[R-P] [Quebrados venezolanos] Una necrológica política de Teodoro Petkoff

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Dom Jul 25 13:47:00 MDT 2004


[De la lista Redial Simón Bolívar]

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                      Cuando la canalla calla…
                                   Enver Cordido.
                                   Cineasta
                                   A Teodoro Petkoff

Silencio absoluto. Ni un gesto. Ni asomo de una palabra… Ningún 
escribidor de la CD (cidí o “di sí, papi, plis”, Enrique Mendoza
dixit, mientras estaba en manos del pedicurista), ningún escribidor,
repito, esgrimió la pluma, alguna de esas que inundan a diario los
“grandes” medios impresos del país para decir esta boca es mía.
Tampoco salieron a hacer declaraciones por la TV, cosa que tanto los
concita y los anima. 

Silencio profundo. La paz de los sepulcros, aspiración sublime de la
“cidí” (recordar el decreto de Carmona, el brevísimo y su corolario:
“el problema de los barrios es asunto de las fuerzas armadas”). El
celebérrimo y enciclopédico experto petrolero Quiroz Corradi escondió
su brillante capacidad de análisis en alguna profunda sima. Tulio
Álvarez, jurista cum laude y asesor jurídico de cabecera de Teodoro
Petkoff, asentó su brillante “cerebro” sobre los tratados de derecho
(los escritos por él) y decidió inhibirse. Pompeyo Márquez, ahora
noble y con gentilicio genuino, en su ruindad patológica, terminaba 
de asesinar a Santos Yorme (tal vez nadie se acuerde hoy, pero cuando 
el MAS se hizo partido legal y era “el verdadero Partido Comunista de
Venezuela”, nadie quería que Pompeyo estuviera allí: ¡teníamos razón!
Lo que nunca pensamos es que otros tampoco deberían estar. Era sabio
Alfredo Maneiro). “Gerald” (suena mejor así) Blyde, como corresponde 
a su investidura magistral de candidato al TSJ, no se pronunciaría
jamás… o, al menos por el momento, se engaveto su aprobación. Julito
Borges, venezolano integral, prefirió no ser entrevistado al 
respecto.

Frijolito 1… Bueno, este, sencillamente, no existe; por eso no vemos
el bailoteíto de su augusta cabeza en la televisión. Al “Pollito” de
Carabobo, simplemente no le interesa (“a mi plin…¿y?”). El “ario”
González González, (rubio, ojos azules, nariz perfilada y cabeza de
medidas tan exactas como para formar parte de las tropas escogidas de
Hitler), como corresponde a un buen nazi-fascista, en su guarida,
estaba en un trance de flexiones de pecho para combatir el comunismo
de Chávez y no pudo enterarse de nada, mala suerte. Como de 
costumbre,

Poggioli, malandro sifrino y contumaz, frustrado jefe de la policía
política de la “nu eva democracia”, hablaba por su celular con una de
sus admiradoras del Country Club, La Lagunita, Prados del Este, Santa
Rosa de Lima o Alto Prado (de importancia descendente: cerro es 
cerro, conciudadanos de Alto Prado, de acuerdo a la lógica excluyente 
de la “Sociedad Civil”donde militan) y no pudo enterarse de nada 
tampoco. El preclaro nuevo Libertador, general de la idiotez, héroe 
guarimbero, Alfonso Martínez, condenaba desde su terrorífico 
cautiverio la criminal política petrolera del “tirano Chávez” y 
rogaba por la intervención norteamericana para salir de esta 
pesadilla. Lo acompañaba en sus ruegos, Ángela Zago y su marido, 
Napoleón ¿Bravo?(“Permíteme aplaudir…”) Lapi, en Yaracuy, suspirando 
y maldiciendo a Freddy Bernal, culpable del crimen contra la 
escultura de Marialionza, no encontró lápiz para apuntar algo y 
luego… no importa, todo se quedó en un olvido. Gimoteo –¡perdón!- 
Timoteo Zambrano, quién estaba pensando en la creació n y nacimiento 
la OPEP como obra personal del Padre de la Democracia, Rómulo 
Betancourt y tratando de esconder históricamente a Pérez Alfonso, no 
se dio cuenta del incidente… En el Zulia, el gobernador Rosales, 
firmante del decreto del brevísimo Carmona, se frotaba las manos y 
decía a sus allegados: “es posible que ahora, finalmente, seamos un 
país independiente como Puerto Rico. El petróleo también será libre 
al fin”. Baltasar Porras escribía el Nuevo Evangelio, según Colin 
Powel y buscaba, afanoso, el clavo donde colgar la sotana y dedicarse 
definitivamente, como buen ciudadano que es, a librarnos del 
comunista Chávez… En fin, las preocupaciones del prelado eran muchas 
y no tenía tiempo para nimiedades como esas. Total… Los preclaros 
jerarcas de la “cidí” estaban en “otra honda, chamo, en otro
rap…” O sea… 

Y Teodoro… ¨Teodoro de mis tormentos¨, diría José Ignacio. Uno de los
máximos líderes de mi generación, estaba todavía en Checoslovaquia
repensando el socialismo real y no se dio cuenta de lo que le ocurría
a PDVSA. 

Todo esto sucedía en el país con nuestros esclarecidos políticos
opositores, mientras el gringo malandrín, vale decir, SAIC, CIA y
OPIC, trataban de escamotear las riquezas de nuestro pueblo. La 
“cidí” –civiles y “militares”- estaba en otra vaina. Ya casi todo se 
sabe por obra de PDVSA y los titulares maliciosos de la “gran 
prensa”. Pero no es todo, porque lo que no se ha dicho claramente aun 
es que “nuestro” Luis Giusti, ex presidente de PDVSA, asesor 
petrolero del genocida Bush y su pandilla (Michael Moore dixit), hizo 
todo el tinglado que hoy enfrenta nuestra empresa petrolera y nuestro 
país. Este prohombre patrio vendió todo el sistema tecnológico de 
control de nuestra industria petrolera a la voracidad de Bush, Dick 
Cheny (Tío Cheny o tío Dick como lo llamarían Quiroz Corradi, 
contertuliano de Teodoro, y tantos otros “analistas” y “expertos” 
petroleros) y su mafia. Resulta que Juan Fernández (vean alguna 
fotografía de Heinrich Himmler, cualquier parecido con nuestro galán, 
no es pura coincidencia…) es cómplice natural y beneficiario directo 
del usufructo de la traición a la Patria. Ese personajillo, 
escurridizo y triste todavía anda por ahí… ¿Y la justicia? Bien, 
gracias. 

A “nuestro” Luis Giusti, bueno… la CIA lo cuida por ordenes expresas
del emperador. Y su hermanito, rubicundo, sonrojado y patético, pero
no por vergüenza sino por falta de ella, cumple religiosamente con su
tarea, junto al cubano Fausto Masó (cualquier coincidencia con el tal
Noriega del Departamento de Estado, es total realidad: son la misma
miasma y siempre “manejan” muy buena información… ¿Verdad, Fausto?).
Cumplen con el “sagrado” deber de desinformar a los desafortunados
televidentes que se dejan embaucar por estos petimetres 
pertenecientes al honesto demócrata Gustavo Cisneros y compañía… Vale 
decir, el Departamento de Estado estadounidense… Es decir, del 
desgobierno del emperador Jorge W. Bush.

Esta maniobra imperialista debería ser repudiada por todo el país sin
distingos políticos. Maniobra bushoniana, de Chenny, de la 
Halliburton y sus piratas petroleros (SAIC, OPIC, CIA). Pero sucede 
que no es así. La aceptación de esta miserable jugarreta por parte de 
la “cidí” se enmascara con la obsesión por sacar al Presidente Chávez 
del poder. Ellos serían los encargados de devolver al imperio, los 
beneficios que esta revolución patriótica le ha “birlado” 
fraudulentamente. Es verdaderamente triste –pero no fantaseado- 
constatar esta realidad.  

Todo el “zoológico patriótico” antes nombrado responde a un único
interés: acabar con el proceso de liberación de nuestro país. La
sindéresis brilla por su ausencia, algo también conocido desde el
inicio de este proceso. De la “cidí” nada nos extraña, pero –y debo
decirlo como algo amargo y estrictamente personal-, de ti, Teodoro… 

El hecho de que no digas ni “ñe” por esta agresión imperialista es
asintomático y sospechoso, Teodoro. Es grave, muy grave y te ubica en
la región más tenebrosa y oscura de la lucha política venezolana.

Todo ese bestiario te acompaña ahora, Teodoro. ¿Es que tu “sabiduría”
política te impone un precepto fundamental o fundamentalista según el
cual “la revolución soy yo” y ellos me garantizan el futuro de “mi”
revolución? ¿Es así? Pues, no es verdad, catire. Creo que ya no eres
la revolución o tal vez nunca lo fuiste. Prefiero quedarme con la 
duda en relación al pasado... para tu beneficio. Una vez te oí decir 
que Chávez se había rendido cuatro veces… Pero sigue ahí, adelante 
con el proceso revolucionario, enfrentándose al imperio. ¡Parece que 
a ti te bastó un ministerio, Teodoro! 

Nunca hemos sido cobardes, Teodoro. Al menos, muchos de nosotros o
buena parte de aquellos que estuvimos en la lucha armada de los años
sesenta y quienes todavía, milagrosamente, estamos vivos… Somos, de
alguna manera, historia viva y con memoria. 

Cuando la canalla calla, Teodoro… ¡El resto lo sabes muy bien! 
Lamento tu silencio, pero yo no me puedo callar en lo que a ti 
respecta.

Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar

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"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de 
Buenos Aires, 1822
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