[R-P] [Análisis social y político] Excelente radiografía del cipayaje

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Jue Jul 29 16:15:15 MDT 2004


[Cuando el periodismo alcanza estos niveles de excelencia, reemplaza 
a los sociólogos. ]

Distribuido por la lista Redial Simón Bolivar.  
Fuente original:  revista Question

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VENEZUELA:
LA DERECHA HISTÉRICA ESTÁ VIVA.
Por Rigoberto Lanz (De Question) 
Todas las derechas tienen en común un substrato de representaciones,
un suelo ideológico, una matriz de valores, costumbres y creencias 
que no hace falta instruirlas expresamente. Funcionan como 
automatismo del espíritu, como "sentido común", como cultura 
dominante. Eso es lo que puede llamarse en propiedad una mentalidad : 
hábitos, visiones, elecciones éticas, conductas corrientes, 
sensibilidades, gustos, maneras de comportarse frente al mundo, 
estilos de relacionamiento con los otros. Este humus cultural está 
presente "espontáneamente" en todos los ambientes: en la familia, en 
el trabajo, en los medios, en las escuelas, en los cuarteles, en las 
iglesias, en los aparatos culturales tradicionales, en los espacios 
urbanos privilegiados (los centros comerciales). La expresión 
política del neoconservadurismo es sólo una de sus manifestaciones en 
el conjunto de las prácticas sociales. 

Existen diversas derechas en el seno de una sociedad concreta (en
Venezuela, por ejemplo). Esas derechas se manifiestan también de
maneras muy distintas en cada coyuntura. En períodos de relativa
estabilidad política, cuando la hegemonía de las clases dominantes
transcurre sin mucha turbulencia, esas derechas conviven solapadas en
las rutinas de la vida cotidiana. Al contrario, en períodos de
inestabilidad política, cuando las oligarquías están amenazadas en su
poder y en sus intereses, entonces las derechas aparecen en toda su
desnudez: se expresan, hacen vida política, se hacen visibles sus
discursos, ya no pueden disimularse en el anonimato de la vida
cotidiana. En la coyuntura venezolana actual ha ocurrido exactamente
eso: todas las derechas han saltado a la palestra, desde la derecha
histérica, hasta el centro-derecha de voca ción democrática. 

¿Dónde han sido "formadas" esas derechas? ¿Cuál es su denominador
común? 

Antes de definirse políticamente las derechas comparten objetivamente
distintos espacios de la sociedad de modo casi "natural". En sus
estratos de clases altas y medias se tejen lazos sociales que nacen 
de la vida en común en diversas esferas de la vida cotidiana: en las
rutinas escolares, en los rituales religiosos, en la esfera laboral,
en el mundo de la recreación, en los hábitos de consumo, en los
circuitos sociales, etc. Allí circulan valores, conceptos, miradas,
que conforman unidades de sentido de una enorme potencia unificadora 
a la hora de conflictos (1). Hay que insistir en que esta comunidad 
de intereses y valores no tiene un carácter instruccional, ni 
proviene de planes o estrategias preconcebidas. Se trata de un 
"estado de naturaleza" que está instalado en la sociedad como parte 
de sus lógicas comunes, como racionalidad normalizada. Es claro que 
la soldadura axiológica de estos lazos es justamente lo que puede
llamarse una mentalidad. 

En los períodos de crisis agudas, cuando los conflictos y
contradicciones afloran a la superficie, las mentalidades aparecen en
el espacio público. Las derechas escogen sus caminos en atención en
los perfiles ideológicos que conviven en su seno. La fracción de la
derecha histérica ocupa su espacio caracterizado por un
ultra-conservadurismo que combina pragmáticamente lo peor de las
valoraciones políticas de la reacción a nivel mundial: racismo,
anti-comunismo rabioso, pitiyankismo estúpido, sifrinismo de cúpula,
ignorancia radical, odio visceral a todo lo que huela a cambio. En
Venezuela, sobre manera desde el 11 de Abril del año 2002, ha quedado
bien identificado el espacio de la derecha histérica: su vocería, sus
consignas, su simbología, su agenda, sus métodos, su mentalidad. 

La derecha histérica está realizando su noviciado en la arena 
política en clave de "aprendiz de brujo". En un cierto momento se 
infló de rabia y soberbia y repartió cargos, hizo "Gabinetes", 
festejó con costosa Champagne el "triunfo" (el de Carmona el breve y 
el del "glorioso paro cívico"). Encajadas las derrotas una tras otra, 
esta fracción ultra-reaccionaria ha ido aprendiendo sus lecciones 
(lección número uno: la gente no es gafa). 

El resto de las derechas han intentado hacer profilaxia política
demarcándose de estos bárbaros. Ahora nadie quiere saber de "paro",
"golpe" y fantasmas de ingrata recordación. Los héroes de la
"Coordinadora Democrática" emplean todo su tiempo en evadir las
medidas judiciales. El pasaje del estrellato político a la
delincuencia ordinaria ha sido un poco abrupto (lección número dos:
los muchachos de la "sociedad civil" no son así que digamos...
leales). 

El aislamiento político de la derecha histérica no ha terminado. Es
verdad que sufren hoy el síndrome patético de la derrota en toda la
línea. La emblemática degradación de "La Plaza de la Libertad"
(espacio agonístico de la delincuencia, la cabronería institucional y
la desidia) es una señal inequívoca de los golpes asestados a esta
facción de la derecha. Pero no hay que suponer ingenuamente que allí
se ha decretado su "desaparición". Tal vez en los próximos días se
ofrezcan voluntarios para auxiliar al desvalido ejército
norteaméricano en Irak. Concluida esta noble misión internacional, 
les veremos de nuevo con su arsenal de ideas y su agudísima 
creatividad ocupar las calles adyacentes a la "Plaza Altamira". 

Para bochorno de la institución militar ha tocado a una fracción
paradigmática de militares gorilas servir de ejemplo visible de esta
fauna de la derecha histérica. Han podido ser los curas reaccionarios
de siempre, los académicos hurásicos que tanto abundan, los gerentes 
y empresarios de los que hay de sobra, una cohorte de viejas cacatúas 
de las que abundan. Pero ha tocado justamente a una cúpula 
descompuesta de la vieja ideología de la contrainsurgencia instruida 
por la CIA a sus ejércitos lacayos en toda América Latina, la triste 
misión de representar el papelón de "los militares de Altamira" 
(elegante modo de nombrar lo que en verdad significa una gigantesca 
afrenta a la decencia, a la dignidad, a cualquier sentido de 
responsabilidad ética)  Lección número tres: la impu nidad no existe; 
a cada torre le llega su hora. 

El cambio de mentalidades es una de las cosas más complicadas que
existen. Es probable que las mentalidades sean en verdad
intransformables. Ello quiere decir que hay en la sociedad actores
políticos irrecuperables para la vida asociativa, para la convivencia
democrática, para la coexistencia de la diferencia (como regla
constitutiva de toda sociedad) Ello significa que la lucha contra la
mentalidad fascista -y sus derivados-es una tarea permanente de la
sociedad toda, una labor civilizatoria de la cultura democrática. Lo
que haya que hacer por intentar cambiar ese tipo de mentalidad, habrá
de hacerse. Ganar la batalla contra esta enfermedad del espíritu pasa
necesariamente por derrotar políticamente sus expresiones más 
feroces. En Venezuela eso quiere decir hoy: derrotar a la derecha 
histérica.

1. Ello quedó suficientemente claro durante los dos meses del
"glorioso paro cívico" en el que se desarrolló con frenesí toda una
oleada de "planes de contingencia" y sistemas de seguridad de los
sectores acomodados en las principales ciudades del país. Es muy 
fácil descubrir allí ese trasfondo de mentalidades compartidas que
permanecen inactivas y en "silencio" durante los períodos de
"normalidad" 

Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar

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"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de 
Buenos Aires, 1822
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