[R-P] [Gorilas de izquierda] La miseria, producida por el peronismo!
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Mie Jul 28 08:39:20 MDT 2004
[Esta nota no es tanto para los argentinos como para los
latinoamericanos que leen R-P, y en particular para los venezolanos.
En ella, un típico periodista "progresista", de "izquierda moderada",
rinde su especie de "homenaje" a Eva Perón, al peronismo y al país en
un nuevo aniversario del fallecimiento de Evita. La nota salió en
_La Nación_ de ayer, y puedo asegurarles que más de un argentino la
firmaría diciendo "qué bien, cuántas verdades valientes dice este
Huberman".
Lo que en Venezuela se vive ahora con los medios ya lo conocíamos
bien en la Argentina. Sepan que el diario _La Nación_ no es,
básicamente, el diario de la "derecha fascista", sino algo peor: el
diario oligárquico y antinacional. Hasta se da el lujo de albergar
periodistas "de izquierda" (Huberman, Morales Solá, etc.) si son
antinacionales y antiperonistas.
Nada de lo que atraviesan ahora los venezolanos les suena demasiado
ajeno a los argentinos. La derrota de nuestra propia versión de la
Revolución Bolivariana (el peronismo) nos trajo adonde estamos ahora.
Mírense en la Argentina antes de votar, y decídanse por el NO más
rotundo que tengan a mano. A la miseria física deberán agregarle la
miseria moral de tener que escuchar todos los días sujetos como
Huberman:]
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La larga mano del Viejo Viscacha
Por Silvio Huberman
La Argentina debe 180 mil millones de dólares. Los diversos
grados de pobreza engloban al 60% de su población. La sociedad
está profundamente fragmentada. Las instituciones están
afectadas por una crisis intensa. Los ciudadanos descreen de casi
todo. Inmensas extensiones pobres, hasta miserables, comparten
espacios contiguos con lo que queda de la clase media y los
pequeños núcleos de altísimo poder adquisitivo.
Cuentan que bajo la primera presidencia de Perón se
erigió un muro para tapar las villas miseria derivadas del
espejismo industrialista que traía gente del campo a la ciudad, una
gran migración interna. Esa pared estaba destinada a evitar que el
visitante presidente chileno, Ibáñez del Campo, en su viaje desde
Ezeiza hacia el centro de Buenos Aires, advirtiera que no todo era
oro lo que relucía en el país. Años después se filmó la película
Detrás de un largo muro. ..
Sin establecer que ése haya sido el comienzo exacto de nuestras
desgracias, porque el ciclo de bonanza de la Argentina parece haber
terminado hacia 1930 o aún antes, el ejemplo tal vez constituya una
interesante metáfora sobre las dolorosas experiencias de los
argentinos y su capacidad eufemística para disimularlas. ..
Germanófila durante la Segunda Guerra Mundial, la Argentina sólo
rompió con el Eje cuando la gran conflagración había terminado. "Yo,
argentino" era una clara expresión de una "neutralidad" cargada de
hipocresía. Poco después, la muletilla "que lo pague el Estado"
enseñaba la confusión entre Estado y gobierno, como si ese Estado
paganini fuera algo diferente de los ciudadanos que lo integraban.
Las dirigencias, entre tanto, hacían pingües negocios y entretenían
al pueblo con el mal ejemplo de la "viveza criolla". ..
Era el triunfo del Viejo Vizcacha, según el canto del Martín Fierro,
de José Hernández. Consistía en el desapego a la
ley, en el trueque de amistades por influencias para hacerse de las
mejores tajadas del pozo común, en servirse del prójimo
en lugar de servirlo. ..
Pepe Biondi, un cómico popular de los años 60, decía que "el vivo
vive del zonzo y el zonzo de su trabajo". Y remataba con su conocido
"patapúfete", una suerte de advertencia sobre el descalabro que se
avecinaba. Uno de los personajes de sus presentaciones era "Pepe
Curdeles, abogado y manyapapeles" (el "amigo del juez" recomendado
por Vizcacha), capaz de "manyarse" los papeles comprometedores con
tal de "arreglar" en lugar de solucionar los problemas. ..
La Argentina tuvo interesantes indicadores sobre su evolución en
algunos programas de la radio y de la televisión. De los programas
radiales de preguntas y respuestas -con premios más simbólicos que
efectivos y que demostraban un deseo de entretenimiento y valoración
del conocimiento- se pasó casi insensiblemente a programas con
grandes premios sólo reservados a supuestos "sabios", eruditos en
algún tema. El público se replegó a su nuevo y mero rol de
espectador. ..
Tal vez ése haya sido uno de los síntomas inadvertidos de la
decadencia educativa. La mayoría no construía su propio destino y el
de la sociedad, sino que pasaba al anonimato, sólo miraba el
conocimiento como un espectáculo ajeno y dejaba la educación y la
cultura en manos de unos pocos. Era el drama de Gurruchaga, personaje
televisivo de clase media que trataba de sostenerse sobre el palo
enjabonado, en una lucha sin cuartel contra la burocracia que lo
postergaba una y otra vez para autorizarlo a plantar el arbolito.
¿Cuál era el éxito de ese personaje si no la identificación, el
sentimiento de la mayoría? ..
De un lado estaba el Estado indiferenciado del gobierno, con sus
burocracias paralizantes que sólo se servían a sí mismas y a sus
jerarcas de turno, civiles o militares. Del otro lado, la gente del
común. ..
No fue casual que Tato Bores se presentara de smoking y fuera "amigo"
de los grandes funcionarios locales y del mundo. Kissinger ya había
iniciado la política internacional del contacto directo, incluido el
partido de ping pong entre China y Estados Unidos. Había terminado la
diplomacia de los salones, característica del siglo XIX; se
trasladaba a las esferas más sofisticadas de la economía y el
comercio. ..
La ironía de Bores, que tropezó una y otra vez con funcionarios y
hasta con la Justicia, que le quiso aplicar censura previa, alertaba,
en definitiva, sobre la posible universalización del Viejo Vizcacha,
quien ya no "arreglaba" sólo a nivel local, sino que extendía sus
"influencias" a los contactos con los países más desarrollados y
ricos. Tal vez esta historia deba concluir en Minguito, su ropa y sus
costumbres. Pobre de toda pobreza, casi analfabeto, hombre de buen
corazón, se defendía como podía, carecía de estudios y de oficio.
Pasó el tiempo y miles de "Minguitos" recorren día y noche las calles
de la Argentina recogiendo cartones, hurgando entre desperdicios con
la sola meta de comer algo ese mismo día. El horizonte de millones de
argentinos no supera las 24 horas. ..
Sin embargo, en este recorrido de varias décadas, los argentinos
aprendimos a diferenciar entre el Estado y los gobiernos que lo
administran. La mayoría de los ciudadanos sabe que el Estado y los
gobiernos no viven del aire, sino de los impuestos que recaudan, que
la locura de vivir sin generar riquezas genuinas ha destruido a la
sociedad, ha degradado la educación, ha derivado en déficit
impresionantes de salud y vivienda. Cada niño que nace en la
Argentina trae una deuda bajo el brazo, ha reemplazado el pan,
símbolo de la fertilidad y la prosperidad, por una hipoteca que no
generó y de la que nunca se beneficiará. Los argentinos nos hemos
abrazado a las instituciones desde hace veinte años, tal como explicó
Alain Rouquié en LA NACION. ..
Cuentan que un hombre devoto se negó a dejar su casa pese a la
inundación. Rechazó el auxilio de una lancha, después el salvamento
desde un helicóptero. Cuando finalmente murió ahogado, llegó al
cielo, protestó por el aparente desamparo divino y Dios le respondió
que le había enviado una lancha y un helicóptero, pero él los había
rechazado. ..
¿Cuáles serán las señales que deberemos esperar para convocarnos a la
tarea común de la reconstrucción? ¿Qué nos impide tomar el camino de
España, entre otros, para identificar las llamadas "políticas de
Estado" (educación, seguridad, justicia) y abordarlas en conjunto,
sin banderías políticas? ¿U optaremos por "yo, argentino", que en los
albores del siglo XXI se llama "hacé la tuya"?
Publicado en La Nacion del 26-7-04
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
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"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de
Buenos Aires, 1822
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