[R-P] [Del P. Barrios] La cultura política colonial puertorriqueña
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Vie Jul 30 10:58:31 MDT 2004
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La cultura política colonial puertorriqueña
Casi estoy llegando de mi patria Puerto Rico y
les cuento que en este año electoral -en donde una
vez mas se tendrá la oportunidad de elegir al
gobernador colonial de turno- está color de hormiga
brava. O sea, que hay de todo como en botica.
Pude palpar entre otras cosas un sinnúmero de
curiosidades, o tal vez estupideces moralistas, de
la cultura política colonial puertorriqueña, las
cuales en la mayoría de los casos tiende a ser el
mismo cultismo sinvergüenza que ocurre en Estados
Unidos. Y ya usted sabe, en asuntos coloniales en
nuestra patria puertorriqueña hay la mala costumbre
de hacer real el dicho que, what monkey see, monkey
do.
Observe usted como ahora, al igual que en
Estados Unidos, nos están atragantando con el
discurso político de ir a unas elecciones y votar
por el partido que es más intolerante al matrimonio
de parejas del mismo sexo, más tolerante a enviar la
Guardia Nacional dizque a combatir el crimen, mas
complaciente a la “mano dura” contra el crimen, o
sea, el reclutar mas policías, construir mas
cárceles y aumentar las sentencias de
encarcelamiento. Todo este aparto represivo por
supuesto es para la gente pobre, porque la gente
rica dicen por ahí que no roban y por supuesto es
toda una verdad, esta gente no va a la cárcel.
De todos estos disparates que suceden en mi patria
el que más me tocó en este momento lo fue los
análisis chabacanos de la violencia que estamos
viviendo actualmente. Las soluciones políticas no se
hicieron esperar. Dos de estas lo son el que se
legalice el uso de drogas y la otra que la Guardia
Nacional esté en las calles patrullando. Ambas
medidas, dicen quienes saben mucho de nada pero
están en el gobierno, son buenas para combatir la
violencia.
Por supuesto, durante mi estadía en Puerto Rico
pude escuchar todas estas sandeces resolutivas
viniendo de los programas de la industria inmoral
del chisme, de agentes de la policía corruptos/as,
de periodistas incompetentes y oficiales electos/as
con unos análisis miopes de cómo entender la
realidad de la violencia. La desgracia se aumenta
cuando usted escucha las recomendaciones que dieron
como soluciones al problema. Tengo que confesar que
me extrañó muchísimo el silencio putrefacto tanto de
la Asociación de Psicólogos/as como el del Colegio
de Trabajadores/as Sociales quienes aparentemente no
quieren vela en este entierro.
Por supuesto, quien puede negar que la cultura
política colonial puertorriqueña tiende a
distinguirse –entre otras cosas- por las siguientes
realidades: por sus idiosincrasias de un
tradicionalismo místico de vivir en el pasado; de un
clientelismo que promueve la invisibilidad; una
ignorancia que facilita el idiotismo; un caudillismo
que favorece el pánico socio-político; un
personalismo que promueve la enajenación social; un
libertarismo que promueve el culto de adoración al
individualismo; y una desatención social la cual se
caracteriza por la reducción del papel del estado en
la vida económica, social y espiritual del pueblo.
La lista sigue. Existe también en esta cultura
política colonial una especie de robotización
política la cual promueve el abandonismo personal y
colectivo; un servilismo gubernativo el cual
acrecienta la ingobernabilidad patria; una
marginación social que mercadea la fabricación del
consenso; una inmoralidad de la mendicidad la cual
se distingue por promover los profanidades de la
desesperanza; y por supuesto no podía faltar –a mi
juicio- una de las mayores depravaciones; la
prédica de un evangelio del consumo a través del
cual se nos dice que nuestra patria verdadera está
en los cielos.
De aquí el que el análisis, diagnostico y
tratamiento de la violencia debe de tomar en
consideración las diferentes formas en que esta se
manifiesta, como lo es la violencia directa
(ejemplo: homicidios, genocidios, asesinatos,
torturas, violaciones, etc.), la violencia indirecta
(ejemplo: la violencia por omisión como lo es el
hambre, las enfermedades, la pobreza, etc.), la
violencia represiva (ejemplo: la privación de los
derechos civiles y derechos humanos) y la violencia
por exclusión (ejemplo: racismo, sexismo,
heterosexismo, etnocentrismo, etc.).
Por otro lado, el enfoque teórico debe partir
del postulado de que no es posible explicar la
violencia personal sin un claro entendimiento de su
relación con la violencia estructural. De aquí el
que todo proceso de tratamiento debe de tomar en
consideración la experiencia de la concientización a
través del cual las/os personas reconocen la
necesidad de no solo cambiar sus conductas de
violencia pero también cambiar las estructuras de
opresión y exclusión.
De aquí el que crea que al debate del análisis
de la violencia que ocurre actualmente en Puerto
Rico le faltó el tomar en consideración todas estas
acciones de violencias que estamos viviendo. Sigamos
promoviendo la paz con justicia que deje como
resultado la descolonizacion e independencia para
Puerto Rico.
P. Luis Barrios
Iglesia San Romero de Las Américas
New York, New York
Lbarrios en jjay.cuny.edu
30 de Julio de 2004
"When I give bread to the poor, they call me a
saint; but when I ask why people are poor, they call
me a communist."
“Cuando di de comer a la gente pobre, me llamaron
santo; pero cuando pregunté por qué la gente es
pobre, me llamaron comunista”.
(Obispo Helder Camara; Brasil)
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
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"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de
Buenos Aires, 1822
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