[R-P] Las intervenciones norteamericanas en América Latina (1 de 2)
INFOR-MET
rmermet en yahoo.com.ar
Jue Jun 3 09:17:13 MDT 2004
En vísperas del aniversario del 4 de Junio, que
contrasta con la vergonzosa decisión del parlamento
argentino de avalar el envío de tropas a Haití, me
pareció oportuno enviar este artículo, que constituye
un exhaustivo racconto político de las intervenciones
Yankis a lo largo y ancjo de nuestra Patria
Latinoamericana.
Esta muy basado en textos de Carlos Machado, el gran
socialista uruguayo, y otros autores de raigambre
latinoamericanista.
Toca el tema haitiano y el Caribeño, en gral, y me
pareció muy bien escrito.
Va en dos partes.Tomado de la lista Ezquerra.
Rolando
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Las intervenciones norteamericanas en América Latina
por Javier Peña
El proceso de emancipación de las colonias españolas
iniciado a comienzos del siglo XIX* culminó durante la
segunda década de esa centuria, poniendo término al
control ejercido por España en el Nuevo Mundo. En
1898, sus últimos bastiones en el continente --Cuba y
Puerto Rico -- serán arrancados de sus manos por
Estados Unidos cayendo luego bajo su tutela.
Una vez que se puso fin a los lazos de los países
latinoamericanos con España, terminando el monopolio
comercial que ésta última tenía, fueron
mayoritariamente compañías inglesas y luego
norteamericanas las que establecieron un neto
predominio en América Latina.
La preponderancia inglesa que reemplazó al rígido
monopolio español, se manifestó a lo largo del siglo
XIX por el auge del comercio británico
en las antiguas colonias españolas. Desde entonces
fueron barcos ingleses los que atracaron en los
principales puertos americanos tales como
Veracruz, Buenos Aires, Valparaíso y El Callao.
Se trataba de una supremacía comercial que no buscaba
el predominio político directo, aún cuando Inglaterra
ya había tratado de obtener su propio espacio en el
Nuevo Mundo, utilizando para ello la agresión armada:
a la toma de Buenos Aires en 1806 le siguieron otros
tantos desembarcos en territorios caribeños, incluso,
la fundación de un fantasmal "Reino de Mosquitía" en
la costa atlántica de Nicaragua y Honduras y la
ocupación en 1833 de las Islas Malvinas, pobladas
desde 1929 por colonos argentinos.
Inglaterra pudo imponerse en América Latina durante la
primera mitad del siglo XIX a pesar de las
pretensiones de Francia y de EEUU, que deseaban
obtener tambièn su cuota de influencia en la región.
Francia no pudo hacer frente con éxito a Gran Bretaña
y debió inclinarse ante el poderío de la Royal Navy,
al mismo tiempo que trataba de ganar o conservar
territorios en algunos puntos del continente,
particularmente en la Antillas, Guyana o México. Este
último país, siempre había llamado la atención de los
franceses y el primer conflicto franco-mexicano tuvo
lugar durante la Monarquía de Julio con ocasión de la
rocambolesca "guerre des gâteaux" en 1838. Más seria
fue la intervención de Francia y de las potencias
europeas en 1861, intervención que terminó con
la derrota y fusilamiento de Maximiliano de Austria en
Querétaro, en 1867.
E.E.U.U. por su parte, trató en vano de disputar desde
mediados del siglo XIX la hegemonía a los ingleses,
contentándose -- faltos en ese tiempo de disponer de
los medios para aplicar una política más ambiciosa --
con la absorción de territorios adyacentes a la costa
Este. La hora de los "Anschluss" y de las
intervenciones militares no había aún llegado.
Esta comenzaría en 1835, cuando la ola expansiva
yankee se tragó la mitad de los territorios
anteriormente pertenecientes a México. La
secesión de Texas tuvo lugar ese año y pasaría a
formar parte de la Unión desde 1848. Ese mismo año,
California y Nuevo México fueron anexados por
EEUU. En 1846, la Gran Bretaña les había cedido el
Oregón en el noroeste y le comprarían Alaska a Rusia
en 1867.
Hacia el fin del siglo XIX esta política de expansión
les permitió la formación de un vasto territorio y
después de la guerra de Secesión -que desvió la
atención y los esfuerzos de los norteamericanos sobre
sus problemas internos -- los EEUU tratarán de
establecer su predominio político y económico en
América Latina, reemplazando la hegemonía inglesa y
lanzándose en un proceso de desarrollo e
industrialización que los ubicará en el siglo XX a la
cabeza de los países capitalistas.
Estas líneas quisieran narrar la historia de las
intervenciones de EEUU en América Latina,
intervenciones que le proporcionaron numerosos y
riquísimos territorios y que acrecentaron el poderío
del país que llegaría a ser la primera potencia del
planeta y la punta de lanza del capitalismo mundial.
Paralelamente a este proceso, se fue desarrollando un
fuerte sentimiento antinorteamericano, no sólo en los
países directamente afectados y que habían sufrido
expoliaciones por parte del "hermano mayordel Norte",
sino que también en las otras naciones
hispanoamericanas.
La política intervencionista norteamericana se
manifestó desde muy temprano en América Latina. Aunque
tenía un adversario de envergadura en este campo -Gran
Bretaña-, los EEUU siempre miraron con codicia los
territorios que durante tres siglos habían estado
sometidos a España y que a comienzos del siglo XIX --
luego de su independencia -- conocieron
largos períodos de anarquía, como resultado de las
luchas intestinas que se desarrollaron en casi todas
las jóvenes repúblicas.
El proceso de expansión territorial de los EEUU
comenzó desde fines del siglo XVIII. Siendo la
frontera "elástica" hacia el Oeste, adquirieron
diversos territorios entre 1792 y 1821 (1).
Este proceso se prosiguió más hacia el oeste y hacia
el sur, donde la voracidad de la Unión se tragó
grandes regiones del "middlewest", obtenidas por vía
de la cesión o la compra de éstas a las potencias
europeas.
Compra o cesión que por cierto se hicieron a espaldas
de la población autóctona -- "los pieles rojas" -- que
fueron expulsados de sus tierras
o exterminados. De esta manera los EEUU acrecentaron
de manera significativa su territorio inicial.
A pesar de la posición de no intervencionismo oficial
anunciada por George Washington en su "Mensaje de
adiós" de 1796, los EEUU soñaron desde el primer
momento con apoderarse de los territorios contiguos a
aquellos de la Unión. Así ocurrió con La Florida.
Un vasallo del rey de España, Pedro Menéndez de
Avilés, había fundado la ciudad de San Agustín en
septiembre de 1565. La península fue ocupada
a su vez por los ingleses entre 1763 y 1783. Los EEUU
afirmaban por su parte que la frontera sur iba hasta
el paralelo 31, pero España ocupaba efectivamente
hasta el paralelo 33 y había una seria disputa en el
Mississipi, cuya navegación estaba bajo control
hispano debido al monopolio que ejercía la corona
española sobre esta vía fluvial.
En 1811, aprovechándose de la presencia de las tropas
de Napoleón en España, el Congreso norteamericano votó
una resolución en la cual declaraba tener la intención
de ocupar La Florida.
El texto es bastante explícito acerca de la naciente
vocación intervencionista norteamericana: "Estados
Unidos, en las circunstancias especiales de la crisis
actual no pueden ver sin graves inquietudes que una
parte cualquiera de estos territorios pase a manos de
cualquiera potencia extranjera... Su propia seguridad
le obliga a proveer en ciertas contingencias a la
ocupación temporal de dichos territorios...que
continuarán en sus manos, sujetos a futuras
negociaciones."(2)
En 1818 el general Andrés Jackson ocupó
definitivamente La Florida y al año siguiente España
aceptaba vender a la voraz Unión , un territorio
casi tan grande como Inglaterra, por la bagatela de 5
millones de dólares...
Pero la codicia de los EEUU no se limitaba solamente a
La Florida. El embajador español de la época, Luis de
Onís, alertaba a su gobierno sobre las ambiciones del
gobierno norteamericano:
"Este gobierno se ha propuesto nada menos que fijar
sus límites en la embocadura del Río Norte o
Bravo...tirando una línea recta hasta el Pacífico,
tomando por consiguiente las provincias de Texas,
Nuevo Santander, Coahuila, Nuevo México y parte de las
provincias de Nueva Viscaya y Sonora. Parecerá este
proyecto un delirio a toda persona sensata, pero
no es menos seguro que el proyecto existe, que se ha
levantado expresamente un plano de dichas
provincias... incluyendo también en dichos
límites la isla de Cuba como parte natural de la
República."(3)
Ya aparecía Cuba en la mira de los EEUU.
España de Fernando VII -- este último reinstalado en
su trono luego del lamentable episodio napoleónico --
apoyada por Francia, Rusia, Prusia y
Austria, había pensado y tratado de reconquistar sus
antiguas posesiones americanas. Pero los intereses de
las potencias europeas divergían. Inglaterra, que
había sido la primera beneficiada con la pérdida de
las colonias americanas de España, no estaba dispuesta
a que ésta retomase bajo su control sus antiguas
posesiones.
Es así como hacia la segunda década del siglo XIX,
cuando la monarquía española quiso recomenzar la
guerra para reconquistar sus ex posesiones
de ultramar, se encontró con la oposición decidida de
Su Graciosa majestad, que trató entonces de arribar a
un acuerdo con los EEUU.
El ministro británico George Canning, invitó a los
norteamericanos a hacer causa común y a oponerse a las
pretensiones españolas.
Y el ex-presidente Jefferson le respondía en estos
términos al presidente Monroe, quien le había
consultado acerca de la actitud a adoptar
frente a las potencias europeas:
"Debe ser nuestra máxima fundamental el evitar de
enredarnos en las disensiones europeas... (y) no
consentir jamás que Europa se mezcle en los
asuntos cisatlánticos... La Gran Bretaña entre todas,
es la nación que puede hacernos más daño; teniéndola
pues de nuestra parte, no debemos temer al orbe
entero..."
Más adelante, el ex-presidente yanqui precisaba su
pensamiento:
"Debemos dirigirnos la siguiente pregunta: ¿deseamos
adquirir para nuestra confederación alguna de las
provincias hispano-americanas?...
Confieso francamente que he sido siempre de opinión
que Cuba sería la adición más interesante que podría
hacerse a nuestro sistema de Estados...El
dominio que esta isla, con el promontorio de La
Florida, nos daría sobre el golfo de México y sobre
los Estados y el istmo que lo ciñen, así
como sobre los territorios cuyos ríos desaguan en él,
colmaría nuestro bienestar político." (4)
La Florida caería en las manos de los yanquis en 1819.
Cuba, la obsesión de la diplomacia norteamericana,
será reducida en 1898 a la condición de protectorado.
Algunas semanas más tarde, el presidente Monroe en su
mensaje anual a la nación iba a fijar las normas que
debía adoptar la diplomacia norteamericana, frente a
la codicia manifestada por las naciones europeas por
los territorios de las nuevas repúblicas
hispanoamericanas. Se trata de lo que después se
llamó, "la doctrina Monroe".
Retomando algunas ideas ya enunciadas por Washington y
Hamilton, Monroe anunció que los EEUU no se
inmiscuirían de ninguna manera en los
asuntos europeos adoptando una actitud de estricta
neutralidad.
Por otra parte, la Unión garantizaba la independencia
de los países hispanoamericanos, oponiéndose a las
intenciones de reconquista de éstos
por España y a todo intento en ese sentido por parte
de cualquier potencia europea.
En su séptimo mensaje anual del 2 de diciembre de
1823, el presidente Monroe informaba de las
conversaciones habidas con los representantes de
Rusia y Gran Bretaña, "En las discusiones a que dió
lugar, podemos asegurar, como un principio en el cual
los derechos y los intereses de los Estados Unidos
están involucrados, que los continentes americanos,
por la condición libre e independiente que ellos han
asumido y mantienen, no deben, por ende, ser
considerados como sujetos de futura colonización
por ninguna potencia de Europa... Consideraríamos
cualquier tentativa de su parte por extender su
sistema a cualquier porción de este
hemisferio como peligrosa para nuestra propia paz y
seguridad". (5)
Por otra parte Monroe reafirmaba la neutralidad
norteamericana en los asuntos europeos, refugiándose
en una política aislacionista que caracterizaría sus
relaciones con Europa:
"En las guerras entre las potencias europeas y en los
asuntos que les competen, nunca hemos tomado
partido... Nuestra política con respecto a
Europa, que fue adoptada en una temprana etapa de las
guerras que han agitado esa parte del globo, permanece
inalterada: no interferir en los asuntos internos de
cualquiera de sus potencias; considerar al gobierno
de facto como legítimo..."(6)
Aún cuando la "doctrina Monroe" haya efectivamente
disuadido a las naciones europeas en sus sueños de
reconquista, no impidió con eso la injerencia e
intervención de éstas en numerosas oportunidades.
Inglaterra siguió jugando un papel importante en la
región del río de La Plata, logrando crear un Estado
tampón en 1828, entre Brasil y Argentina, al
separar de las Provincias Unidas a la Banda Oriental,
el Uruguay.
Las amenazas contenidas en la "doctrina" fueron letra
muerta; cuando ocurrió la invasion inglesa en las
islas Malvinas en 1833, e igual cosa
durante la intervención francesa en San Juan de Ulúa,
en México en 1838 ("la guerre des gäteaux"). Igual
cosa cuando tuvo lugar la agresión francesa contra la
Argentina de Rosas y contra el Uruguay bajo la
presidencia de Oribe, ni cuando en 1837 el puerto de
Buenos Aires fue bloqueado por la marina francesa.
Tampoco cuando franceses y británicos organizaron en
1845 una expedición militar en el río Paraná, cerrado
a la navegación extranjera por los sucesivos gobiernos
militares argentinos.
Silencio también por parte de EEUU cuando la flota
española bombardeó Valparaíso y los puertos peruanos
en 1866 y ante la cesión por parte de Suecia a Francia
de la isla San Barthelemy en 1876.
La "doctrina" no impidió la invasión de México,
llevada a cabo por las tropas franco-anglo-españolas y
el intento de establecer un "imperio
latino" con Maximiliano de Austria a su cabeza.
Es en esa época, la década del 40, cuando aparecen
textos donde se comienza a manifestar la idea
justificadora del expansionismo yanqui, cuyos
apologistas -- escritores y parlamentarios -- llamarán
Manifest Destinity.
El destino habría acordado -idea cercana de la noción
de predestinación existente en el protestantismo
presbiteriano -- a la nación norteamericana una misión
civilizadora, haciendo además de ésta, el ángel
guardián de la libertad y de la democracia, dándole a
su vez vastos territorios para conquistar y una
vocación dominadora sobre todo el Nuevo mundo.
Los apologistas del Destino Manifiesto no decían por
cierto una sola palabra sobre la suerte reservada a
los miles de negros que vivían en el territorio de la
Unión, para quienes el destino manifiesto, se
manifestaba precisamente bajo la forma de una
esclavitud inhumana.
Desde inicios de la independencia de los países
hispanoamericanos, Estados Unidos e Inglaterra vieron
con malos ojos los intentos americanistas de Bolívar.
Las dos naciones anglosajonas preferían colindar con
un continente dividido, separado por numerosos
conflictos fronterizos, en lugar de un solo y poderoso
país que podría llegar a ser en un temible
adversario.
En 1826, Bolívar convocó al Primer Congreso
Panamericano en la provincia colombiana de Panamá ,
inscribiendo a la orden del día el asunto de
la liberación de Cuba y de Puerto Rico, por entonces
aún en manos de España.
Pero los esfuerzos combinados de británicos y
norteamericanos lograron boicotearlo y el Congreso fue
un fracaso.
Inglaterra obtuvo que los delegados argentinos y
brasileños no estuvieran presentes. Y de los delegados
de EEUU, unomurió durante el viaje y el otro, teniendo
en su poder instrucciones redactadas por el secretario
de Estado Henry Clay y por el presidente John Quincy
Adams, debía oponerse a la guerra propugnada por
Bolívar, destinada a liberar a las últimas colonias
españolas existentes en América.
Las instrucciones de Adams y de Quincy tendían a
mantener el statu quo. En lo que a Cuba respecta,
éstas decían:
"Ninguna potencia, ni aún la misma España... tiene un
interés como los Estados Unidos en la suerte futura de
esta isla... No deseamos ningún cambio en la posesión
ni condición política de la isla de Cuba, y no
veríamos con indiferencia que el poder de España
pasase a otra potencia europea. Tampoco quisiéramos
que se transfiriese o agregase a ninguno de
los nuevos Estados de América".(7)
Los Estados Unidos aplicaban muy escrupulosamente la
idea contenida en el séptimo mensaje de Monroe:
"América para los americanos".
Simplemente lo interpretaron en realidad como si
hubiesen escuchado:"América para los norteamericanos".
La historia del despojo de México es al respecto,
dramáticamente instructiva.
El descuartizamiento de México.
Texas -- con un territorio más grande que Francia --
siempre había pertenecido, desde la llegada de los
conquistadores, a la corona española,
luego a México independiente.
Las autoridades coloniales mantenían un control
relativo gracias a la acción combinada de guarniciones
militares y de misioneros católicos, localidades
llamadas Presidios.
Desde el siglo XVIII, familias españolas se habían
instalado en Texas. Pero hacia 1817, un proceso de
infiltración -"inmigración clandestina" se diría hoy
en día -- comenzó a desarrollarse. Así,
norteamericanos, alemanes, polacos, incluso oficiales
y soldados del ejército de Napoleón fueron expulsados
por las autoridades después de incidentes habidos con
la población española católica.
Las verdaderas dificultades comenzaron, cuando 300
familias anglosajonas fueron autorizadas por el
Congreso mexicano, a establecerse en 30 000
hectáreas de tierras asignadas gratuitamente e
introdujeron la esclavitud -- que había sido abolida
en México --, pero el gobierno aceptó
hacer una excepción, autorizando la instalación de los
nuevos colonos.
En diciembre de 1826, el aventurero Hayden Edwards
proclamó la "República Libre de Fredonia", que fue
rápidamente aniquilida por el ejército
mexicano. Otro intento independentista también fracasó
al año siguiente. Sugestivamente comenzaron a aparecer
en varios estados de la Unión , algunas publicaciones
que denunciaban a México como culpable por haberse
"apoderado" de Texas.
En 1835, cuando fue proclamada una nueva constitución
-que será el origen de un conflicto entre federalistas
y centralistas -- el colono
yanqui Stephan Austin proclamó la independencia de
Texas. Los Estados Unidos aprovecharon entonces la
ocasión, la cual favorecía sus anhelos expansionistas,
enviando barcos cargados de armas desde Nueva Orleans.
México quiso por su parte hacer respetar su soberanía
y envió al célebre general Santa Anna. Luego de
algunas batallas victoriosas ganadas por
el ejército mexicano en San Patricio, Encinal del
Perdido y El Alamo -que los periódicos presentaron a
la opinión pública de Estados Unidos como la derrota
de una causa sublime -- Santa Anna fue vencido el 21
de abril en San Jacinto. Prisionero, fue obligado a
firmar un tratado leonino ("Convenio Público") en
Puesto Velasco el 14 de mayo de 1836, en el
cual quedaba convenido que los mexicanos se retirarían
de Texas sobre la otra riba del Río Bravo. El acuerdo
preveía que "todas las propiedades particulares,
incluyendo los caballos y los esclavos negros en manos
del ejército mexicano o pasados a su bando, serían
entregados al comandante de las fuerzas texanas".(8)
Las tropas texanas estaban mejor equipadas e
impusieron un acuerdo que doce años más tarde iba a
jugar un papel mayor en el proceso de
descuartizamiento de México. El apoyo norteamericano a
los aventureros texanos fue confirmado en los años
cuarenta por el propio presidente John
Tyler, quien declaró en relación a la secesión de
Texas:
"La sola probabilidad de que pueda abolirse la
esclavitud sobre tierras vecinas, ha de ser motivo
suficiente para que procedamos a anexarlas".(9)
En 1835 Texas ingresó a la Unión como estado
esclavista. La consigna durante la campaña electoral
llevada a cabo por James Polk, (presidente
de EEUU entre 1846 y 1850) y sucesor de Tyler había
sido: "Anexión de Texas. 54*/40' o la muerte", alusión
al nuevo límite de la frontera sur de los territorios
arrebatados a los mexicanos.
El "Anschluss" de Nuevo México y de California.
Una vez consumada la anexión de Texas, el Anschluss
siguiente consistió en apoderarse de dos otras grandes
provincias mexicanas: Nuevo México y
California. Texas, la ex provincia mexicana, apoyada
por el gobierno de los EEUU, empezó a reclamar ciertos
territorios que siempre habían pertenecido a México.
Luego, una vez que Texas fue anexado por la Unión
(1845), fue el propio gobierno norteamericano el que
provocó y emprendió la guerra de conquista.
California --en cuyo suelo pronto se descubrirían
ricas extensiones de minerales auríferos --, disponía
de una población poco numerosa (sólo
1000 norteamericanos) sufrió varios ultrajes.
Primero, una expedición "científica" armada enviada
por el presidente Polk y en enero de 1843, el
desembarco de tropas al mando de un oficial de la
marina yanqui, quien ocupó "por error" el puerto
mexicano de Monterrey en California, debiendo
reembarcar ante la determinación de las autoridades
mexicanas.
El pretexto esgrimido por EEUU que desencadenó la
guerra, fue el enfrentamiento ocurrido en la aldea
mexicana de "Carricitos", entre tropas
yanquis con una patrulla del ejército mexicano.
Polk anunció días más tarde en el Congreso que México
había invadido el territorio de los EEUU, derramando
sangre norteamericana.
La guerra fue entonces declarada y sólo algunas voces
eminentes se levantaron para condenar el Anschluss
provocado. Entre ellas, aquella de Abraham Lincoln,
representante de Illinois:
"Sospecho que el presidente está profundamente
convencido de hallarse en un lado incorrecto, que
siente que la sangre de esta guerra, como la
de Abel, clama desde la tierra contra él".(10)
El 4 de julio, cuando ya las hostilidades habían
comenzado un grupo de aventureros yanquis proclamaron
oportunamente la República del Oso de
California, que tuvo sin embargo una vida efímera.
Las tropas invasoras desembarcaron en Veracruz y luego
de duros combates ocuparon Ciudad de México en
septiembre de 1847. Una larga lista de
batallas jalona esta guerra de conquista: Palo Alto,
Monterrey, Angostura, Veracruz, Cerro Gordo, Padierna
y Chapultepec.
El pueblo de Ciudad de México realizó manifestaciones
contra el ocupante y las revueltas populares obligaron
a las tropas norteamericanas a evacuar la ciudad. Al
mismo tiempo, decenas de soldados irlandeses del
batallón San Patrick desertaban rehusando continuar
combatiendo contra un pueblo católico. Eran pobres y
miserables que habían huído del hambre que azotaba a
su país y habían sido enrolados para ir a combatir a
los "bárbaros mexicanos". Treinta y dos fueron
colgados por deserción en lacapital azteca.
Las hostilidades duraron hasta 1848, fecha en la que
México debió firmar el Tratado de Guadalupe Hidalgo.
En diez años México había sido amputado de la mitad de
su territorio.
En los años siguientes, el oro de California, seguido
de la explotación del petróleo y del gaz en Texas
comenzarían, contribuyendo en gran medida al
desarrollo de los Estados Unidos.
Pero una de las consecuencias más importantes será el
secular resentimiento y rencor de los mexicanos ante
esta expoliación que marcará de manera ideleble las
relaciones entre los dos países.
El sentimiento antiyanqui, latente en todo
latinoamericano, nació en estas tierras mexicanas
usurpadas.
A un presidente mexicano le gustaba repetir un antiguo
refrán impregnado de fatalismo, que traduce la
particular situación geográfica de su
país, fuente de desgracia para su pueblo: "Tan lejos
de Dios y tan cerca de los Estados Unidos".
Las preocupaciones de EEUU durante gran parte del
siglo XIX estuvieron focalizadas en la resolución de
sus problemas internos: la ocupación y
colonización del Oeste, la controversia en torno a la
esclavitud, la destrucción de enclaves precapitalistas
por la guerra de Secesión y el desarrollo de la
agricultura, absteniéndose de participar en conflictos
directos con las grandes potencias.
Esto es cierto en relación a sus eventuales conflictos
con Europa, pero en lo que a América Latina respecta,
los EEUU pusieron en práctica desde el inicio una
política intervencionista. Estas intervenciones e
injerencias no se limitaron sólo a los países vecinos,
sino que también varias expediciones militares fueron
enviadas contra la lejana América del Sur.
Un ejemplo de ellas es la expedición naval contra
Paraguay en los años 1858-1859.
La agresión contra Paraguay.
En 1851 el gobierno de EEUU designó como Cónsul en
Asunción a Edwards A. Hopkins, uno de los propietarios
de la empresa marítima United States
and Paraguay Navigation Company, domiciliada en Rhode
Islands.
Hopkins, ex marino y aventurero conocía Paraguay por
haber vivido desde 1845. Provisto de cartas oficiales
que lo acreditaban como agente del gobierno de los
EEUU, logró introducirse en los círculos
gubernamentales, conociendo de esta manera al
presidente paraguayo Carlos Antonio López. (11)
Una serie de intrigas donde se entremezclaban los
ofrecimientos de mediación norteamericana ante países
vecinos, destinada a defender a Paraguay en un litigio
fronterizo, con asuntos privados e intereses de EEUU
que querían utilizar el Paraná como vía fluvial, tuvo
como resultado en 1854 la negativa del Paraguay de
ratificar el Tratado de Comercio y Navegación.
La Paraguay Navigation Company fue sancionada ese año
por haber infringido la legislación paraguaya,
prohibiéndosele en el futuro toda operación en el
país. Hopkins fue expulsado más tarde, por desacato
luego de una confusa riña con soldados paraguayos.
De amigo del Paraguay y del presidente López se
transformó en su acérrimo enemigo, desarrollando en
los círculos oficiales y entre de los íntimos del
presidente Pierce y luego Buchanan, una propaganda que
alentaba una intervención militar norteamericana en
dicho país , "país de berberiscos asiáticos,
excrecencia del cuerpo internacional... menos
civilizado que el sultanato de Moscato", afirmando en
sus diatribas que los sudamericanos eran bárbaros que
tenían en consecuencia "que recibirun
trato adecuado. Hablar con ellos es una pérdida de
tiempo; hay que hablarles con nuestros cañones".(12)
Es entonces cuando entró oportunamente en escena el
Water Witch, navío de la marina norteamericana, que
sobrepasando la autorización que se le
había acordado, atravesó la frontera paraguaya
llegando hasta el puerto brasileño de Corumba. Las
autorizaciones de pasaje por el río fueron
suspendidas y un decreto presidencial prohibió la
navegación a los navíos de guerra extranjeros.
El 1* de febrero de 1855 el Water Witch, haciendo caso
omiso del decreto paraguayo, trató de forzar el paso
de un puesto fluvial militar en el Paraná.
El oficial de la guarnición paraguaya del fuerte de
Itapirú que controlaba el acceso fluvial, le ordenó
dar marcha atrás, tirando al aire dos
salvas de advertencia. Ante la testarudez de los
marinos norteamericanos, un cañonazo destruyó el timón
causando lamuerte del timonel del barco yanqui. El
Water Witch fue arrastrado por las aguas del río,
debiendo retirarse.
Comenzó entonces una gran campaña de prensa e
intimidación para obligar a Paraguay a presentar sus
excusas a EEUU. Finalmente en mayo de 1857,
el Congreso de EEUU aprobó el envío de una "pequeña
expedición" compuesta por veinte barcos que zarpó en
octubre de ese año. Durante el brindis realizado por
el éxito de la expedición, un oficial levantó su copa
y en un rapto de desbordante exuberancia geopolítica
expresó:
"Levanto mi copa..por que se terminen nuestras
dificultades con Paraguay y que finalmente terminemos
por anexar toda la cuenca del Río de la Plata...(13)
Este deseo felizmente no se cumplirá.
Pero la "pequeña expedición" llegó a Paraguay a
comienzos de 1859 y el presidente Carlos López debió
ceder.
Paraguay presentó entonces sus excusas -culpable de
haber hecho respetar su soberanía sobre su propio
territorio-, indemnizando a la familia del marinero
yanqui muerto durante la escaramuza frente al Fuerte
de Itapirú y tuvo que aceptar, bajo la amenaza de la
fuerza, el Tratado propuesto por EEUU. La United
States Paraguay Navigation Company entabló por
su parte un largo proceso contra el gobierno
paraguayo, pero sus demandas fueron finalmente
denegadas.
Los filibusteros.
Hacia la mitad del siglo XIX, los conflictos entre
Gran Bretaña y EEUU por el control del Caribe se
agravaron. Los dos países debieron firmar
el Tratado Clayton-Bulwer, mediante el cual las dos
partes signatarias declaraban tener la intención de
obrar por la construcción de un canal interoceánico en
territorio nicaragüense, sin antes haber informado de
ello a Nicaragua. Se reconocían mutuamente
prerrogativas para su futura utilización, afirmando
asimismo que no tenían el propósito de construir
fortificaciones ni "ocupar Nicaragua, ni ejercer su
dominación sobre ningún territorio de América
Central..."(14)
Nicaragua vivía a mediados del siglo pasado como
muchos estados de la región, en medio de contínuas e
interminables guerras civiles. En 1854
una disputa entre liberales y conservadores degeneró
en un conflicto internacional. Los liberales llamaron
entonces en su ayuda a mercenarios
yanquis. La hora de los filibusteros había llegado.
Entre éstos, William Walker, acérrimo partidario de la
esclavitud y de su extensión a América Central, quien
trató de apoderarse de Nicaragua, autoproclamándose
presidente en 1856.
A pesar de la neutralidad oficial proclamada por EEUU,
un emisario de Walker fue recibido por el presidente
Franklin Pierce, pero poco después los países de
América Central pusieron fin a esta aventura.(15)
Por su parte, Inglaterra trataba de resistir al
poderío yanqui en la región, aferrándose a un "Estado"
creado en las oficinas londinenses del Foreign Office:
el fantasmal "Reino de Mosquitía". De contornos
imprecisos, poblado por los indios Miskitos, en un
lugar desconocido, el "reino" se encontraba
supuestamente en algún punto de la costa oriental
entre Nicaragua y Honduras. Se trataba por cierto nada
más que de una impostura y ficción, sabiendo todos que
era una farsa. Inglaterra mediante este reino
imaginario, no quería perder ante EEUU sus derechos
sobre el futuro canal interoceánico.
A fines del siglo pasado los EEUU habían alcanzado un
gran poderío en elmundo.
Enredados en la guerra de Secesión (1861-1865), una
vez que ésta terminó exigieron con firmeza la partida
de las tropas francesas de México.
Se consideraban como los únicos dueños de América
Central y querían llegar a hacer del Caribe un nuevo
Mare Nostrum.
Generalmente se sitúa hacia fines del siglo XIX la
aparición de la vocación expansionista de EEUU,
vocación que se habría manifestado por una
política exterior activa. Pero como lo hemos visto,
esta vocación expansionista existía desde hacía tiempo
a expensas de las naciones latinoamericanas.
Lo que sí es cierto, es que a fines del siglo XIX, los
EEUU aparecieron en la escena internacional mundial
substituyendo en América Latina a Inglaterra, en el
papel hegemónico que antes habían tenido los
británicos.
EEUU eran ya una gran potencia industrial y entraban
en la fase imperialista disputando desde ahora a las
otras potencias, una parte en los asuntos mundiales.
Algunos autores señalan el papel jugado en la nueva
política exterior de los sucesivos gobiernos
norteamericanos de la época por Alfredo Mahan, autor
de La influencia del poderío marítimo en la historia.
Mahan recuerda en este libro la superioridad de los
imperios marítimos sobre las potencias terrestres en
la historia.
En esta perspectiva, la constitución de una poderosa
marina de guerra, ligada a la posesión de bases y de
vías marítimas y fluviales se revelaba indispensable.
Anticipándose a esta teoría, que estaría de moda a
comienzos de siglo, el presidente Ulises Grant
presentaba en mayo de 1870 un proyecto al
Senado relativo a la compra de Santo Domingo,
territorio considerado como estratégico en el Mare
Nostrum yanqui. El proyecto deja entrever el
interés que remonta muy lejos y que será la obsesión
permanente de los gobiernos norteamericanos:
apoderarse de Cuba.
En su proyecto, Grant afirmaba que Santo Domingo era
una nación débil, pero que sus territorios eran
inmensamente ricos, "los más ricos que
existan bajo el sol, capaz de albergar diez millones
de seres humanos en el lujo...La adquisición de Santo
Domingo es una medida de seguridad nacional..puede
asegurar el control del tráfico comercial de Darién y
resolver la desgraciada situación en que se encuentra
Cuba..."(16)
Desde las "entrañas del monstruo", ante los proyectos
anexionistas de Santo Domingo y de Cuba, la pluma del
apóstol de la independencia cubana José Martí se
levantaba en Nueva York el 21 de marzo de 1889. Martí
dirigía una aclaración a The Manufacturer donde
estigmatizaba a los cubanos sin dignidad que pedían
lisa y llanamente a EEUU que anexionara la isla:
"Ningún cubano que tenga en algo su decoro puede ver
su país unido a otro... Los que han peleado en la
guerra, y han aprendido en los destierros... Los que
han levantado con el trabajo de sus manos un hogar
virtuoso... los científicos y comerciantes, los
ingenieros, los maestros y abogados, los periodistas y
poetas no desean la anexión de Cuba por los
EEUU, pero desconfían de los elementos funestos que,
como gusanos en la sangre, han comenzado su obra de
destrucción..."(17).
Estados Unidos, imbuídos con un fuerte sentimiento
nacionalista -- era la época del "jingoísmo"(18) --,
incluso consideraron una intervención
armada contra el lejano Chile.
En 1891 había ocurrido en Valparaíso el incidente del
Baltimore. (19)
El Baltimore era un barco de guerra de 4 600 toneladas
que acababa de ser construido por los astilleros
ingleses. Tenía la reputación de ser "el navío más
rápido del mundo" y se encontraba frente a las costas
chilenas desde 1891 -- durante la guerra civil que
había estallado contra el presidente Balmaceda, siendo
su misión la de proteger a los residentes
norteamericanos.
El 16 de octubre de ese año, una disputa de borrachos
estalló en el barrio bravo de Valparaíso entre
marineros yanquis y trabajadores del puerto. Como
consecuencia de la riña generalizada, varios marineros
resultaron heridos a cuchillazos y dos norteamericanos
murieron.
Pero el gobierno de EEUU transformó una banal reyerta
en un conflicto internacional, culpando al nuevo
gobierno chileno -- que apoyado por Londres acababa de
ganar la guerra civil contra el presidente Balmaceda
-- y adoptó una actitud arrogante que las autoridades
chilenas consideraron inaceptable.
Los preparativos bélicos del gobierno norteamericano
de Benjamin Harrison comenzaron. El padre del "poder
naval" en persona --Alfredo Mahan -- habría sido
convocado a Washington para consultas.(20)
EL gobierno chileno cedió ante la amenaza de la
utilización de la fuerza y aceptó presentar sus
excusas a los EEUU, indemnizando a las familias de los
marineros muertos y retiró las expresiones
pronunciadas por su ministro de relaciones exteriores,
consideradas injuriosas por Washington.
En realidad un conflicto de intereses entre EEUU e
Inglaterra, se zanjaba mediante países interpuestos.
Años después, en 1895, se producía un incidente
fronterizo entre Venezuela y el gobierno colonial de
Georgetown en la Guyana Británica. Ante los
preparativos bélicos ingleses, Estados Unidos advirtó
a Gran Bretaña que no toleraría una intervención de su
parte. Y el secretario de Estado del presidente
Cleveland instruía en ese sentido a su embajador en
Londres afirmando que los derechos de EEUU arrancaban
de sus "infinitos recursos".
A fines de siglo las intervenciones yanquis se
multiplicaron: Hawai, Puerto Rico, Filipinas, Cuba,
Guam, Samoa, los puertos de China y Panamá.
Consternado Mark Twain escribió entonces: "Que se
pinte de negro las franjas blancas y que se agreguen
las tibias y la calavera en lugar de
las estrellas a la bandera de Estados Unidos".
Cuba bajo la bota yanqui.
Desde 1868 los patriotas cubanos habían tomado las
armas contra el colonialismo español. Vencidos luego
de diez años de combates, recomenzaron la guerra en
1895 obteniendo algunos sonados triunfos. La victoria
y la independencia parecían a su alcance.
Entonces Estados Unidos intervino a toda prisa.
Las inversiones yanquis en las plantaciones de azúcar
y en las minas de la isla eran considerables y los
dirigentes de EEUU no se molestaban en decir
públicamente que para ellos, el azúcar cubano era de
una importancia vital, como el trigo y el algodón de
la India y del Egipto para Inglaterra.
El pretexto que encontraron fue esta vez la explosión
ocurrida en el acorazado Maine en La Habana, que
provocó la muerte de más de 250 miembros de la
tripulación. No había ninguna prueba de la implicación
española -- y tiempo después se supo que el estallido
había sido accidental -- pero el presidente Mac Kinley
azuzado por la histeria "jingoísta",
declaró la guerra a España el 21 de mayo de 1898.
La guerra fue de corta duración. La flota española fue
aniquilada en Santiago de Cuba y las tropas yanquis
desembarcaron en la isla. Entre los "Rough Riders"que
ocuparon Cuba se encontraba Teodoro Roosevelt, futuro
presidente de EEUU quien iba a llegar a ser el campeón
de la política de intervención y del "Big Stick"(Gran
Garrote).
Mediante el Tratado de París (10 de diciembre de 1898)
España cedió Puerto Rico y las Filipinas a los EEUU.
La guerra contra España marcó la entrada en fuerza de
EEUU como uno de los principales actores sobre la
escena internacional. Para España en cambio, significó
el último acto de su progresiva declinación
internacional, que la llevaría al repliegue sobre sí
misma.
Cuba, teóricamente independiente, fue puesta bajo la
autoridad del gobernador militar yanqui Leonardo Wood,
jefe de las tropas de ocupación.
Estas permanecerán en el país durante tres años.
Fue el propio Wood quien convocó a una asamblea
constituyente introduciendo una enmienda redactada por
el senador de Connecticut Orville Platt, a pesar de la
oposición de numerosos constituyentes quienes
consideraban que se trataba de una intromisión
inaceptable que violaba la soberanía y la
independencia de Cuba.
En La Habana estallaron manifestaciones contra ese
diktat y el gobierno Wood lanzó un ultimátum: "Los
Estados Unidos continuarán a ocupar la isla hasta que
sea organizado un gobierno cubano, cuya constitución
lleve como parte importante todos y cada uno de los
preceptos de la Enmienda Platt".(21)
La Enmienda Platt constituía una demostración
flagrante del estado de vasallaje al que Cuba había
sido sometida. El 23 de mayo de 1903 fue
incorporada a la constitución. Sólo en 1934 serían
modificadas ciertas cláusulas. He aquí algunas perlas:
artículo 1*: "El gobierno de Cuba no firmará ningún
acuerdo que permita a una potencia extranjera obtener
para propósitos navales o militares, una parte de la
isla...".
El artículo 3* era particularmente humillante: "El
gobierno de Cuba consiente a que los Estados Unidos
puedan ejercer el derecho de intervenir
para preservar la independencia cubana (sic!) y la
mantención de un gobierno adecuado para la protección
de la vida, la propiedad...".
El artículo 7* les daba a los EEUU el derecho de
instalar bases militares en territorio cubano.
Guantánamo es en la actualidad una prueba viva
de un tiempo que podría creerse como sobrepasado.
El gobernador Wood no se equivocaba cuando en 1903
escribía en una carta a Roosevelt:
"Poca o ninguna independencia efectiva le ha dejado a
Cuba la Enmienda Platt. Los cubanos más sensibles
comprenden esto y sienten que lo único positivo que
pueden hacer es buscar la anexión".(22)
Invocando la Enmienda las tropas yanquis desembarcarán
en numerosas oportunidades: en 1906, 1912 y 1917.
Franklin D. Roosevelt aceptará abrogar ciertas
cláusulas sólo en 1934.
La doctrina Drago y los "corolarios Roosevelt de la
doctrina Monroe.
En diciembre de 1902, barcos de guerra británicos,
alemanes e italianos se presentaron frente a las
costas venezolanas hundiendo algunas naves
surtas en las bahías y bloqueando los puertos. Exigían
el pago de indemnizaciones impagadas a súbditos
europeos.
"Teddy" Roosevelt, presidente de EEUU, aprobó la
acción punitiva de las potencias europeas, pero los
países latinoamericanos se indignaron ante
esta agresión.
El ministro de relaciones exteriores de Argentina Luis
María Drago, dirigió una nota al Departamento de
estado -- que luego sentó jurisprudencia y fue
adoptada por la Conferencia de La Haya en 1907 -- en
la cual exigía prohibir la utilización de la fuerza
como medio para cobrar deudas contraídas por un
estado. La "doctrina Drago" había nacido.
Roosevelt no estaba dispuesto a aceptar que las
potencias europeas ejercieran un papel de gendarme en
su zona de influencia. Ese derecho se lo reservaba
sólo a los Estados Unidos.
El 6 de diciembre de 1904 en su discurso anual , el
presidente norteamericano precisaba: "Si una nación
demuestra que sabe proceder con eficiencia razonable y
de modo decente en los asuntos sociales y políticos,
si mantiene el orden interior y paga sus obligaciones,
no necesita la interferencia de Estados Unidos. Las
equivocaciones crónicas o la impotencia pueden
requerir la intervención en América ...puede forzarnos
al ejercicio de policía internacional".(23)
Un año más tarde, Roosevelt -- que había sido jefe de
la policía de Nueva York -- anunciaba a las naciones
latinoamericanas en su mensaje anual, que no aplicaría
la "doctrina Monroe", es decir, que no se opondría a
las acciones punitivas de las potencias europeas: "Si
una república al sur de nosotros comete un desatino
contra una nación extranjera... la doctrina Monroe no
nos ha de forzar a intervenir para impedir el castigo
de tal desatino, salvo para impedir que el castigo no
asuma, de ninguna manera, la forma de una ocupación
territorial...".(24)
Los dos discursos de Roosevelt servirán de
justificación a la política imperialista yanqui que se
traducirá por intervenciones en Panamá, Cuba,
Nicaragua, Haití y Santo Domingo. La política del
"Gran Garrote" -- "hablar suave teniendo on garrote en
la mano" -- iba a constituir la política oficial del
gobierno norteamericano durante las primeras décadas
de este siglo.
La secesión de Panamá
Desde la época de la conquista española numerosas
personas habían imaginado un pasaje interoceánico en
América Central.Varios proyectos y localizaciones
sobre el lugar más adecuado para este efecto habían
sido realizados. El territorio de Nicaragua y Panamá
fueron propuestos y será en el suelo de este último --
como resultado de la secesión organizada
y fomentada por la potencia imperial -- donde se
construirá el codiciado canal.
Panamá se había declarado independiente en 1821
aceptando voluntariamente formar parte de Colombia.
Diez años después, un movimiento secesionista
proclamaba su autonomía, pero afirmaba pertenecer a la
"Confederación Colombiana". En agosto de 1831, el
ejército colombiano reponía nuevamente al Istmo en la
Confederación.
Entre 1840 y 1855 hubo varios intentos separatistas.
El primero fue organizado por el general Tomás
Herrera, quien fundó el "Estado libre del
Istmo". Vuelto al buen camino por el ejército
colombiano, Panamá conocerá una nueva tentativa
secesionista en 1855 que también declaraba formar
parte de la "Nueva Granada" (Colombia). En 1858 fue
dictada la nueva constitución de la "Confederación
Granadina" y Panamá formaba parte de la Confederación.
Después de la anexión de California, la provincia
colombiana de Panamá se convirtió en un punto vital
para las comunicaciones entre el este y el oeste de
los EEUU.
Desde 1851, una sociedad yanqui, la "Panama Rail Road
Company" había logrado hacer correr al primer tren y
en 1854, una locomotora atravesó el istmo. La línea
férrea fue trazada en una zona particularmente malsana
y propicia para el desarrollo de enfermedades
tropicales. Más de 6000 trabajadores dejaron sus vidas
a causa del paludismo y otras enfermedades, entre
ellos coolies chinos, antillanos y un buen número de
irlandeses, alemanes y austriacos.
La carrera por del oro californiano, obligó a miles de
hombres a atravesar el istmo -- paso obligado viniendo
del este -- y los Estados Unidos tomaron la enojosa
costumbre de desplazar sus tropas por Panamá sin
pedirle autorización a Colombia.
Varios proyectos de tratados fueron propuestoss por
las compañías yanquis a los colombianos, pero no
fueron aprobados por el Congreso de
Bogotá. El embajador norteamericano Sullivan escribió
entonces a su gobierno:
"Si ustedes quieren obtener los derechos sobre el
canal por una vía que no sea un tratado, las cosas
pueden ser más fáciles en el Congreso
colombiano con algunos fondos de los servcios
secretos".(25)
Pero a pesar de los esfuerzos de EEUU, fue Lucien
Bonaparte Wyse -- nieto de Lucien Bonaparte -- quien,
entre 1878 y 1880 obtuvo para los
franceses de la Sociedad Civil Internacional, "el
privilegio exclusivo para la ejecución y la
explotación a través de su territorio de un canal
marítimo entre el Atlántico y el Pacífico".(26)
El presidente de EEUU Rutherford Hayes, amenazó
declarando su intención de proceder a la apertura de
un canal en Nicaragua. Amenazaba a la comunidad
internacional, reclamando el "derecho de ejercer un
protectorado exclusivo sobre el canal que los
franceses proyectan abrir en territorio
colombiano".(27)
Wyse convenció a Fernando de Lesseps -- el constructor
del canal de Suez en 1869 -- de tomar a su cargo los
trabajos, que fueron financiados por un empréstito
lanzado por la "Compañía Universal del Canal
Interoceánico.
Pero durante los años siguientes, un gran escándalo
financiero estalló, que unido a ciertos errores
técnicos cometidos en las obras de excavación del
canal, provocaron la quiebra de la compañía en febrero
de 1889.
Es entonces cuando intervino un aventurero francés,
liquidador de la compañía, Philippe Bunau Varilla,
quien trató de vender a EEUU los
derechos relativos a la concesión del canal. Al mismo
tiempo, Gran Bretaña liberaba oportunamente a estos
últimos de los compromisos contraídos por
el tratado Clayton-Bulwer y así pudieron redactar un
nuevo proyecto con Colombia (el Tratado Herrán-Clay),
que debía ser ratificado por el Congreso de Bogotá.
La mayoría de los senadores colombianos consideraron
el proyecto como un atentado contra la soberanía de
Colombia y el 12 de agosto de 1903, rehusaron su
ratificación.
Ante esta negativa los EEUU provocaron entonces la
secesión y el alzamiento de la provincia colombiana de
Panamá.
Un día antes de la "declaración de independencia", el
3 de noviembre de 1903, el departamento de Estado
enviaba un cable al cónsul yanqui en
Panamá: "Avise del levantamiento en el istmo. Tenga al
Departamento al corriente y con todo detalle...
Todavía no; ha de ser por la noche..."(28)
La secesión fue proclamada y una Junta militar se
constituyó en Puerto Colón y tropas yanquis
desembarcaron de los barcos que se encontraban
en el lugar, impidiendo a las fuerzas colombianas
sofocar la rebelión.
El 6 de noviembre Estados Unidos reconocía la
"independencia" de Panamá.
Philippe Bunau Varilla, ciudadano francés -- que había
tomado parte en la rebelión sin moverse de la suite
1162 del hotel Waldorf Astoria de Nueva York --
reconocerá más tarde que la idea de secesión había
sido discutida previamente con el presidente
Roosevelt.(29)
Este aventurero fue nombrado con premura ministro
plenipotenciario por la Junta y firmó en Washington el
18 de noviembre -- un día antes de la llegada de los
representantes de la recién creada república -- un
tratado leonino que hipotecaba para siempre la
soberanía panameña sobre el istmo.
Tres años después, Teodoro Roosevelt recibía el premio
Nóbel de la paz. Tres décadas más tarde, su hijo
Franklin introduciría algunas modificaciones en el
tratado.
En 1955, el jefe de la Guardia Nacional panameña José
Antonio Remón, logró obtener que Eisenhower aceptara
algunos cambios. Luego Kennedy dió su acuerdo para que
la bandera panameña fuera izada junto a la bandera
yanqui. Lo que no impidió las grandes manifestaciones
de 1964, seguidas de enfrentamientos entre tropas
norteamericanas y estudiantes panameños, que
ocasionaron más de 20 muertos y centenares de heridos.
El coronel Omar Torrijos negoció con Carter en 1977 la
partida definitiva de las tropas yanquis del canal y
la recuperación de la soberanía panameña sobre éste,
prevista según el Tratado Torrijos-Carter, para el
año 2000 Remón y Torrijos murieron en dos misteriosos
y nunca dilucidados accidentes de aviación.
Pax americana en el Caribe.
El Caribe fue la región donde se concentraron las
intervenciones armadas norteamericanas. En 1901 tuvo
lugar la primera agresión del siglo contra Nicaragua y
en 1903 como lo hemos visto, en Panamá. El canal
abriría una nueva vía al Manifest Destinity.
En 1905, "respondiendo al llamado" de diversos
personajes de la oligarquía dominicana, el futuro
premio Nóbel Teddy Roosevelt instaló con la
ayuda de sus marines, a recaudadores de impuestos
yanquis en las aduanas de Santo Domingo. La presencia
de tan diligentes expertos duró cuatro años.
Por su parte, el secretario de estado Elihu Root había
señalado en esos años que las intervenciones tendrían
lugar "cada vez que estuvieran en peligro los
capitales norteamericanos".(30)
Un nuevo desembarco de marines en 1916 mantendría a la
República Dominicana bajo la bota yanqui hasta 1924.
En Nicaragua, José Santos Zelaya del partido liberal,
era presidente desde 1893. Había logrado
desembarazarse de los ingleses en la costa
atlántica y trató de interesar a los japoneses para
que construyeran un canal interoceánico. Los EEUU
consideraron esta actitud como una afrenta y
armaron a los conservadores que se sublevaron contra
Zelaya desembarcando en Bluefields. Este renunció al
igual que su sucesor, José Madriz. La presidencia
recayó entonces en Adolfo Díaz, un ex empleado de la
compañía minera yanqui Fletcher.
Sin embargo, una revuelta dirigida por los liberales
estalló en 1912 y el presidente Taft envió con toda
presteza a 1 700 marines para proteger al presidente
Díaz. Las tropas yanquis permanecerán en Nicaragua
hasta 1925.
Al mismo tiempo EEUU le imponía a este país el Tratado
Bryan-Chamorro (5 de agosto de 1914), mediante el cual
adquirían el derecho a establecer una base naval en el
golfo de Fonseca y la cesión de diversas islas e
islotes durante 99 años.
El Salvador fue invadido en 1921 y Honduras en 1924.
La injerencia yanqui llegó a tal punto, que la
designación de un presidente hondureño se
llevó a cabo en esos años a bordo del acorazado
norteamericano "Tacoma". (En 1989, cuando Panamá fue
invadido por las tropas de Bush, el "presidente"
Endara, prestará juramento en la base yanqui de Fort
Gulick, en la zona del canal.)
En Guatemala, la compañía frutera yanqui United Fruit
-- uno de cuyos propietarios era Foster Dulles,
secretario de estado y hermano de Allen, el jefe de la
C.I.A. -- reinaba en la región desde comienzos de
siglo. Teniendo la influencia y los medios casi como
un estado, la compañía había firmado con el dictador
guatemalteco Estrada Cabrera un primer contrato en
1901. El tirano Estrada será inmortalizado años
después por Miguel Angel Asturias en su famosa novela
"El señor Presidente".
Al final de la Primera Guerra Mundial, Estados Unidos
había comenzado a desplazar totalmente a las potencias
europeas de América Latina, principalmente a Gran
Bretaña, pero también a Alemania y Francia. Dos
autores brasileños (Cardoso y Faletto) señalan que
durante este período: "La presencia norteamericana se
extendió rápidamente... Los países de la costa del
Pacífico fueron incorporados a la economía de EEUU
y aquellos de la costa atlántica, como Brasil, Uruguay
y Argentina, también cayeron bajo su influencia".(31)
Desde fines de los años veinte los capitales
norteamericanos ejercieron en la región una
indiscutible predominancia.
La presencia de los capitales yanquis tenía su
corolario en una política imperialista que se
manifestó muchas veces a lo largo de esos años.
Las intervenciones de la segunda década de este siglo
en México constituyen un ejemplo.
"Tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos"
Después del derrocamiento y asesinato del presidente
Francisco Madero en 1913 -- en el que tuvo
participación el embajador norteamericano
Henry Lane Wilson -- (31a), el general Huerta se
apoderó del poder.
Venustiano Carranza, ex gobernador en la época del
dictador Porfirio Díaz, se sublevó contra aquel a
quien consideraba como un usurpador.
Por su parte Taft, el presidente norteamericano,
rehusaba reconocer a uerta como jefe del gobierno
mexicano y concentraba tropas en la frontera.
En medio del torbellino de la revolución mexicana, el
general Victoriano Huerta buscó y obtuvo el apoyo de
inversionistas ingleses, al mismo tiempo que iniciaba
un acercamiento con Alemania y Japón.
Entre tanto, Wilson había sucedido a Taft y apostó la
flota frente a las costas mexicanas. Es así como el 16
de abril de 1914, un incidente se produjo entre
soldados mexicanos y marineros yanquis, quienes habían
descendido ilegalmente en territorio mexicano.
El gobierno de EEUU exigió reparaciones por lo que
consideraba una afrenta por parte del ejército
mexicano, pero las autoridades aztecas estimaron
inaceptables sus demandas. Entonces, al expirar el
ultimátum dado por Wilson, 50 navíos con 23 000
hombres se desplegaron frente al puerto mexicano de
Tampico.
El 20 de abril tuvo lugar el desembarco y a pesar de
una resistencia encarnizada, las tropas yanquis
lograron apoderarse de la ciudad llevándose consigo
los 8 millones de dólares que se encontraban en los
cofres de la aduana.
El mismo día el presidente Wilson se dirigió al
Congreso para pedir su aprobación, "para que pueda
emplear a las fuerzas armadas de Estados
Unidos... para conseguir del general Huerta el más
amplio reconocimiento de nuestros derechos..."(32)
Cinco años más tarde, en 1919, Woodrow Wilson
recibiría -- él también -- el premio Nóbel de la
paz.
En marzo de 1916 tuvo lugar la famosa "invasión"
mexicana de EEUU, encabezada por el célebre general
Francisco Villa, quien se apoderó de la
ciudad de Columbus, al parecer, a causa del apoyo dado
por los norteamericanos a su enemigo jurado, el
general Obregón. Por primera vez un país de América
Latina "invadía" los Estados Unidos... Washington
respondió enviando una "expedición punitiva",
compuesta por 10 000 hombres, al mando del general
Pershing, el mismo que un año después comandaría a las
tropas norteamericanas en Europa. Entre sus oficiales
se encontraban los futuros y victoriosos generales
Eisenhower y Patton, que en México morderían el polvo
de la derrota.
En efecto, la "expedición punitiva" fue un fracaso. A
medida que las tropas yanquis se internaban en
territorio mexicano, encontraban la creciente
resistencia de la población. Incluso el propio
gobierno mexicano -- en guerra contra Villa y que
finalmente había sido reconocido por
EEUU -- exigía el retiro de las tropas estadounidenses
de su suelo: "El gobierno mexicano concentró sus
fuerzas alrededor de los invasores...Estaba obligado a
causa del creciente sentimiento antiyanqui existente
en todo el país...Villa aparecía como el símbolo de la
resistencia popular contra el invasor...".(32a)
En junio de 1916 el ejército mexicano inflingió una
derrota a las tropas yanquis en una escaramuza y
Wilson decidió retirar sus tropas en enero de 1917.
Tres meses después los EEUU declaraban la guerra a
Alemania. México por su parte, resistiría frente a
todas las presiones manteniendo su neutralidad.
En los años 20, cuando el general Obregón designó como
su sucesor a Elías Calles, un sector del ejército
rehusó reconocerlo como presidente y se sublevó.
Calles ejerció una durísima represión, contando con el
apoyo de tropas norteamericanas para sofocar esta
rebelión así como la revuelta de los "cristeros", que
se habían alzado debido a las medidas tomadas por el
gobierno contra la Iglesia y que durante más de tres
años hicieron frente a las tropas gubernamentales.
Haití bajo la bota yanqui.
A inicios de siglo las inversiones norteamericanas en
Haití alcanzaban a cerca de 15 millones de dólares.
Aparte de intereses en el azúcar, transportes y
actividades portuarias, las inversionistas yanquis
disponían del 50 % de las acciones del Banco Nacional
de Haití.
Uno de los hombres de negocios más importantes era
Roger Farharm. Vicepresidente del Banco Nacional y de
la Railroad de Haití, también era funcionario del
National City Bank.
Farharm jugó un papel de primer plano en el conflicto
que oponía al gobierno de Davilmar Théodore -- y luego
al de Vilbrun Guillaume Sam -- con los banqueros
yanquis, fue Farharms quien dirigió la campaña que
desató la intervención militar norteamericana.
A su demanda, el 17 de diciembre de 1914, los marines
del crucero Machias desembarcaron y se llevaron 500
000 dólares pertenecientes a Haití provenientes de los
cofres del Banco Nacional.
Ante las protestas del gobierno haitiano, el
secretario de estado Bryan señaló que los EEUU debían
"proteger los intereses norteamericanos que
se encontraban amenazados", agregando con todo
desparpajo que se trataba "de una simple transferencia
de fondos".(33)
Las presiones ejercidas por los hombres de negocios
yanquis sobre el Departamento de estado, buscaban
forzarlo a apoderarse del control de las
aduanas haitianas.
El pretexto fue el caos y la guerra civil existente
desde abril de 1915, que provocó numerosas atrocidades
culminando con la espantosa muerte del presidente Sam.
El 28 de julio los marines desembarcaron nuevamente en
Haití. Esta vez permanecerán durante 19 años.
El presidente del Senado, diputados, ministros y otras
personalidades -- protegidos por la bayonetas de los
soldados norteamericanos -- se apresuraron a
manifestar al almirante Capperton, comandante de las
fuerzas de ocupación, su acuerdo para que las aduanas
haitianas quedaran bajo control yanqui.
Y fue Capperton en persona quien dió luz verde para
que Sudre Dartiguenave fuera designado como presidente
por un período de siete años.
Días más tarde el proyecto de acuerdo con EEUU fue
sometido a la ratificación de diputados y senadores.
Las condiciones establecidas eran tan humillantes para
Haití que hasta en el seno de esa dócil asamblea,
surgieron voces de protesta: "Según las declaraciones
de sus agentes, el gobierno de Estados Unidos, ha
efectuado en nuestro país en nombre de la
humanidad, una intervención humanitaria y con sus
bayonetas, sus cañones y sus cruceros nos ha
presentado un proyecto Qué significa este
proyecto? Un protectorado impuesto a Haití por mister
Wilson..."(34)
El proyecto fue aprobado el 16 de noviembre y en 1918
fue promulgada una nueva constitución, cuyo inspirador
y uno de sus redactores fue el subsecretario de la
marina yanqui Franklin D. Roosevelt, teórico de la
doctrina de la "Buena Vecindad".
Con el tiempo el propio presidente Dartiguenave
manifestará cierta resistencia frente a sus
protectores. Será reemplazado entonces por el
dócil Luis Borno.
Así fue entregada la patria de Toussaint Louverture a
la voracidad imperialista.
El artículo V de la constitución, que desde hacía un
siglo prohibía a los blancos el acceso a la propiedad
de la tierra fue abolido, siendo los campesinos
haitianos las primeras víctimas de la llegada de
nuevos propietarios, quienes compraron y explotaron
nuevas plantaciones. A esto debe agregarse la
represión sistemática en el campo llevada a cabo por
las tropas de ocupación, que provocó un éxodo masivo
de campesinos hacia Cuba. De 23 490 en 1915, su número
pasó a más de 30 000 en 1920. Otro flujo migratorio se
dirigió a Santo Domingo.
A la vergonzosa colaboración de las elites burguesas
con el ocupante, se opuso la epopeya de los "Cacos" de
Charlemagne Peralte, quien durante cuatro años
(1915-1919) resistió levantando guerrillas frente a
las tropas de ocupación antes de ser ultimado a
traición.
Los marines abandonarán el territorio haitiano sólo en
1934.
La tercera intervención yanqui en Nicaragua.
En agosto de 1925 los marines abandonaron el país
después de trece años de ocupación. Dos meses más
tarde Emiliano Chamorro derrocaba al
presidente Carlos Solorzano, pero debió entregar el
poder al ex presidente Adolfo Díaz -- empleado de una
compañía minera yanqui y hombre de confianza de
Washington -- quien pudo así volver a ocupar la
presidencia.
En diciembre de 1926, el vicepresidente Juan Bautista
Sacasa encabezó una fuerza destinada a restablecer la
legalidad. Pero el almirante yanqui Latimer desembarcó
con 2 000 soldados desarmando a los beligerantes y
obligándolos a firmar la paz. Uno de los jefes
liberales, Augusto César Sandino rehusó someterse,
refugiándose con sus tropas en las montañas
del norte del país.
Un año después, en diciembre de 1927, el presidente de
EEUU Calvin Coolidge en su mensaje anual, explicaba
que la intervención norteamericana se justificaba
porque, "Hoy en día hay grandes inversiones en los
aserraderos, la minería, las plantaciones de café y
bananas, el cabotaje y diversos negocios mercantiles y
colaterales... No hay duda que de continuar esta
revolución, las inversiones norteamericanas y sus
intereses financieros se hubieran visto seriamente
afectados...".(35)
Sandino y su "pequeño ejército loco" resistirá
victoriosamente frente a las tropas de ocupación
durante seis años, las que bombardeaban y
saqueaban pueblos y aldeas.
El "general de los hombres libres" transformó el
combate por el restablecimiento de la legalidad
pisoteada, en una guerra de liberación nacional contra
el ocupante extranjero: "Lucho para expulsar de mi
patria al invasor...La única manera de poner fin a
esta guerra es que las fuerzas que han invadido el
suelo nacional se retiren inmediatamente..."(36)
Ante la imposiblidad de una victoria militar, EEUU
buscó un acuerdo político. Sacasa fue designado
presidente como pedía Sandino y los marines
se retiraron de Nicaragua en enero de 1933.
Pero el verdadero hombre fuerte del país era el jefe
de la Guardia Nacional Anastasio Somoza, jugador de
póker, falsificador de billetes y fiel guardián de los
intereses yanquis.
Fue Somoza quien organizó el 21 de febrero de 1934 el
secuestro y asesinato de Sandino. Ese crimen le abrió
las puertas para asumir en 1936 la totalidad del
poder.
Devoto gendarme de los norteamericanos, su gobierno
fue una sucesión de abyecciones, crímenes y
corrupción. En 1956 fue acribillado a balazos
por el poeta Rigoberto Pérez.
Franklin D. Roosevelt había dicho de Somoza, el hombre
de Estados Unidos: "Somoza may be a son of bitch, but
he's our son a bitch".
La guerra del Chaco.
Entre 1932 y 1935 tuvo lugar la sangrienta guerra del
Chaco. Un antiguo litigio fronterizo entre Paraguay y
Bolivia se agravó cuando la compañía norteamericana
Standard Oil creyó haber descubierto un rico
yacimiento de petróleo en territorio boliviano.. Por
su parte, la compañía anglo-holandesa Royal Dutch hizo
un descubrimiento parecido en el Chaco paraguayo.
Se desarrolló entonces en los dos países una intensa
campaña chovinista, alentada por las compañías
petroleras. La guerra estalló en junio de 1932 y fue
particularmente cruel. Se firmó un armisticio sólo en
junio de 1935 y Bolivia debió ceder al Paraguay más de
300 kilómetros. Sin embargo la presencia de petróleo
en la región era una ilusión.
Más de 130 000 paraguayos y bolivianos murieron
empujados por la histeria chovinista y el voraz
apetito de las compañías petroleras.
El sentimiento antinorteamericano creció en América
Latina en la década de los años treinta. La VI*
Conferencia de los Estados Americanos que se realizó
en La Habana en 1928 había condenado el
intervencionismo yanqui, la ocupación de Haití, de
Panamá y la existencia de la Enmienda Platt, todavía
en vigor en Cuba.
En 1933, en la VII* conferencia de Montevideo,
Franklin D. Roosevelt enunció la Good Neighbour Policy
-- Política de Buena Vecindad -- y se
aprobó un documento relativo a los "Derechos y
Deberes" de las naciones americanas. Su artículo 8 fue
votado "con reservas" por el secretario de estado de
Estados Unidos Cordell Hull, quien evitó así una
condena debida al proteccionismo aduanero de su país:
"Ningún Estado tiene el derecho de intervenir en los
asuntos internos ni externos de otro".(37)
Luego, la VIII* Conferencia en Lima (1938), autorizó
las reuniones de consultas de los ministros de
relaciones exteriores americanos y fue durante la
Segunda Guerra Mundial que éstas se llevaron a cabo.
Los EEUU impusieron a los países latinoamericanos la
ruptura de relaciones diplómaticas con el Eje y sólo
Chile y Argentina rehusaron. Habrá que esperar
hasta 1945 para que el gobierno argentino rompa con
Alemania y Japón, lo que tuvo como consecuencia
indirecta un golpe de estado militar.
En 1945 se aprobó el "Acta de Chapultepéc", con
ocasión de la "Conferencia Interamericana sobre los
problemas de la guerra y de la paz" celebrada en
México, donde fue notoria la ausencia argentina. El
Acta comprometía a todos los países del Nuevo Mundo
para hacer frente a un eventual agresor externo. Su
artículo 3* especificaba: "Todo atentado contra la
integridad o la inviolabilidad del territorio, o
contra la soberanía o la independencia política de un
Estado americano, será considerado como
acto de agresión contra los demás Estados firmantes de
esta declaración".(38)
Esta disposición, que debiera haber sido aplicada en
1982 durante la guerra de las Malvinas, no fue
utilizada.
El 2 de septiembre de 1947 fue firmado en Rio de
Janeiro el "Tratado de Asistencia recíproca" (TIAR)
que definía el alcance de la conferencia de México.
Argentina lo firmaría sólo en 1950.
En realidad a lo largo del siglo XIX y hasta la
primera mitad del siglo XX, hubo en América Latina una
fuerte resistencia frente a EEUU. La
conciencia de la originalidad hispánica y católica se
acentuó durante esas décadas.
El sentimiento antiyanqui, en reacción contra un
imperialismo más agresivo que aquel de Inglaterra, se
expresó también en el campo cultural.
Poetas de gran renombre como Rubén Darío o José
Enrique Rodó, invocaron la superioridad de la fe
religiosa católica sobre el materialismo anglosajón.
En algunos casos esto llevará a una revalorización de
España, la antigua metrópolis:"El prestigio creciente
de las tradiciones coloniales quitó a EEUU la
posibilidad de tener sobre la vida y la cultura
latinoamericana una influencia comparable a aquella
que Europa ejerció antes de 1914. Los revolucionarios
y conservadores resistieron frente a la cultura
norteamericana, estos últimos defendiendo los lazos
establecidos con otras metrópolis en el curso del
siglo XIX y valorizando la herencia cultural antaño
criticada".(38a)
Después de 1945, la guerra fría y sus tajantes
opciones, forzará a los conservadores a dejar el
antinorteamericanismo ferviente por el apoyo
intransigente a los EEUU.
Perón y Estados Unidos.
La discordia entre Argentina y EEUU databa de la época
de la Segunda Guerra Mundial, aún si desde hacía mucho
tiempo que los gobiernos de Buenos Aires desconfiaban
del discurso "panamericanista" de Washington.
Perón llegó legalmente al poder en 1946. Había estado
como agregado militar en Italia durante la época de
Mussolini entre 1939 y 1941. Acusado de tendencias
facistas (38b) había participado en el movimiento
militar de 1943, llegando a ser ministro del Trabajo y
en 1944, de Defensa.
Propugnaba una política nacionalista que hería los
intereses norteamericanos y éstos decidieron hacerle
la vida imposible.
Sprulle Braden, embajador yanqui en Buenos Aires
ligado a la empresa petrolera ESSO, inició una
virulenta camapaña antiperonista. Apoyado por
el PC, intervino en la campaña presidencial en curso
publicando un "Libro Blanco", donde acusaba a Perón de
nazi.
Perón respondó publicando un "Libro Azul y Blanco", en
el cual decía que EEUUU quería "instalar en nuestro
país un gobierno propio, un gobierno títere, y para
ello ha comenzado por asegurarse el concurso de todos
los "Quislings" disponibles..."(39)
Por su parte, el embajador Braden no se quedaba en
chicas al afirmar que "el pueblo argentino siempre ha
sido democrátic y contrario a las dictaduras
totalitarias... Sin embargo el gobierno sigue el
modelo alemán de 1933..."(40).
El resultado arrojó una mayoría neta en favor de Perón
y el diario Evening Saturday Post, comentando la
política intervencionista en los asuntos internos
argentinos impulsada por el Departamento de estado
escribió: "La diplomacia norteamericana brinda una
prueba de la esquizofrenia diplomática que está
disminuyendo el prestigio y la influencia
estadounidense en el mundo. El pueblo de la Argentina
ha respondido como respondería cualquier pueblo cuando
los extranjeros se sienten inclinados a decirle qué
política debe seguir."(41)
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