[R-P] Putin: una restauración capitalista del Estado ruso

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Mar Jun 1 16:06:45 MDT 2004


[Traducción para uso personal de la versión en inglés (BBC) del 
discurso de Putin sobre el estado de la nación, Moscú, 26 de mayo de 
2004.  N.M.G.]

Del servicio de escuchas de la BBC, 
Vladimir Putin:  Discurso al parlamento ruso sobre el estado de la 
nación.  Texto completo
Fuente: RTR Rusia TV, Moscú, en ruso 
0800 gmt 26 May 04

[Traducción de Néstor Gorojovsky para la lista Reconquista Popular]

[El discurso se emitió en vivo por Rusia TV, Canal Uno de TV de 
Rusia, TV Centro, Radio Rusia y Radio Mayak.  En la presente versión 
en castellano se omiten los comentarios y subtítulos intercalados por 
la BBC]

Putin: Buen día, estimados miembros del Concejo de la Federación, 
diputados de la Duma del Estado, estimados ciudadanos de Rusia.  Creo 
que ante este auditorio, al igual que en los años anteriores, no hace 
falta hablar sobre los resultados que hemos alcanzado en tiempos 
recientes.  Hemos trabajado mucho, en forma conjunta, para 
alcanzarlos.

Sólo haré notar que durante los últimos cuatro años logramos 
atravesar una frontera compleja pero de gran importancia, y que por 
primera vez en largo tiempo Rusia se transformó en un país política y 
económicamente estable, un país independiente, tanto en el sentido 
financiero como en el de las relaciones internacionales, algo que, en 
sí mismo, no está mal.

Nuestros objetivos son totalmente claros:  un alto nivel de vida en 
el país y una vida segura, libre y confortable.  Una democracia 
madura y una sociedad civil desarrollada.  Fortalecer el lugar que 
ocupa Rusia en el mundo.  Y lo principal,  lo repito, es un 
incremento significativo en la prosperidad de nuestros ciudadanos.

Hoy, tenemos más clara visión de nuestro verdadero potencial.  
Sabemos qué recursos tenemos.  Entendemos qué es lo que puede 
detenernos en la consecución de los objetivos que hemos establecido, 
y estamos modernizando activamente el Estado, esforzándonos para que 
sus funciones se correspondan con la etapa moderna del desarrollo de 
Rusia, una etapa que busca asegurar un nivel de vida sustancialmente 
superior.

Recordaré que durante las últimas décadas del siglo pasado, con la 
economía quebrada y habiendo perdido posiciones en los mercados 
mundiales, Rusia se vio forzada a restaurar su estado y crear 
simultáneamente una economía de mercado (algo nuevo para nosotros), a 
defender la integridad territorial del país en la lucha contra el 
terrorismo internacional, y a defender los logros democráticos del 
pueblo.

Desde principios de la década del 90, Rusia ha atravesado varias 
etapas de su desarrollo.  La primera estaba vinculada al 
desmantelamiento del sistema económico anterior.  Lo acompañó la 
caotización de nuestro modo de vida habitual y agudos conflictos 
políticos y sociales;  fue un tránsito difícil para nuestra sociedad.

La segunda etapa consistió en limpiar los escombros producidos por el 
colapso del antiguo edificio.  Pero nos las arreglamos para detener 
las tendencias más peligrosas tanto en el terreno de la política como 
en el terreno internacional.  No todas las decisiones de esos años 
eran de largo plazo.  Y las acciones de las autoridades federales 
fueron muchas veces más bien respuestas a las amenazas principales 
que surgieron ante nosotros.

De hecho, sólo hace poco tiempo hemos ingresado a la tercera etapa 
del desarrollo del moderno Estado ruso, a la posibilidad del 
desarrollo a gran velocidad, de la resolución de tareas nacionales de 
gran envergadura.  Y ahora tenemos tanto la experiencia como las 
herramientas para proponernos objetivos de verdadero largo plazo.

En los últimos cuatro años, nuestra economía, en su conjunto, se 
desarrolló a una velocidad bastante razonable.  Los niveles de vida 
del pueblo subieron un poco.  Los ingresos reales de la población, 
durante ese período, los ingresos reales (repito) subieron un 50%.  
La cantidad de personas con ingresos inferiores al nivel de 
subsistencia cayó en un tercio.  El año pasado, nuestra economía 
creció a una tasa del 7,3%, mientras que la de los primeros cuatro 
meses de este año fue del 8%.

Pero debemos preguntarnos: ¿Lo hicimos todo?  Aprovechamos todas las 
posibilidades de crecimiento económico y desarrollo social?  Y nos 
convence el modo en que las cosas se nos presentan ahora?

No.  No nos convence, ante todo, el nivel de vida del pueblo.

Permítaseme recordar que durante la prolongada crisis económica Rusia 
perdió casi la mitad de su potencial económico.  Durante los últimos 
cuatro años, nos las arreglamos para recuperar un 40% de lo perdido.  
Pese a ello ni siquiera logramos alcanzar los niveles de 1989.  Sólo 
podremos impedir que se nos relegue a los suburbios de la economía 
mundial si mantenemos las altas tasas de desarrollo que Rusia alcanzó 
en nuestros días.

Ahora bien, para ocupar una posición dirigente en las complejas 
condiciones de la competencia mundial actual, tenemos que crecer más 
rápido que el resto del mundo.  Tenemos que vencer a los demás países 
en asuntos como la tasa de crecimiento, la calidad de los bienes y 
servicios, y los niveles de educación, ciencia y cultura.  Está en 
juego nuestra supervivencia económica y la dignidad del lugar que 
ocupa Rusia en las alteradas condiciones internacionales.

Es una tarea extremadamente difícil, lo sé, pero podemos llevarla a 
cabo.  Y nadie la hará por nosotros.

Sólo de nosotros depende que podamos transformarnos en una sociedad 
de gente verdaderamente libre, económica y políticamente libre.  Sólo 
depende de nosotros el alcanzar exitosamente las tareas prioritarias 
de toda la nación:  duplicar el PBI en 10 años, reducir la pobreza, 
incrementar la prosperidad del pueblo y modernizar las FF.AA.

Vuelvo a enfatizar que por primera vez en mucho tiempo estamos en 
condiciones de predecir cómo será nuestra vida no dentro de algunos 
meses o un año, sino dentro de varias décadas.  Los logros de los 
últimos años nos ofrecen los cimientos para poder empezar de una 
buena vez la resolución de problemas que de hecho podemos superar, 
pero solamente a partir de ciertas posibilidades económicas, de la 
estabilidad política y la existencia de una sociedad civil activa.

No todo el mundo quiere tratar con una Rusia independiente, fuerte y 
segura de sí misma.  Muy lejos de ello:  la guerra competitiva 
internacional utiliza activamente la presión política, económica e 
informativa.  Intencionadamente, a veces se interpreta el 
fortalecimiento de nuestro Estado como una forma de autoritarismo

En este sentido, deseo afirmar que no habrá revisión de los 
principios fundamentales de nuestra política [aplausos].

La voluntad de nuestro pueblo, así como los intereses estratégicos de 
la Federación Rusa, imponen la fidelidad a los valores democráticos.  
Los ciudadanos son el principal capital competitivo del país, y la 
fuente principal de su desarrollo.  Para que el país se fortalezca y 
se enriquezca, se debe hacer todo lo posible para asegurarle a cada 
individuo una vida normal:  para el individuo que está produciendo 
bienes y servicios de alta calidad, creando los logros culturales de 
nuestro estado y creando el nuevo país.

Para que este potencial se desarrolle, tenemos que unir nuestros 
esfuerzos y crear condiciones seguras de vida, reduciendo 
drásticamente la tasa nacional de criminalidad.  Tenemos que mejorar 
el estado de salud de la nación rusa, poner fin al crecimiento de la 
adicción a los narcóticos, y erradicar el abandono infantil.  Tenemos 
que disminuir la tasa de mortalidad, aumentar la longevidad y superar 
la declinación demográfica.  Es posible que enfrentemos una carencia 
de fuerza laboral en el futuro más cercano, y por lo tanto se 
incrementará la carga que la sociedad impone a la joven generación de 
trabajadores.

No escapará a vuestra atenciónq ue en mis discursos anteriores 
prestaba atención, en general, a las principales tareas políticas y 
económicas vistas a grandes rasgos.  Creo que ahora tenemos que 
apartarnos de esa tradición (y podemos hacerlo) para concentrarnos en 
tareas que afectan virtualmente a todos los ciudadanos y familias de 
la Federación Rusa.  Hoy, tenemos que resolver juntos los problemas 
más vitales de los ciudadanos de nuestro país:  En primer lugar, la 
calidad y accesibilidad de las viviendas, la educación y el sistema 
de salud.  Hemos llegado al momento en que podemos encarar esas 
tareas con efectividad.

Me detendré un poco en estos asuntos.

Estimados colegas:  creo que una de las tareas más apremiantes es la 
provisión de vivienda accesible a nuestros ciudadanos.  Éste sigue 
siendo un tema ardiente para la mayor parte de la población de Rusia. 
 Una buena vivienda es importante para el descanso, para el trabajo y 
para la vida de una familia normal.

Sin embargo, ni siquiera el crecimiento actual de los ingresos 
populares permite a todo el mundo la adquisición de una vivienda o la 
mejora de la que tiene.   Es por esto que tenemos una movilidad 
poblacional tan baja.  Y esto impide a la gente desplazarse por el 
país para conseguir un trabajo adecuado.  Debemos admitirlo:  es 
demasiada la gente que sigue viviendo en edificios y departamentos 
decrépitos y peligrosos.  Hay poca actividad constructiva, y lo poco 
que se construye suele no conformarse a las normas modernas de 
seguridad y calidad.  Además, solamente quienes tienen altos ingresos 
pueden adquirir casas nuevas.  El hecho de que los jóvenes no tengan 
esa oportunidad influye sobre sus planes y la cantidad de hijos que 
buscan tener.  Todavía suelen encontrarse muchas generaciones 
viviendo en el mismo departamento.

La conclusión se impone por sí misma:  los antiguos métodos y 
enfoques no lograron grandes soluciones al problema en el pasado, y 
hoy directamente no funcionan.  Tenemos que dejar de engañar a la 
gente, de obligarlos a esperar año tras año, décadas a veces, en 
largas colas para entregar viviendas, y tenemos que entregar a la 
mayoría de los trabajadores de Rusia la oportunidad de comprar 
viviendas en el mercado.  Al mismo tiempo, tenemos que garantizar la 
vivienda social para los pobres.

El gobienro y las autoridades regionales y locales deben proponerse 
el objetivo de asegurar que un tercio de los ciudadanos rusos pueda 
(pueda, realmente) adquirir un departamento que cumpla con las 
exigencias modernas, y no un décimo, como ocurre hoy.  Deberían estar 
en condiciones de adquirirlo recurriendo a sus ahorros y con la ayuda 
de préstamos para la vivienda.  Para que esto ocurra, el préstamo 
para viviendas tiene que pasar a ser de largo plazo, y accesible a la 
gente común.  Para que el crecimiento de la demanda de viviendas no 
derive en un simple ascenso de precios, tenemos que asegurarle 
condiciones competitivas a la construcción de viviendas.

¿Qué acciones emprender?  En general, las conocemos:  sólo las 
describiré en términos globales.  En primer lugar, necesitamos 
mecanismos financieros que permitan a la gente mejorar sus 
condiciones de vivienda utilizando no sólo sus ingresos y ahorros 
corrientes, sino a partir de sus ingresos futuros.  Necesitamos 
condiciones legales claras para desarrollar el préstamo para la 
vivienda a largo plazo, tanto para construcciones domésticas como 
comerciales.  Las hipotecas se tienen que transformar en un método 
accesible para que la gente de ingresos medios pueda resolver sus 
problemas.  Ni falta hace decir que necesitamos también otras formas 
de financiación, como la participación accionaria de la gente en 
proyectos de construcción, o su participación en asociaciones de 
ahorro para la vivienda.

Y para resolver todos estos asuntos, hace falta un sistema estatal de 
registro de la propiedad inmueble, una oficina de historia 
crediticia, y un mercado desarrollado de bonos hipotecarios, que 
tienen que funcionar eficientemente.  Todo esto está por hacerse.

En segundo lugar, hay que romper el monopolio de los mercados de la 
construcción.  Los ciudadanos de Rusia no tienen porqué pagar el 
costo de las barreras administrativas a la construcción o las 
superganancias de los monopolios del desarrollo urbano.  Las 
municipalidades tendrán que aprobar normas claras para el uso y 
desarrollo de tierra urbana, procedimientos de aprobación y 
consentimiento simples para las nuevas construcciones, y preparar la 
infraestructura técnica y de servicios públicos necesaria. Todas 
estas medidas deberán atender a la necesidad de reducir el tiempo y 
el dinero gastado en la construcción.

En tercer lugar, un asunto fundamental es la garantía de derechos de 
propiedad para el comprador de buena fe.  Los acuerdos del mercado de 
vivienda deberán tener solamente procedimientos transparentes y 
comprensibles.  Y, punto nada menor, baratos.

Y el último punto.  Tenemos que ordenar el otorgamiento de viviendas 
sociales.  Los que realmente la necesitan deben estar en condiciones 
de acceder a ella a través de acuerdos de renta social.  También 
tenemos que pensar en medidas adicionales de apoyo dirigido para 
ciertas categorías de ciudadanos, en particular las familias jóvenes. 
 Algo hemos empezado a hacer en este sentido, pero lo hecho hasta hoy 
es completamente insuficiente.  Tenemos que aumentar nuestros 
esfuerzos.

Y ahora pasemos a la modernización del sistema de salud, otro asunto 
muy complejo y doloroso.  Hace ya varios años que venimos hablando de 
esto, pero las reformas avanzan morosa y lentamente, sin producir 
hasta hoy ningún resultado significativo.  En los principales 
indicadores de salud, Rusia sigue atrasada con respecto a muchos 
países:  la expectativa de vida es 12 años inferior a la de EE.UU., 
ocho años inferior a la de Polonia,  y cinco años inferior a la de 
China.  Lo más importante es que esto se vincula a la alta mortalidad 
de la población trabajadora.  Aunque la mortalidad infantil está en 
baja, sigue siendo entre un 50 y un 100% más alta que la de los 
países desarrollados. 

Una de las principales razones para este estado de cosas es la 
ineficiencia del sistema ruso de protección a la salud.  E incluso 
ahora sigue cayendo la accesibilidad y calidad del sistema de 
servicios médicos en su conjunto, pese a que los gastos en salud 
siguen creciendo.

La garantía de asistencia gratuita suele ser mera declamación, porque 
la gente no entiende qué es lo que puede recibir gratis y qué es lo 
que tiene que pagar.  Es más, son los más necesitados quienes se 
encuentran en la situación más difícil.  Están obligados a distraer 
una porción desproporcionadamente alta de sus ya bajos ingresos a la 
asistencia médica, o simplemente arreglárselas sin medicinas 
elementales, algo que consideramos simplemente inadmisible.

El objetivo central de la modernización del sistema de salud es 
incrementar el acceso a una asistencia médica de creciente calidad 
para porciones crecientes de la población.  De aquí se desprende ante 
todo que todo el mundo debería conocer y comprender las garantías de 
asistencia média gratuita, y que deben prepararse y confirmarse 
normas de servicio médico para cada enfermedad, con una lista 
obligatoria de tratamientos, medicamentos y procedimientos 
diagnósticos, así como los requisitos mínimos respecto a las 
condiciones ambientales en que se brinda la asistencia médica.

Es más:  estas normas deberán estar disponibles en cualquier 
localidad de la Federación Rusa, y los pacientes solamente deberán 
abonar la asistencia médica adicional y niveles de confort 
especiales.

La elaboración detallada de las normas permite calcular el costo real 
de esos servicios, y abandonar el principio de sostén presupuestario 
del servicio al de pago por volumen y calidad de la asistencia médica 
ofrecida.  Es más:  esos pagos deberían tener lugar de acuerdo a los 
principios del seguro obligatorio.  Al mismo tiempo hay que crear 
incentivos para desarrollar seguros médicos voluntarios.

Ejecutivo y legislativo deberán construir la base legal para el 
seguro médico obligatorio, la garantía estatal de asistencia médica, 
la práctica médica privada y la oferta de servicios pagos.

La tarea que sigue, en importancia, es el desarrollo del sistema 
educativo ruso.  Deseo confirmar que la educación rusa, en sus mismos 
cimientos, ocupó y sigue ocupando uno de los sitios de vanguardia en 
el mundo.  Bajo ningún concepto podemos admitir la pérdida de esta 
supremacía.  Las condiciones de la competencia global exigen que 
fortalezcamos la dirección práctica de la educación y esto, ante 
todo, significa que habrá crecientes demandas de educación 
profesional, entendido esto último en el más amplio sentido de la 
palabra.

Hoy en día, la educación vocacional no tiene vínculos fuertes con el 
mercado de trabajo.  Más de la mitad de los que abandonan su esfuerzo 
educativo se encuentran imposibilitados de encontrar trabajo en su 
campo de especialización.  Lamentablemente, la educación superior de 
masas se acompaña con una declinación de los niveles educativos, 
justo cuando las solicitudes de ingreso a la educación superior se 
han triplicado en comparación con la era soviética (piensen, por 
favor, en esta cifra) y la cantidad de ingresantes es prácticamente 
la misma que la de los que terminan la escuela secundaria.  ¿Quién 
necesita algo así?  Y, con tantos especialistas calificados, seguimos 
teniendo una escasez de esos cuadros calificados que tanto necesita 
el país.

Uno de los más serios problemas es la ausencia de acceso a la 
educación de calidad por parte de los más necesitados.  A la 
matrícula se le agregan pagos adicionales que no todo el mundo puede 
efectuar.  Hay menos residencias estudiantiles, y las becas son 
bajas;  así, los alumnos de familias disfavorecidas, en especial las 
de pueblos y aldeas remotas, no pueden llegar a una educación de 
calidad.

Debemos pasar a medir el éxito de la reforma educativa analizando la 
calidad de la educación, su accesibilidad, y su capacidad de cumplir 
con las necesidades del mercado laboral.  Al respecto, daré los 
siguientes lineamientos de acción (target guidelines).  En primer 
lugar, todos los que hayan abandonado sus estudios, más allá de la 
riqueza de sus padres, deberán tener la oportunidad de reingresar al 
sistema educativo, a un nivel adecuado a sus conocimientos actuales.  
Para lograrlo, hace falta un sistema de evaluación e ingreso a los 
establecimientos educativos completamente transparente y objetivo, la 
reconstrucción masiva de los cursos básicos en otras instituciones 
educativas y préstamos vinculados a los promedios.  A los jóvenes que 
viven lejos de las universidades prestigiosas se les deberá dar la 
oportunidad de rendir exámenes de ingreso.

En segundo lugar, deberemos esforzarnos para asegurar que la mayoría 
de los graduados de educación superior puedan trabajar en su área de 
especialización.  No estoy proponiendo, por supuesto, retornar a la 
indicación compulsiva de dónde debe trabajar cada uno.  Estoy 
pensando en otra cosa, en pronosticar cuántos empleados calificados 
requerirá el Estado.  Al mismo tiempo, estoy proponiendo que se 
firmen contratos con los alumnos para que, una vez que hayan recibido 
su educación gratuita, trabajen por un período determinado de tiempo 
en el campo que eligieron o devuelvan el dinero que el estado gastó 
en educarlos [Aplausos].

Y evidentemente tenemos que empezar con las profesiones donde tenemos 
poca oferta ante una fuerte demanda.  Creo también que es del interés 
del empresariado ruso hacerse cargo del entrenamiento de los 
especialistas que requiere la economía, utilizando para ello 
préstamos educativos.  Esto ya está en marcha, pero deberá ser más 
común.

En tercer lugar, deberemos introducir normativas educativas adecuadas 
a nuestro tiempo.  Es más:  los contenidos de nuestra educación 
tienen que estar a la altura de los máximos niveles internacionales.  
Al mismo tiempo, no tenemos que olvidar nuestras propias ventajas, y 
tenemos que aumentar al máximo nuestras  capacidades en aquellas 
áreas donde la educación rusa está al nivel de las normas mundiales, 
o las supera.  Existen áreas así.

También tenemos que integrar más la educación y la actividad 
científica.  El desarrollo de la ciencia en los establecimientos 
educativos superiores y en los principales centros científicos y 
educativos tiene que transformarse en una prioridad.

Estimados colegas: el acceso a la educación y los servicios de salud, 
junto a la posibilidad de adquirir viviendas nos ayudarán a aliviar 
el problema de la pobreza.  En este momento, 30 millones de nuestros 
ciudadanos tienen ingresos por debajo del nivel de subsistencia.  Es 
una cifra muy grande.  Es más, la mayor parte de nuestros pobres son 
personas en plenitud de sus capacidades físicas.  Es obvio que el 
estado y la empresa tendrán que dirigir sus esfuerzos a un incremento 
adicional del empleo, especialmente en las regiones con desempleo 
persistente, a desarrollar empresas pequeñas y medianas en esas 
mismas regiones, y a aplicar efectivamente las medidas de ayuda 
social focalizada.

Pero sólo el crecimiento económico podrá darnos una base 
verdaderamente confiable para la solución a largo plazo de los 
problemas sociales, incluida la lucha contra la pobreza.  Estamos en 
perfectas condiciones de duplicar en 10 años nuestro potencial 
económico.  Podemos hacerlo, con sólo mantener las tasas medias de 
crecimiento al nivel del primer trimestre de este año.

Es más: si podemos sostener estas tasas, podremos duplicar el PBI no 
en 10 años, sino en 2010 [aplausos].  Veo que hay miembors del 
gobierno que aplauden.  Entonces, están de acuerdo.

[Si eso no fue una advertencia, no sé cómo llamarlo, NMG]

Al mismo tiempo, para obtener altas tasas de desarrollo tenemos que 
completar las reformas que están en marcha en varios sectores de la 
esfera económica y social.  

Unas pocas palabras sobre la reforma presupuestaria:  su principio 
básico es el abandono de la gestión del gasto presupuestario para 
pasar a la gestión de sus resultados.

El gobierno en su conjunto necesita constituir un sistema de 
evaluación los planes e índices de actividad de todos los cuerpos 
ejecutivos, y solamente sobre esta base deberá sumar resultados, 
sacar conclusiones y hacer los ajustes específicos de su política.  
En este sentido, la base para constituir el presupuesto deberían ser 
los objetivos, claramente expuestos, de la política que se persigue, 
así como los resultados esperados.  En sí misma, la planificación 
presupuestaria tiene que pensar en el largo plazo.  Y al mismo 
tiempo, la independencia en la utilización de los fondos 
presupuestarios de que gozan los receptores de los mismos se tiene 
que acompañar por la responsabilidad ante los resultados de su 
trabajo.

Señalo que llegar al nivel óptimo de gastos del estado -insisto en 
especial: el nivel óptimo de gastos del estado-  tiene que 
transformarse en principio fundamental de política económica.  No hay 
tanto dinero como parece.  Lo que solemos encontrar es que los fondos 
se disipan en tareas secundarias.  En primer lugar y ante todo el 
gobierno tiene que llevar adelante la reestructuración de la vasta 
red de instituciones presupuestarias, que crecen como hongos por todo 
el país.  Tiene que modificar el método de financiamiento y el status 
que tienen ahora buena parte de esas instituciones.

Al respecto, quiero tocar otro punto importante.

Hay en este momento más de 35 000 instituciones del estado federal en 
el país.  Muchas de ellas tienen funciones de monitoreo y 
supervisión.  Y no es raro que, sencillamente, impongan sus 
'servicios' de estudio, consultoría, etc., etc., a ciudadanos y 
empresas.  Este año, el gobierno tiene que eliminar todos los poderes 
ejecutivos de que están investidas las instituciones estatales que no 
son cuerpos administrativos.  Además, esas funciones estatales que ya 
se han reconocido como innecesarias no deben renacer al nivel de las 
partes componentes de la federación, ni de las municipalidades.

También tenemos que enderezar las cosas en lo relativo a la propiedad 
estatal y municipal.  Ya he dicho que cada nivel de autoridad deberá 
poseer solamente la propiedad que necesita para cumplir las tareas 
para cuyo logro se le han dado poderes públicos.  Y no más que eso.  
También deberá tenerse en cuenta este principio cuando se efectúen 
reducciones adicionales en las funciones de ministerios y secretarías 
de gobierno.

También tendremos que prepararnos para introducir nuevas líneas 
demarcatorias en los poderes de recaudación y expensas entre los 
diversos niveles del sistema presupuestario del país.

Tanto las partes que constituyen la federación como las 
municipalidades deberían saber por cuáles funciones son responsables, 
y qué servicios públicos se espera que provean.  También deberían 
conocer las fuentes de financiación para lograrlo.

Y finalmente, las responsabilidades de los diversos niveles de poder 
para el apoyo social del público tienen que delimitarse y demarcarse 
con claridad.

Los problemas de la provisión de viviendas aceptables, los asuntos 
educativos y de salud son del interés directo de las partes 
constitutivas de la Federación Rusa.  Y será correcto que tomen parte 
activa en el diseño de las leyes y normativas -así como el sistema de 
medidas de implementación práctica-  del conjunto de los programas 
sociales, teniendo en cuenta la demarcación de poderes entre los 
diversos niveles del poder del estado.

De resultas de estas medidas, debería haber un nuevo sistema de 
relaciones interpresupuestarias, y debería incrementarse la 
autosuficiencia y el nivel de responsabilidad de regiones y 
municipalidades.

Soy conciente de que las regiones y municipalidades tienen mucha 
preocupación por el proceso de resolución de estos asuntos.  Espero 
que el gobierno y los diputados de las dos cámaras del parlamento 
ruso prestarán atención a estas preocupaciones, pesarán los pro y 
contra y tomarán decisiones que se adecuen a nuestros tiempos y a lo 
que exige la economía.

La realización de las reformas presupuestarias nos permitirá 
continuar con la reforma impositiva.

Hemos dado importantes pasos en este sentido durante los últimos 
cuatro años.  Han comenzado a dar resultado.  La recaudación 
impositiva se ha incrementado, mientras que la evasión ha disminuido. 
 También disminuyó la carga impositiva sobre la economía.

Pero, por supuesto, estamos lejos de haberlo hecho todo.  Y para 
llegar a un sistema impositivo efectivo hay que aprobar e implementar 
varias medidas en los próximos dos años.

¿Qué clase de sistema impositivo tendremos cuando terminen las 
reformas?  En primer lugar, por supuesto, no será caro para las 
empresas, y no sólo en términos de tasas impositivas:  también en los 
términos de los mecanismos de ajuste y pago de impuestos.  Además, 
habrá adecuada legislación regulatoria de inspecciones y 
contabilidades impositivas.

En segundo lugar, será equitativo para todos los que forman parte de 
la economía.  Las condiciones de imposición seran iguales para las 
empresas del mismo sector.  El sistema no permitirá la evasión.

En tercer lugar: nuestro sistema fiscal, como en el pasado, se 
orienta excesivamente hacia las funciones fiscales en lugar de asumir 
otras funciones, en particular el estímulo al crecimiento de la 
competitividad.

Teniendo esto en cuenta, el sistema impositivo ruso debería ser más 
favorable a la inversión y el desarrollo empresario:  más favorable 
que en países que compiten con nosotros.  Más competitivo, en sí 
mismo.

Pasando a otro tema:  El gobierno ha planteado repetidamente la 
necesidad de reducir el impuesto social único.  Tenemos que blanquear 
una parte significativa de los salarios, proteger los derechos 
sociales de los trabajadores, y crear incentivos para que la gente se 
haga cargo de sus previsiones jubilatorias, aliviando la carga que 
pesa sobre las empresas.

Otro asunto sensible es el IVA.  Tenemos que cambiar los 
procedimientos para recaudarlo, y además tenemos que reducir su tasa, 
resolver el problema de su pago en término en el caso de negocios de 
exportación e inversión de capital, y finalmente eliminar el impuesto 
a los pagos por adelantado.

Por último, es importante que se diferencie la práctica legal de la 
optimización impositiva y el delito de evasión impositiva.

Permítaseme reafirmar que la estabilidad del presupuesto y de la 
política impositiva constituyen un factor importante en el desarrollo 
económico.  Pero esta estabilidad no puede eliminar todas las 
incógnitas de la marcha de los negocios.

Lo que necesitamos es una política macroeconómica bien planeada.  
Tenemos que seguir con lo que ha desarrollado nuestra economía en los 
últimos años.

Tenemos que seguir con la política de  reducción consistente de la 
inflación, y creo que el gobierno puede llegar a una tasa annual del 
tres por ciento, mientras que en los próximos dos años se crearán las 
condiciones para asegurar la completa convertibilidad del rublo 
[Aplausos]

Sabemos de las leyes que hemos planteado en este terreno.  Sabemos 
que tanto el gobierno como el Banco Central se están dedicando al 
asunto, pero se permiten un mayor espacio de maniobra, porque esperan 
llegar a este objetivo alrededor de 2007.  Ahora es posible (muy 
posible)  alcanzarlo antes.
También tenemos que crear un sistema eficiente para usar los recursos 
naturales.  Tenemos que tener condiciones de acceso transparentes a 
los mismos, para no generar corrupción.  Por ejemplo, se podría 
llamar a licitaciones (auctions).  Tenemos que pasar de las 
autorizaciones administrativas a los contratos, donde se definan 
claramente los derechos y deberes del empresario y de lestado.  
Tenemos que segurar que esas relaciones sean predecibles y estables.

También hay que cambiar el sistema de pagos dentro de cada sector de 
la industria extractiva.  Debería generar condiciones de igual 
competitividad tanto dentro de la industria minera y extractiva como 
entre las industrias extractivas y las industrias de procesamiento y 
refinación.  También hay que asegurar un uso racional de los recursos 
naturales.

Creo que el nuevo código forestal y la ley de recursos mineros 
deberían atender todos estos asuntos.

Estimada asamblea:  quisiera señalar particularmente otra tarea, 
entre las principales que está encarando el país.  Creo que 
coincidiremos: es el desarrollo de la infraestructura de transporte 
de nuestro país. Teniendo en cuenta el tamaño de Rusia y las enormes 
distancias que median entre sus diversos territorios y los centros 
económicos y políticos del país, diría que el desarrollo de esta 
infraestructura es más que un tema de economía.  Su solución tiene 
influencia directa no sólo sobre la marcha de la economía, sino que 
asegura la unidad del país como un todo y sobre la sensación del 
pueblo de pertenecer a un gran estado unificado, capaz de usar las 
ventajas que conlleva esto.

En este momento, la red vial, el sistema de oleoductos y gasoductos, 
y la infraestructura eléctrica están desgastadas y son escasos.  Esto 
plantea serias restricciones al desarrollo conjunto de la economía 
rusa.  Si no se pueden entregar bienes en forma rápida y barata, las 
empresas no pueden funcionar normalmente.  La falta de desarrollo del 
sistema vial y portuario ya se ha convertido en un freno a las 
exportaciones, porque no da abasto al creciente volumen de bienes en 
tránsito.

Es perfectamente claro que tanto las condiciones de nuestro clima 
como la extensión de nuestro territorio hacen que los costos de 
transporte representen una proporción significativa de los costos de 
muchos tipos de bienes y servicios.

Al mismo tiempo, una infraestructura de transporte moderna y bien 
desarrollada puede transformar las peculiaridades geográficas de 
Rusia en ventajas competitivas.  ¿Qué debe hacerse para llegar a este 
objetivo?

Ante todo, hay que vincular los centros económicos del país.  Las 
empresas tienen que tener asegurado un acceso irrestricto a los 
mercados regionales e internacionales, y al mismo tiempo los 
servicios de infraestructura que se provean deberán ser de primera 
clase a nivel mundial.

El gobierno deberá encontrar mecanismos eficientes de control de 
calidad y costos durante la construcción de las nuevas instalaciones. 
 La situación solamente cambiará drásticamente creando un ambiente de 
competencia.

El estado tendrá que controlar el desarrollo de la infraestructura 
del país por un largo tiempo aún.  Llamo vuestra atención sobre esto: 
 estoy convencido de que ese tiempo será muy largo.  Al mismo tiempo, 
la inversión privada podrá hacer una importante contribución al 
establecimiento de una red desarrollada de infraestructura del 
transporte de alta calidad y confiabilidad.

Sin embargo, el capital privado necesita tener seguridad de cuáles 
son los planes del estado.  Teniendo esto en cuenta, el gobierno 
anunciará sus planes, sus proyectos, y los detalles de las 
condiciones de su implementación.  Tenemos ese tipo de proyectos.  
Tendrán que finalizar antes.

Permítaseme recordar algunos.  En el sector petrolero, por ejemplo, 
incluyen la diversificación de las vías de entrega de nuestro 
petróleo.  Son muy conociedos.  Incluyen la expansión de la capacidad 
de transporte del sistema de oleoductos del Báltico, la construcción 
de oleoductos entre Siberia Occidental y el Mar de Barents, la 
determinación de las rutas entre los depósitos de Siberia Oriental, 
una ruta que cruce los estrechos del Bósforo y los Dardanelos, y la 
integración de los oleoductos Druzhba (Amistad) y Adria.

Pero hace ya años que el gobierno no ha podido determinar sus 
prioridades.  Digámoslo claramente:  la solución de este asunto ya 
está largamente en mora.  Permítaseme llamar vuestra atención al 
hecho de que los lineamientos para la adopción de las decisiones 
necesarias deberían estar dados por la implementación de objetivos 
nacionales y no de los intereses de compañías individuales.

En cuanto al sistema de transporte de gas, ante todo tenemos que 
desarrollar la red de distribución de gas dentro de nuestro propio 
país, incluyendo la expansión del sistema a Rusia Oriental.

En lo tocante a las exportaciones, el principal de los proyectos en 
construcción es el gasoducto de Europa del Norte.  Permitirá 
diversificar los flujos de exportación, vinculando directamente las 
redes rusas y las de los países del Báltico con la red gasífera 
paneuropea.

También es importante para Rusia la modernización vial, no sólo de 
los caminos que conectan los principales centros económicos del país, 
sino los que sirven de paso.  La red caminera básica debe orientarse 
hacia la integración consistente con la red paneuropea y -a través 
del corredor transiberiano- con la del Extremo Oriente.

Otro proyecto es la construcción y modernización de caminos en el 
corredor Norte-Sur.  Aquí ya se está trabajando, y esto debe 
continuar.  Este tipo de proyectos facilitarán los flujos 
interregionales y de tránsito hacia los destinos principales del 
transporte internacional de bienes, y, lo que es más importante aún, 
desarrollarán los territorios adyacentes a las vías de comunicación.

Y por último:  hace mucho que venimos hablando de caminos por peaje.  
Creo que ya tenemos que comenzar a poner los proyectos en práctica en 
los caminos más importantes.  Por supuesto:  tienen que correr junto 
a los caminos sin peaje existentes.  El gobierno determinará, en el 
futuro inmediato cuáles serán.  Es una prioridad nacional.

Otra prioridad nacional indudable es la modernización del ejército.  
Necesitamos fuerzas armadas listas para el combate, bien equipadas 
técnicamente y modernas, para asegurar la defensa del estado.  
Necesitamos salvaguardar nuestro país contra cualquier tipo de 
presión militar o política, y contra cualquier agresión exterior 
potencial.  Así podremos obtener con tranquilidad nuestros objetivos 
socioeconómicos internos.

En este sentido, la modernización de nuestras fuerzas armadas sigue 
siendo una tarea de la máxima importancia.  Incluye el equipamiento 
de nuestras fuerzas estratégicas y nucleares con los sistemas más 
actualizados de armas estratégicas.  Tenemos todo lo que hace falta 
para esto  [Aplausos].  Del mismo modo, equiparemos las restantes 
ramas de las fuerzas armadas con las armas tácticas y operativas 
adecuadas.  Repito: disponer de armamento de la calidad adecuada es 
un determinante directo del grado de disposición al combate de un 
ejército moderno.

Nos estamos lanzando también a reformar las garantías sociales para 
el personal de las FF.AA.  Estamos creando para ellos un sistema de 

Creo también que la educación militar, el entrenamiento de expertos 
en las particulares profesiones que requieren hoy las FF.AA., puede 
impartirse en los establecimientos civiles de educación superior.  
Deseo enfatizar que para que la modernización de toda la organización 
militar del estado sea exitosa, tendremos que tener precisa 
conciencia de cómo se gastan estas considerables sumas de dinero 
(incluso en la provisión de viviendas al personal de servicio, en 
medicina y educación militar).

Es más:  el ejército y otros departamentos del "poder" han construido 
grandes activos.  Se los tiene que evaluar y gestionar 
eficientemente.  Una economía militar transparente es esencial para 
la reforma.

 Todos estos pasos debería hacer más prestigioso y atractivo el 
servicio en las FF.AA.  Deseo recordar al Ministro de Defensa y al 
gobierno que recuerden que la suma de dinero que gastan, los 
intereses de la capacidad de defensa del país y también los 
parámetros sociales vitales de la reforma los hacen responsables por 
la supervisión civil de la efectividad de las reformas en curso en 
las FF.AA.

Estimados colegas:  el crecimiento de la economía, la estabilidad 
económica y el fortalecimiento del estado han tenido influencia 
benéfica sobre el posicionamiento internacional de Rusia.  Hemos 
logrado, de un modo significativo, impartir a nuestra política 
exterior un sello pragmático y dinámico.  Es obvio que la escala de 
tareas que enfrenta el país ha cambiado sustancialmente, y tenemos 
que lograr que nuestra política exterior se ajuste tanto a los 
objetivos como a las oportunidades de esta nueva etapa de desarrollo. 
 Dicho de otro modo: tenemos que usar las herramientas de la política 
exterior para tener resultados más tangibles y prácticos en la 
economía, y en el cumplimiento de nuestras más importantes tareas 
nacionales.

Nuestra prioridad sigue siendo el trabajo para intensificar la 
integración de la esfera de la Comunidad de Estados Independientes, 
incluyendo las tareas de formulación del Espacio Económico Único y de 
la Comunidad Económica Euroasiática.  No es una exageración afirmar 
que se trata de una precondición de la estabilidad regional e 
internacional.  Estoy convencido de que la CEI tendrá que trabajar, 
en forma efectiva, para el bienestar de los ciudadanos de nuestros 
estados, asegurando la máxima apertura de nuestras economías y 
eliminando las barreras a las corrientes comerciales y a los sistemas 
de información, a las iniciativas públicas y empresariales, así como 
a los contactos humanos directos.

Estamos interesados en integrar más aún la economía rusa en la 
economía mundial.  Esto incluye el ingreso a la Organización Mundial 
de Comercio bajo condiciones que nos resulten ventajosas.  Los países 
desarrollados se ven obligados a incrementar su apoyo a los 
productores internos y a sus exportadores, debido al encarnizamiento 
de la competencia comercial mundial.  El ministerio ruso de Asuntos 
Exteriores, y el gobierno en su conjunto, deberán buscar los caminos 
más adecuados para aumentar las exportaciones rusas y proteger de un 
modo confiable los intereses de las empresas rusas en el extranjero.

Este enfoque adquiere particular importancia ahora que Rusia y la 
Unión Europea son vecinos directos.  La expansión de la Unión Europea 
no sólo nos tiene que acercar geográficamente: también debe hacerlo 
económica y espiritualmente.  Estoy convencido de que hay aquí una 
garantía de éxito no sólo para las empresas rusas sino también para 
todas las empresas de Europa.  Estamos hablando de nuevos mercados, 
nuevas inversiones, y, en último análisis, de nuevas oportunidades 
para el futuro de Europa en su conjunto.

Seguiremos desarrollando diálogos políticos y económicos con los 
EE.UU. de América del Norte, así como con socios de primer orden, 
tales como China, la India y el Japón.  Trabajaremos también con 
otros países.

Hay un gran potencial comercial, económico, cultural y humanitario 
para crear vínculos de cooperación limítrofe y en las regiones que 
trabajan en conjunto a través de las fronteras.  Las condiciones para 
que podamos hacerlo realidad son, evidentemente, una seguridad 
confiable para Rusia, fronteras inviolables y una respuesta adecuada 
a las más peligrosas amenazas del siglo 21: el terrorismo 
internacional, la diseminación de armas de destrucción masiva, y los 
conflictos regionales.  La comunidad mundial, trabajando de consuno, 
es la única respuesta a todos estos desafíos, sobre la base de los 
instrumentos de Naciones Unidas y la ley internacional.

El terrorismo es una amenaza a los derechos humanos.  Desestabiliza 
estados y regiones enteras del planeta.  Se interpone en el camino 
del progreso económico y social.  Los terroristas internacionales 
siguen cometiendo actos de violencia y asesinando ciudadanos 
pacíficos.  Intentan provocar el caos y desestabilizar la situación 
en diversas regiones.

Rusia, por desgracia, no es una excepción.  Pese a provocaciones de 
este género (que incluyeron el reciente asesinato político del líder 
de la República Chechena y el intento de impedir el funcionamiento de 
los cuerpos de gobierno republicanos, elegidos legalmente) nuestra 
línea de combate al terror sigue siendo consistente y no se 
modificará.  Nada ni nadie detendrá a Rusia en su camino hacia el 
fortalecimiento de la democracia y la consolidación de los derechos y 
las libertades humanas [Aplausos]

Seguiremos trabajando en el desarrollo de instrumentos legales 
reconocidos internacionalmente y de mecanismos colectivos para 
neutralizar amenazas globales.  La tarea de fortalecer la coalición 
antiterrorista es, a mi entender, una de las principales.  En este 
sentido, deseo señalar que ninguna referencia a la necesidad de 
combatir el terror puede transformarse en un argumento para 
restringir los derechos humanos o, en el plano internacional, para 
crear dificultades injustificables en los contactos interpersonales.

Para terminar con el tema de la política exterior:  la sociedad rusa 
tiene que ver resultados prácticos de nuestra tarea en las relaciones 
internacionales.  Esto significa asegurar la seguridad personal, la 
expansión de las oportunidades empresariales y la protección efectiva 
de los derechos de nuestros ciudadanos en el exterior.  Tengo la 
certeza de que, junto a la Asamblea Federal, podremos ser más 
productivos aún en los temas que mencioné.

Estimados diputados de la Duma del Estado y miembros del Concejo de 
la Federación:  la base de nuestro futuro desarrollo estable está en 
la continuidad de la línea estratégica probadas durante los últimos 
cuatro años y en mantener las transformaciones ya realizadas en ese 
período.  Es más:  la única fuente de poder y su único portador en la 
Federación Rusa es su población multiétnica, y sólo el pueblo, por 
medio de las instituciones de un estado democrático y una sociedad 
civil democrática, tiene derecho a que los cimientos morales y 
políticos del desarrollo del país, por muchos años, permanezcan 
firmes, y es el único que puede garantizar esa firmeza.

Al mismo tiempo, tenemos que observar críticamente la situación en 
que se encuentra nuestra democracia.  Tal como está ahora, ¿es el 
sistema político un instrumento de poder del pueblo real?  Cuán 
fructífero es el diálogo entre las autoridades y la sociedad?  Es 
obvio que a medida que se fue consolidando, la joven democracia rusa 
alcanzó significativos éxitos, y nadie que persista en no verlo o que 
no quiera verlo es totalmente sincero.  Aún así, nuestra estructura 
social está lejos de ser perfecta, y hay que reconocer que sólo 
estamos empezando.

No hay solución efectiva a los problemas más urgentes de la población 
sin una sociedad civil madura.  La calidad de la vida cotidiana del 
pueblo depende directamente de la calidad del sistema político y 
social.  También aquí tenemos varios asuntos pendientes.  Quisiera 
recordarles que, ante todo, el poder significa mayor responsabilidad. 
 Sería inadmisible que la competencia política civilizada fuera 
reemplazada por una lucha mercenaria por el derecho a recolectar 
conrtribuciones, que el público desconociera el origen de los fondos 
que financian las actividades de las asociaciones políticas o que el 
mercado de tecnología electoral y servicios de cabildeo se orientara 
en primer lugar hacia el sector oscuro.  Y todo esto con un trasfondo 
marcado por la deprimente similitud de la mayor parte de los 
programas partidarios.

Unas pocas palabras sobre las organizaciones públicas no políticas.  
Hay miles de asociaciones de ciudadanos y de sindicatos que trabajan 
constructivamente en nuestro país.  Pero no todas, lejos de ello, se 
dedican a defender los intereses reales del pueblo.  La prioridad de 
algunas de estas organizaciones es más bien otra: obtener fondos de 
fundaciones influyentes, locales o extranjeras.  Para otras, la 
prioridad consiste en servir dudosos intereses grupales y 
comerciales.

Es más: los más agudos problemas del país y sus ciudadanos siguen 
fuera de su foco de interés.  Me veo obligado a decir que cuando 
están en juego violaciones de derechos humanos básicos y 
fundamentales, o el avasallamiento de los verdaderos intereses 
populares, la voz de esas organizaciones, a veces, es totalmente 
inaudible.

No hay, en el fondo, nada de lo cual sorprenderse.  No pueden morder 
la mano que los alimenta.  Naturalmente, esos ejemplos no deben 
servir para culpar a las asociaciones civiles en su conjunto. Creo 
que fenómenos negativos de este tipo son inevitables y temporarios.  
Para limitarlos y vigorizar un crecimiento adicional de las 
instituciones de la sociedad civil no hace falta inventar nada.
Nuestra propia experiencia, y experiencia recogida en otros lados del 
mundo, han mostrado ya que existe una buena cantidad de modos 
productivos de encarar el asunto.

Por lo tanto, se hace necesario transferir gradualmente al sector no 
estatal las funciones que el estado no debería llevar adelante, o las 
que no puede llevar adelante con eficiencia.  También es sensato 
utilizar la experiencia de trabajo de las cámaras públicas, 
organizadas en varias regiones de Rusia.  Esas instituciones 
permanentes no estatales pueden asegurar el escrutinio independiente 
de los instrumentos legales principales que afectan directamente los 
intereses de los ciudadanos de nuestro país.

También los partidos políticos deberán cooperar más estrechamente con 
las estructuras ciudadanas.  Lazos directos con el pueblo, con la 
sociedad, ayudarán a mejorar la calidad de la representación popular 
a todo nivel.  Los partidos deberían interesarse por sumar 
adherentes, por fortalecer su base material, su potencial intelectual 
y técnico, por generar bancadas en los parlamentos regionales, por 
hacerse cargo de las tareas de gobierno local.

Deberían incrementar el nivel de la cultura política, aprendiendo los 
hábitos del diálogo con otros partidos y la constitución de 
coaliciones.  Deberían aprender a llegar al poder y a abandonarlo, de 
acuerdo a la voluntad popular.

Permítaseme enfatizar nuevamente que una revisión radical de las 
políticas económicas, cualquier restricción de los derechos y 
libertades civiles, cambios cardinales en los lineamientos de 
política exterior, cualquier desviación de la senda histórica que 
Rusia ha elegido y -lo diré con más fuerza- que ha alcanzado a través 
del sufrimiento podría tener cosecuencias irreversibles, y por lo 
tanto deben ser abandonadas por completo [Aplausos]

Estimados amigos:  hoy hablé sobre las más importantes tareas de la 
nación.  Creo que nuestra tarea más importante, así como la más 
compleja, es la creación en Rusia de una sociedad libre de personas 
libres.  Es la más importante porque un individuo que no es libre ni 
independiente no puede hacerse cargo de sí mismo, de su familia, o de 
su Madre Patria.  Es compleja, porque no siempre se da valor a la 
libertad, y mucho más rara es la capacidad para utilizarla.

No se puede introducir por decreto la energía creativa, el sentido de 
empresa, el sentido de las proporciones y la voluntad de vencer.  No 
se los puede importar.  No se los puede tomar a préstamo.  Seguiremos 
luchando para incrementar la prosperidad de los ciudadanos, y al 
mismo tiempo preservaremos y defenderemos los logros democráticos del 
pueblo ruso.  Reforzaremos la seguridad del estado y lucharemos para 
que los problemas clave de la política mundial encuentren solución 
civilizada a partir de la ley internacional.

Espero que todos los niveles y ramas del gobierno me den su 
cooperación constructiva.  Cuento con el apoyo y la solidaridad de 
todos los ciudadanos de Rusia, tanto como con la confianza que tienen 
en sí mismos, en sus propias fuerzas y en el éxito de nuestro país.

Gracias.

Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar

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"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de 
Buenos Aires, 1822
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