre habían declarado sus
férreas convicciones hacia la justicia social y hacia
la necesidad de eliminar los privilegios y de
redistribuir la riqueza social y ahora, ante el caso
Chávez, simplemente están apoyando algo en lo que
siempre creyeron, de modo que para ellos Chávez no es
interesante como persona, sino como representación
empírica de toda una estructura teórica universal de
la cual son parte las relaciones de dominación y las
estructuras de distribución de la riqueza, entre
otras. En ambos casos, la consistencia es admirable.
Pero no son nada admirables las reacciones
incongruentes, contradictorias y relativistas.
Entre los tantos fenómenos sociales y psicológicos que
se han puesto de manifiesto en Venezuela a raíz del
caso Chávez (este caso, inesperadamente, convirtió a
Venezuela en todo un auténtico ámbito empírico y en un
laboratorio de investigaciones sociales, psicológicas
y antropológicas, lamentablemente desperdiciado por
nuestros investigadores sociales), uno de los más
curiosos es el de las reacciones de buena parte de los
académicos ante el conflicto entre la clase de los
privilegiados y un gobierno ante el cual dicha clase
ve amenazados sus privilegios.
Uno de los más característicos grupos pertenecientes a
la clase de los privilegiados es el de los grandes
empresarios, sobre todo aquellos que lo son en
términos macro-corporativos globalizados(2). Y, dentro
de éstos, los dueños de medios de comunicación masiva
(MCM) son altamente típicos y representativos. En
consecuencia, los MCM venezolanos (y también los
internacionales, que al fin y al cabo son la misma
familia macro-corporativa globalizada) han orientado
de modo drástico y radical toda su función a salir del
gobierno de Chávez, por la vía más inmediata posible,
siguiendo aquel célebre principio de que "el fin
justifica los medios", transformado en una versión más
moderna: "el fin lo justifican los medios (los MCM)".
Ocurrió entonces que los MCM, a cuya influencia el
ciudadano común se ve sometido en más de un 25% de su
tiempo semanal, decidieron actuar como las Sirenas de
Ulises: sistemáticamente callaron información,
difundieron información falsa, tergiversaron
información válida, deformaron información
original..., en fin, cambiaron la percepción del
mundo-objeto. En lugar de información sobre ese mundo,
en lugar del lenguaje y en lugar del razonamiento,
utilizaron esos extraños "sonidos que embriagan a
cualquier mortal o hablan en lenguas incomprensibles
que impiden la comunicación". A estas alturas hay ya
en todo el mundo numerosos trabajos de investigación
que demuestran esa orientación manipuladora de los MCM
en el caso Chávez: son más de dos mentiras por hora,
mentiras demostradas, que, en promedio, se le han
contabilizado a los MCM venezolanos en su conflicto
con Chávez, de acuerdo a algunas investigaciones
académicas. Pero, en realidad, desde una perspectiva
teórica, no eran nec esarios tantos trabajos de tipo
inductivo, porque ya todos sabíamos acerca del poder
de manipulación informativa de los MCM en general,
tanto venezolanos como internacionales. Hay gandolas,
literalmente hablando, del tamaño de las gandolas del
Transporte Rosalio Castillo, C.A., que podrían
cargarse con libros y artículos científicos que
demuestran la orientación manipuladora, tendenciosa y
conveniente de los MCM en su objetivo de hacer que el
público actúe según a ellos les interesa. Son
innumerables los argumentos y evidencias a favor del
comportamiento de los MCM como las sirenas de Ulises.
Y, además, son incontables los testimonios acerca de
delitos, tragedias y todo tipo de comportamientos
enfermizos generados por los MCM en las conductas
antisociales. El último escrito de Karl Popper, lo
último que escribió poco antes de morir, apuntó a
denunciar el poder nefasto y destructivo de los MCM,
proponiendo un control social del Estado que muchos de
los académicos venez olanos de ahora calificarían de
"chavista". Pero, a diferencia de ellos, Popper fue un
intelectual muy consistente. Estos académicos, en
cambio, asistieron a las marchas de la oposición
política venezolana, convocadas desde los MCM,
llevando pancartas que decían "con mis Medios no se
metan". Uno de estos académicos, una profesora
universitaria, en correspondencia personal, me
escribía lo siguiente: "los medios son los únicos que
nos han defendido de esta pesadilla de Chávez; por eso
yo los apoyo". Increíble, realmente. Resulta asombroso
ver a unos académicos que ya saben acerca de la
perversidad de los MCM, muchos de los cuales ya habían
escrito acerca de esa perversidad, portar ahora esas
leyendas y lemas tan drásticamente contradictorios con
todo lo que antes habían declarado y habían enseñado.
De hecho, esta amiga académica es autora de un e-mail
masivo, hace unos cinco años, en el que nos convocaba
a todos sus destinatarios a asumir una "posición
pública clara" frente al "abuso de los canales
comerciales venezolanos de TV" por su "constante
bombardeo de sexo y violencia" y por la "siempre
interesada y conveniente manipulación de la
información a favor de sus propios intereses". Ahora,
en una de las marchas antichavistas, era una de las
que portaba su pancarta "con mis medios no se metan".
Muchos de los académicos en referencia habían
construido prácticamente todo su piso profesional y
toda su 'imagen' intelectual propugnando y predicando
acerca de la "Teoría Crítica" de Habermas, por
ejemplo, o acerca de la "Pedagogía del Oprimido" de
Freire o acerca de los "Siete Saberes de Morin" o
acerca de la "Otredad" o el "Reconocimiento del Otro"
o del "Poder Económico", la "justicia social" y los
maleficios de la globalización, etc. Pero ahora, ante
esta situación-límite marcada por el caso Chávez y
ante el embrujo de las Sirenas, ya han dejado de
hablar de eso, padecen del Complejo de Ulises y sufren
de una gran Perplejidad.
Resulta que Chávez plantea precisamente la misma
"emancipación" de Habermas. Su lucha contra los MCM,
que es la misma lucha de la Academia universal contra
el avasallamiento de los dueños de la información, es
parte, justamente, de la misma "Teoría Crítica" de
Habermas y de los neo-marxistas de Frankfurt (por
cierto, a veces da la impresión de que algunos de
ellos es ahora cuando se acaban de enterar de las
relaciones entre Marx y la Escuela de Frankfurt). Sus
planteamientos a favor de los desposeídos y excluidos,
que la prensa norteamericana y europea llama
"populistas", no son ni más ni menos que los mismos
planteamientos de la Pedagogía del Oprimido, de la
Concepción Bancaria de la Educación y, en general, de
toda la Teología de la Liberación (uno se pregunta,
entre muchas otras cosas, ¿por qué nuestros académicos
no llaman "populista" a Freire? ¿Cuál es la
diferencia? ¿será que Freire habla más bonito que
Chávez o que Freire es intelectual y Chávez es
indio?).
Un caso particularmente interesante es el anterior
apasionamiento de varios de estos académicos por Edgar
Morin, hasta antes de aparecer Chávez. Resulta que
muchos de ellos vivieron de Morin, hablaron de Morin y
dieron múltiples conferencias y charlas sobre Morin.
Pero llegó Chávez y habló de las reglas del juego, del
respeto a la Constitución y del apego a la 'Norma',
mientras nuestros académicos, extasiados ante el canto
de las Sirenas, aplaudían el golpe de estado y el paro
petrolero. Resulta que Edgar Morin había escrito cosas
como éstas:
La democracia se funda sobre el control del aparato
del poder por los controlados y así reduce la
esclavitud (que determina un poder que no sufre la
autorregulación de aquellos que somete); en este
sentido la democracia es, más que un régimen político,
la regeneración continua de un bucle complejo y
retroactivo: los ciudadanos producen la democracia que
produce los ciudadanos. (...) Evidentemente, la
democracia necesita del consenso de la mayoría de los
ciudadanos y del respeto de las reglas democráticas.
Necesita que un gran número de ciudadanos crea en la
democracia. Pero, al igual que el consenso, la
democracia necesita diversidades y antagonismos (...)
La democracia necesita tanto conflictos de ideas como
de opiniones que le den vitalidad y productividad.
Pero la vitalidad y la productividad de los conflictos
sólo se pueden expandir en la obediencia a la norma
democrática que regula los antagonismos reemplazando
las batallas físicas por las batallas de ideas.
Morin, Edgar (1999): Los Siete Saberes Necesarios para
la Educación del Futuro. Paris: UNESCO. Pp. 55-56.
Entonces sucedía que Morin estaba diciendo las mismas
cosas que Chávez y así sus ideas se colocaban contra
el golpe de estado y contra el paro petrolero. Desde
entonces, para estos académicos, Morin dejó de ser la
diva de la intelectualidad francesa que había sido
hasta antes de Chávez, porque decía lo mismo que éste
y contradecía a las Sirenas, convertidas en los nuevos
dioses de los académicos sometidos al Complejo de
Ulises. ¿Resultado? Una Perplejidad total ante el
mensaje de Morin, que hasta ese momento había sido una
de sus 'biblias'. Mientras durante muchos años la
academia venezolana había predicado las reglas del
juego democrático y las referencias intersubjetivas
tanto en el plano epistemológico como en el plano
ético-político, ahora ante el caso Chávez se hizo
partidaria del aplastamiento del 'Otro'. Chávez había
salido favorecido en varias contiendas electorales
sucesivas con una cantidad de votos cada vez mayor,
ante una oposición con cantidad de votos cada vez m
enor (véanse las cifras sucesivamente crecientes de
Chávez en los procesos eleccionarios desde 1998,
contra las cifras sucesivamente decrecientes de la
suma de todo el resto de la oposición en esos mismo
procesos, en http://www.cne.gov.ve/estadisticas.asp).
Según las creencias previas de nuestros Ulises, esto
bastaba para "reconocer al otro", al que había
prevalecido en tales contiendas. Pero ahora, ante el
canto de las Sirenas, eso no importaba. Lo que
importaba era "salir de Chávez", aplastando la
voluntad de los 'Otros'. Hay una pregunta que nuestros
Ulises todavía no logran responder: si hay un
desacuerdo entre un grupo 'A' y un grupo 'B', si se
decide resolver todo por votación y si gana el grupo
'A', ¿qué argumentos hay para que se imponga la
opinión de los 'B' por encima de la decisión
mayoritaria del grupo 'A'? No hay argumentos de
respuesta. Sin embargo, nuestros académicos Ulises
aplaudieron el golpe de estado de abril de 2002 y
luego el paro petrolero de 20 03-2004. Un ejemplo que
pasará a la historia es, entre muchos otros, el del
Rector de la Universidad del Zulia, cuando
públicamente celebró ese golpe de estado y dio la
bienvenida a la dictadura de Carmona El Breve, que fue
un histórico aplastamiento de la Otredad y de la
Diversidad. Otro ejemplo insigne es el del recién
electo Rector de la UCV, cuya primera declaración
pública a la prensa fue algo así como "Vamos a salir
de esta Tiranía". Y, entonces, al presenciar este tipo
de espectáculos, uno entiende realmente por qué jamás
en este país hubo verdadera Investigación
Universitaria ni verdadera Academia. Con rectores así,
cuyas actitudes se revelan del todo opuestas a las de
un investigador ¿qué podríamos esperar de las
potencialidades de producción de conocimientos y
tecnologías en nuestras universidades?
Sigamos con las prédicas sobre la Otredad, el
Reconocimiento del Otro, la Convivencia en la
Diversidad y otras grandilocuencias filosóficas por el
estilo. ¡Por cuántos años nuestros Ulises académicos
habían impresionado a sus estudiantes con estos
vibrantes discursos acerca del Otro, la Otredad y la
Diversidad! ¡Casi toda una vida académica alimentada
de conferencias y participaciones en foros y eventos,
dedicada a construir un prestigio personal sobre la
base de estas prédicas! ¿Y qué pasó? Llegó Chávez y
declaró estar de lado del 'Otro' y de los 'Diversos',
pero de los verdaderos otros, los que siempre y
realmente habían sido excluidos de la vida social, es
decir, los otros de carne y hueso, la otredad
observable y tangible, aquella que no pertenece al
mundo de la retórica académica, sino a la realidad de
la injusta distribución de la riqueza. Nuestros Ulises
académicos entonces comenzaron, repitiendo a las Sire
nas, a hablar ahora de "chusma", de "lumpen", de
"desdentados" y de "borrachos" (olvidando, por cierto,
que uno de sus líderes llamaba a "repartir cañita" en
las marchas de la oposición, a las que nuestros Ulises
asistieron sistemáticamente, convencidos de que cada
marcha iba a terminar en el asalto a Miraflores y en
la caída del gobierno).
Cayeron cautivos de simbolismos como las Plazas de la
Libertad (en las zonas ricas de las ciudades más
pobladas del país y asistían a esas plazas con sus
vestidos negros, con sus cintas en las antenas de los
carros, con sus pitos e imitaciones de cacerolas), las
verborreas acerca del Régimen, Libertad de Expresión,
Dictadura, Castrocomunismo…, y hasta llevaron banderas
norteamericanas como símbolos de la Libertad. Por
cierto, su Síndrome de Perplejidad los ha llevado
recientemente a dudar y a callar como zombis ante las
atrocidades cometidas por el ejército norteamericano
en Irak: protestaron, vociferaron, vilipendiaron y
chillaron ante lo que las Sirenas llamaron "Pistoleros
del Puente Llaguno", "Círculos violentos" o "asesinos
de la Plaza Altamira", por ejemplo, y ahora andan
atolondrados ante los desmanes del gobierno de USA en
Irak, Afganistán, Guantánamo, y Palestina. Muchos de
ellos, incluso, han llegado a desear que los
norteamericanos invadan a su propia patria, en un
gesto de total desprecio histórico y teórico acerca de
las relaciones macro-políticas de las conquistas y los
imperios, en un gesto de verdadera traición a su
propio pasado humilde y marginal, a sus propias raíces
de pueblo, de las cuales provienen. Se quedaron atrás
las prédicas acerca de los peligros de la
globalización, acerca de las necesidades de
emancipación de los pueblos, acerca de los ventajismos
de los países industrializados sobre los países
subdesarrollados, acerca de las "hermenéuticas" de los
"simbolismos socioculturales dominantes", acerca de la
"justicia social", etc. Ahora, esos mismos académicos
defendieron a la Polar, a la Pepsi-Cola, a la
Coca-Cola y a todo el empresariado golpista, abusador
y extorsionador (el mismo que construyó toda esta
miseria de ranchos, de pobreza y de exclusión), en los
momentos en que el actual gobierno los allanó y les
impidió el acaparamiento de sus productos contra las
clases desposeídas. Pr efirieron sumarse a las burlas
de los MCM sobre el "eructo de Acosta Carles" antes
que mantener alguna consistencia con lo que hasta
entonces había sido toda su prédica académica, que
ahora luce como una vulgar cháchara. En fin, ¿quién
puede ahora creer en estos académicos víctimas del
Complejo de Ulises y del Síndrome de la Perplejidad?
¿Quién puede creer en unos intelectuales que durante
años habían condenado la injusticia social y los
abusos del imperialismo y que ahora se ponen de parte
de los típicos generadores de injusticia y anhelan la
intervención de la bota extranjera en su propia
patria, justamente para salir de un gobierno que
promete luchar contra esa injusticia y contra esos
abusos imperialistas?
Es por eso por lo que ahora los vemos a todos ellos
callados, perplejos, sin teorías de asidero, sin piso
académico. Ya no asisten a foros ni a conferencias ni
han vuelto a escribir dos párrafos en revistas. No son
capaces de responder a argumentos del tipo que se
plantea en estas líneas. No saben explicar
teóricamente lo que ha pasado en Venezuela y no logran
trascender una visión absolutamente empírica y
singularizada de la actual crisis política. La
capacidad de abstracción, aquella que constituye el
primer paso para la teorización, se quedó bloqueada
con esa imagen particularizada, hic et nunc, que los
MCM proyectaron de Chávez como si sólo fuera un
personaje siniestro y no lograron ver estructuras
teóricas universales de fondo. Einstein insistía en
que el secreto de la investigación científica radicaba
en ver estructuras de fondo detrás de cada hecho
anecdótico y en ver lo uniforme detrás de la aparente
diversidad de las cosas. Después de los fracasos del
golpe de estado, del paro petrolero y de las
guarimbas, ahora se limitaron a firmar contra Chávez y
luego a protestar porque su firma fue divulgada por
internet. Predominan la actitudes viscerales e
irracionales, cargadas de odio y limitadas a declarar
y repetir que Chávez es un dictador, un tirano, que en
Venezuela no hay libertad de expresión, que ojalá se
muera ese dictador o que se vaya al infierno. Pero
¿argumentos? Ninguno, en absoluto. Para ellos sólo
vale la imagen visceral (no la 'idea' ni el
'concepto')
de la "pesadilla" de Chávez. Pronto los veremos
votando por Cisneros o Granier y vitoreando a Bush.
De una Ética más o menos universal y más o menos
estable, pasaron a una ética totalmente subjetivista,
circunstancial y relativista: una ética en minúsculas,
doméstica y anecdótica, totalmente singularizada. Para
ellos, todo lo que adverse a Chávez es bueno, aun
cuando en sí mismo y universalmente lo hubieran
declarado desde siempre como malo. Y, a la inversa,
todo lo que se asocie a Chávez es malo, aun cuando en
sí mismo y universalmente lo hubieran declarado desde
siempre como bueno.
Por eso aplauden a los MCM (de quienes siempre habían
declarado que son en sí mismos nocivos), sólo porque
los MCM adversan a Chávez. Por eso se alegran ante la
idea de un golpe de estado (lo cual siempre habían
condenado como un factor en sí mismo antidemocrático y
fascista), sólo porque un golpe acabaría con Chávez.
Por eso desean una intervención de la bota
norteamericana en su propio país (cosa que siempre
habían declarado como traición y como degradación),
sólo porque ahora la bota del imperio norteamericano
acabaría con Chávez. Por eso defienden a los ricos, a
los empresarios, al alto clero, a los dueños de MCM
privados (de quienes siempre habían declarado que eran
la causa de la injusticia social, un peligro para su
propia familia y una mina de sexismo, frivolidad y
enajenación), sólo porque ahora esos mismo elementos
están contra Chávez. Por eso ahora están contra su
propia patria y contra sus propios antepasados (de
quienes siempre habían dicho que eran la fuente sag
rada de las tradiciones y del raigambre de la
identidad de los pueblos), sólo porque ahora Chávez se
pone de parte de esa patria y de esos antepasados
aborígenes, negros y mestizos. Por eso ahora detestan
a la chusma, al lumpen y a los desdentados (a los
cuales siempre antes habían defendido como la clase de
los "oprimidos" de Freire y de Habermas), sólo porque
esta clase de gente, de la cual ellos mismos
provienen, ahora son los que defienden a Chávez.
En fin, se les cambiaron todas sus referencias. El
conflicto entre excluidos y privilegiados, cantado por
las Sirenas de los MCM como una amenaza del
autoritarismo y el castro- comunismo, ha sido para
ellos un verdadero terremoto. Su piso académico se
desmoronó por completo. Sucumbieron al Complejo de
Ulises y manifiestan todo el Síndrome de la
Perplejidad. Ya no son lo que siempre habían dicho que
eran. Adiós a Habermas, a Paulo Freire, a la Escuela
de Frankfurt, a la Hermenéutica Profunda, a Morin y a
su Complejidad, a la Teoría Crítica y a la
Emancipación, a los factores de Dominación, a la
Interacción Simbólica…, y a muchas cosas más que
tienen ese cierto sabor desagradable a Chávez. Como
decía Homero, la víctima del Complejo de Ulises ya no
volverá "a ver a su esposa ni a sus hijos rodeándolo,
llenos de júbilo, cuando torna a su hogar", porque
perdieron su hogar académico, perdieron sus teorías
previas (su esposa e hijos) y, en suma, perdieron toda
su estabilidad intelec tual. No les queda más que
seguir vistiéndose de negro, tocar cacerolas contra
Chávez y esperar a que el poderoso imperio
norteamericano engulla de una vez por todas al país,
tragándose en un mismo zarpazo tanto a la industria
petrolera como a Chávez, su pesadilla personal.
Subjetivismo, moral relativa, individualismo,
singularismo, circunstancialismo, conveniencia,
visceralismo e irracionalidad parecen ser los tópicos
subyacentes a los Ulises y a los Perplejos.
El axioma de fondo que subyace al Complejo de Aquiles
y al Síndrome de la Perplejidad es el siguiente: si el
Diablo se opone a Chávez, entonces el Diablo es bueno;
y si Dios se pone de parte de Chávez, entonces Dios es
malo.
Me contaron del triste y lamentable caso de una
señora, furibunda antichavista y constante
caceroleadora, cuyo hijo menor comenzó a sufrir de un
grave trastorno psicológico de ensimismamiento: el
niño se balancea constantemente, repitiendo al mismo
tiempo esta única frase: "Chávez, vete ya". Ojalá no
sea cierto o, si lo es, ojalá sea algo fácil de
resolver, pero no hay duda de que las conductas
fanáticas y viscerales, lejos de ser ingenuas e
inocentes, suelen cobrar sus víctimas. El caso de este
niño es un reflejo físico, muy triste, de la
perplejidad de muchos de nuestros académicos, que
también es muy triste.
---------------------------------
Notas.
Chomsky, en varios de sus escritos políticos, adopta
del periodista norteamericano Lippman la noción de
"Perplejidad" (bewilderment) y de "rebaño perplejo"
("bewildered herd").
[2] Esto no excluye a otros grupos privilegiados
aparentemente diferentes, como el alto Clero, por
ejemplo. En el Semanario "Las Verdades de Miguel"
(Venezuela, 4 al 10 de agosto, 2004, Año 1 - Nº 10, p.
24), aparece lo siguiente: ¿Le dice algo la empresa
transportista denominada ' Transporte Rosalio
Castillo'? ¿Si? Por supuesto, la firma pertenece al
cardenal Rosalio Castillo Lara y tiene como sede
social Sabana Larga, en Chivacoa, Estado Yaracuy. Su
logotipo es TRC, C.A. Posee 105 gandolas, de siete
ejes cada una y durante todo el año le presta sus
servicios a la empresa Promesa del grupo Polar. El
transporte es dirigido por un hermano y un sobrino del
prelado. Sus unidades usan cabinas de color blanco y
su teléfono es el 0252-8832847. Valga la cuña. Los
curas también son empresarios. La máxima: a Dios
rogando, pero invirtiendo.
------------
Contanos cómo usás el correo electrónico,
qué pensás del spam y de los virus.
Encuesta de Correo Yahoo!
Participá en
http://ar.surveys.yahoo.com/ar_mailpr2
Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular