[R-P] Una defensa de la educación confesional, de Alberto Buela

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Mie Jun 9 14:34:46 MDT 2004


[Reenvío para la polémica.  Ahora no puedo contestar, pero tengo unas 
cuantas objeciones a lo que sigue.  Sin embargo, tanto la honestidad 
intelectual de A. Buela como la (esperable) capacidad de debate de 
los miembros de R-P deberían hacer que esta nota lleve a 
consideraciones de la mayor importancia y discusiones de fuerte 
contenido.  Ya que el moderador nos quitó el chiche del "génexo", 
mando esto otro para seguir agitando avisperos]

                                  Aut
                                                                      

Alberto Buela(*)
                                                              
                                                               
Los campos de cadáveres de la  
                                                               
historia reciente y que hemos visto,
                                                               
nos prohiben toda ideología del 
                                                               
progreso. (Jüngen Moltmann)

 
Este título proviene de una conjunción latina que significa 
ni  pero que en su aspecto positivo puede ser entendida como 
o esto, o aquello. Versión, ésta última, que nos recuerda la 
obra del filósofo danés Soren Kierkegaard Aut-Aut. Y es en 
este sentido que la utilizamos acá para contraponer dos 
interpretaciones de la sociedad y del hombre, que hoy día 
están en juego: laicismo-multiculturalismo enfrentada a  
religiosidad-interculturalismo.

Laicismo-multiculturalismo 

Quién no conoce hoy la polémica desatada en Francia por el 
uso del velo islámico que pretenden llevar al colegio las 
estudiantes de familias musulmanas, que en Francia se 
cuentan por millones. A ello se ha sumado la utilización en 
las escuelas públicas del solideo por parte de los 
estudiantes de origen judío. Que si bien no se cuentan por 
millones, forman parte, como es sabido, de la comunidad 
económicamente más poderosa del Hexágono.

Ante este dato cierto de la realidad el renombrado sociólogo 
francés Alain Touraine, afirmó tajantemente en un Informe 
sobre el laicismo que: “no podemos asistir inermes al 
nacimiento de nuevos guetos y a la contraposición de etnias 
y religiones... individuos y religiones deben ser sometidos 
al examen crítico de la razón como ámbito neutro”. (1)


Este hijo predilecto de la modernidad postilustrada pretende 
solucionar el hecho real, evidente y manifiesto de la 
existencia de diversas culturas en el ámbito del Estado-
nación profundizando el laicismo, cuando en realidad el 
resurgimiento, al menos de las manifestaciones religiosas, 
tiene por causa primera la incapacidad innata del laicismo 
para comprender el tema. A fuerza de mutilar un aspecto 
importantísimo de la vida del hombre se ha logrado su efecto 
contrario.

Así desde el momento mismo en que la religión dejó de ser 
pública y fue reducida al ámbito privado,  por aquello que: 
la neutralidad del Estado en materia religiosa es lo que 
evitaría las guerras(Jean Bodin). Desde ese mismo momento, 
la religiosidad y sobre todo la popular comenzó a vivirse de 
manera  más heterodoxa y espontánea.

En Argentina el laicismo desde la sanción en 1884 de la ley 
1420 que constituye el armazón de todo nuestro sistema 
educacional, a pesar de los últimos zafarranchos como el  
EGB y el polimodal, nunca llegó a ser absolutamente laico. Y 
éste ha sido su mérito y la razón de su éxito. No olvidemos 
que fue el sistema que permitió durante 65 años la 
incorporación a nuestro Estado-nación a las masas y masas de 
inmigrantes llegados al puerto de Buenos Aires.

Pero el pensamiento moderno postiluminista, también 
denominado progresista no comprende e insiste en no 
comprender que la realidad es lo que es más lo que puede 
ser, y que si ella no coincide con lo que él piensa, el 
error no es de la realidad sino del pensador. 

A esta idea de laicismo se la adjunta, adhiere o suma la 
modernísima idea de multiculturalismo, que viene a 
significar la defensa y el desarrollo de las diferentes 
culturas pero sin contaminación entre ellas para evitar así 
su desnaturalización. Esta idea que en principio parece 
encantadora, encierra dos errores garrafales: a) el 
relativismo cultural según el cual todas las culturas valen 
lo mismo y b) la exclusión por parte de la cultura dominante 
en una sociedad de las otras, de las diferentes. Expresión 
de la intolerancia de los sedicentes tolerantes.

Vemos, entonces, que la dupla laicismo y multiculturalismo, 
que nace con una loable intención de solucionar conflictos 
entre hombres y grupos sociales que piensan, creen y valoran 
distinto, termina por mutilar, bastardear y corromper la 
sana diversidad del hombre en sociedad que hace de él y su 
mundo, no un universo(una única versión homogeneizada) sino 
un pluriverso( varias versiones distintas).


Religiosidad-interculturalismo


No por repetida es menos cierta la frase de André Malreaux 
según la cual el siglo XXI será un siglo religioso. Todo 
indica que estamos camino al surgimiento de una nueva 
religiosidad, que muy probablemente no sea la conocida hasta 
ahora. 

En lo que atañe a las religiones de grandes masas, el 
cristianismo es un inmenso frutal en donde cada uno se sirve 
el fruto que más le place. El islamismo ya tiene varias 
versiones, algunas de las cuales, contradictorias entre sí. 
Con el hiduísmo y el budismo pasa algo semejante. De modo 
tal que si algo se ha licuado en orden a las grandes 
religiones es la idea de una ortodoxia respetada, lo que 
conduce a una práctica religiosa mucho más personal, con la 
arbitrariedad que eso conlleva.

Ante este hecho evidente los Estado-nación(idea moderna por 
antonomasia) no deben prohibirlo ni mutilarlo, sino mas bien 
encausarlo, eliminando ab initio, la idea de neutralidad 
religiosa del Estado. Así, éste debe optar por la 
preferencia de una religión pero sin exclusión de las otras. 
Ello le permitirá realizar, en forma llana y pública, sin 
recurrir al simulacro o disimulo, la incorporación e 
integración de los inmigrantes o miembros de otras 
comunidades. Así, tanto el Estado-nación como el individuo 
que desee incorporarse a él,  poseerán  una razón clara de 
integración. La política, al menos desde el Estado, siempre 
debe ser política pública nunca de logia o loby.

Este razonamiento se aplica con mayor fuerza aún a los 
grandes espacios regionales como la Comunidad Europea o la 
Comunidad Suramericana. Hoy Europa se debate en la sanción 
de una constitución en la que debe constar la preferencia 
cristiana sin exclusión de las otras religiones que se 
practican en ese gran espacio. Porque de ser una 
constitución laica, como pretende Valery Giscard D´Estaing, 
que postule la neutralidad religiosa, volvería a tropezarse 
con la misma piedra, con la que tropieza hoy el Estado 
francés. 

En este sentido debemos reconocer el mérito de los Estados 
suramericanos que desde siempre han practicado un laicismo 
mucho más laxo y tolerante que los estados europeos. La 
religión nunca ha sido algo estrictamente privado sino que 
siempre se ha podido manifestar públicamente. El respeto a 
la religiosidad popular se pone de manifiesto en las 
escuelas públicas definidas como laicas, en donde nuestros 
maestros de campaña nos enseñaban y aún nos enseñan, entre 
otras cosas, a rezar. 

La mutilación del orden religioso, objetivo final del 
laicismo, no ha tenido en nosotros la rigurosidad ni la 
puridad que exige Alain Touraine para Francia. Muy por el 
contrario, esa enseñanza religiosa  no exigida por la 
curricula laica, pero sí por exigencia de la vida misma, y 
que nuestros sufridos maestros la brindan como “una yapa” a 
la educación, hace  que la conciencia, sobre todo de los 
niños, barrunte, en algo, el tema de lo divino y lo sagrado. 

La dimensión religiosa del hombre, a pesar de doscientos 
años de laicismo, no está hoy en cuestión por las mentes más 
lúcidas y críticas. Lo que está sí, son las diferentes y 
bastardas formas religiosas producidas por la modernidad 
para acallar una necesidad que ella misma pretendió mutilar. 
El pulular de sectas es una consecuencia evidente.

En cuanto a la interculturalidad, accedemos a ella a través 
de nuestra propia experiencia existencial y no por medio de 
la disputa cultural o la novedad libresca que ha hecho de 
nuestros intelectuales un espejo opaco que imita, pero 
encima imita mal.

La Argentina se ha caracterizado por producir el mayor 
melting pot del mundo. Este crisol de razas, esa simbiosis 
cultural, en definitiva este entreverado de tradiciones 
distintas, nos está diciendo que esta interculturalidad nos 
constituye vitalmente en lo que somos.

El interculturalismo proponiendo la vigencia de lo mejor de 
cada cultura, rompe con el igualitarismo del 
multiculturalismo que nos conduce, en definitiva, a un 
relativismo cultural donde todas las culturas valen lo 
mismo. Error con consecuencias gravísimas en todos los 
planos del saber y del obrar. Ya el gran Discepolín lo vio 
al describir el siglo XX: Lo mismo un burro que un gran 
profesor, no hay aplazados ni escalafón.

 Para aquellos que vivimos en una sociedad intercultural es 
fácil elegir lo mejor de cada una. Cada corriente migratoria 
se destaca en algo, así vascos, gallegos, catalanes, 
franceses, genoveses, napolitanos, piamonteses, alemanes, 
rusos, libaneses y sirios, etc.etc. no le van a la zaga de 
variado y rico mundo criollo en los mil y un aspectos de la 
vida cotidiana.

La existencia se torna así rica, variada, diferente, en 
definitiva, digna de ser vivida. La calidad de vida de 
nuestro pueblo, como afirma reiteradamente el escritor Abel 
Posse, se convierte así en una de las más altas del mundo. 

Como vislumbra el filósofo cubano Raúl Fornet Betancourt el 
pensamiento iberoamericano puede por sus características 
constituirse en la base de un modelo de filosofía 
intercultural. Y eso lo apreciamos nosotros porque quien 
pretenda hacer filosofía desde América debe recurrir primero 
como método al disenso, esto es, romper con la opinión que 
hoy siempre es la opinión publicada del pensamiento único.

 No basta con repetir o conocer lo que han dicho otros 
filósofos sino hay que plantearse las preguntas filosóficas 
de manera original. Pero dejando de lado el sentido de 
novedad que el término encierra- la avidez de novedades es 
uno de los rasgos de la existencia impropia -.
La originalidad de la pregunta filosófica para ser original 
debe tener su origen en aquel que la plantea. Este es el 
misterio todo pensamiento genuino.

En este sentido el pensamiento iberoamericano original en 
autores como Voglio, Mayz, de Anquín, Pedreira, Freyre, 
Zaldumbide, Prudencio, Zum Felde, Virasoro, Guerrero, entre 
otros muchos, se encuentra sumergida, soterrada y 
desvirtuada por la infinita cantidad de escritos al ñudo de 
los pseudo filósofos satisfechos con el sistema y 
especialistas de lo mínimo.

 Recordemos la frase que en estos días pronunció el 
publicitado Eduardo Galeano: Sabemos poco de nosotros y lo 
poco que sabemos viene muy mentido.    

1.- La psicoanalista francesa de origen rumano Elisabeth 
Roudinesco es al respecto mucho más terminante cuando 
afirma: En Francia hemos tenido menos terroristas porque en 
nuestro país es mucho más difícil integrarse a los estudios 
profundos conservando fanatismo religiosos. Ese es el 
sentido de la ley que se votó recientemente contra el 
exhibición de símbolos religiosos en las escuelas. El 
verdadero significado de esa ley es evitar que la adhesión 
fanática a la religión coaccione al prójimo y termine por 
actuar como una interdicción a la libertad de conciencia. En 
Francia, no vemos de qué manera se puede estudiar la 
filosofía de Descates, de Voltaire o de Comte estando 
apegado a un signo religioso que va contra esas ideas”.(La 
Nación, 9-6-04). 

 ¡ Quiere decir que para estudiar a estos autores, hay que 
coincidir previamente con ellos!.  He aquí la quintaesencia 
del pensamiento intolerante de los tolerantes. Linda forma 
de generar pensamiento crítico.   

(*) filósofo


Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar

_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 
"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de 
Buenos Aires, 1822
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 






Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular